diciembre 31, 2010

Sobre el Año Nuevo y Bajada de Reyes en Arequipa


La transcripción de este texto ha sido bastante difícil por la mala calidad de la foto que le tomé. Entre las llaves [...] van palabras que no han podido ser descifradas o aclaraciones necesarias. A pesar de eso, vale la pena compartirlo por los datos testimoniales que han podido quedar en negro sobre blanco. La foto de la nota se puede ver aquí.
Por otro lado , desde hace cuatro años, la sacudida de perales en Tiabaya, en el día de Bajada de Reyes, se está recuperando después de varias décadas de abandono. Una nota al respecto aquí.
//m. cornejo

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Fuente:
Diario El Pueblo
Arequipa, 1° de enero de 1961, p. 18
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El Año Nuevo en Arequipa
J. O. Trillo D.


Apunte de MAROVE


Las fiestas tradicionales de Navidad, Año Nuevo y Reyes, fueron traídas a nuestra blanca ciudad por los primeros pobladores de España que llegaron por estos lares en los primeros lustros del siglo XVI. Con respecto a la Navidad, no hay tradición [sobre] cómo se celebraba ésta en Arequipa los primeros años.
Lo único que hay con sabor a tradición en nuestra tierra son las ensaladas, platos que prepararían los antiguos españoles de acuerdo a la usanza de la Madre Patria para cumplir con las rigurosas vigilias y ayunos que ordenaba la Santa Iglesia para así lograr numerosas indulgencias.
Ensaladas
Las vigilias y ayunos de antaño eran muy rigurosas aparte de ser también muy numerosas, y en las abstinencias sólo eran permitidos alimentos sin carnes. Así pues, los primeros habitantes de nuestra ya católica ciudad cuidaban de los potajes apropiados para el debido cumplimiento de su penitencia.
Pero ¿cómo hacer cuando el pescado y moluscos no se conseguían por estar alejados de la costa? En España se usaron las menestras, acelgas, coliflores y otros productos que después nos trajeron, y mientras tanto aquí se admitió la papa, la “liccha”, la zanahoria, los pallares, una de las menestras más conocidas y que ya comenzaba a producirse en nuestros valles, así como otros vegetales, como la remolacha o beterraga, las habas, etc.
Y así quedaron preferentemente para la celebración de la Navidad las ensaladas, que fueron aumentando en variedad y según el tiempo. Al presente éstas se hacen de palta, mixta, de "rabanitos", y hasta hay la ensalada "Rusa", la que seguramente comerían con agrado los numerosos simpatizantes del "Soviet".
Picarones o buñuelos
Los picarones o buñuelos, que son unas argollas preparadas con masa de harina de trigo, y que se hacen en manteca o aceite hirviendo y se sirven con miel de caña, son uno de los potajes navideños. Su origen español ha hecho que estos sean conocidos en todo el país, principalmente en las ciudades serranas o costeñas que fundaron los criollos peninsulares. Los buñuelos, como preferentemente les llamamos en nuestra ciudad, se venden todo el año principalmente en el balneario de Tingo y en el Mercado de San Camilo. Los arequipeños maduros recordamos a Doña María la "buñuelera", que por muchos años estaba instalada al lado de la acequia de San Jerónimo, en la puerta de la antigua Quinta Vargas.
La costumbre de comer buñuelos parece que es como complemento del baño, pues los bañistas de antaño del pozo Vargas, así como también los de Tingo, hasta ahora ingieren grandes platos de "picarones" calientitos después del refrescante baño en las piscinas.
Los panetones de Milán
En Arequipa, los panetones de Milán con pasas y frutas azucaradas, con el sabor clásico, los dieron a conocer hace muchos años los señores Cavallero Hermanos y Cía. propietarios entonces de la fábrica "La Victoria" de la calle Villalba, y se vendían en "La Esmeralda" del Portal de San Agustín. Ellos trajeron un panificador de Italia, muy experto en la elaboración de panetones, bizcochos y pastelería. Anteriormente el consumo de bizcochos en nuestra ciudad era de la producción de la "K. Lucha" [sic., es Cagalucha], de la calle Guañamarca [hoy, calle Rivero], "La Monja" de la esquina de La Merced, "La Potosino", en la calle de San Francisco y "La Negra" en el Portal de San Agustín. Y había que ver el sabor de los bizcochos de antaño, los de canela tenían sabor a canela, los de natilla a pura crema de leche, y los de "[...]" con su sabor especial, todos cubiertos por el agradable ajonjolí. Esa costumbre "limeña" del panetón de Navidad ha venido a nuestra ciudad como han venido los árboles y Papá Noel. No debe tratarse de una costumbre de origen español sino italiana y es muy probable también que solo esté en Lima desde la era republicana, pues es cuando han venido a Lima numerosos ciudadanos italianos.
La mayoría podemos acordarnos de "La timpusca", típico "chupe" arequipeño con chalona, papas, habas, cochayuyo y "peras" que no faltaban en el menú de Reyes, así como la "Ocopa de [...]", el "Zango", el "Chancho de trigo verde", pues es la época de la cosecha del trigo, no faltando las papas asadas, el mote de habas y maíz, y los choclos verdes, así como los acostumbrados conejos [cuyes] chactados y el almendrado de pollo, todo sazonado con mucha chicha de huiñapo añejo o vino puro de "[...]" que antaño traían en barrilitos de media arroba y de arroba los arrieros para sus amistades, de Moquegua, Majes, Vítor; no faltando también el llamado vino de "[...]"
Mucha cerveza
Pero estos tiempos ya han pasado. En la celebración de Reyes encuentra usted ahora muy poco de lo de antaño. Malos picantes y peor chicha. En los [...] y jardines una que otra especialidad como los "rocotos rellenos" que hace La Quintina para Don Ricardo, habiéndolos hecho antes para los [...] de [...] y Beltrán, y eso sí, mucha cerveza, miles de docenas.
La fiesta de Reyes actual en Tiabaya no es sino placer y juerga con cebada. Ya nadie hace caso de las peras porque se están perdiendo debido a que los perales no han sido renovados y están viejos, pero hay que conservar la tradición visitando Tiabaya para "sacudir los perales" aunque no se coman peras...
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Tres breves crónicas sobre la Bajada de Reyes y la sacudida de perales


[1]
El Pueblo, martes 7 de enero de 1958
Mucha gente fue ayer a Tiabaya por peras

El festivo [sic.] de ayer, tradicional en Arequipa por las características propias que asume en nuestra ciudad, llevó -desde tempranas horas de la mañana- a centenares de personas a Tiabaya, a fin de asistir al sacudimiento de los perales, típica costumbre de la que sólo resta el simbolismo, pues en realidad, lo que menos queda en el distrito anotado, son los perales.

A la fluencia de gente a la campiña determinó un extraordinario movimiento de vehículos. Los ómnibus que cubren el recorrido hacían uno y otro viaje con toda su capacidad cubierta, y para los chóferes de taxi fue un magnífico día, pues las carreras se sucedían con el beneficio que es de imaginar.

En Tiabaya y Arancota las picanterías se vieron concurridísimas, obligando la gran clientela a un extraordinario esfuerzo a las conductoras de estos establecimientos. No faltó en estas reuniones de completo sabor ocal, la bebida denominada "Tres Reyes del Oriente", que consiste en servir en un solo vaso chicha, vino y aguardiente sin mezclarlos, debido a sus distintas densidades. Uno a uno los tres licores se beben con el auxilio de una cañita de trigo. Las borracheras como se puede imaginar, son extraordinarias

El crecido movimiento vehicular de la mañana y de la tarde se repitió en la noche, cuando las familias optaron por retornar a nuestra ciudad después de un día de campo y alegría.



[2]
El Pueblo, miércoles 7 de enero de enero de 1959 - [Sección] Arequipa de antaño
Paseos a Tiabaya
El cronista decía: "celebrando la fiesta de Reyes, se dirigieron a la ciudad de Tiabaya numerosísimas personas. Muy bonito aspecto presentaba el camino de Tingo a Tiabaya por la abundancia de los paseantes. El tránsito de autos fue intenso, pues todos los carros en servicio fueron llevados allí. El número de jinetes fue muy considerable. Esto dio lugar a la realización de algunos accidentes, pues la aglomeración de vehículos y personas fueron muy frecuentes, especialmente al regreso, por la alegría de que estaban llenos los excursionistas. En Tiabaya hubieron muchos pugilatos y declaratorias de guerra, felizmente de pocas consecuencias". “El paseo a la ciudad de Tiabaya es tradicional. La gente se reparte principalmente entre Alata y Patasagua, pues entre estos lugares están los perales, árboles frutales sembrados en el tiempo de la Colonia, la mayoría ya centenarios, que en esta fecha clásica son cuidados por "perros y amos". Si quiere usted comer peras más baratas que en los perales y tranquilo, vaya al Mercado de San Camilo... ya no hay la sacudida de perales que nos contaban nuestros abuelos.

[3]
El Pueblo, martes 5 de enero de 1960 - [Sección] Arequipa de antaño
Tingo, Tiabaya y la Fiesta de Reyes

Tingo y Tiabaya, amenos y pintorescos lugares, antaño eran muy visitados con motivo de la fiesta de Reyes. los paseantes iban a Tiabaya a pie y a caballo. Los trenes de recreo a Tingo, corrían cada hora, llenos de gente que en compactos grupos pasaban por la alameda de sauces entre el balneario y Tiabaya, a sacudir los perales.

También iban a ese lugar los coches "Victoria" y desde las cinco de la tarde era un espectáculo digno de verse, el interminable cordón de personas que en los coches a pie y a caballo regresaban a Tingo y a la ciudad. Entre Tingo y Tiabaya se instalaban numerosas carpas o picanterías provisionales, y en ambos lugares, bandas de músicos del ejército y "caperos" daban animación a los paseantes.

El tiempo y el progreso han dado fin a ese espectáculo tan pintoresco de antaño, del cual sólo queda el recuerdo. La fiesta de los Reyes en Tiabaya se reduce [hoy] a visitar bares y picanterías, donde los conductores hacen su "enero" por no decir agosto...


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Video

Huerto florido
Yaraví de Arequipa, atribuido a Mariano Melgar
Versión en dúo mixto con guitarra y charango
Jaime Guardia (charango, voz), Pepita García Miró (voz), Jose Guardia (guitarra)

subido por pepitagm



Los caminos que abrazan las cumbres
donde vimos nacer nuestro amor
Ahi se (...) firmeza y constancia
que juramos amarnos los dos.
Ay, no lloren, tus ojos no lloren,
yo no quiero más tarde llorar.
No importa, mañana (...)
ya me voy, ya me voy, ya me voy.
Cuando vayas al huerto florido
Ay no llores, no debes llorar.
Ahi dejo sembradas las flores
cuando muera tu me has de llevar.


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Enlaces

Cómo hacer un panetón en casa
Algunas fiestas de Bajada de Reyes: Arequipa (Sacudida de perales), Piura (lucha de los Negritos con los Hijos del sol), Puno (las Alasitas en Ilave), Huancavelica y Trujillo 

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diciembre 16, 2010

La Navidad en el ciclo solar andino



Niño Perdido - Huancavelica ( Foto: Javier Silva Meinel)




El siguiente texto fué presentado en la conferencia didáctica que ofreció la Derrama Magisterial el 11 de diciembre pasado:


El sol ha sido y es el gran iluminador (material y simbólico) de la historia de la humanidad. Cada año completa su recorrido alrededor de la Tierra y en él realiza dos puntos culminantes: cuando se aleja más (solsticio de invierno) y cuando se acerca más (solsticio de verano). Ello influye de forma determinante en los ciclos agrícolas, por eso estos dos puntos culminantes han sido y son objeto de celebraciones rituales. En el hemisferio sur, el solsticio de invierno es en junio y el de verano en diciembre. En el hemisferio norte es a la inversa.

Este fenómeno del ciclo solar expresado en el nacimiento-vida-muerte-renacimiento de los frutos de la Madre Tierra o Pacha Mama, supo ser observado y celebrado ritualmente por los pueblos de todo el mundo (germanos, nórdicos, celtas, griegos, romanos, persas, indios, chinos, mayas, aztecas, tihuanacotas, incas…) desde tiempos muy antiguos, miles de años antes de la era cristiana. Un denominador común de la expansión del cristianismo ha sido la superposición de sus rituales a estas formas milenarias de celebración del solsticio. Esto ha producido un sinnúmero de manifestaciones sincréticas que siguen dándose hasta hoy, de manera muy especial en la Navidad.

En el Perú del periodo incaico, el Inti Raymi celebraba el solsticio de invierno y el Qhapaq Raymi, el solsticio de verano, lo que son hoy en día las fiestas cristianas de San Juan y Navidad respectivamente. Estos corpus rituales eran una culminación expresiva de otras memorias ancestrales que existieron mucho antes en los pueblos de los Andes para celebrar el ciclo solar. Eran la manifestación a fin de cuentas, de la legitimación del poder y la identidad incaica.

Como parte del ritual del Qhapaq Raymi, el 23 de diciembre tenía lugar el traslado de una representación -efigie- del Wayna Punchaw (El Joven Sol) al templo Pukinkancha del Qosqo para su veneración. Ferrier [2008: 30-31], recoge de los cronistas Bernabé Cobo y Cristóbal de Molina, información acerca de los ritos de iniciación y de competencia por los que pasaban los jóvenes en esos días: Cobo nos dice que se realizaba una ceremonia iniciática para jóvenes de entre 12 y 14 años, en la cual las personas mayores los latigueaban con sus hondas “…recordándoles de esta forma no ser flojos y de cuidarse de castigos posteriores”; mientras Molina nos dice que “…hacían el taqui guayllina seis días; hacían sacrificios por el hacedor, y el sol y el trueno y la luna y por el Inca, y porque se habían armado caballeros…”

La veneración del Wayna P’unchaw, las ceremonias iniciáticas y de competencia (tinku) de los jóvenes, y la ejecución que hacían de taquis y guayllinas, nos hablan de un tiempo para saludar la llegada del Joven Sol que regeneraba no sólo los frutos de la Madre Tierra sino a los hombres y mujeres de los ayllus.

Una de las pocas expresiones contemporáneas que conserva reverberaciones prehispánicas son las waylías que se interpretan entre Navidad y Bajada de Reyes en los departamentos de Apurímac, Huancavelica, Ayacucho, Junín y Cusco teniendo en cada lugar, variaciones y características específicas. La mayoría de estudios indican que el término waylía proviene de haylli, que en tiempos prehispánicos significaba himno o canto de triunfo después de ganar una batalla o concluir satisfactoriamente una faena agrícola, en el caso de la waylía navideña contemporánea, se trata de festejar la culminación del nacimiento del Niño Jesús, una manifestación sincrética de lo que era la llegada del Wayna Punchaw. Otra expresión que podemos mencionar es el takanakuy o tinku, que tiene lugar hoy en día en Apurímac y Cusco; una batalla ritual catárquica, que podemos vincular a aquellos rituales de iniciación que nos mencionan Molina y Cobo.

La virgen Maria es una sublimación de la Pacha Mama, pródiga, fértil, protectora (lo femenino), y el niño Jesús o Niño Manuelito es una sublimación del Padre Sol, del apu rector y protector (lo masculino), que en el solsticio de verano está más cerca que nunca de la Tierra. Ambos, Virgen María y Niño Jesús, constituyen una dualidad complementaria y a la vez divina, que se conjuga dialécticamente hasta el presente, con el profundo y diverso sustrato cosmológico de los pueblos indígenas del Perú, produciendo en ello el mestizaje vivo del cual somos fruto.
[...]



nacimiento hecho con panca de maíz, choclo o sara
(colección de Javier Luna Elías )

Texto completo - Contenido:
  • Waylía de Antabamba (Apurímac)
  • Pastoras de Yauyos (Lima)
  • Pachahuara (Junín)
  • Negritos de Huánuco
  • Atajo de Negritos (Ica)
  • Negritos de Ancash
  • Villancicos del Cusco
//m. cornejo
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Video

Siwar Situy
Villancico cusqueño
Imágenes: nacimientos o belenes de artistas ayacuchanos
Interpretación: coro de la Asociación Cultural Kantu.




Ima kusi paqarimun
siwarsituy, siwarsituy
k'anchary kunmi tutapas
siwarsituy, siwarsituy
para tukuykuy k'ochuykuyri
siwarsituy, siwarsituy
sullari hanaq pachamanta,
siwarsituy, siwarsituy
achanqaray t'ika chuskanki
raura shiaq, raphapapanki
siwarsituy, siwarsituy
achanqaray t'ika chuskanki
raura shiaq, raphapapanki
siwarsituy, siwarsituy
achanqatuy



Pitaj Niñucha
Villancico popular que se canta en Ayacucho y Huancavelica
Coro de alumnos del Colegio Seminario San Juan Maria Vianney
(Huancavelica)

Pitaj niñucha,
pusamusunki
kay wejopachaman
wajanaykipaj,
llakinaikipaj
[...]

Pitaj Niñucha
quién te trajo niñito
a estas tierras
para que llores
para que sufras
[...]




Navidad en el Perú (ritos de adoración y villancicos tradicionales)


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Enlaces

Suena el Manguaré (Navidad en la Amazonia) - Francisco Bardales
Arpa y zapateo en la Navidad de Querco (Huancavelica) - entrevista a Claude Ferrier
Manuelitos de San Blas (maestro Antonio Olave)
Ricardo Castro Pinto y los villancicos en quechua
De lo sagrado y lo pagano en la celebración popular de la Navidad... (sobre el sincretismo de la Navidad en España)



diciembre 04, 2010

Historia de un pianito ambulante o "titilimundi"

Este humilde pariente de pianos y órganos conoció su momento de auge en América Latina entre las décadas finales del siglo XIX y las iniciales del XX. Hasta hace muy pocos años, se le podía ver aún en calles y plazas de nuestras ciudades, y tal vez algunos sigan resistiendo en provincias.
Mayormente los traían aventureros italianos que llegaban a hacer la América recorriendo sus calles al son de estos pequeños y sonoros artefactos que funcionaban accionados por una manivela. En el Perú su presencia se hizo parte del paisaje sonoro de las ciudades y pueblos, no sólo en tiempo de fiesta o de espectáculos circenses, sino en la vida cotidiana, cuando sus dueños los paseaban por las calles y atendían solicitudes a cambio de algunas monedas.
Poco a poco los italianos fueron cumpliendo su ciclo y yéndose, y humildes parroquianos locales lo adoptaron como medio de vida. Algunos se acompañaban con un simpático monito para hacer gracias y llamar la atención de los clientes (de ahí el dicho "por la plata baila el mono") o con una cotorrita que repartía papelitos de la buena suerte. Tocaban melodías del repertorio internacional en boga, pero también acompañaban géneros populares locales, como valses, tonderos y marineras (en el norte, junto al arpa y el cajón). El sonido de los pianitos u organillos ambulantes era sencillo, popular, sonaba así aún cuando tocara tangos, foxtrot, sones de ópera o valses vieneses, y no era considerado propiamente un instrumento, sino una alternativa disponible a falta de mejores recursos para animar el momento.
Su recuerdo es aún latente en las ciudades y pueblos de la costa norte, sin embargo, en Lima y en ciudades del sur también ha tenido presencia notoria. Por ejemplo, para el caso de Lima, Eudocio Carrera Vergara recuerda en su libro La Lima criolla de 1900 (1954, p. 70): "los pobretones o de medio pelo, aunque con piano en casa, si no contaban con recursos o algún amigo tocador aficionado, tenían que conformarse a bailar a los sones del pianito ambulante salvo cuando caía, como se ha dicho, uno de nuestros músicos..."
Para el caso de Arequipa, citamos a Salomón Olivares (que firmaba como Olivares del Huerto), quien describe en su cuento Hay fiesta en el suburbio (Cuentos Lonccos. Libro folkórico arequipeño. Arequipa, 1949), un tarde de fiesta en una chichería de Arequipa: "La chicha embriagadora baila pampeñas en los cerebros de los lonccos y de los ccalas. En un rincón de la ramada, un individuo traposo (alias) el Pájaro Verde, da vueltas al manubrio de un pianito ambulante, el instrumento típico que toca tonadillas bailables. Comienzan las marineras..."
//marcela cornejo



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Fuente:
A golpe de arpa. Folklore lambayecano de humorismo y costumbres
Augusto D. León Barandiaran y Rómulo Paredes
Lima, 1934, pp. 77-80
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Pianitos ambulantes

Don Antonio Scarpatti, tiene derecho a figurar en esta Antología, puesto que pasó su juventud, su virilidad y su vejez en nuestro pueblo, y en él tomo la chicha de Chiclayo y la algarrobina de Motupe, amén de la leche de vaca y del piqueo de "bonito". Podemos, pues, catalogarlo entre la categoría de los criollos.

Además, debe figurar en esta obra, porque ha sido quien introdujo aquellos célebres instrumentos de música popular, denominados "pianitos ambulantes", con los cuales se han hecho tantas conquistas, se han celebrado tantos “santos" y se han bailado tantas marineras.

Tenía don Antonio Scarpatti, su depósito de pianitos, en la calle del Teatro, los cuales sacaban los muchachos, alquilándolos por horas. En un cartón se encontraba el reglamento, que consistía en un pedazo de papel de "despacho" y que decía exacta, textual y literalmente, lo siguiente, según nos asegura Vicente Rázuri:

"Reglamento que se "debeba lere prima" de "sacare" lo pianito que "ninguno" muchacho puede tenerlo "afora" "despus" de la "unce" sin que dando las "unces estarano" a la casa y el que no llega pagara por su cuenta y riesgo de su "bolsico" la manizuela "lo muchacho lo pianito" o se lo quita".

Pero como parece que el negocio se iba a pique, don Antonio Scarpatti, para darle mayor amplitud, facilitando a sus clientes, los muchachos, que dejaran en el mostrador los "gordos" que los padres y padrinos les daban como "domingos" o propinas; y al efecto, estableció el sistema de abonos semanales, pensando que como estos "eran cohetes de otro mayordomo" la cosa mejoraría, bajo el siguiente decreto-ley, que dice, ni mas ni menos, lo siguiente:

"Aqui se vendutto abono seminale para lo que usan piano todo los giorno''
En honor a la verdad y a los pianitos ambulantes, nos vemos obligados a hacer una rectificación, que consiste en declarar, que el genuino y verdadero introductor de los pianitos ambulantes, en Chiclayo, fue un gringo, allá por los años de 1865 a 1870, pianito al cual se le daba el nombre de "titilimundi" y con cuyo negocio fracaso don Paulino Vera, "el molinero", asunto que tratamos en seguida, con versos de Juyupe.

Jose L. Barandiaran le preguntaba a su hermano Roberto, refiriéndose a la educación que pensaba darle a uno de sus hijos, diciéndole:

- Y a Félix, ¿qué le gusta?.
- Prosa, respondió el padre. Eso es lo que le gusta.

A nosotros también nos gusta la prosa, y por eso escribimos la anterior historia de los pianitos ambulantes, negocio que explotó, por mucho tiempo en Chiclayo, don Antonio Scarpatti; pero como no nos satisfaciera, nos pusimos a indagar sobre el primer pianito ambulante que llegó a nuestro Departamento, aunque para nosotros, los pianitos de don Antonio Scarpatti desempeñaban su misión a las mil maravillas, y muchas veces hemos recorrido las calles de nuestras ciudades, escoltando a los pianitos ambulantes, nos hemos detenido horas de horas, viendo cómo se le daba vuelta a la manizuela y hasta hemos bailado "un serrucho", a los acordes de esa música alegre y movida.

Era una novedad la música de los pianitos ambulantes, con mayor razón si se tiene en cuenta que don Antonio tenia tan buen oído, que tonada que escuchaba en la calle, en el Teatro, en los bailes, en las casas particulares o en las jaranas y cuya música fuera nueva o estuviera de moda, aunque el la oyera a lo lejos, inmediatamente la ponía en los pianitos ambulantes, bastándole con colocar una serie de clavitos en un cilindro, el cual, al girar hacia oír la música deseada. Por los años de 1865 a 1870 llegó a Chiclayo el primer pianito ambulante, metiendo, como es natural, una novedad y produciendo una verdadera algazara, entre las gentes del pueblo. Su dueño era un italiano, que alquiló una tienda en la calle Siete de Enero, de propiedad de la señora Maria Perales, y que ahora esta signada con el numero 623.

El italiano no se alcanzaba para atender a las múltiples llamadas que le hacian, a pesar de que su tarifa era alta, ya que cobraba un peso, por hora, cuando lo llamaban a tocar en casas particulares, y en la calle, un real, por tonada.

El aparato, que se llamaba, no pianito ambulante, sino "titilimundi", estaba constituido por fuelles y cornetas, teniendo en el centre un espacio vacío, defendido por lunas, donde daba vueltas un carrousel, en miniatura, con figuritas, todo lo cual enloquecía a viejos y muchachos, porque no entendían, ni se daban cuenta cómo es que podían moverse las figuritas y sonar los cornetines. Esa especie de carrousel fue reemplazado después -hasta ahora existen- por figuras de los mas variados motivos y tamaños, desde la de Garibaldi, hasta la de Bolognesi.

Uno de los negocios mas "validos" de esos tiempos fue el "titilimundi" del gringo, pues estaba en todos los "santos", "cortamientos de pelos y de uñas", jaranas, fiestas, "pozas", serenatas y tertulias, trabajando desde las ocho de la mañana hasta las diez y doce de la noche, recorriendo todo Chiclayo. Con tan productivo negocio, al poco tiempo, el gringo consiguió reunir 3.650, pesos de 48 peniques, pesos que pesaban exactamente lo que valían, porque no habían depreciaciones, inflaciones, encajes, respaldos, ni cosas semejantes, como ahora, que son martingalas que han inventado los gringos para limpiarnos los bolsillos, sosteniendo que son cuestiones de altos estudios económicos y de elevadas finanzas, con lo cual ni resuelven el problema, ni aumentan el sancochado.

Todo Chiclayo estaba contento con el gringo y su aparato, elementos ambos que se hicieron conocidos, célebres y queridos, convirtiéndose en una necesidad pública; aunque el único descontento era el "cabezón Juyupe", ya que a su industria, de tocador de vihuela y de cantor popular le había hecho mella el gringo y su "titilimundi", cercenándole algunos pesos, por lo cual el vivía siempre renegando de sus paisanos, que preferían al gringo y a su aparato, en lugar de contratarle a él y a sus improvisaciones.

Deseando el gringo, abandonar Chiclayo e irse a su tierra, puso en venta el "titilimundi" y uno de los que mas interés tuvo fue don Paulino Vera, hombre honrado y trabajador, quien hizo el negocio, entregando 500 pesos y esperando un chorro de los mismos, pues tenía gran entusiasmo y fe en su nuevo negocio.

Tenía, don Paulino, un molino de jora, que se llamaba "Malacate", el cual puso en manos de su hijo mayor, llamado Ramón, considerando al molino como un negocio secundario. Llegado que fue el primer domingo, salió por las calles de Chiclayo, tras el "titilimundi", que portaba un zambo fornido de Patazca, haciendo su primera exhibición en una esquina del lado sur de la Verónica.

Como hacían varios días que no sonaba el "titilimundi", salio de una de las casas cercanas una cholita, a toda carrera, a llamar al gringo; pero al encontrarse con otra persona, regreso a su casa, y le dice a su madre:

- Mamita, no es el gringo. Es Don Paulino, el molinero.
- No mientas chola.
- Si, mamá,
- Jura, china.
- Por Dios, mamá. Y la madre, con la seguridad del juramento, salio a la puerta de calle, y casi en las barbas de don Paulino, lanzo una sonora carcajada, a la par que decía:

- jAdio! No moje, don Paulino, "pa" que se mete en las cosas de los gringos.

Nuestro hombre recorrió toda esa calle y todas las de Chiclayo, y por todas partes no oía sino estas voces:

- ¡Adio!, ¡Gua!. "Pa" que se mete, don Paulino, en las cosas de los gringos.

A las cinco de la tarde, don Paulino, regresó a su casa sin haber ganado un solo real y con la perspectiva de haber entrado en el peor de los negocios, pues sus amigos y todo el pueblo no le veían dedos para organista.

Con la derrota de don Paulino, el "cabezón Juyupe" reacciono y su industria volvió a hacerse floreciente, comenzando, el poeta, por tomarle el pelo a don Paulino, xplotando las ideas del pueblo, asi:

¿Quien le dijo a don Paulino,
tan cumplido molinero,
que es lo mismo su molino
que el piano del extranjero?

Del tiempo del Rey Pepino,
para nadie es un arcano
que desprecian a un peruano,
por negociar con un chino.

El piano del italiano,
se ha convertido en cochino,
pues suena como rnarrano,
en manos de don Paulino.

Siga el amigo Paulino,
si su razón no se tupe,
atendiendo a su molino,
por consejo de "Juyupe”

Estas y otras versadas dieron en tierra con el negocio de don Paulino, quien no consiguió un solo peso, y si una buena cantidad de callos en los pies. Luego el "titilimundi" se esfuma y reaparece arrumado, en casa de don Alfredo Solf, en el año de 1884, habiendo tenido que darle alojamiento, en su cuarto el "ñato" Jose Manuel Bernal y Muro.

Después, las ratas deben haber dado cuenta de él, como el pueblo de Chiclayo dió cuenta de la quiebra de don Paulino, solo por no ser extranjero y por haberse metido en cosas de gringos...


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Video

Huaquero - marinera lambayecana acompañada con pianito
Los Mochicas
subido por : Wilmer Puyen



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Enlaces


Pianito ambulante - Abelardo Gamarra
Semana de Morropón en 1957 (piano ambulante de Nico Díaz)
Melancolía cilindrera (México)
Organillero de Cerro Alegre (Valparaíso, Chile)
Organillo (Guatemala)
Quelentaro ...en un esquina del tiempo muele penas el organillo/ solo los niños entienden el lenguaje del molino/ el corazón de la caja tiene el fuelle florecido/ solo los niños escuchan lo que calla el organillo... (España)