mayo 27, 2012

"Doce Pares de Francia en el ande peruano"

Por lo poco que he podido ir revisando, la teatralización  de la leyenda de los Doce Pares de Francia, que hunde raíces en los cantares de gesta de época medieval ha sido  desde inicios de la Colonia, generalizada en Latinoamérica.  En espacios de población indígena, tomó forma de auto sacramental  religioso destinado a la  catequización; ello explicaría su presencia aún vigorosa en estos pueblos.  Hoy sobrevive con fuerza en núcleos indígenas de  Mesoamérica (Guatemala y México), y por las fuentes, tuvo también bastante vigor en los Andes Centrales.  A través del Códice Trujillo del Perú (T. II,  lámina E 44)  podemos ver que se  escenificaba en la costa norte, por ejemplo.  
En espacios más mestizos y urbanos la memoria de este antiguo cantar también tuvo vigor bajo otras formas evocativas, como es el caso de los doce decimistas del barrio de Malambo  en la Lima  de inicios de siglo XX (muchos de ellos negros), muy populares por su ágil improvisación  de cantos de jarana y amorfinos, conocidos como los  Doce Pares de Francia.   Llama la atención la fuerza que tienen estas tradiciones orales  que incluyen largos recitados en verso, más aún en los pueblos iletrados, característica que le ha dado al cancionero popular hispanoamericano virtudes tan especialmente ecuménicas.
En las escenificaciones derivadas de los autos sacramentales que aún se hacen hoy, el teatro, la danza y el canto se fusionan y en cada cual, hay  mestizaje y sincretismo.   Subsisten por ejemplo -acaso ya de forma adaptada o limitada- en comunidades  (ex-ayllus) del Bajo Piura,  Huamantanga (relacionada a la fiesta de moros y critianos)  y  Pampacocha  (lugar del estudio de campo del siguiente texto).  En Pampacocha  las Pallas de Carlomagno tienen presencia relevante.  En general, en varios pueblos de la sierra central, como Ancash, Lima y Huánuco (y probablemente de otros departamentos), las Pallas, personajes de origen prehispánico,  son elementos muy importantes del sincretismo que se expresa en las fiestas religiosas.  Sobresalen no sólo por el primor y la variedad de sus trajes (ejemplo 1, ejemplo 2, ejemplo 3ejemplo 4, ejemplo 5,  ejemplo 6, ejemplo 7), sino por su forma de cantar y danzar.
///m. cornejo




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Folklore Americano
Lima : órgano del Comité Interamericano de Folklore
Año XVII-XVIII, N° 16, 1969-70, pp. 211-229
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Doce Pares de Francia en el ande peruano
María Angélica Ruiz


ubicación geográfica

Desde el año 1964 nos hemos acercado a la Comunidad Pampacocha -Yase tratando de estudiar la misma mediante el relevamiento de todas las fiestas que constituyen su ciclo anual. Considerábamos. que a través del conocimiento de todos los rituales agrario-religiosos-nos sería posible penetrar en su estructura de pensamiento y alcanzar un relevamiento de sus técnicas económicas, organización social y de-su cosmovisión.

Es así como a fines del año 1965, doña Julia Amaya, comunera y comadre (1), nos informo sobre una de las representaciones más queridas que efectúan en el núcleo arcaico de la comunidad, entregándonos generosamente la noticia sobre la supervivencia de Carlomagno, Oliveros, Fierabras, Almirante Balán, etc.

Solo el 14 de setiembre de 1968 pudimos registrar la fiesta, que los comuneros denominan "invención” o Historia de Carlomagno, y relevar el fenómeno folklórico que describimos a continuación.

Un comunero de Pampacocha, mayordomo (2) el pasado año de la fiesta del santo patrono, el 1 4 de setiembre, día de la Exaltación de la Cruz, perdió dos vacas lecheras que se despenaron por los cerros. Algunos días mas tarde, un torito nuevo corrió igual suerte. Las gentes rnurmuran y las mujeres protestan porque el mayordomo se comprometió a "pasar la fiesta" y organizar la tan querida representación de la "Historia de Carlomagno y los Doce Pares de Francia" y faltando algunos días, desistió de llevar a cabo la misma.

- "El santo patrono es bien castigoso!" dice Mama Pancha.

En la provincia de Canta distrito de Santa Rosa de Quives y a 3.358 metros de altitud, se encuentra Pampacocha descansando entre los cerros Anaika y Cullpe. Componen el poblado un agrupamiento de 58 viviendas de planta rectangular, paredes de adobe y piedra, algunas de dos pisos, balcones y puertas de madera y techo a dos aguas. Una iglesia colonial y la escuela, que funciona en la casa comunal, se destacan de entre el grupo de viviendas.

Pampacocha forma parte de la Comunidad Pampacocha-Yase, especialmente distribuidos ambos núcleos de población, en la parte alta y la parte baja, a orillas del Rio Chillón y de la Quebrada de Araguay, limitando al norte con la Comunidad Apio-Viscas y la Comunidad de San Lorenzo; al sur de Anaika-Collo; al este con Lachaqui y Araguay y al oeste con Huamantanga y Puruchuco.

La superficie de la Comunidad abarca 5.906 hectáreas y de acuerdo al censo del año 1960, acusa 358 habitantes. El censo que realizáramos con los alumnos de Primer Ano de Ciencias de la Universidad Peruana Cayetano Heredia en enero de 1970, da cifras aproximadas: 316 habitantes y 93 personas emigradas a Lima, que tienen frecuente contacto con la Comunidad, ya que mantienen sus cultivos y viviendas y regresan para levantar las cosechas y para las fiestas rituales.

Yaso se encuentra a 1.600 metres sobre el nivel del mar y en el km. 76 de la carretera a Canta. Las actividades económicas de Pampacocha-Yaso están basadas en la agricultura, la ganadería y en un sistema de explotación de la tierra cuya tenencia es la mayor parte, de propiedad comunal, aunque también existen potreros de propiedad privada.

En ellos cultivan diferentes clases de maíz morado de buena calidad, poseen árboles frutales como mangos, chirimoyos, plátanos, limoneros y cultivos de panllevar; coliflor, ají, tomate, camote.

Todos los años se distribuyen loa potreros entre los comuneros que prestan servicios a la Comunidad y por turno asumen la tarea de mantener las fiestas rituales.

Rastreando la historia de la Comunidad en los archives del Ministerio de Trabajo, Dirección General de Comunidades Campesinas, encontramos abundantes expedientes sobre intensa actividad judicial de la Comunidad para defender sus límites, en litigio hasta hoy con todos sus vecinos.
Aquellos se remontan al año 1601, cuando San Lorenzo de Cochabamba invade terrenos de los indios de Ichoca y Viscas pertenecientes a la parcialidad Tucur y éstos presentan reclamo ante el Corregidor T. Flores.

San Lorenzo reitera invasiones en 1712 y el Corregidor y Justicia Mayor de la Provincia de Canta, General D. Vicente Gonzales de Mendoza, expide a favor de "los numerosos indios de parcialidad Ichoca y Viscas..." cuyos documentos atestiguan la posición” …Heredada de sus abuelos y antepasados fecha no menos i anos de mil seicientos i diez y ocho años que rezan otorgan dicha chácara litigio para sus hijos legítimos…"

De 1721 existe un documento donde se comprueba la separación de Ichoca y Viscas. La primera se denomina Santa Cruz de Pampacocha y la segunda, San Juan de Viscas.

En 1820, el Alcalde Principal del Pueblo de Pampacocha, Gregorio Enrique, firma un reclamo ante nuevas invasiones de San Lorenzo y reitera la "posesión inmemorial" de títulos “del tiempo del coloniaje”.

Si se tiene en cuenta las querellas de Anaika-Collo y las que se agregan a raíz de la separación con Viscas, es fácil comprender la importancia vital que acuerdan los comuneros de Pampacocha-Yaso a lo que se relaciona con los mojones que marcan los linderos. Las fricciones con esta ultima han sido numerosas, debido a la línea divisoria entre ambas comunidades; parte en Viscas, del punto medio de la antigua iglesia colonial, cruza la plaza y continua por la calle Romero hasta el puquio de Ayuma. O sea, se mantienen los límites que pertenecían a Ichoca y Viscas, cuando ambas constituían dos parcialidades de un mismo pueblo. Viscas siente que esta situación deteriora su integridad y ha intentado adquirir por compra, en repetidas oportunidades, los terrenos que dentro del ejido del pueblo, pertenecen a los comuneros de Pampacocha, quienes se han negado a vender la tierra heredada de sus abuelos.

Una narración de dona Paula Cayo de Martínez, que falleciera el año pasado a la edad de 72 anos, informa sobre las disputas continuas con Viscas:

"En la fiesta de San Juan, el 24 de junio, el tiempo de San Juan Bautista, peleaban, pues. Pampacocha y Visca han sido un solo pueblo y dicen que peleaban en tiempo de la fiesta: un año tenía que morir un individuo de Chocavisca; otro año tenía que morir de Llaucavisca; así a la gente no le convenía. Uno de repente dijo “nos separamos”. Chocavisca es mi pueblo y el que se encuentra actualmente en Visca es Llaucavisca. De ahí se partieron todas las cosas de la iglesia: venían trayendo los santos, las andas, todo. (En la fiesta de San Juan) morían matao, lo cortaban: bailaban pues Pizarro con el rey, el Huáscar; lo mataban y tomaban la sangre. Ahora lo hacen en apariencia con la chicha rnorada; pero en ese tiempo, tenía que morir un individuo, sea de una parcialidad: por ejemplo, moría un año de Llaucavisca; al otro año le tocaba morir a uno de Chocavisca y ya no le convinieron. Ya se hablaron para repartirse y venirse y formaron su capilla en ese tiempo en Pampacocha. Ya no, como es posible que vamos a hacerlo a vista del hermano, su familia; pero era un individuo. Mataban, pues; salían de rey con corona y decían, pues: 'lo matan al rey y hay que tomar la sangre del rey”. Ahora la chicha, lo hacen en apariencia que está muriendo y toman toda la sangre del rey en los bailes". "El Huáscar, con el inca se tiran hondazos; Pizarro con el Huáscar se dan el encuentro el 24 de junio; estas son las fiestas de los indios que matan al rey, al inca, lo matan ahí en la plaza"(3).

Esta narración de doña Paula, confirmada por una "viscaina", Angelina Rodríguez de 65 años de edad, nos informa sobre la explicación que dan sobre el hecho histórico registrado en los archivos, de la emigración de los pampacochanos desde San Juan de Viscas.

En el presente trabajo, solo vamos a tener en cuenta dos aspectos de esta rica narración: que Viscas es el lugar de donde emigraron los habitantes de Pampacocha-Yaso y que en Chocavisca y Llaucavisca peleaban ambas parcialidades una vez al año.

Los 90 comuneros que "prestan servicio” en la Comunidad Pampacocha-Yaso y que pueden aspirar a ser elegidos para asumir los roles de autoridades comunales, deben cumplir la tarea de mantener las fiestas rituales. Todos los años se distribuyen los potreros comunales y también se asigna a cada uno las fiestas que tendrán obligación de "pasar" para cumplir con la costumbre y con la Comunidad. Su cosmovisión no fracciona el tiempo como nosotros lo hacemos en la sociedad occidentalizada. Ese tiempo cíclico y sagrado (4) se incrementa en las fiestas, que son tan importantes como las otras faenas comunales y tal vez mas, desde el momento en que les aseguran las cosechas, la protección de sus animales, la salud de sus habitantes.

Creemos oportuno recordar el concepto de fiesta primitiva que Gerardo Van der Leew adjudica a las comunidades primitivas: "Los Trobiandeses. . . celebran fiesta porque están obligados: sin esa fiesta la vida no puede continuar. La fiesta es una condición esencial de la vida. . . No es distensión sino más bien, intensificación de la vida espiritual. . . Para el hombre primitivo, el ritual y lo espiritual coinciden.

No hay ruptura entre exterioridad e interioridad, entre estado de ánimo y deber. Celebrar una fiesta es necesario porque la prodigalidad es económicamente necesaria (5).

Durante el año 1968 la sequía asoló a la Comunidad; los cerros no tienen pastes, por ello se han visto obligados a vender la mayor parte de las vacas lecheras que se alimentaban de los pastos comunales, las aguas se han retirado de los manantiales y el "puquio" que fluía en el centro de Pampacocha, facilitando el acarreo del agua para las tareas domesticas, ha desaparecido. Todo el pueblo decidió colaborar con el mayordomo de ese ano para preparar la fiesta del santo patrono y solicitar su protección.

Pampacocha y sus habitantes olvidan las fatigas del año, el alejamiento de algunos familiares que ya se han "radicado en las barriadas de Lima. Los pobladores de las comunidades aledañas se incorporan a la alegría que transmiten las orquestas de Lachaqui, San Lorenzo y Carhua. Al estruendo del castillo que estalla a medianoche en las "vísperas" del 13 de setiembre, día del Señor del Auxilio, se ilumina la pequeña iglesia colonial que solo se abre dos veces al año, en fiestas rituales, donde "se contrata" a algún sacerdote, a quien se le da cabalgadura para la escarpada ascensión y para que oficie misa y vísperas. Los cohetes reciben a los visitantes y a los pobladores que regresan al lugar y que abandonaron en un intento de vida mejor...

Amanece el día 14. Pampacocha despierta con los sones de la orquesta devueltos por el eco de los cerros somnolientos. En casa del Presidente de la Comunidad se inicia la actuación. El Personero ha venido a saludarlos precedido de la banda de música, a pedirle que autorice a comenzar la representación. A partir de ese momento, en diferentes casas comienza parte del ritual: vestir a los que van a protagonizar los diversos personajes.


Esquema  gráfico de la representación

1 . Iglesia de Pampacocha
2. Silla donde descansa OIiveros antes de la batalla (Foto 2).
3. Lugar donde agrupan los caballos de los Pares de Francia.
4. Mesa y bancas sacadas de la Iglesia, lugar donde se instala Carlomagno y su séquito.
5. Tienda donde "el cura Turpin" casa a Floripes y Guy de Borgoña.
6. Arbol ("monte") donde descansa Fierabrás.
7. Tienda - calabozo guardada por Brutamonte donde toman prisioneros a los Pares de Francia.
8. Campamento del Almirante Balán y lugar donde cantan las Pallas que acompañan a Floripes.
9. Casa comunal de Pampacocha y lugar donde además funciona la escuela.
10. y II. —Público espectador.
12. Lugar por donde ingresa Fierabrás y puente de Mantible.
13. Lugar donde se da la batalla entre Oliveros y Fierabrás.
El área que se encuentra entre la Iglesia y la Casa Comunal delimita el canchón o plaza de Pampacocha donde se da la batalla.


D. Manuel Cayo Cauti, Presidente de la Comunidad, ayudado por su esposa, su madre, sus hermanas comienza a transformarse en Almirante Balan, dueño de toda Turquía, padre del gigante Fierabrás y de la bella dama Floripes. Un mantón de Manila le sirve de capa, sujeto a los hombros de un terno nuevo; en la raya del pantalón se ha colocado galones plateados. A modo de borceguíes van dos piezas blancas de encaje con cintas rosadas que ubica y ata por debajo de las rodillas. Se coloca un tul que cubre cabeza, cara y hombros y superpone sobre la primera, una corona de papel verde brillante que ostenta la medialuna y en el extremo opuesto un sol (6). Las armas que lleva son una espada antigua con mango de bronce donde destaca la cabeza del Ieón de Castilla y la lanza, envuelta en papel y con los colores rojo y blanco, con punta dorada.

Psicológicamente, el personaje encarna y vive el papel del Almirante Balan una vez vestido: no participa en bromas y asume el rol de una manera rígida, seria. Totalmente identificado. Las "pallas" (7) se visten simultáneamente. Eran cuatro, todas ellas casadas que destacaban por sus voces. Sobre los vestidos limpios y planchados, colocan un ropaje blanco de tul y encajes, pañuelos de color doblados sobre el brazo, collares en el cuello y aretes como tocado; cintas rosadas o azules adornan los cabellos sueltos, que normalmente trenzan, y donde sujetan guirnaldas de flores de papel de colores (foto 1).

Mama Pancha, heredera de toda la tradición, orienta y ordena la costumbre en su numerosa familia; la Comunidad la escucha y respeta. Con su hija, Elisa Cayo de Cayetano, su nieta Delia, joven de 1 7 anos que se apronta para representar a la bella hija del Almirante Balan, constituyen tres generaciones de Floripes.

El traje de la Floripes, de color amarillo, con medias y zapatos a la moda urbana, destaca por una banda con los colores de la bandera peruana que le cruza el pecho. En uno de los brazos, un pañuelo de colores doblado en cuatro partes, pone una nota pintoresca; en la mano, un pañuelo mas pequeño, imitando los de encaje antiguo que usaban las damas. Lleva el cabello suelto que adorna con flores de papel y como distintivo principal se cubre con una sombrilla o quitasol.
A pocos metros, sentado en un poyo fuera de la casa, el arpista 'laborea" los sones tradicionales del canto de las pallas y a la vez, inicia a su compañero el violinista.
Hacia las 12 del día, el Almirante Balan da la orden de ponerse en marcha; con todo su séquito van en busca de Fierabras, a quien encuentran en el patio de su casa, caracoleando en su caballo.

Fierabrás, a modo de cota, lleva un chaleco de terciopelo verde que deja al descubierto las mangas de camisa blanca. Galón plateado sobre el pantalón oscuro en la raya vertical. Cubre la cabeza con un tul celeste que le llega hasta la cintura y sobre aquella, corona de papel dorado donde destacan estrellas y medialuna.

Las armas consisten en una lanza hecha con un palo envuelto en papel rojo y blanco y una auténtica espada con empuñadura de plata y bronce.

figuras 1 a 4 (click para ampliar)

Incorporada la gallarda figura del gigante Fierabrás, el grupo camina hacia la plaza acompañado por el canto de las pallas que en su frase musical adelantan la acción:

"Por adelante la calle
por esa calle derecho
entre medio de esa calle
hay un pagano que viene"

Oliveros viste traje oscuro con charreteras doradas en los hombros y galones sobre las rayas del pantalón. Banda con los colores rojo y blanco cruzada sobre el pecho. Cara y hombros cubiertos por un tul rojo. Sobre la cabeza, un bicornio negro con pasamanería dorada, semejante a los que usaban los oficiales patriotas en el siglo XIX. Como armas, empuña una espada "herencia de los abuelos" y una lanza envuelta con papeles blanco y azul.

Al ingresar a la plaza, los Pares de Francia lo siguen a caballo; sus trajes se asemejan al de Oliveros. Todos lucen en el pecho una banda con los colores del pabellón peruano, anudada sobre el costado izquierdo. Todos llevan espadas coloniales con empuñadura de bronce donde destaca el león de Castilla; espuelas de plata. Bicornio en la cabeza. Sus trajes recuerdan al uniforme del General San Martín. (Cuando en plena batalla preguntemos a un niño de 9 años como se denominaba la representación que observábamos, contesto sin titubeos: la batalla de Junín).

La representación

Entre el espacio que se abre entre la iglesia y la casa comunal, a unos treinta metros de distancia se instalan los bancos y mesas coloniales que conserva la Comunidad. En la mesa más próxima a la iglesia (ver esquema de la fiesta) se agrupan: Carlomagno, Rey Clarión, el traidor Canalón, el Conde Regner y los pares de Francia. Cinco de ellos, caracolean en sus caballos cerca del atrio. Una silla, de espaldas al mismo, le permite descansar a Oliveros antes de iniciar el combate (foto 2).

En el extreme opuesto de este espacio, o canchón y de espaldas a la casa comunal, se instalan las pallas, su acompañamiento musical (arpa y violín) y alii, a su lado, se ubica la dama Floripes, el Almirante Balan y todo su séquito.

A las 2 de la tarde irrumpe en la plaza Fierabrás con los sones marciales de la banda de música de Lachaqui (8), da una vuelta en su fogoso caballo simulando una larga correrla y se apea para descansar al pie de un árbol que, previamente han plantado y que denominan "monte".

-"¡Oh, emperador Carlomagno! Hombre cobarde y sin ninguna virtud, envía dos o tres o cuatro de tus varones a un hombre solo que espera batalla…"

Oliveros lo sorprende y pasa varias veces a caballo delante de él, no se identifica, se hace pasar por Guarín, el escudero, y es tal su afán de medirse con el gigante Fierabrás, que lo provoca e invita a la pelea. Fierabrás observa que la sangre mana de sus rodillas:

- "Por cierto, Guarín, que tu no dices verdad, que no puedes negar que tu cuerpo está llagado y decirte he cómo sanaras en un punto, aunque más llagas tuvieses: llégate a mi caballo y hallaras dos barrilejos atados al arzón de la silla, llenos de bálsamo, que por fuerza de armas gané en Jerusalem... si de ello bebes, quedarás luego sano de tus heridas" Oliveros se niega a probar el brebaje y lo incita a que se arme y pelee:

- "Levántate, pagano"

Fierabrás se levanta convencido de que al ver su tamaño, el contrincante se amedrentará. Como no consigue espantar a Guarín, le pide lo ayude a armarse y entretanto, solicita noticias de Oliveros y Roldán; quiere saber cuál es su tamaño, su carácter. Las hazañas bien las conoce
Ciñe su espada Ploranza y en el arzón de la silla coloca las otras dos: Baptisto y Graban. Oliveros lleva consigo Altaclara y Flamberge que le pertenecen.

figuras 5 a 8 (click para ampliar)

Una vez armado Fierabrás, se encomienda a sus dioses, toma la lanza en su mano y de un ligero salto monta en su caballo. Ambos se preparan para medir fuerzas y asumen posiciones propias de una justa medieval: se alejan unos doce metres, enfrentan sus caballos y miden sus fuerzas. Ambos enristran las lanzas, galopan al encuentro-golpeándolas duramente y regresan a sus respectivos lugares. Vuelven a repetir el encuentro dos y tres veces, hasta que Fierabrás quiebra la lanza de Oliveros, quien ya se ha identificado y comienzan a combatir con espadas. Mantienen la misma posición del comienzo de la batalla y periódicamente se acercan para luchar (fotos 4 y 5) . Cada vez que galopan al encuentro, los sones marciales de la banda de música los acompañan y la participación del pueblo es intensa: aprueban, aplauden, protestan si no se combate siguiendo la costumbre. Ambos son hábiles en el manejo de las armas y en el dominio del caballo.

El combate se intensifica y Fierabrás da un fuerte golpe con la espada a su contrincante; como le ve demudado por el dolor, vuelve a ofrecerle el bálsamo.

- "No quiero, Fierabrás, vencerte por virtud del bálsamo, sino con espada cortante y con buenas armas muy lucidas, como caballero”. Estas actitudes de reciedumbre son subrayadas por aplausos de los espectadores. Entretanto, Fierabrás y Oliveros se hieren cruelmente, abollan sus lanzas, rompen bridas y estribos de sus monturas e intentan convertirse mutuamente a sus religiones.

Las pallas irrumpen con su canto acompañadas con arpa y violín:

Fierabrás de Alexandria
procúrate defender
con esa tola ensangrentada
con esa tola ensangrentada
          jillahuayayahuaya
          jillahuayayahuaya

La melodía del arpa sugiere canciones medievales y contrasta con las voces agudas del lamento de las pallas en el "jillahuaya".

Fierabrás y Oliveros siguen en dura batalla; cargan con esforzado ánimo de uno sobre el otro y el segundo recibe un fuerte golpe en el pecho (foto 61). Viéndose casi desarmado y sin esperanzas de vivir, Oliveros canta un lastimoso yaraví:

¡Oh, Carlomagno, muy noble emperador!
          ¿dónde estás ahora?
sabes por ventura la crecida necesidad
en que está el desdichado y tu leal siervo Oliveros?
          ¡Oh noble Roldan!
          despierta si duermes
vengan a tus oídos mis desdichas e infortunios;
y si a tu noticia han llegado
¿por que tardas tanto en socorrerme?
cata que me llevan a donde sin recelo
me pueden dar vituperiosa muerte.
          ¡Oh Pares de Francia!
por qué olvidáis a vuestro leal compañero
no seáis perezosos en ayudarle,
que en las crueles guerras y crecidas afrentas
jamás perezoso se halló.
          ¡Oh cristianos!
haced vuestros pies apresurados
si ingratitud no los detiene
          ¡Oh muy caro y amado padre!
Y cuanto mejor te fuera nunca haberme engendrado,
pues en galardón de tus beneficios y mercedes
          te dará la muerte.
Mejor fuera consuelo para honrada vejez,
que fenecieran mis días en batalla de tan noble caballero
y no en poder de tan vil gente
que atado de pies y manos
y vendados los ojos me lleven al degolladero,
         ¡Oh justo y misericordioso Dios!
plúgote consolar a mi viejo padre
que hoy pierde un solo hijo que tenía,
y guardar a tu convertido Fierabrás!
a este cuerpo da paciencia
porque en su vergonzosa muerte
no pierda ni perezca la gloria
que a tus fieles prometiste"

Oliveros accede a tomar el bálsamo que cura inmediatamente sus heridas; luego, rompe la botella que contiene la pócima y la arroja al rio ante el estupor y las recriminaciones de Fierabrás. Repuesto totalmente, vuelven a la lucha, ahora a pie (foto 7) y Oliveros hiere de muerte al gigante Fierabrás. Este pide convertirse al cristianismo solicitando bautismo urgente. Oliveros lo carga en su caballo y se dispone a llevarlo al campamento, desde donde Carlomagno ha seguido su triunfo (foto 8).

Entretanto, algunos Pares de Francia que venían en su auxilio, tienen que hacer frente a los turcos en el Puente de Mantible, quienes los toman prisioneros y los llevan al campamento del Almirante Balán. Enterado de lo acontecido a su hijo, domina su arrebato y en vez de matarlos, los pone bajo la custodia de Brutamonte, el carcelero, para ofrecerlos en canje por Fierabrás.

Guy de Borgoña, Gerardo de Nondier y Ricarte de Normandía se encuentran entre los prisioneros. Al caer la noche, la dama Floripes, famosa por su hermosura se acerca a Brutamonte y le exige las llaves de la prisión. Entra a conocer a los Pares de Francia, de cuyas hazañas tanto oyera hablar; les lleva alimentos y fraguan juntos la huida. Floripes queda prendada de Guy de Borgoña. Traiciona doblemente a su padre, pues abjura de su religión, se convierte al cristianismo y al amanecer abandona el campamento con los Pares de Francia. Después de larga jornada, se encuentran con el sequito de Carlomagno, quien bendice a Floripes por haber salvado a sus pares. El "cura Turpin" le administra el agua del bautismo y consagra su matrimonio con Guy de Borgoña.

figuras 9 a 12 (click para ampliar)

Esta representación, tal como fue registrada en el año 1968, cierra con una danza denominada "el caudillo", muy querida por los habitantes de Pampacocha; pero antes, todos los que participaron en aquella, se acercan a la iglesia en un orden jerárquico: primero Carlomagno seguido por el rey Clarión, el conde Regner; después, los Pares de Francia. Continúan Fierabrás y Floripes, acompañada de sus pallas. Por último, Brutamonte, el traidor Ganalon y el Almirante Balan con todo su séquito.

A medida que se postran en la escalinata del atrio y rezan algunas oraciones -cuyo texto no pudimos recoger-, se levantan luego y regresan al círculo donde bailan el maicillo, con pasos y cadencia que recuerdan viejas danzas cortesanas. Así los toma la noche, con el espíritu alegre y esperanzas de un año mejor.

Al día siguiente, el 15 de setiembre, Ascensión de la Virgen, comenzó una fina llovizna que fue recibida con manifestaciones de alegría y emoción; "son lagrimas de la Virgen" [decían], y atribuían la lluvia al favor de la Patrona del día.

El sacerdote no puede quedarse hasta esa fecha y regresó a Lima la víspera. Desde el año 1964 en que hemos establecido contacto con la Comunidad de Pampacocha-Yaso, encontramos frecuentes fricciones entre la jerarquía de la Iglesia Católica y la jerarquía de las autoridades comunales: ellos mantienen el culto y "un llavero" o mayordomo de iglesia; bajo inventario, se hace responsable de administrar las donaciones de los devotos y cuidar las reliquias que conservan del tiempo de la Colonia. Las discusiones son siempre en función de que los sacerdotes exigen la llave del templo porque dicen que lo que hay en él pertenece a la iglesia; los comuneros le niegan la llave y sólo puede entrar bajo la vigilancia del llavero, porque copresidieran que lo que hay en la Iglesia pertenece a la Comunidad. Esto ha dado origen a que tengan dificultades en obtener sacerdotes en sus fiestas rituales.

En esta fecha tuvieron que llegar hasta el Convento de los Dominicos en Lima, porque las fricciones con Santa Rosa de Quives se intensificaron desde el año 1966 durante la fiesta de San Pedro, en Yaso.

Todos los comuneros recuerdan con gran afecto al padre Lucho, que supo comprenderlos y respetar sus costumbres. Lamentan no contar con su presencia.

El día 15 de setiembre no tuvieron misa los habitantes de Pampacocha; el día transcurrió con sones de la orquesta y sabrosos comentarios sobre la tan querida representación del día anterior. La costumbre consistía en fraccionar "la historia" en dos días, como los antiguos autos sacramentales: parte el día 14 hasta caer la noche y parte el día 15 que culminaba con el maicillo. Manuel Cayo insistía en que solo así tendrían la certeza de obtener un buen año: "si solo se representa el día 14, le van a ocurrir cosas terribles a la Comunidad" (9).

La sacralidad con que llevan a cabo la Historia de Carlomagno y los Doce Pares de Francia, la colaboración y participación activa de toda la Comunidad para cumplir el ritual y el temor de lo que pueda acontecerles de no cumplir con el mismo, nos confirma todo el esquema mágico religioso que soporta esta representación. Mama Pancha refiere que "cuando su esposo era autoridad, salió de palla”. Su hija, Elisa Cayo de Cayetano, representó el papel de la Floripes , designadas ambas por las autoridades (Elisa Cayo tiene ahora 43 años) . El hecho de que la autoridad sagrada fuera la responsable de ejecutar este ritual, de que se hayan negado a realizar esta representación en otro espacio que no sea la plaza de Pampacocha, pues "en otro lado no sirve" (10), nos permite inferir que estamos frente a una de las técnicas mágicas de que se vale la Comunidad, en un tiempo y espacio determinado, para poder dominar a la naturaleza.

Si tomamos en cuenta que el mes de setiembre coincide con la siembra y el ciclo de la papa cóchica y de la papa maguey, dos de las variedades cultivadas en el grupo, creemos llegar a niveles profundos dentro de la cultura agraria precolombina, adherida al paisaje y a una dependencia económica fuertemente ligada a la naturaleza.

Ante la evidencia de este ritual, es probable que los misioneros de la Colonia, superpusieran, como se ha podido comprobar en toda América Latina, una de las novelas de caballería más leídas en la España de la conquista, para imponer el culto a la Virgen y ejemplificar todo lo bueno que podía obtenerse mediante conversión al cristianismo (11).

Diacronización de elementos culturales que aparecen en la representación

I. Los niveles más próximos en el tiempo son aquellos elementos folklóricos detectados en el vestuario: en el atuendo de los Pares de Francia se destaca la semejanza con el uniforme del General San Martín y de los patriotas del siglo XIX.

II. El contenido sobre el cual se basa la representación recrea las gestas medievales de las novelas de caballería.
La forma: supervivencias del auto sacramental y de la justa medieval. Supervivencia de las Cruzadas.

III. Los personajes recreados nos remiten a los siglos VIII y IX, con Carlomagno, Roldán, Oliveros, Fiérebrace de Aquitania, que da origen al gigante Fierebrás (12), a las peregrinaciones a Santiago de Compostela y al ciclo carolingio de los siglos XI al XIII.

IV. En otra dirección, ya no europea sino americana, creemos encontrar supervivencias de arcaicas culturas agrarias con rituales de propiciación de cosechas y de pago a la tierra. El esquema de la división de la pelea en dos parcialidades es conocido para ellos y aún recuerdan las querellas cuando "Chocaviscas y Llaucaviscas eran parcialidades de un mismo pueblo y donde cada año debía morir un individuo de cada parcialidad".
Algunos informantes comentaron en reiteradas oportunidades que, más de una vez, el entusiasmo de los contrincantes no les permitía controlarse y llegaban a herirse con las espadas.

Dispersión del fenómeno folklórico en el Perú

La vigencia del romancero en Pampacocha no es exclusiva. Tenemos noticias de las representaciones que se llevan a cabo en Cajatambo, durante el mes de agosto y en Huamanga, en los primeros días de octubre, aunque con ligeras variantes.

Es probable que el área de dispersión sea mucho más amplia, pues hemos constatado en la Comunidad tres ediciones de "La Historia del Emperador Carlomagno en la cual se trata de las grandes proezas y hazañas de los Doce Pares de Francia y cómo fueron vendidos por el traidor Ganalon, y de la cruda batalla que tuvo Oliveros con Fierabrás, Rey de Alejandría”. La que se conserva con especial devoción es una edición del año 1850, Barcelona, Imprenta y Librería de D. Manuel Saurí, Calle Ancha, esquina del Regomi.

Hemos visto en poder de D. Manuel Cayo Cauti una edición ilustrada, editada en México, en octubre de 1960: El Libro Español. Calle Real de Romita N° 14.
Y una tercera edición, de imprenta desconocida, editada en Perú en el año 1966, que nos permite suponer una vigencia mayor en una área amplia de la sierra peruana.

Dispersión del fenómeno folklórico en América

En Brasil, Luis da Cámara Cascudo registra la supervivencia del fenómeno en "Cinco Livros de, Povo" (13) y nos refiere que el popularísimo tema ha brindado nombres y canciones al pueblo brasileno, muchos de cuyos niños llevan los queridos nombres de Roldan, Ricarte, Floripes, etc."

Joao Guimaraes Rosa cita al Almirante Balon en Gran Serton: Veredas (14).
En Argentina, Leopoldo Lugones decía de un viejo en su Guerra Gaucha: "Por espacio de veinte mil noches había leído con incansable entusiasmo un solo libro: La Historia de Carlomagno y los Doce Pares de Francia".

En Ecuador y Puerto Rico han sido ampliamente estudiadas y registradas las mismas supervivencias por Paulo de Carvalho Neto y Maria Cadilla de Martínez, respetivamente.

Según Menéndez y Pelayo, el libro que tanto apasionó al pueblo parece provenir del volumen francés, suma de varios libros de distintas épocas, que data del año 1485 y que se publicó bajo el titulo, de "Conquistas del Gran Carlomagno”. Cuarenta años después se distribuye la primera edición castellana, fuente de las ediciones de Portugal. Fechada en Sevilla en 1525, traducida" la dicha escritura de lenguaje francés en romance castellano por Nicolás de Piamonte, aparece bajo el siguiente título: "Historia del Emperador Carlomagno y de los Doce Fares de Francia; y de la cruda batalla que hubo Oliveros con Fierabrás, Rey de Alejandría, hijo del Almirante Balán (15).

Después de 1100 años, se registran supervivencias de arquetipos que la tradición conserva como patrones culturales en diferentes y apartadas áreas geográficas: Carlomagno, Roldan, Oliver, el Arzobispo Turpin, Fierebrace de Aquitania, inspiradores más tarde de un conjunto de temas que enriquecen la poesía juglaresca y los libros de caballería, se difunden a través de la Colonia y prenden con fuerza en América Hispano-Lusitana, enhebrándose en raíces profundas de nuestra América agraria y situándose cerca de otras gestas heroicas.

Es aventurado intentar reconstruir el proceso mediante el cual se ha llegado a este sincretismo detectado en Pampacocha-Yaso. Sin embargo, hay que destacar todo el contenido mágico que se encuentra en la narración de la gesta medieval y que incorporaron y recrearon en el arte tradicional de América: elementos como el "bálsamo" obtenido en el Santo Sepulcro por Fierabrás, que cura las heridas, restituye fuerza y permite participar de toda la potencia del Redentor.

Batallas en desigual combate, que se ganan con sólo ponerse bajo la protección de la Virgen o al invocar al Dios de los cristianos.

La falda mágica de Floripes que la hace invisible y que tiene el poder de cambiar el hedor de la prisión en que encierran a los Pares en un delicado perfume.

La potencia del agua del bautismo, semejante a las aguas que conocen los pampacochanos y en busca de las cuales van en el mes de enero, cruzando la Cordillera de la Viuda, para traerlas a sus cerros y puquios y garantizarse así la lluvia para todo el año.

La experiencia de estar divididos en dos mitades (Chocavisca y Llaucavisca), semejante al esquema de la fiesta. Las arcaicas peleas rituales registradas entre las dos mitades. Las conductas agresivas de los comuneros de Pampacocha y de las comunidades adyacentes en todo lo relacionado con sus problemas de límites.

La funcionalidad de la conducta agresiva que implica e incrementa la pelea misma.

La supervivencia registrada en Pampacocha, nos ofrece a primera vista un paisaje medieval, así como las danzas, cantares y representaciones de América toda; pero en un horizonte mas profundo, se entrelaza con ritos de propiciación, canibalismo ritual, pago a la tierra y técnicas mágicas de arcaicas culturas agrarias de carácter ecuménico.

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Notas

1.   Comadre: vínculo de parentesco artificial que se adquiere entre dos personas mediante la ceremonia del bautismo, madrina de "evangelio" etc.; entraña una serie de compromisos y de comportamientos definidos en cuanto a intercambio de presentes, ayuda mutua, intercambio de visitas, etc.
2.   El mayordomo está obligado a realizar la fiesta ritual que le asignan las autoridades comunales al iniciarse el año. Los gastos corren por su cuenta y es un servicio que presta a la comunidad; se asignan las fiestas entre los 90 comuneros que integran la Comunidad Pampacocha-Yaso durante el año 1970. En el año 1965, prestaban servicio a la Comunidad 110 comuneros. La migración a Lima es la causa de la disminución de comuneros en servicio. Si su condición económica no le permitiera enfrentar el gasto que representa "pasar una fiesta", los compadres lo ayudarán quedando comprometido para repetir la ayuda cuando a ellos les toque el turno de cumplir con el servicio. Esta ayuda la denominan "aychama".
3.   Grabación registrada en cinta magnetofónica el día 29 de marzo de 1966. Informante, doña Paula Cayo de Martínez, Yaso.
4.   Mircea Eliade, en: Lo Sagrado y lo Profano, Ediciones Guadarrama, Madrid, 1967.
5.   Gerardus Van Der Leew, en: L'Uomo Primitive e la Religione. Ed. Paolo Boringhiew, Torino, 1961.
6.   D. Manuel Cayo solicitó a Mama Pancha que colocaba la luna sobre la frente que esta fuera hacia atrás y el sol que quedara adelante.
7.  Palla: mujer noble, adamada, galana. En: Vocabulario de la lengua Quechua, Diego Gonzales de Holguín, editado en Lima, año 1608. En César Guardia Mayorga, Diccionario Kechwa. Imprenta Minerva, Lima. Palla: princesa, mujer noble, casada.
8.   Comunidad vecina que limita por el E.
9.   El maicillo se utilizó en el "despacho del alma", al cabo del año de la muerte de Félix Cayo; en vida, cuenta su viuda que amó mucho esta danza. Yaso, 1962.
10. Pablo Vilcapoma, comunero, nos informa que Lachaqui pagaba gran cantidad de dinero para que fueran a representar la "Historia de Carlomagno" en su Comunidad. Los comuneros consideraron que alii no iba a surtir efecto la fiesta , (es decir la técnica mágica de la cual ellos se valen para obtener buenas cosechas, lluvias y beneficios para la Comunidad de Pampacocha-Yaso). No aceptaron la propuesta.
11. A los turcos también les llaman "moros"; igualmente, en la Comunidad, cuando un niño aún no ha recibido el agua del bautismo se lo llaman "rnorito", se dice que "está morito".
12. "Fierabrás" conservado en un texto que se suele fechar hacia 1170. Kroeber y G. Servois, colección: Anciens Poétes, París, 1860.
13. Luis da Cámara Cascudo, en: Diccionario de Folklore Brasileiro, Rio de Janeiro, 1954.
14. Joao Guimaraes Rosa, En: Gran Serton: Veredas; Ed. Seix Barral, 1967, pág. 202.
15. Menéndez y Pelayo, Marcelino. En: Historia de la Poesía Hispano Americana, Madrid, 1927.

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Bibliografía general

Martin de Riquer, En: Los Cantares de Gesta Franceses, Editorial Credos, Madrid, 1951. Bedier, Joseph, En: La Chanson de Roland Commentee par Joseph Bedier, París, 1927
Juan Allonso Carrizo, En: Antecedentes Hispano-Medievales de la Poesía Tradicional Argentina. Estudios Hispanicos, Buenos Aires, 1945
Gerardus Van der Leew, En: Fenomenología de la Religión. Fondo de Cultura Económica.
Mircea Eliade. En: Sueños, y Misterios. Cia . General Fabril Editora, Buenos Aires 1961
George Gusdorf. En: Mito y metafísica. Ed. Nova, Buenos Aires.
Luis Da Cámara Cascudo. En: Vaqueiros e cantadores. Ed. Globo, Porto Alegre, 1939.
Marcelin defourneaux. En: Les francais en Espagne aux XI et XII siécles. Presses Universitaires de France, 1949.
María Cadilla de Martínez. En: la poesía popular en Puerto Rico. Cuenca, 1933.

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Audio

La décima.  Entrevista a Jaime Bryce, por Efraín Rozas (2009)




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Enlaces

La historia de Carlomagno en décimas.  En: La décima popular en la tradición hispánica - Maximiano Trapero
Los campeones  de Carlomagno en España: el arte del juglar - Beatriz Mariscal
Ancient Spanish ballads, relating to the Twelve Peers of France, mentioned in Don Quixote, with English metrical versions  - Thomas Rodd, Damián López de Tortajada
Del romancero a la décima española - Maria Eugenia Góngora
La fiesta de moros y cristianos en el Perú - Milena Cáceres Valderrama (vista parcial)
Manifestaciones populares del Bajo Piura - Leoncio Chapoñan