marzo 23, 2012

Valses peruanos en acordeón

La característica más celebrada del vals peruano costeño son los toques de guitarra que tiene (que constituyen varios estilos definidos según el origen,  para los conocedores),  y que requieren gran maestría del ejecutante.  Sin embargo, han habido experiencias exitosas de interpretación del valse peruano con otros nobles instrumentos, como el piano, el saxo  y el acordeón.

El acordeón se incorporó a la música popular peruana en las primeras décadas del siglo XX,  a través principalmente de la influencia de músicos italianos y argentinos, como Roberto Maggiolo.  De las  interpretaciones  más memorables de valses peruanos con acordeón tenemos las de Víctor Lara acompañando su esposa Carmencita Lara (n. Julia Rosa Capristán García), y las de César Silva acompañando a la cantante Lucha Reyes.   Silva interpretó  otros géneros con su acordeón criollo, como se puede apreciar con la polca de este enlace.    En estos dos casos podemos apreciar el logrado diálogo contrapuntístico entre acordeones y guitarras, para dar realce a los primeros.

Otro acordeonista  más vinculado a la música académica, pero que ejecutó también valses es Alejandro Núñez Allauca, virtuoso músico moqueguano (1943) que hoy vive en  Milán.


César Silva


Víctor Lara


Los acordeonistas andinos  merecerían por sí solos un tratado completo; puedo señalar al azar al dúo Los Campesinos del Cusco o a los  tríos Los Manantiales  y Los Puquiales de Ayacucho.  En las fusiones andino-tropicales  (chicha, cumbia)  se puede mencionar a Claudio Morán, y en Leymebamba, Amazonas, tenemos por ejemplo a Misho Farje.

Seguramente existen otros acordeonistas notables, no sólo del cancionero costeño sino andino y amazónico. Es observable la poca atención que ha habido en investigar y resaltar esta característica instrumental de la música popular peruana.


Video

Ejemplos de artistas conocidos  y algunos otros de músicos aficionados peruanos y extranjeros, ejecutando valses criollos con acordeón


Regresa (compuesto por Augusto Polo Campos)
Voz: Lucha Reyes
Acordeón: César Silva
subido por  



Idolatría (compuesto por Oscar Molina)
Acordeón: Victor Lara
1ra guitarra: José "Pepe"Torres
LP "Víctor Lara y su acordeón / Música y tradición (Lima : IEMPSA, 1958)
subido por Juan Miguel Barandiaran Sánchez




El árbol de mi casa  (compuesto por Salvador Oda)
Voz: Carmencita Lara
Acordeón: Víctor Lara
subido por  quipu 100




Desilusión (compuesto por Carlos A. León)
Alejandro Núñez Allauca
Subido por




Con locura (compuesto por Luis Abelardo Takahashi Núñez)
Antonio Santillan Chávez, de Cajamarca
Subido por  



Amazonas (vals amazónico compuesto por Angel Alvarado)
Hermanos Ocampo de Jumbilla-Amazonas
Subido por 




Alma corazón y vida (compuesto por Adrián Flores Albán)
Ejecutante no identificado, de España
Subido por



Propiedad privada (compuesto por Modesto López)
Ejecutante: Thomas Pablo , ¿de Chile?
subido por Thomas Pablo





Odiame (captador-arreglista: Rafael Otero López; Letra. Federico Barreto)
Ejecutante: Victor Lozano, ¿de México?
subido por Víctor Lozano




Nube gris (composición de Eduardo Márquez Talledo)
Ejecución: Arturo Ortega Calderón, de España
subido por Arturo Ortega Calderon



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Enlaces


César Silva, el acordeonista de Lucha Reyes
Roberto Maggiolo: música peruana en acordeón
Alejandro Núñez Allauca 
Alejandro Núñez Allauca II




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marzo 15, 2012

Danzas de Azángaro en 1950

Fuente:
La Crónica. Lima, 23 julio de 1950, p. 13

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El IV Concurso de danza de Azángaro



La danza es contemporánea del kosmos. El primer paso que da el hombre, sus primeras emociones, sus expresiones iniciales, tienen ya la danza. La danza es lenguaje kósmico. Ahora cobra sus fueros eternos.. Si en la tierra de los rascacielos, en Norteamérica, se realizan maratones de danzas en parejas, donde la resistencia humana bate récords increíbles, aquí en el Collao se cumplen certámenes de danzas que son otros récords de arte coreográfico indio. Estos certámenes arrastran masas oceánicas humanas. Son otros récords de público espectador. Con un certamen de danzas y trajes indios, es decir, con autenticas expresiones del arte popular, se celebró el Día del Indio en Azángaro. A dos kilómetros de la ciudad y en las faldas del enhiesto Choquechambi, fue el escenario magno del certamen. Este lugar es histórico. Tradicionalmente era el escenario del gran chako de carnaval, como una reminiscencia de los grandes chakos de la época incaica. Este lugar, Balsapata, era la meta donde el gigantesco cerco humano de indios, al son de músicas y danzas, se cerraba aprisionando a la fugitiva tropa de venados, vicuñas y otros animales salvajes, que eran llevados como trofeos del gran chako para ser obsequiados gentilmente a las autoridades de la provincia.

El Día del indio. Balsapata se viste de colores y de ritmos, como en los (tiempos pretéritos) l a marea humana, polícroma, de varios miles, llena totalmente el vasto escenario del (…). Algo inmenso. Aquella masa oceánica vibró de emoción cuando los vistosos conjuntos coreográficos encendieron su hoguera de ritmos, de colores y de melodías, que ardió magníficamente, arrebatando al público espectador durante cuatro largas horas.

De todos los ámbitos de la provincia acudieron a esta justa de arte folklórico los conjuntos escolares, trayendo en sus danzas, en su música, en sus vestimentas vistosas y llamativas un mensaje emotivo e inolvidable. Fue el mensaje más grande que se rindió al indio, alma de América, nervio y oráculo del Perú.

En este cuarto certamen de danzas y trajes típicos pudimos apreciar expresiones folklóricas nuevas, de gran valor, de gran pureza y autenticidad. A grandes rasgos vamos a describirlas, ya que hacerlo en detalle demandaría un gran espacio:

Tigriponchos.- La escuela de (…)asani presentó esta danza guerrera de origen aimara. Los hombres, ataviados con corazas de piel de tigre, bailan intercalados con mujeres al compás de la música guerrera de sus tarkkas. Tuvo gratas resonancias en el público. Grandes aplausos.

Chunchos.- Es la danza de los salvajes de la montaña, os temibles yunga-runas. se atavían de largos y vistosos plumajes. Los danzarines en raudos giros, ejecutan caprichosas figuras con pasmosa agilidad. Dos personajes totémicos, el Ucumari y el Chachara, son abatidos en una parodia de caza. los conducen como trofeos sobre sus lanzas de chonta. se presentaron varias comparsas de esta danza.

Llauchi-llauchi.- Es rara danza del acervo folklórico del Collao. Simboliza los espíritus infernales en guerra. contra los cristianos. Los personajes de esta danza litúrgica lucen guantes provistos de largos garfios que semejan garras. A la cabeza de la comparsa marcha un ángel que simboliza al guerreo san Miguel.

Capitanes.- También con el nombre de Frances, esta danza es una sátira de los conquistadores. Salen montados en cabalgaduras bien enjaezadas, ataviados con trajes de la Colonia, portando lanzas que son símbolos de mando. Son cuatro personajes que ejecutan evoluciones sujetas a un plan tradicional.

Carnaval de Putina.- Cuadro costumbrista que muestra las diversas escenas del carnaval putineño, como la "rama”, o sea, la acotación de dinero para la fiesta, las "verbenas”, etc., rematando en una danza movida en cuyos giros las polleras, decoradas d cintas, se abren como corolas invertidas, mostrando refajos de variados colores. Las jóvenes bailan cantando con una alegría dionisíaca. Giran raudas al compás del huayño, voz musical de la tierra, en cuyas notas vibra el Ande y se embriaga de poesía la tierra. Larga ovación enredó sus serpentinas en las bellas danzarinas putineñas, que se alejaron como ilusiones, arrebatadas por el vértigo de la danza.

Waca-wacas.- Es una parodia de la fiesta brava, con un agudo sentido satírico. Sus personajes simbolizan a a los toreros y los toros. Todas las escenas de una corrida, desde la muerte de la fiera hasta la caída de los caballos de pica, son ejecutadas en los giros y figuras de esta curiosa danza.

Kullawas.- El Centro Escolar 852 de Azángaro presentó eta danza kollavina de origen aimara. Fue la que dio la nota de gran colorido y animación al programa. Elegante y lujoso vestuario. Por su presentación coreográfica, por su lujosa vestimenta, esta danza alcanzó las más altas notas y fue largamente ovacionada.

Esta misma danza, pero de carácter indígena, presentó una de las escuelas del Círculo distrital de Samán. Las danzarinas kullawas llevaban la cara cubierta por un velo hecho de monedas de plata. Sus atados estaban adornados por sartas de choclos y naranjas, en contraposición con la vistosa pedrería y avalorios (sic.) del conjunto de kullawas de carácter mestizo.

Santiago de Pupuja.- Este distrito presentó tres magníficos números que fueron acaso lo mejor del programa. El primero fue una exhibición de trajes típicos. El alcalde, el jilakata y el mandón, las tres autoridades máximas del ayllu, con sus respectivas parejas, lucieron magníficos trajes de gala. Este número llamó la atención por la fina factura de los trajes, su autenticidad y gran valor folklórico. Fue premiado con larga devoción.

Saraqquenas.- Danza originaria de las estepas de "Llallahua". Esta danza simboliza el alborozo del indio al romper las cadenas del yugo hispano. Blanco y rojo son los colores de su vestimenta. los colores de la enseña patria. El blanco impoluto de la nieve y el rojo encendido de las cantutas. El Saraqqena simboliza la bandera peruana que en su ritmo bravío y guerrero, parece flamear sobre los mástiles e los picachos del ande. En el folklore azangarino es la danza peruana por excelencia. Simboliza el fuego del sentimiento kósmico del indio, sentimiento hecho ritmo, color y armonía, dentro del marco gris de la altipampa.

Carnaval de Santiago.- Fue la comparsa más exótica y llamativa del concurso. Hombres y mujeres van ataviados con ruedos de madejas de lana multicolores. Las mujeres lucen finas polleras plisadas, sombreros con caprichosas decoraciones d colores, y van apoyadas en largos y gruesos bastones de caña. Los hombres llevan calzones con aberturas de donde emergen otros finamente plisados y van tañendo enormes quenas pentafónicas. Toda la comparsa va girando al compás de una música de graves arpegios. Larga ovación.

Tucumanes.- Esta danza, plena de fuerza y vigor, es la danza del gaucho peruano, del arriero del altiplano, jinete y bohemio que en la cincha de sus mulas, se lleva amarradas las distancias. Las recias botas, el cincho de finísimo tejido, las gruesas reatas que lleva cruzadas en la espalda y las clásicas espuelas roncadoras, son sus símbolos. En el ritmo lento y cansado de esta danza, al compás de sus espuelas tintineantes, está el alma voluntariosa y bohemia del cholo azangarino, del "lazo seguro", que hace llorar al charango "caluyero de la tierra", en sus andanzas de bohemio y jinete. Varias comparsas de esta danza se presentaron al concurso, sin duda por ser el Tucumán una danza originaria de Azángaro. Nutridas orquestas de instrumentos de cuerda acompañaron los conjuntos concursantes.

Kallawayas.- La Escuela de Moro-Orcco presentó la única comparsa de esta danza. Es una sátira o parodia de los famosos "yatiris" o curanderos y adivinos del altiplano. Ponchos y chuspas de finísimos tejidos, ataviados con monedas de plata y godos antiguos, son la característica de su vestimenta. Los kallawayas portan sombrillas polícromas que hacen girar en todos sentidos al compás de su música. Esta misma escuela presentó un conjunto de waca-wacas que representó todas las escenas de la fiesta brava.

Los Labradores.- Esta es la danza agraria por excelencia. las escenas del agro como la siembra, la roturación de la tierra, las ofrendas a la Pachamama, son representadas en esta danza de los labriegos siguiendo sus tradicionales costumbres.

Kallamachos.- Esta danza viril, plena de fuerza e intención es la sátira más acerva de los viejos españoles de la Colonia. Las caretas funambulescas, donde lo grotesco y o monstruoso se dan la mano, los gruesos y retorcidos báculos que simbolizan el miembro viril, los movimientos lascivos y grotescos, que son el espíritu y la esencia de esta danza esotérica, estuvieron fielmente interpretados por todos los conjuntos de kallamachos que se presentaron al concurso. Esta danza es también originaria de Azángaro, sin duda porque fue en esta tierra donde el indio luchó más bravamente contra el yugo español. Esta es una de las danzas más viriles y e mayor contenido satírico en la coreografía altiplánica.

El conjunto "Kallamachos de Muñani" presentó una innovación en el atavío. En lugar de los sombreros alones, adornados de cintas de color, este conjunto se presentó con grandes y grotescas pelucas de lana de alpaca, una parodia de las famosas pelucas empolvadas de los españoles. Otras comparsas lucieron gruesos zurriagos cruzados a la espalda. Es un símbolo bravío de los asuankharis.

La escuela de Choquechambi ofreció una reminiscencia del chako antiguo. Las autoridades y mandones del ayllu ataviados de gala, se presentaron portando diversos animales silvestres como vizcachas, perdices y otras aves, las que fueron gentilmente obsequiadas alas autoridades que expectaban el concurso.

Kkara-botas.- Es también una danza viril cuyos personajes son los famosos centauros de la cordillera. Jinetes y bohemios como el viento, los kkarabotas saben arrancar al charango, su fiel compañero, notas lánguidas y dulces, en cuyo lamento se trasunta la vida trashumante y bohemia del cholo cordillerano. Los gruesos zurriagos cruzados a la espalda simbolizan la hombría de estos yanaccallos, que también saben domar un potro salvaje como arrancar al charango su angustiosa melodía, en sus travesías por cerros y pampas.

Wifalas de Arapa.- Es la danza de la alegría propia del carnaval. los hombres lucen chuspas de fino tejido con figuras y motivos totémicos que llevan alrededor de la cintura. las mujeres bailan batiendo banderines blancos. En sus warakas multicolores, en sus "unu-cajas2 ululantes, en el ritmo vertiginoso de esta danza, plena de vigor y armonía, está íntegro el sentimiento panteísta del indio del altiplano. Una variedad de la Wifala es la kkajcha, de la que hubo varios conjuntos regiamente representados.

Novenantes.- Es una danza pastoril que simboliza las peregrinaciones a los santuarios del Kollao y cuyo tótem es la “huallata”. De ahí los colores blanco y negro de su vestimenta. A la cabeza van los viejos o “machus” que representan a los abuelos del ayllu.

Khaperos.- El certamen fue cerrado con broche de oro por os famosos khaperos de Jilawata. En el estadio de la pampa, el funambulesco desfile y las evoluciones de los jinetes, y las mulas regiamente enjaezadas, cargando el clásico khapo, osea los haces de leña para las fogatas, con el bronco ulular de los pututos, pregonaron bien alto la vitalidad artística india de estas bravías tierras del Kollao.

El desfile triunfal de los khaperos encendió, con sus tradicionales khapos, un celaje de fuego en el vasto escenario. Todo se bañó en el rojo encendido de esa luz. Fué la escena final, la apoteosis de esta gran fiesta folklórica, cuyo récord quedó marcado con piedra blanca. Y comenzó el éxodo. por los 32 puntos cardinales, largos cordones humanos, conjuntos dispersos de música y danzas, emprendieron la marcha rumbo a los hogares distantes. Lentos, silenciosos, iban cargando sus fardos de emociones y añoranzas. En el vasto escenario, ahora ya escueto, todavía arden las fogatas del huayño, empenachadas de musicales ecos. Son como un fulgor de crepúsculo en la noche llovida de astros.


El Magisterio de Azángaro, propulsor de estos torneos, fiel a su línea, ha realizado obra estética de innegable trascendencia. Ha arrancado del olvido expresiones valiosas de nuestro arte folklórico, de nuestra tradición y nuestros mitos, que ya estaban condenados a desparecer, bajo la implacabilidad (sic.) torrencial del tiempo. Esta es su obra. Esta su siembra promisoria. El ejemplo de Azángaro ha fructificado. ya en otras provincias, en núcleos escolares y en escuelas campesinas, se están llevando a cabo regularmente estos certámenes de danzas.

Las escuelas más apartadas hasta las más humildes han aportado su esfuerzo para esta obra de restauración de nuestro patrimonio folklórico y las formas tradicionales del arte popular. Lo han hecho en silencio, sin otro estímulo que el entusiasmo generoso que encuentra eco. Sin más interés que el de su propia superación. Bien por los maestros. Bien por esta obra de intenso y encendido nacionalismo. Fruto del esfuerzo colectivo del Magisterio azangarino fue esta gran fiesta panteísta que nos embriagó de ritmos, de luz, de colores y armonías. Fiesta digna de un poema.

Asuan Khari
Azángaro, 1950


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Video


Carnaval azangarino 2009
Organizado por la Municipalidad Provincial de Azángaro
Vientos, percusión , y voces alegres de la comparsa del Carnaval de Santiago (Callapani)
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