abril 24, 2008

Proyecto de rescate y promoción de la música barroca desde el CNM


En febrero de este año, el Conservatorio Nacional de Música y la organización francesa Le Couvent-Les Chemins du Baroque, firmaron un convenio de cooperación mutua con el objetivo de promover la música barroca en el Perú. El convenio tendrá una duración de 3 años renovables y se dá dentro del marco de las relaciones culturales bilaterales entre Francia y el Perú. Entre sus principales objetivos están:

  • Desarrollar actividades pedagógicas mediante los programas del "Conservatorio Itinerante de Música Barroca" que Le Couvent ofrecerá anualmente. Por ejemplo: promover una formación especializada para estudiar e interpretar las partituras del barroco en su contexto, ya que éstas no suelen consignar muchos detalles sobre las costumbres y las técnicas interpretativas y de improvisación de la época; pesquisa, rescate, puesta en valor y difusión de obras musicales inéditas del barroco peruano.
  • Organizar recitales y conciertos a través del evento anual llamado "Conciertos de Música Barroca".
  • Fomentar intercambios internacionales de representantes del Conservatorio Nacional de Música en el programa transversal de Le Couvent "Los Caminos del Barroco".


“Conservatorio itinerante” y "Encuentros Barrocos en Lima" - abril de 2008


Es la primera actividad en la que se da inicio a la concreción de este convenio. Lamentablemente la noticia recién la conocí hoy, pero aún hay algunas fechas pendientes.


“Conservatorio Itinerante”
Talleres con los Maestros: Jennifer Vera Martinez (Clavecin y Continuo), Judith Pacquier (Corneto), Franck Poitrineau (Sacabuche), Olivier Briand (Violín barroco), Ronald Martin Alonso (Viola da gamba)
22 al 28 de abril de 2008
Asociación “Entre Nous” – Jr. Ica 426, Lima 1
9.30-12.00 y 14.00-17.00 hrs.
Participación libre previa inscripción


“Encuentros de Música Barroca”
Conjunto Nouvelles Voix y Maestros del Conservatorio Itinerante Le Couvent
Viernes 25 de abril de 2008
Asociación “Entre Nous” – Jr. Ica 426, Lima 1
19.30 hrs.


Concierto de Clausura
Participantes y maestros del Conservatorio Itinerante
Domingo 27 de abril de 2008
Capilla de la Penitenciaría de la Iglesia San Pedro
Jr. Azángaro 451, Lima 1
20.00 hrs.
Ingreso Libre

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Conservatorio Nacional de Música
Jirón Carabaya 421, Lima 1.
Teléfonos: (00511) 426-5764
actmus@cnm.edu.pe

Mayores informes



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Audio

Viva mi Arequipa
Fray Esteban Ponce de León (Cusco 1692- 175?)
Camerata Renacentista de Caracas



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abril 19, 2008

Zenobio Dagha




Fuente:
La Primera
Año IV N° 1101, 4 abr. 2008, pp. 12-14
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El Maestro Mayor de la música huanca (*)
César Lévano
Director de “La Primera”









Hace 40 años, de regreso de una larga residencia en Europa, Doris Gibson me telefoneó para invitarme a volver a Caretas. Puse una condición: que mi primera misión fuera entrevistar a Zenobio Dagha, el compositor de mil huaynos, huaylarsh, santiagos y mulizas. Sus canciones me habían emocionado, parece cuento, cuando estaba preso en el Panóptico, allá por 1953-54, en las voces de las hermanas Zevallos, unas chiquillas huancas a quienes ni soñaba conocer. Doris Gibson asintió, por supuesto. Así nació el siguiente texto.




Hace seis años, una folclorista murió de música en el Coliseo Nacional de Lima. Luzmila y Bernardina Salas, dúo Las Alondras, habían cantado el hermoso huayno "Sola, siempre sola". El público coreó: "¡otro!". Las hermanas interpretaron entonces, con toda pasión, el "Huaylarsh 60". Después, cuando sonaban otra vez los aplausos, el corazón de Luzmila cesó de latir, vencido por la fatiga de la danza y la canción. Sus dos cantos finales habían sido composiciones de Zenobio Dagha.

El episodio ilustra la fuerza y la popularidad de la música de Dagha, el hombre que sacó el huaylarsh de las comunidades del Mantaro, lo metió a la fuerza en las fiestas de Huancayo y lo ha hecho admirar por todo el Perú.

La popularidad del personaje queda reafirmada por las doscientas grabaciones de sus obras que han hecho Iempsa, Sonoradio y Smith. Estas disqueras le pagaron el año pasado cuarenta mil soles de regalías. Esto quiere decir que sus canciones se vendieron en ochenta mil faces de discos de 45 r.p.m. Salvo error u omisión.

En casi todas las emisoras radiales de Lima o Cusco; en los altavoces del mercado central de La Victoria o Jauja; por todas las calles o plazas del Perú, en la costa o en el Ande, durante todo el día, se escuchan las composiciones de Dagha. Sus intérpretes favoritas y más antiguas son las hermanas Zevallos. Otros notables son El Picaflor de los Andes y Flor Pucarina (Leonor Chávez).

Fuimos hace algunos días hasta el valle del Mantaro exclusivamente para entrevistar al creador de Aires de Huancayo; Lamento huanca ("Vengo de lejos / traigo flores entre mis brazos..."), Vaso de cristal; Casarme quiero ("Traiga tus papeles, cholita...."); Atún Xauxa; Corazón huanca; Noches de Santiago, etc.

Buscamos a Zenobio durante dos días íntegros y sólo lo encontramos gracias a la intuición campesina y experiencia bohemia de Néstor Chávez, otro notable de la música huanca, director del cuarteto Los Huancas. Dagha había partido a Lima sin que lo supieran ni en su casa. En esto y en otras cosas, él es un huanca típico. Es decir, orgulloso y hasta altanero, osado, sin excesivas nostalgias y sin complejos, enamorado hasta las raíces de su valle hermoso, que nunca ha abandonado y al que canta con tanta insistencia como un charro a su paisaje y su gente.

El saxo llega al Mantaro

El secreto de Dagha está en su fuerza mestiza, con dominante india. Viene también de un ancestro que nunca llegó a ser avasallado por los incas, que resistió a los españoles (hubo guerrillas en la zona huanca durante la Emancipación) y los chilenos (un baile, el de los "Avelinos", recuerda la lucha de los montoneros contra el invasor). Surge también del hecho de que por allí las comunidades se opusieron con mayor éxito que en otras partes al talón de hierro feudal.

Todo ese complejo se trasunta en este personaje recio como sus huaylarsh, que sabe componer mulizas de varonil ternura, o entregar el mensaje panteísta, genésico y primario de los santiagos, canto a la fecundidad de la tierra.

Conocer la vida de un músico es como llegar a la fuente de un río. Zenobio, personero de la comunidad de Chupuro, agricultor practicante y músico de éxito, con tres automóviles propios, nos contó un episodio que explica muchas cosas.

Ocurrió en Chupuro, en 1928. Él tenía ocho años de edad. Dos señores, hijos de gran hacendado, llegan hasta su casa. "¡Cholo, danos algo de tomar", dicen al padre de Zenobio. La madre alcanza un poco de chicha. "¡Cómo se les ocurre darnos esta cochinada!". Arrojan la chicha al suelo. Profieren palabras nunca oídas antes, que hieren la dulzura del hogar y del paisaje. El pequeño Zenobio, que presencia la escena mientras cuida un cerdo, se echa a llorar. En esto escucha el sonar de un clarinete. Un canto de gozo. Es el hermano mayor que viene por el camino. Va a su encuentro y le refiere todo. El hermano llega hasta donde "los niños". Les pregunta qué quieren. Se repiten ofrecimiento de chicha y rechazo grosero. Entonces arremete contra los ofensores. Al final, los arroja por pendiente empinada.

"De alegría me puse a bailar con mi chancho". "Pensé que algún día sería grande como mi hermano. Por eso desde chiquito quería ser algo. Hacer respetar a los míos". Ese mismo año, Zenobio Dagha aprendió a tocar violín.

De muchacho formó parte de conjuntos y orquestas pueblerinos. Compuso rancheras, conforme a la moda. No sabía aún, como sabe ahora, transcribir la inspiración en partituras y hasta particellas para cada instrumento. No sabía nada de teoría musical hasta que encontró un maestro, el músico popular don Buenaventura López, quien le dio unas cuantas lecciones. A la semana, el muchacho pintaba con soltura barras de repetición. Al mes, daba clases a los alumnos adultos.

En 1940-42, Zenobio formó parte de Los Aborrecidos, famosos en toda la sierra central, dirigidos por Pablo Pastor Díaz, "el rey de la muliza". Pastor Díaz, 65 años, vive en Huancayo y enseña música en el Colegio Nacional de Jauja. Verdadero pionero de la música huanca y dueño de sólida formación musical, vive soñando con, y reclama, que se funde un Conservatorio de Música en Huancayo, especializado en folclore. Algún día su utopía será realidad. Por ahora recuerda con nostalgia los días en que la orquesta huanca no utilizaba aún el saxo (hoy emplea hasta tres) y en que la voz del arpa y del violín ritmaba con nitidez las claras voces del amor en la muliza. Los entendidos pueden discutir si ahora es mejor que antes. Tampoco los historiadores del jazz de Nueva Orleáns están de acuerdo en todos los puntos. Lo que está claro es que el saxo se incorporó al folclore del Mantaro allá por 1932.

¡Cosas de chuto!

Dagha recuerda cómo se animó en Huancayo a tocar un huaylarsh en una fiesta de familia para la que habían sido contratados Los Aborrecidos. Todos, hasta sus compañeros musicales, se escandalizaron. El huaylarsh era en esa época exclusividad de las comunidades "indias" como las de Pilcomayo, Huayucachi y Chupuro, que rodean a la capital huanca. Las pandillas a lo más llegaban al barrio huancaíno de Chilca.

Alguien, de cuyo nombre no quiere acordarse, le dijo: "¡Cómo te atreves a tocar estas cosas de chutos!". Una muliza o un huayno podían comparecer en hogar respetable. Las buenas familias salían incluso a bailar muliza por las calles. Pero un huaylarsh.... La bofetada física todavía arde en la mejilla de Zenobio.

Lloró; pero el proceso había comenzado. "En la orquesta de Los Aborrecidos yo ya estaba metiendo mi música sin que ellos se dieran cuenta".

Se mezclaban el instinto y unos lejanos relámpagos de conciencia. Su madre, que, al igual que su padre, casi no hablaban sino huanca, es decir, la variedad huanca del quechua, le había dicho: "¿por qué no tocas en tu violín lo de nosotros?".

"Ella era india, de la tribu de los yauca. Mi padre era descendiente de españoles, de los Dagha del Castillo. Mi padre sólo firmaba Daga. Había suprimido el "del Castillo". En cambio, yo le agregué una hache a Daga. Es más bonito". Zenobio no es, sin duda, un gramático; pero sabe lo que quiere decir y no tolera que le cambien sus letras. Alguien le dijo que había una contradicción en "Vaso de cristal". "Noche de luna era aquella tarde". "¡No seas bruto!", respondió Dagha. "¿No has visto que a veces la luna sale de tarde? Eso también es una noche de luna".

En 1950, Dagha y su orquesta Juventud Huancaína ganaron el derecho a representar a Huancayo en la Feria de Octubre. Esa vez debutó como compositor, con Mi tierra huanca. En 1952, en la Feria Regional del Centro, el huaylarsh apareció y se consagró en público. "Yo pensaba día y noche en la coreografía, en el ritmo, en la melodía. Recordaba los huaylarsh de mi pueblo, imitaba los gestos de la recolección de la papa. Con huaylarsh, mi orquesta triunfó en la competencia frente a músicos de Abancay, Ayacucho y Huancavelica. Fuimos a Lima. Allá llevamos el huaylarsh".

Corre a nuestras espaldas, ancho y apacible, el río Mantaro. Los cerros altos, de curva suave, vestidos de grana y de verde; las retamas de amarillo violento; los tunales verdes jade; las nubes impolutas, ríen bajo el cristal azul. "Tengo recuerdos amargos de esos días, en el Coliseo Bolívar", dice Zenobio. Se refiere al local que creó en Lima el ahora finado don Enrique Varé, empresario que bien puede figurar en los anales de la psiquiatría social, porque sin coliseos la neurosis de ausencia hubiera vencido a muchos andinos migrados a Lima. Por aquellos años los serranos casi no iban a los coliseos. Y los limeños y los alimeñados no sintonizaban la voz de la altura. "Nos tiraban piedras".

Lo prehispánico más puro

Marcelo Piccione es notable poeta joven argentino. Descendiente de europeos, hijo de siquiatra eminente y acaudalado, crecido en el hervor del Buenos Aires, pudiera parecer lo más alejado de nuestro folclore. Una noche de hace cinco años, en mi casa de Lima, nos pusimos a escuchar grabaciones de Zenobio Dagha. Luego del santiago Waylla ichu estalló en sollozos. Esa música pánica, en que junto a las voces de las Hermanas Zevallos suena la voz oscura de ese mulato huanca que fué el "Zorzal Negro", lo habían quebrado.

Explicable, muy explicable. El Perú tiene el raro privilegio de poseer un folclore muy rico y viviente. No creo que haya sino dos o tres países que le igualen. Quizás el ruso, el español. El tronco indio, las ramas de España y de África, han crecido en el suelo musical peruano. Grande y variada fue nuestra música autóctona. Durante la Colonia, como lo ha dejado bien establecido el argentino Carlos Vega, el Perú fue crisol de mestizamiento musical y centro de irradiación para toda la América del Sur. Toda la América meridional está poblada de hijos mestizados de nuestra lira. Baste mencionar dos vástagos ilustres: la cueca chilena y la vidalita argentina.

Ahora bien, el santiago es género excepcional dentro de nuestro excepcional repertorio folclórico. La folcloróloga y musicóloga argentina Ana S. Cabrera ("Rutas de América", Buenos Aires, 1941) describió piezas de sólo tres notas que encontró cerca de Jauja. Puso una de ellas sobre el pentagrama. En el piano, son como un santiago en germen. En párrafo consagrado a ejemplos similares hallados en el norte argentino, escribió: "esta manifestación artística argentina puede ser una supervivencia, o guardar estrecha relación con el arte wanka".

Rodolfo Holzmann, insigne músico alemán nacionalizado peruano, que, junto con otros, debería ser encargado de la transcripción y el análisis musical de nuestro tesoro folclórico, ha escrito recientemente en un estudio enjundioso (revista San Marcos) que el santiago "es probablemente el género que más puro se ha conservado de todas las supervivencias de la música prehispánica".

Tenía razón el poeta argentino Piccione de llorar como un huérfano. En los santiagos, huaylarsh, huaynos y mulizas de Zenobio Dagha Sapayco; en sus solos de violín; en los vientos de su orquesta, están no sólo el huaylarsh actual de dolor, esfuerzo y orgullo del pueblo huanca. Está también todo el proceso de mestizaje que nos constituye y constituimos. Está el nuevo indio que, por encima de los miopes y los dogmáticos, intuyera José Uriel García; es decir, el nuevo Perú. Si Zenobio Dagha triunfa a pesar de la ola de extranjerismo sin discriminación y casi siempre sin gusto es porque en sus canciones viriles apunta el sonido del futuro.


Datos:

En el Coliseo Nacional A inicios de los años 60 nos convertimos, con los grandes compositores criollos Manuel Acosta y Pablo Casas, en parroquianos del Coliseo Nacional. Allí destacaban artistas como las hermanas Zevallos, encabezadas por Olga, pioneras de la música andina en Lima.

También brillaban en ese escenario Flor Pucarina y el Picaflor de los Andes. Cientos de andinos vibraban cada domingo al compás de orquestas y conjuntos.

El 5 de noviembre último, César Lévano fue a Huancayo para el lanzamiento de nuestra edición huancaína. En masivo acto, recordó al auditorio, en gran parte juvenil, el alto relieve de Dagha. Desde Chupuro, el músico envió un saludo, porque Lévano, dijo, lo había hecho conocer “hasta en Moscú”.


Huaylarsh: El género que hoy se baila en sierra, costa y selva, era música de las comunidaes "indias", como Huayucachi y Chupuro,que rodean la capital huanca. Zenobio Dagha popularicó ese ritmo apto para el baile vigoroso.


Flor Pucarina: Era una folklorista de estampa imponente, que cantaba con fuerza y tristeza las composiciones de Dagha, y hacía vibrar los coliseos. Fué asimismo notable compositora. Cuando murió, miles de personas la acompañaron a pie hasta el cementerio.


Picaflor de los Andes: Alberto Gill Mallma se impuso en la música huanca con el seudónimo de Picaflor de los Andes. vendía miles de discos con canciones de Dagha. Transmitía el carácter recio y sentimental de la música del centro del país.



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(*) Publicado por primera vez en la revista Caretas, N° 373, 1968 .
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Video



Zenobio
Reportaje: Patricia Wiesse
Ideele

Subido por Revista Ideele







Homenaje 
Subido por Julio César Lara Samaniego





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Enlaces


Zenobio Dagha Sapaico - Municipalidad distrital de Chupuro


Nov. 2008:
Adiós a un tradicionalista. Zenobio Dagha Sapaico, el padre del huaylarsh
De canto a canto - Antonio Muñoz Monge
Zenobio Dagha y la flor del hualao - Juan Luis Dammert



abril 15, 2008

Los cuatro ases de la Jarana limeña



"La Jarana", de Ignacio Merino
(c. 1840-50. Museo Nacional de Historia - Pueblo Libre - Lima).
Vemos un instrumento de calabaza grande y hueca, seguramente, emparentado con el checo,
¿es un chacombo o una angara?



El último domingo apareció la siguiente nota en el suplemento de un periódico local: "Un inglés difunde la jarana criolla en Londres. David Mortara" de Natalia Tarnawiecki. Se ofrecen detalles sobre un disco que había avistado hace como año y medio en un sitio de venta de CDs de World Music, pero del cual no había mayor información; llamaba poderosamente la atención el título y los artistas que estaban incluídos, pues su música ya no circula comercialmente en Lima, no sólo por lo antigua, sino porque el género que aborda (la Jarana Limeña) ha sufrido importantes transformaciones al día de hoy. Es un género que originalmente se planteaba en contrapuntos vocales que reflejaban una serie de vivencias, contextos sociales, y actitudes frente a la vida que hoy en día ya no existen. La selección de temas proviene de una vasta colección musical que acopió José Durand en vida. También es muy importante lo que se expone sobre el rescate del checo, un instrumento hecho de calabaza o mate, utilizado en las tradiciones musicales de la localidad de Saña (Lambayeque), que ya estaba cayendo en desuso y que se está recuperando poco a poco. Una vez más, la inicativa proviene de afuera del país, y no de adentro, y se constata la ausencia de políticas claras para preservar nuestro patrimonio sonoro.

Lo que hay hoy entre nosotros/as es una versión un poco trillada de la hermosa Marinera Limeña, expresión actual de la jarana decimonónica(*) y una pomposa desidia a la hora de recuperar, y revalorar integralmente una música tan auténtica, expresiva, y poética.

El desborde andino ha tenido los efectos catárquicos de una [contra] invasión que ha arrinconado sino aniquilado muchas de las expresiones más bellas de la cultura popular limeña y pocas inciativas encaran la necesidad de hacer un arduo trabajo de salvataje de estas expresiones que también forman parte importante del patrimonio cultural y musical del país. No es un pasatismo o arcaismo estéril; conocer a cabalidad el devenir de los procesos culturales de una sociedad en todas sus etapas y en todas las variedades que presenta, ayuda a replantearla en el presente de manera más genuina y consecuente. Las realidades sociales no se liquidan, van acoplando o descartando elementos que van definiendo su evolución hacia el presente, por ello hoy en día sería poco sostenible revivir añoranzas virreinales en letras, trajes y coreografías. Desde inicios de los 80's hubo una ruptura radical en nuestra sociedad producida por el desborde popular y la guerra interna que definió otras prioridades en la agenda pública, no sólo política sino cultural. Mientras fallecían los últimos maestros-patriarcas del género (como don Augusto Ascuez) nos confrontábamos violentamente con los profundos abismos de una realidad social históricamente escindida que exigía urgentes interpretaciones y compromisos. Mientras tanto, las alegorías hechas en los elencos folklóricos, ornadas de lazos, bobos y coreografías no han estado reflejando una cultura viva sino un pasatismo hueco. Una danza popular reclama sentimiento, pasión, vivencia, y en ese sentido, es bueno constatar que a pesar del receso obligado por la coyuntura histórica sufrida, este bello género se ha seguido cultivando en las fiestas familiares de los criollos nostágicos, y en algunas peñas tradicionales donde van los artistas que sí bebieron de las verdaderas fuentes. De allí debe resurgir en todo su esplendor, en un contexto nuevo, con un compromiso no sólo local o de clase, sino nacional.

Por otro lado, es interesante ver cómo es percibida la cultura tradicional-popular limeña "desde afuera". En la siguiente nota del Boletin International Music Connection, se habla de barrios (o "guetos") de criollos negros o zambo/mulatos, de cantantes callejeros que se desafían mutuamente, y se entablan paralelos con el rap urbano contemporáneo con el cual se compartiría no sólo la adscripción étnica sino una actitud reivindicativa y contestataria hacia lo establecido.

Las jaranas criollas se hacían predominantemente en las quintas y callejones de barrios populares; si bien los afrodescendientes eran porcentaje importante, en muchos contextos no eran mayoritarios; había harto criollo-mestizo de extracción popular y frecuentemente algún "achinado" o criollo "acomodado" (como el famoso Alejandro Ayarza "Karamanduca" y sus amigos) que compartieron la misma idiosincracia jaranera. La música sí era un contrapunto, un desafío verbal que retribuía prestigio, pero más que contestataria, era costumbrista, jaranera como el nombre lo indica; esto no descarta el hecho de que sí hayan existido letras de carácter social y contestatario, pero no como pauta mayoritaria. Una dosis de márketing para hacer atractivo el producto, que aún así, deja brillar la calidad de la música original y hace accesible a los oídos peruanos que saben de Jarana (que aún quedan) la verdadera interpretación de sus raíces musicales. El disco al parecer aún no se vende en las disqueras locales, pero David Mortara ha donado varios ejemplares al INC y a la Biblioteca Nacional para quienes quieran investigar y escuchar los temas completos.
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(*) Trillada porque se suelen ejecutar unos cuantos títulos conocidos, cuando la cantidad de temas que se han compuesto a lo largo del devenir del género es muchísimo mayor.

//marcela cornejo

checos, cajones y quijada de burro de la colección de David Mortara
(Foto: "El Dominical" de El Comercio, 13 abr. 2008, p. 2)



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Fuente:
Newsletter of the world and traditional music section, N° 27


Jarana's Four aces: Vocal duels from the streets of Lima / Los cuatro ases de la jarana: contrapuntos (duelos vocales) de las calles de Lima


Pie de foto: Compitiendo en un público desafío jaranista: Augusto Ascuez Villanueva (extrema derecha) canta la llamada de fuga, acompañado por su hermano Elías en la guitarra (centro) y "Membrillo" Mendiola en el cajón (extrema izquierda). Foto cortésmente cedida de la Colección José Durand (José Durand Collection) de la Universidad de Notre Dame.
Esta grabación proveniente del Perú, producida en 1958 por el historiador de literatura latino americana y profesor, José Durand Flórez (Perú, 1925-1990), es única en su género. Manuel Quintana Olivares y Augusto Ascuez Villanueva, dos de los más importantes cultores de la jarana que alguna vez hayan vivido, cantan Cantos de Jarana con Elías Ascuez Villanueva y Luciano Huambachano Temoche (quienes tocan también las guitarras). Ellos fueron conocidos como "Los Cuatro Ases". También están acompañados por otros legendarios artistas como Víctor Arciniega Samamé y Arístides Ramírez en el cajón (tambor de caja de madera).

La tradición de la Jarana consistía en una competición improvisada de duelos cantados que tuvo auge en Lima hacia fines del siglo XIX. Este canto era practicado entre los habitantes pobres de la ciudad y la mayoría de ellos eran negros o zambo/mulatos. Se pueden hacer paralelos entre la Jarana y formas musicales más contemporáneas de América, como el Rap, en el cual ejecutantes predominantemente negros usan el ritmo para competir por un reconocimiento social y tener supremacía entre los barrios pobres y "guettos" (sic) urbanos.

El CD cuenta una fascinante historia sobre la emergencia del género de la Jarana dentro del desarrollo de la capital probablemente más intrigante de América Latina y sobre el pueblo que vivió allí y creó esta excepcional música. Las grabaciones forman parte de la colección de William David Tompkin's (C119). Los temas fueron compilados y anotados para esta publicación por David Mortara (investigador residente en el King's College de Londres) y Guillermo Durand Allison, del Instituto Nacional de Cultura (Perú).

Contenido:
  1. Marinera: Tri-La-La, Tri-La-La, La-La-La, Palmero Sube A La Palma
  2. Marinera: Golpe, Guitarra Y Cajon
  3. Marinera: Permita San Canturino - (version 1)
  4. Resbalosa & Fuga: Eso de Ser Inocente. Guachi Peruvian
  5. Marinera: Si A Todas La Llaman China
  6. Marinera: Permita San Canturino - (version 2)
  7. Marinera: Aprendan Flores De Mi - (version 1)
  8. Resbalosa & Fuga: Murio Mi Rey. En Lima Matan Los Perros.
  9. Marinera: Moreno Pintan A Cristo
  10. Marinera: Aprendan Flores De Mi - (version 2)
  11. Marinera: Desde La Esquina Del Carmen
  12. Resbalosa & Fuga: Al Despertar Vi Que Era Un Sueño.
  13. Marinera: Mi Mujer Me La Jugo
  14. Marinera: Soy El Toro De Jarana
  15. Marinera: Soy El Toro ¡ay Chumbirazo! - (version 1)
  16. Resbalosa & Fuga: Que Bonita Plaza De Acho! Ya Se Cierra El Estrasburgo...
  17. Marinera: A Fuego Mandar Tocar
  18. Marinera: Golpe, Guitarra Y Cajon
  19. Marinera: Soy El Toro ¡ay Chumbirazo! - (version 2)
  20. Resbalosa & Fuga: Las Mujeres De Lima. Una Jarana Asi.
  21. Marinera: Soy La Campana De Oro
  22. Marinera: Por Las Trenzas De Tu Pelo
  23. Marinera: Manda El Amor Como Un Rey - (version 1)
  24. Resbalosa & Fuga: Rompe A La Literata. Chancaquita 'E Cancha - (version 1)
  25. Marinera: Por Ser Dia
  26. Marinera: Zambita, Pelito De Oro
  27. Marinera: Manda El Amor Como Un Rey - (version 2)
  28. Resbalosa & Fuga: Rompe A La Literata. Chancaquita 'E Cancha - (version 2)
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Enlaces










abril 09, 2008

Arqueomusicología andina: importante aporte de César Bolaños




La música prehispánica andina es un vasto campo lleno de incógnitas, del cual sólo se conoce una parte. Son más las preguntas que las respuestas obtenidas, debido a que, tratándose de culturas esencialmente orales, las únicas fuentes de información provienen de las piezas halladas en los diferentes sitios arqueológicos. El arqueólogo y el etnomusicólogo fusionan sus aportes para producir lo que sería un arqueomusicólogo, una especialidad poco prolífica en nuestro país -a despecho del insondable legado arqueológico que tiene-, y de la cual César Bolaños es protagonista principal. A inicios de este año pude tener en mis manos su último trabajo, que significa un aporte fundamental para llenar un poco ese enorme vacío que tiene la arqueomusicología peruana: "Origen de la música en los Andes. Instrumentos musicales, objetos sonoros y músicos de la región andina precolonial" (Lima: Congreso de la República, 2007, 167 p. il.).

Un libro bastante condensado, profusamente ilustrado, en el que Bolaños ofrece los resultados de 5 años de recopilación de información y 15 años de sistematización de la misma. Los estudios iniciales de Bolaños se enfilaron a la música electrónica, pasando luego al campo de la etnomusicología y la arqueomusicología. Importantes trabajos anteriores suyos son el Mapa de los Instrumentos de uso popular en el Perú (junto a Josafat Roel Pineda y Fernando García, 1978), "La música en el Antiguo Perú" (1985), "Las antaras nasca" (1986), el artículo "Las flautas de Pan Moche y las botellas silbadoras norandinas arqueológicas" (2000), entre otros.

La información sistematizada en la publicación que nos ocupa, procede de museos y colecciones de Perú y Ecuador. Seguramente habría tenido un compendio más completo con información procedente de colecciones y museos de Colombia, Bolivia y Chile (para la sub-area 1-A y el área 6 por ejemplo, no nos ofrece información), aún así, sus hipótesis son lo bastante sólidas y valiosas como puntos de apoyo en la azarosa tarea de continuar con el trabajo de reconstruir nuestro pasado sonoro. Como bien dice en la Introducción: "Requerí de entrevistas, revisión de colecciones, archivos, bibliografías, crónicas y documentos. En suma, toda información útil la tomé en cuenta, asi pareciese insignificante, pues los datos eran escasos o incompletos, y hasta a veces discutibles entre los mismos arqueólogos" (p. 25).

La investigación del mundo sonoro prehispánico encuentra muchas veces, un campo fragmentado, o árido en evidencias y es cuando se pone a prueba toda la afinación de las metodologías, principalmente de la arqueología, la etnomusicología y la historia.


A continuación, un brevísimo abstract de los capítulos 1 y 2 del libro de Bolaños(1):


  • El período que investiga data desde el Formativo Temprano (surgimiento de la cerámica) hasta el Tahuantinsuyu.
  • Primero fue el canto, luego va apareciendo el sonido instrumental y la danza.
  • No es posible saber cómo fueron los sonidos musicales de los pueblos más antiguos. Los instrumentos musicales arqueológicos se estudian y clasifican en función de los sonidos que emiten, el material de que se han hecho o de su morfología, más no de la música que debieron producir originalmente. La única referencia parcialmente verificable que se tiene está en las ocarinas, quenas y antaras, pues sus escalas indican algo de su desarrollo musical; según Bolaños, con una metodología adecuada se pueden contrastar las escalas arqueológicas de estos aerófonos con las de los aerófonos actuales.
  • Probablemente los primeros instrumentos fueron idiófonos de material orgánico (palmas de las manos, ramas de árboles, caracoles, etc.). Otras materias primas tempranas fueron la piedra y el barro.
  • Cuando se empiezan a usar cañas, madera, huesos, se requirió inventar herramientas para cortar, horadar y pulir. Comienza a surgir la tecnología. Uno de los primeros instrumentos elaborados, debió haber sido la flauta de pan, pues cortar y atar cañas no es muy trabajoso.
  • Las quenas más antiguas fueron halladas en Chilca (Lima), datan de unos 7000 años de antiguedad (2).
  • Los primeros instrumentos hechos mediante una tecnología elaborada fueron de cerámica (3)
  • Los instrumentos de metal surgen aprox. 500 años AC.: se usaba cobre, a falta de soldadura se engrapaban las junturas y se sellaban con paja, hilos y alquitrán. Hace 2000 años se descubre el refogado y en el 1000 DC la soldadura fusible, con ello, en lentos procesos, van surgiendo los aerófonos de metal, como trompetas y quenas (4).




Zonas arqueológicas andinas según los instrumentos musicales y sonoros encontrados: Bolaños hizo esta zonificación en base al estudio comparativo de los modelos organológicos encontrados (variables utilizadas: estilo, procedencia, contexto, cronología, escala sonora, morfología, iconografía).

Dos grandes grupos con uno intermedio (donde convivieron o se alternaron modelos de ambas zonas):

I Zona Norte (especial predilección por las ocarinas de cerámica)

Area 1

Sub-area 1-A: No se dispone de suficientes datos

Sub-área 1-B: antaras W, botellas silbadoras con cámara reverberante, silbatos, ocarinas, litófonos, flautas traveseras de cerámica, trompetas de metal, tambores bicóncavos.

Area 2: Antaras complementarias atadas con un cordón (bipolares, según Américo Valencia), antaras complementarias con sonajero antaras complementarias simples, antaras gobulares a la octava, botellas silbadoras con o sin cámara reverberante, trompetas de cerámica, chalchalchas, idiófonos de cobre, oro y plata.

II Zona Intermedia

Area 3: Silbatos de hueso de pelícano (precerámico), quenas, antaras de cerámica, tambores bicóncavos norteños con caja de cerámica, botellas silbadoras y antaras del sur.

III Zona Sur : Especial predilección por las quenas y antaras (también hicieron ocarinas, pero en menor porcentaje, y sin la técnica y la estética de las norteñas)

Area 4: antaras paracas, antaras complementarias a la octava (nasca), trompetas retilíneas nasca, timbales paracas y nasca, tambores wari, antaras de caña con resonadores, quenas de cerámica chincha, antaras complementarias, tambores y runatinyas incaicos.

Area 5: destaca una antara W de piedra del altiplano boliviano, antaras de caña complementarias y con resonadores de Chiribaya, antaras del norte chico chileno, silbatos, ocarinas, trompetas, los tambores de Chiribaya, de Bolivia y norte de Chile.

Area 6: No se ofrece información sobre esta zona.

Más tarde, tanto el norte como el sur abandonaron las ocarinas dando paso a las quenas, cuyo auge y vigencia dura hasta hoy.

Bolaños relieva que existe continuidad y pervivencia de los elementos organológicos en la región andina, aún después de la colonización occcidental que trajo nuevos códigos estéticos y nuevos intrumentos (principalmente los cordófonos) produciendo el mestizaje musical. Los límites geográficos y organograficos de las zonas y áreas antiguas, son semejantes a los de nuestros días.
Trompetero - cerámica escultórica Nasca
Quena de hueso con 4 orificios digitales - Chancay
Instrumentista tañendo una quena - cerámica escultórica Virú
Ejecutante de sonajero de semillas - cerámica escultórica Moche


Ejecutante de antara y tambor - cerámica escultórica Chincha



(Las fotos pertenecen al libro de Bolaños)

//m. cornejo

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Notas:

(1) El libro (con una la presentación a cargo del historiador Pablo Macera) tiene 4 capítulos: 1.-La región andina y sus instrumentos musicales; 2.- Zonas arqueológicas andinas según los instrumentos musicales sonoros; 3.-La región andina: ilustración de los principales intrumentos musicales y sonoros, su cronología, procedencia y ubicación según las zonas indicadas; 4.- La invasión(occidental); Conclusiones
(2) Frederic Engel: "Paracas, cien siglos de cultura peruana". Lima: Juan Mejía Baca, 1966, p. 89 (citado por Bolaños)
(3) Seguramente también hubo instrumentos tempranos de piedra, trabajados mediante alguna tecnología para horadar, cortar y pulir.
(4) Bolaños, 2007, pp. 34-35

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Video:

César Bolaños, músico de la generación del 50
Programa Presencia Cultural







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Enlaces

Revista española de antropología americana (vol. 39, N° 1, 2009) - volumen con artículos sobre arqueomusicología andina, en especial Música y danza en el antiguo Perú de César Bolaños
Música y danza en el antiguo Perú - 1981






abril 05, 2008

"La música negra que yo conocí"

La siguiente tanscripción es lo más fiel posible a lo que expresó Alicia Maguiña en su programa radial. Supresión de expresiones reiterativas y un mínimo ordenamiento de conceptos, no alteran el sentido de las ideas, lúcidas y sustentadas que nos quiere transmitir. Lamentablemente la cinta se cortó antes del final pero se ha rescatado bastante. Esta segunda parte de un especial sobre música afroperuana, se dedicó especialmente al Festejo, uno de los troncos de los cuales se desprenden, según Alicia, lo que serían una serie de sub-géneros afroperuanos, como el Alcatráz y el Ingá. Para muchos, la Maestra Alicia, sería una purista muy exigente. Ella en realidad no niega la buena innovación, el problema es que esta buena innovación (hecha sustentadamente, sin que primen los fines comerciales) es minoritaria dentro del campo de la actual evolución musical en el país.

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// marcela cornejo


La música negra que yo conocí (2da. parte)
Programa "La hora de Alicia Maguiña"
Lima, Radio Omega, jul. 1995



La música negra empezó a evolucionar a raíz del espectáculo Pancho Fierro y su Cuadrilla Morena que el Dr. José Durand Flores produjo en el Teatro Municipal de Lima: por primera vez se apreció en un teatro a Nicomedes Santa Cruz recitando sus décimas, a Juan criado, a Lito Gonzáles, a la Familia Vásquez con Vicente, Porfirio y Abelardo Vásquez. Vimos a Olga Vásquez bailando marinera limeña, a Juanona y Luchin, hijos de Vicente.

Juan Criado empieza a difundir los festejos a como él los interpretaba, e indudabemente con muchísimo más sabor negro que lo que podían hacerlo Filomeno Ormeño, Celia Vallejos, Jesús Vásquez, Teresa Velásquez, que eran los artistas que hasta entonces difundían el festejo por la radio.
Juan Criado (compositor caracterizado por una voz agudísima, mucha alegría y exclamaciones de origen africano) y Ange(Lito) Gonzáles, integrantes de la Cuadrilla Morena de Pancho Fierro, interpretaban los festejos tradicionales.

Mi testimonio es válido ya que he conocido a personas que ya han muerto y he sido testigo de que ha habido una transición en la música negra, y que hay bastante diferencia entre la que se hacía y la que se hace ahora.

"El festejo es la canción danzaria representativa del mestizaje negro en el folklore peruano. Como canción, su letrilla es siempre de asunto festivo, musicalmente su ritmo es vivo y en compás de seis octavos, con cierres opcionales cada cuatro compases, en sus primeras estrofas, siendo característica [...] la parte final, que alterna el solista con el coro. La orquesta del festejo la integran guitarras, cajón, quijada de burro y palmas. Como baile, la coreografía original del festejo se perdió, y sólo han llegado hasta nosotros algunos datos que nos inducen a pensar que fué una danza eminentemente masculina, cuya explosión de júbilo permitió una coreografía bastante libre, con todo tipo de pasos acrobaticos a ritmo de tambores y congo". Esto escribe Nicomedes Santa Cruz en su primer album "Cumanana", que hizo posteriormente.

Esta danza yo recuerdo que ha variado mucho, es otra danza la que vemos ahora como festejo. Yo recuerdo que bailaban como acentuando los pasos con los brazos sueltos pero no había ese movimiento pélvico. Era algo más que nada de brazos, como que las articulaciones estuvieran muy sueltas, muy relajadas, y las personas movían los brazos y los pies, no con saltos exactamente pero en sí no tan pegados al piso, ni bailando de puntitas como bailan ahora.... para nada, no tenía nada que ver ese festejo con el que vemos ahora.

A raíz de este espectáculo de Pancho Fierro, se conocieron muchas danzas, muchas coreografías que no se conocían antes, se conocía el festejo, pero no había la variedad del alcatraz, del ingá... nada de estas cosas, que han salido ahora gracias al trabajo de gente que ha dedicado muchos años de su vida a rescatar estas danzas y estas canciones. El alcatraz, al igual que el ingá, es una danza erótico festiva, cuya música es derivada del festejo (yo diría que es un festejo). La diferencia que guarda el alcatraz con las dos danzas mencionadas (osea con el ingá y el festejo), estriba en su letrillas, que aluden a la coreografía, cuyo juego consiste en que el hombre enarbolando una vela encendida, baila graciosamente tratando de quemarle a su pareja mujer, un cucurucho de papel que ésta lleva atado en la baja espalda, osea en el trasero. Mientras ella esquiva la quema con hábiles y ritmicos movimientos de cadera... Y después ella a él.

Pero esto era originalmente con mucha gracia, con mucha intención, pero también muy fino. Esto ha degenerado como conversábamos con Victoria Santa Cruz la vez pasada en este programa: ya la música negra es como que dá rienda suelta a todos los instintos más bajos que se les puede llamar... y grotescos. Y en realidad la música negra no es así... (*)

La variación más que nada en el sentido de la letra es siempre festiva, pero esto, les repito, no se conoció antes que el Dr. José Durand Flores lo mostrara en un espectáculo que él se arriesgó a hacer o al que tuvo mucha fé en hacer con Alberto Terry, ya fallecido (no el futbolista sino el escenógrafo). Lo hicieron en el Teatro Muncipal, creo que en el año '55 o '54. Fué todo un acontecimiento.

El festejo, cuya coreografía original se desconoce, fué la danza representativa del elemento negro en la costa peruana. Nació en la Lima colonial del S. XVII, posiblemente en los conglomerados negros de Malambo en el Rímac o en el Cercado. Instrumentos rítmicos de esta danza debieron ser originalmente tambores de cuero, pero a nosotros han llegado solamente el cajón de madera y la quijada de burro. Más tarde se le agregó la guitarra(**), que tras breve introducción, va sincopando el canto del solista. Su característica consiste (o consistía, porque ahora ya no lo hacen así), en las repetidas paradas de los períodos de cuatro y ocho compases, y el estribillo coral en la fuga. Es indudable que su coreografía ha sido de baile abierto para pareja mixta, pero las coreografías actuales distan mucho de cumplir con el sabor y gracia que el festejo reclama.

En realidad a mi no me puede dar nadie gato por liebre. Si la musica evoluciona, correcto, pero ahora, no es tan nuestra, no es tan afroperuana, es más como centroamericana (***), se le ha adicionado muchos [instrumentos]... bongó, tumbas.. además en el caso de las coreografias en los festejos, se baila de puntitas haciendo movimientos pélvicos que no es que estén mal, sino que esa no era la característica. Eso se le ha agregado últimamente. Era una danza con los pies bien puestos en el suelo, nada de puntitas, y hacendo esta cosa como girando el tronco para los costados.

Yo les contaba cómo iba expresándose de distintas formas el festejo, cómo se fueron conociendo de alcatraz, de ingá... esas coreografías de festejo (porque indudablemente son festejos) en el espectáculo Pancho Fierro. Cómo a partir de allí sale la Familia Vásquez, sale Nicomedes Santa Cruz, Juan Criado y Lito Gonzáles.

Un festejo que es muy conocido (El Congorito), yo recuerdo que de chica lo conocía mucho como "soy el farolero,/ en la esquina del sol/ pongo mi escalera caramba/ y apago el farol". Inclusive con mis hermanos, de chiquitos, cantábamos eso pero sin saber que era festejo ni que era música negra. Era algo familiar que habíamos escuchado en Ica. Yo tengo 55 años de edad y les diré que esto lo escuchado cuando tenia como cinco. Osea, mal puede ser de Filomeno Ormeño; yo creo que esto en realidad es una recopilación que después en las disqueras ponen "canción de fulano de tal".

Indudablemente en años anteriores a los actuales había más exigencia del público para lo que es cantar. Cantar con una voz timbrada, no solamente gritar o imitar a alguien que por ahí canta con la voz soplada o un poco más grave, o un poco más ronco. No quiero decir que sea feo cantar ronco... cada uno canta el festejo como lo siente, con respeto y con gusto. Sacándole el gusto, pero el gusto peruano, no tratando de cantar salsa con el nombre de festejo. Y eso es lo que encuentro ahora. Al escuchar el Congorito con Lito Gonzáles se reconoce el festejo peruano, el festejo nuestro.


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(*) Las diminuta faldas y blusas que usan las bailarinas en muchos elencos de ahora para exhibir más y mejor los contoneos del cuerpo son una folklorización comercial que reduce a la mujer afrodescendiente a ser poco más que un objeto sexual.
(**) Como se indica en un post anterior sobre el Son de los Diablos (que es un festejo), la Cajita Rítmica afroperuana fué incoporada al festejo a inicios del siglo XX más o menos.
(***) creo que más exactamente quiso decir "caribeña" (cubana, principalmente)
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Audios:

Lito Gonzales y Juan Criado, del elenco Pancho Fierro y su Cuadrilla Morena
(la calidad del audio no es la mejor, pero tienen un gran valor documental)

1.- Arroz con concolón - Juan Criado (compositor y cantor)
2.- Me voy - Juan Criado (compositor y cantor)
3.- El Congorito - Lito Gonzáles (recopilado por Filomeno Ormeño)
4.- Son de los Diablos - Lito Gonzáles (autor: Filomeno Ormeño)
5.- Alcatraz - Lito Gonzáles



Letra del Arroz con concolón:

Buenos días, doña Francisca,
sírvame algo de almorzar.
Yo vengo de la limpiada,
me voy pa' Lunahuaná.
Me voy a ver a mi zamba,
me lo ha dicho don José
que esa cosita buena
no se debe de perder
Arroz con concolón 
con su bitute, ollita nomá
Ollita nomá
con su bitute ollita nomá...
Bueno, adiós, doña Francisca
ya me voy a retirar.
Cuando me vea del ganchete
ya verá usted, ya verá.
Cuando me vea del brazo
del negrito Nicolás
se va a tomar su cañazo,
ya verá usted, ya verá
Arroz con concolón 
con su bitute, ollita nomá
Ollita nomá
con su bitute ollita nomá...

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Video:


Zazaza - festejo (frecuente en los hatajos de negritos en Navidad)
(autor: Carlos Hayre)
Disco "Con su toque de violín"

Sasha Ferreira - Violín
Ernesto Hermoza - Guitarra
Gigio Parodi - Cajon
Ricardo Otarola - Contrabajo
Synchro Producciones - Lima, Perú



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Enlaces

Son de los Diablos
Alicia Maguiña: Genio y figura
El festejo - Juan Criado y Lito Gonzales (1967)
Los reyes del festejo - Nicomedes Santa Cruz (1971)


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