octubre 28, 2008

Cantos quechuas prehispánicos: aproximación desde la lingüística

última revisión: 14 ene. 2014







Muy poca información se ha podido preservar sobre los cantos quechuas prehispánicos, lo que se ha sistematizado a la fecha se basa principalmente en el análisis heurístico y hermenéutico de las crónicas del S. XVI, sobre todo de aquellas en las que el cronista ha recogido información y testimonios en quechua de los últimos sobrevivientes del incario. Hay también cronistas indios como Felipe Guaman Poma de Ayala y Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua, que ofrecen una información peculiarmente valiosa, por su forma de "ver" los asuntos de su propia cultura, por escribir -parcialmente- en quechua , y por sus objetivos ideológicos. La Etnohistoria y la Lingüística han sido las disciplinas mayormente aplicadas en este campo.

La tradición oral de la cultura viva de los pueblos es también un universo en el que se conservan en mayor o menor medida, las reminiscencias del canto indígena originario. El trabajo etnográfico aborda este universo, pero con una visión más sincrónica que diacrónica.

Tanto desde una perspectiva como de la otra, deben salir las tenues luces sobre este vastísimo universo sonoro que formó parte de nuestro pasado. Un universo sonoro que no sólo se expresó en quechua, sino en muchas otras lenguas, la mayoría de las cuales están hoy extintas. Las mayores esperanzas de recuperar una pequeña parte de lo que fue el canto andino prehispánico en nuestra región, son para las lenguas quechua y aymara, por haber sido las mayormente utilizadas en las tareas de catequización por parte de la Iglesia católica.

Desde el Tercer Concilio Limense (1583) la Iglesia promovió la utilización de léxicos, confesionarios, catecismos y otros textos impresos en dichas lenguas y también apeló al uso del canto autóctono para efectivizar el objetivo de desplazar a apus, guacas y otras "idolatrías" del espíritu de los indígenas. Los cantos en los cientos de lenguas locales que existieron a lo largo de los Andes tal vez enmudecieron para siempre. Puede decirse tal vez, pues en algunos casos especiales (poblaciones con relativo grado de cohesión y memoria colectiva , como el caso de las zonas donde se habló la lengua mochica o culle por ejemplo), aún pueden existir ecos de sus expresiones sonoras. El problema mayor sería la identificación certera del origen de esos ecos.

Las aproximaciones al estudio de los cantos indígenas prehispánicos, también deben recurrir ineludiblemente al aporte de la lingüística, sobre todo para elucidar taxonómicamente el problema de la terminología de los géneros poéticos, tanto líricos (cantados) como épicos (narrativos), tanto sagrados como profanos.

El texto de Margot Beyersdorff, "La tradición oral quechua vista desde la perspectiva de la literatura" (Revista Andina. año 4, N°1, jul. 1986. Cusco : C.E.R.A. Bartolomé de Las Casas), aborda esta tarea para el caso de la poética quechua prehispánica del Cusco y su zona de influencia. Dada la naturaleza esencialmente oral del quechua, la "lírica" y la "épica" (términos europeos utilizados para hacer sólo una proximación descriptiva e interpretativa) se plasmaron principalmente en versos cantados.

Siguiendo el concepto lingüístico del rol de dominio del mediador, puede decirse que, partiendo desde la creación anónima oral (animada por la fuerza vital del rito), la sucesión de mediaciones es así:

1°: El dominio oral del mediador-informante (Willaq Umu, Khipukamayuq, Harawikuq; Alto Misayoq, Takiq Mama)
2°: El dominio escrito del mediador-cronista
3°: El dominio escrito del mediador-investigador (etnohistoriador, lingüísta, etnógrafo, etc.).

De esto, el resultado tangible es un "residuo escrito" (concepto utilizado por Beyersdorff) enmarcado en un espacio y un tiempo histórico, que refleja una parte de la realidad (otra perspectiva indicaría que antes que "residuo", se trata de un devenir dialéctico entre lengua oral y lengua escritural oralizada, en un contexto de dominio colonizador, imponiendo la necesidad constante de buscar estrategias de sobrevivencia desde la lengua dominada). Entonces, dentro del "residuo escrito" producido en el S. XVI estarán los léxicos pre y post Concilios Limenses, y las crónicas en quechua de cronistas españoles y en especial, indígenas. Para el caso del canto quechua prehispánico del Cusco, las siguientes son las únicas fuentes conocidas -hasta ahora- que ofrecen información, y que han sido trabajadas por Beyersdorff (1):

Léxicos

1. Domingo de Santo Tomás. Lexicón o vocabulario de la lengua general del Perú - 1560.
2. Diego Gonzáles Holguín. Arte y diccionario qquechua-español - 1608

- Principales géneros descritos en el léxico de Santo Tomás (menciona sólo los géneros requeridos para los fines de la catequización, enfatizando sus aspectos musicales y coreográficos)

Qhaswa - baile en coro (lírico)
Waynu - baile de parejas (lírico) (2)
Taki - canto de frases repetitivas o música y danza (lírico)

- Principales géneros descritos en el léxico de Holguín (el registro más completo de géneros quechuas cantados, unos 150, incluyendo las variantes morfológicas)

Qhaswa: ccachhuani - "danzar en corro" "cantar en corro danzando" (lírico)
Wuayñu: alude a canto y baile simultáneo: Wayñunaccuni o huayñuni = bailar de dos en dos pareados de las manos. Huayñuy mizqui = "cantar suavemente" (lírico)
Taki: Taki taquini o taquicuni = "cantar solo sin baylar o cantando baylar", "cantar" (lírico)
Harawi: (épico-lírico, 4 tipos)
-Yuyaykukuna = "cantos del recuerdo"
-Waynarikuna ="cantares de hechos de otros o memoria de los amados ausentes y de amor y afición"
- Wañupaq Harawi = "canción de endechas"
- Allin harawi o Llunpaq harawiquy = "canciones, cantares buenos a los divinos nuevos"
Waqapayapuni: "endecha funeraria" (lírico)
Waqaylli: canto suplicatorio para la lluvia (lírico)
Haylli: "canto regozijado en guerra, o chacras bien acabadas y vencidas" (lírico).
Hayllini: "celebrar en bayles con cantares, triumphos o victorias" (lírico)
Aymuray: canto para la cosecha del maíz . Aymorani = "entroxar o recoger la mies"(lírico)
Huqaripuni: narración histórica o didáctica (épico histórico)
Hawarikuykuna: narración (épico ficcional)

Crónicas

1. Cristóbal de Molina: ("El cusqueño") Ritos y fábulas de los inkas (¿1574?). Cronista español (incluye un término no mencionado por Holguín, el Wayllina, y cinco variantes de taki -wari, lawayra, alawi o ayriwa sitva, koyo, chapanwaylo-, entre otros)
2. Fray Martín de Murúa: Historia del origen y genealogía real de los reyes incas del Peru (¿1591?). Cronista español.
3. Inca Garcilaso de la Vega: Comentarios reales de los incas (1609). Cronista mestizo.
4. Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua: "elaciones e antiguedades deste reyno del Perú (1613). Cronista indígena.
5. Felipe Guamán Poma de Ayala: Nueva corónica y buen gobierno (1585-1615). Cronista indígena (menciona 21 variantes entre taki y haylli)

En las 5 crónicas la autora ha identificado 44 textos poéticos (completos o en fragmentos) escritos en quechua, y en los siguientes géneros: harawi, haylly, aymuray, waqaylli, qhashwa, taki. Estos versos corresponden a una narrativa indígena culta, es decir, provienen de informantes cusqueños de alto rango (el ya mencionado "dominio del mediador informante").


Mujeres cantando "Warawiq". Comunidad de Sarhua, prov. Víctor Fajardo, dep. de Ayacucho.
En: "Qellqay. Arte y vida de Sarhua. Comunidades campesinas y andinas" de Rosa María Josefa Nolte Maldonado (Roma : Terra Nuova ; Lima : Imagen Editores, 1991)


Canto antiguo y vivo

Acerca del género waynu(3), los léxicos tempranos (en particular el de Holguín) no ofrecen información sobre el contexto ritual de su ejecución, sólo sobre su coreografía, que es de pareja libre. Al no estar sujeto a un contexto ritual, el waynu sería tomado y reformulado constantemente por la población mestiza en vastas zonas andinas, rurales y urbanas, produciendo una gran cantidad de variantes regionales hasta la actualidad. Por ello, junto al yaraví (también mestizo, de origen colonial) es considerado uno de los pilares fundamentales (un género-matriz) de la música andina en nuestro país. Existen muchos otros géneros, pero que son más regionales o locales, como el pukjllay,  la huaylía, el toril, el Santiago, la wanka, etc.

El harawi y la qhashwa siguen estando más o menos extendidos en la sierra centro y sur y permanecen más inalterados, circunscritos a rituales del ámbito rural. Forman parte de distintos eventos del ciclo vital, principalmente de tipo agrícola. El harawi rural, señalado como épico-lírico en tiempos prehispánicos (pues también cantaba "hechos de otros"), en la actualidad sería sólo lírico (esto aún no lo  tengo precisado). Es cantado sólo por mujeres de aguda voz, en pareja, en ámbitos abiertos; no sólo expresa tristeza cuando así corresponde, también puede expresar ánimo y alegría en eventos de desafío, de bienvenida, de agradecimiento, de aliento, etc. A diferencia del yaraví mestizo que se centra en la temática amorosa, el harawi rural es mucho más polisémico (4). En algunas regiones, la qhashwa ha tenido un relativo amestizamiento, por lo que puede considerarse al harawi rural como uno de los últimos vestigios vivientes de los cantos quechuas prehispánicos.

Existió un harawi amatorio en versos quechuas cantado también por varones, que sobrevivió hasta el S. XVIII, siendo sus últimos y mayores ejemplos, el canto de la leyenda del Manchay Puito (con variantes en distintas zonas) y los cantos incluidos en la obra teatral Ollantay.

 // marcela cornejo




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Notas


(1) En el S. XVII, los textos escritos en quechua por visitadores, extirpadores de idolatrías, y otros, se basaron en textos de doctrina españoles y no en la tradición oral nativa. La única excepción, no sólo para el S. XVII sino XVI (recordemos el rol de los mediadores) fue el manuscrito de Huarochirí (sierra de Lima), recopilado in situ y en quechua por Francisco de Avila. Murúa ofrece 2 ejemplos de tradición oral de carácter declamatorio "desde los vencidos", no sobre un hecho prehispánico precisamente, sino sobre la ejecución de Túpac Amaru I en 1572.
(2) Josafat Roel Pineda no encuentra el término "huayñu" o afín, ni ninguno derivado de él en el Léxico de Santo Tomás. Al destacar que el léxico del religioso dominico se basa en el quechua chinchaysuyo, ensaya la posibilidad de que el wayno sea un género regional originario de la zona del Cusco (cuya variante del quechua registró Gonzáles Holguín), pero sin comprobarlo ("El wayno del Cusco". En: Folkore americano, Lima, año V-VII, N° 6-7, 1959, p. 150). Llama la atención que Beyersdorff incluya en el artículo que referimos, "wuaynu" como palabra registrada por Santo Tomás (p. 215). Para esta nota, he verificado los términos en el léxico de Holguín, mas no en el de Santo Tomás, por lo que por el momento, dejo evidenciada esta aparente contradicción.
(3) Josafat Roel Pineda, concluye que "wayno" y "wayñu" son la manera adecuada de escribir el género (Op. Cit., p. 132)
(4) Un estudio destacable sobre el harawi o "qarawi" rural en el departamento de Ayacucho es "El qarawi y su función social" de Jesús Armando Cavero Carrasco (Allpanchis. Cusco, año XV, v. XXI, N° 25, 1985, pp. 233-270).

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Audio

1. Siembra de maíz en Mamara (prov. Grau, Dep. Apurímac). Casete "Tierra fecunda. Música campesina del Perú", Vol. 2. Lima : Centro Peruano de Estudios Sociales - CEPES, 1991. Grabación remitida por el señor Delfín Montoya. Se escuchan los harawis cantados por mujeres mientras los varones hacen su faena.
2. ¡Ay ñawi! - harawi del sur andino. Intérprete: Macedonia Ascarza (Ayacucho). Casete "Maytam Hamurqanki" (A dónde has venido). Instituto Comunicación y Desarrollo - ICD. Dirección: Clodomiro Landeo y Chalena Vásquez.
(traducción de ¡Ay ñawi!)
Ay, ojos míos
¿a dónde miras?
Tu padre o 
tu madre
¿dijeron que vendrían?





octubre 18, 2008

Entre "música latinoamericana" y "música nacional"



ultima revisión: 2 nov. 2014




...Quiero aclarar para terminar, que el público internacional está generalmente mal informado sobre la instrumentación actual del folkore andino. Desde los años 1958/60 aparecieron en Europa los primeros conjuntos de tipo andino, generalmente formados por músicos argentinos o bolivianos viviendo en París u otras capitales europeas. Presentaron con gran éxito la música de países andinos con quena, charango, guitarra y bombo. Entonces el público internacional se imaginó que esa instrumentación representaba plenamente el folkore autóctono de la cordillera andina.



El turista que viaja por los Andes se dá rápidamente cuenta que esa instrumentación sofisticada no representa en su totalidad a la música de los Andes, pero sólo muestra un pequeño aspecto del folklore estilizado de Bolivia y el norte de Argentina. Nunca encontraremos un bombo en los Andes peruanos (pero sí tambores más grandes o tinyas más chiquitas), tampoco veremos zampoñas en la cordillera de Ecuador (ellos tienen dulzainas, el rondador y la bocina)
[...]


"Quena y folklore latinoamericano"Raymond Thevenot (Lima : Editorial Los Pinos, 1979, p. 10)



Es frecuente que la generalidad del público extranjero (europeo, norteamericano, o de cualquier otra parte), asocie un estilo de música presentada abstractamente como "folklor andino" por distintos grupos que viajan por esos países, a la tradición musical popular de nuestros pueblos indio-mestizos, rural-urbanos. En realidad, existe una buena distancia entre la una y la otra. La "música andina" que se hizo muy popular en París a partir de la década de 1950, no representa toda la inmensa variedad musical de nuestro sub-continente.  Aquella, inspirada en el llamado "folklor andino", si bien presenta muy buenos arreglos y adaptaciones de piezas genuinamente creadas por nuestros pueblos indio-mestizos, expresa también un nueva estética, tanto en lo musical, como en lo discursivo. Las melodías y letras de las composiciones nuevas de estos grupos, si bien toman elementos tangibles e intangibles de las culturas tradicionales andinas, han resultado en una nueva música, más bien urbana, intelectualizada, y en amplios sentidos, transnacional. Esa vocación de integración en un horizonte musical común, no niega que los grupos, unos en mayor medida que otros (empezando por los de Bolivia), hayan tenido una búsqueda orientada prioritariamente a fortalecer una identidad musical nacional.  Lo paradójico ha sido que el sujeto indígena y su cultura, materia prima de inspiración, no ha protagonizado las experiencias performativas, ni suficientemente, los reconocimientos autorales (sea colectivos o individuales) de estos proyectos musicales.  La movida ha sido intensa, ha producido constantes recreaciones y fusiones, y no pocas veces, malentendidos sobre la autoría u origen tradicional de muchos temas.

A mediados de la década de 1950, grupos de Brasil, Argentina, y Paraguay, comienzan a llegar a Europa y a hacerse bastante populares.  Los grupos argentinos en particular, llevaron arreglos de temas tradicionales populares de la zona andina (anónimos, o con poca información sobre los autores), y también composiciones propias inspiradas en esta música. Gracias a su calidad creativa e interpretativa, despertaron pronta aceptación y admiración en el público europeo. Uno de los primeros grupos de este proceso fue Los Incas (que adoptó posteriormente el nombre Urubamba). En 1963 hicieron popular un arreglo hecho por Jorge Milchberg del Cóndor Pasa; algunos años después, a fines de los 60, este tema fue un hit mundial en la interpretación del dúo Simon & Garfunkel. Poco después la familia de Daniel Alomía Robles, recopilador y arreglista de esta pieza (que escuchó cantar a unos indígenas de Huánuco entre fines del siglo XIX e inicios del XX),  demandó y logró el reconocimiento de los derechos autorales. Otros grupos importantes de esos años son Los laikas, Los Calchakis (músicos de Argentina y Chile); están también Antonio PantojaUña Ramos, Tomás Lipán, etc.

En la década del 60 se suman grupos chilenos que cantaban canciones de protesta social inspiradas en el folklore andino regional no sólo en un amplio bagaje de géneros, sino en la instrumentación que hasta esos tiempos, no formaba parte sustancial de su tradición musical popular (quenas, charangos, sikus, etc.). Es el fenómeno conocido como la Nueva canción chilena, en el que artistas como Violeta Parra, Patricio Manns, Víctor Jara, y grupos como Quilapayún, Inti Illimani, Los Jaivas, Illapu, entre  otros, dieron forma a un fenómeno musical que trascendió fronteras debido a la coyuntura política interna de Chile y a un escenario internacional conmocionado por el golpe asestado al régimen popular de Salvador Allende. También trascendió por el talento de estos músicos no sólo para arreglar, sino crear temas a partir del folklore no sólo chileno, sino peruano, boliviano, argentino y latinoamericano en general, y dar a sus letras un contenido contestatario que caló hondo en un continente agitado de sueños, ansias de cambio y latinoamericanismo.  En una dimensión más latinoamericana, el proceso político cubano y la Nueva Trova cubana también calaron hondo en la misma dirección. Durante los años 70 y 80, la mayoría de estos artistas tuvo que exiliarse, lo que sirvió para seguir difundiendo su música y enriquecer su repertorio.

En los años 60 también surgen grupos folkóricos en Bolivia que han llegado a ser conocidos mundialmente. Los más emblemáticos son Los Kjarkas, que en sus inicios estaban influenciados por la música argentina (sobretodo en los estilos armónicos y policorales que desarrollaban para interpretar zambas, carnavalitos, chacareras,...); pero fueron precedidos por grupos como  Los Jairas y  Los Payas. Otros grupos emblemáticos en Bolivia, un poco posteriores (años 70's), son Savia Andina, Rumillajta, etc. Con el tiempo estos grupos han mostrado un estilo propio boliviano, dentro de "lo andino". Ecuador también ha tenido grupos que han emulado el formato creado en Argentina (quena, sikuri, bombo, charango, uso frecuente de ponchos o chalecos) como Ñanda Mañachi, Los Cuatro Del Altiplano, Imbayacuna, etc.

En el Perú, este movimiento se dió extendidamente, pero no tuvo la misma fuerza discursiva de países vecinos (sobretodo en el aspecto nacionalista, que sí se dio en Bolivia, como anota Fernando Ríos), las razones de ello aún aguardan detallado estudio. Las condiciones específicas de las políticas culturales durante los gobiernos militares de los 70, el receso generalizado en la promoción de la música popular en los años 80 debido a la crisis producida por la guerra que Sendero Luminoso declaró al Estado y pueblo peruano, y en particular, la secular división entre música académica y música popular en el desarrollo musical institucionalizado de nuestro medio, pueden dar parte de la explicación . Celso Garrido-Lecca, que formó parte del movimiento de la Nueva Canción Chilena (vinculado muy de cerca al grupo Inti Illimani), trajo su experiencia al Perú, pero no encontró un campo lo suficientemente propicio para darle sostenibilidad. Aun así, sacó adelante por algunos años el grupo Tiempo nuevo. Otros grupos peruanos de este tipo, son Los Uros del Titicaca, Puka Soncco, Alturas, Vientos del Pueblo, Los Inkas, Wayanay inka, Wayanay, Chopkjas, Yawar, etc.

El deficiente desarrollo de la musicología y etnomusicología peruana, tanto histórica como sistemática, nos hacen preveer que muchos de los lenguajes y discursos construidos en torno a esta música urbana  -en su momento, más ideologizada que intelectualizada-  podrán revisarse, dilucidarse y entenderse mejor, una vez empiece a ser superado.


// marcela cornejo


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Enlaces


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Video:



Flor de cactus
Sicuri de Conima-Puno
Autores: Gaspar Aguirre Flores (letra) Javier Mantilla (música)
Interpretan: Vientos del Pueblo



Ramis
Captación y arreglo: Augusto Portugal Vidangos(Puno)
Subido por ccolca
Una versión popular en interpretación de Inti Illimani de Chile, aquí





Recuerdos de Calahuayo
Grupo "Tiempo Nuevo" 
subido por MochaPeruana





Flor de Kaluyo (o Kaluyo) - huayño
Compositor:  Miguel N. Angles, del Primer Centro Musical Huancané
Intérpretes: Julio Sancho y Los Kollavinos
Fué grabado en 1962 por Virrey junto a estos otros temas: Pomateñita, Ojos negros, Por tu Natal. 


El grupo Tiempo Nuevo se basó este tema para hacer Recuerdos de Calahuayo.




Desde lejos he venido
en busca de mi cholita
solo por quererla
Cruzando ríos y valles
surcando pampas y montes
no sé hasta donde he de llegar
ayayay, negra
no sé hasta dónde he de llegar
Desde lo lejos te veo
desde lejos me atraes
flor de kaluyo
que tus colores me obligan 
y tus fragancias cautivan
mi corazón,
para sufrir
ayayay, negra
mi corazón, para sufrir




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