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febrero 15, 2020

"Aurelio Diaz Espinoza / Legado Musical" - Reseña

Aurelio Diaz Espinoza / Legado Musical
Omar Carrazco Llanos; Manuel Cruz Luque
Arequipa : Universidad Católica San Pablo, 2019, 391 p.




En tiempos recientes se abren paso en Arequipa, proyectos de rescate musical emprendidos por jóvenes investigadores, sobretodo del campo de la musicología.  Con ello están logrando avances significativos para la reconstrucción de una memoria altamente vulnerable al paso inexorable del tiempo, en un contexto de grandes cambios socio-económicos que se están dando en la ciudad.  El más reciente trabajo de este tipo está dedicado a la vida y obra del maestro Aurelio Díaz Espinoza.  Está dividido en tres secciones: textos de diferentes autores sobre diversos aspectos de la obra musical, transcripción de documentos henerográficos y folletería de difícil acceso, y por último, transcripción de las obras.

Para este cometido, los autores han contado con el apoyo de los hijos del maestro, Jaime y Javier Díaz Orihuela, que  custodian  buena parte de su archivo musical. Es de valorar sobre todo, el concurso de Don Jaime, también de destacada trayectoria como maestro pianista y compositor, fallecido recientemente (nacido en 1927, fallecido el 6 de febrero de este año 2020).

Nacido en el seno de una familia de tradición musical (su abuelo, por ejemplo, fue Maestro de Capilla de la Catedral) trazó su trayectoria artística y de vida a lo largo del siglo XX (1897-1983), por eso fue testigo de las transformaciones de la bella ciudad mistiana, de  tranquila aldea bucólica a emergente metrópoli regional.  A diferencia de otros músicos talentosos acunados por el volcán, decidió permanecer en su tierra dedicado en cuerpo y alma a desarrollar su música, no sólo a través de la composición sino de la enseñanza. Muchos maestros destacados que siguen  activos en el presente, fueron alumnos suyos, como es el caso de Carlos Rivera Aguilar.  Como Luis Duncker Lavalle y la gran mayoría de músicos mistianos talentosos de prolífica y notable obra, la reconstrucción del legado  del maestro Díaz Espinoza se mantiene como una tarea vigilante, aún vigente.

La innovación más interesante  de este trabajo es que el catálogo de obras  que van impresas en el libro (13 obras para piano, 8 lieder para voz y piano, 5 obras para coro, 3 himnos, 6 obras orquestales) son accesibles en la página que la UCSP dedica al maestro, para que el público interesado las pueda estudiar e interpretar; está pensada como un espacio dinámico, multi-medial, que podrá seguir incorporando más obras rescatadas en el futuro.  Sería muy positivo aplicar este formato a futuros trabajos de investigación sobre maestros músicos, incorporando también el que realizó Néstor Ríos sobre Luis Duncker Lavalle.

//marcela cornejo d.

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Video 


Presentación y concierto
Fecha: 4 de octubre de 2019, en el Auditorio e la Universidad Católica San Pablo (Arequipa)
subido por:  Universidad Católica San Pablo


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Enlaces



febrero 11, 2020

"Los Duncker / Vida y obra" - Reseña

Los Duncker / Vida y obra
Nestor Ríos Checllo
Arequipa : Universidad Católica San Pablo, 2016, 355 p. [inc. partituras]
Contenido: Cap. I: Juan Federico Guillermo Duncker Van Goch [1826-1901] -- Cap. II: Adolfo Eduardo Jesús Duncker Lavalle [1880-1921] -- Cap. III: Luis Roberto Jorge Gerardo Adalberto Duncker Lavalle [1871-1946] -- Cap. IV:  Luis Germán Guillermo Carmen Duncker Lavalle [1874-1922] -- Anexos: Relación de composiciones [rescatadas a la fecha] de la familia Duncker Lavalle -- Partituras




La historia musical arequipeña fluyó por dos vertientes casi paralelas, la culta y la popular, hasta bastante entrado el siglo XIX.  El pueblo hilvanó el mito de Melgar (1790-1815) como fundador del primer mestizaje musical nacional plasmado en canciones poético-musicales llamadas yaravíes, pero en realidad, este fue un fenómeno de creación colectiva y popular, al que el poeta legó logrados versos (cf. este texto).  Más que creador del género, aportó a su logro y consolidación gracias al espontáneo culto del que fue objeto, por parte del cantor popular.
El desarrollo musical desde el genio individual de un compositor que observa y reflexiona sobre el paisaje sonoro de su entorno, con el fin de aportar a su enriquecimiento artístico, empieza con Pedro Ximénes Abrill (c.1780-1856), que en algunas de sus composiciones colocó al yaraví de su tierra como fuente de inspiración.  Este aspecto de nuestra historia musical está apenas esbozada y aún necesita nuevos y más profundos estudios.
Lo que está más claro es que con Luis Duncker Lavalle (1874-1922) y Manuel Aguirre (1863-1951), dos maestros pianistas activos entre fines del siglo XIX y primeras décadas del XX, se va plasmando la confluencia de esas vertientes casi paralelas, la búsqueda de un lenguaje musical desarrollado desde Arequipa y por tanto, desde el Perú.
Lamentablemente, la historia de vida de Luis Duncker Lavalle tuvo sino trágico, de ahí su temprana viudez y muerte. Después de su muerte su vasto archivo de música sufrió descuido, dispersión, y lo que ha sobrevivido de manera circunstancial o providencial, constituye sólo una parte de su vasto cosmos musical.  La reconstrucción de su legado constituye por lo tanto, una tarea aún vigente.
Después de un trabajo de investigación de ocho años en archivos y fuentes primarias, de rescate  de partituras, y de entervistas personales, en especial  a Laura Duncker Farfán, sobrina del maestro (autora  del libro de memorias: "Espigas de mi trigal" publicado el 2007), Nestor Ríos Checllo publicó este libro centrado en la obra de Luis Duncker, pero en el contexto de la trayectoria y obra de toda su familia.  A ambos padres se debió el ambiente de culto musical en el hogar Duncker Lavalle.  Los hijos e hijas recibieron esmerada educación musical, siendo Luis, Roberto y Adolfo, quienes destacaron  públicamente como talentosos pianistas.  Tristemente Roberto, que ya contaba con presentaciones exitosas en teatros de Arequipa y Lima, falleció muy prematuramente. Adolfo fue llamado a enseñar a Santiago de Chile, donde alcanzó reconocida trayectoria (fue maestro por ejemplo, de Claudio Arrau).  De estos hermanos se conservan muy pocos papeles de música, de Luis Duncker se cuenta al presente con al menos 25 piezas, que van transcritas en el libro de Ríos Checllo, junto a dos que le dedicó Manuel Aguirre.
Valioso aporte de Néstor Ríos a la historia musical de Arequipa.
// Marcela Cornejo


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Video


Luis Duncker Lavalle
Documental realizado por  Escuela Virtual  Backus (c. 200?)
Subido por Omr Carrazco





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Enlaces

Los Duncker, Vida y obra: un libro que recupera la música
Creación musical en Arequipa, brevísima relación
Adolfo Duncker Lavalle
Luis Duncker: Aportes al análisis y apreciación de su obra - Omar Carrazco



agosto 05, 2018

Obra ballloniana: Su reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación




Cantares arequipeños.  Álbum de yaravíes, marineras y pampeñas, por Don Benigno Ballón Farfán
[Lima : Maldonado, 1940]


Hace ya bastantes años la familia de Bengino Ballón Farfán, en la persona de Reynaldo Ballón Medina (uno de sus hijos), ha venido gestionando el reconocimiento oficial a su obra musical.  Más allá de protocolos, lo que les interesaba era rescatar, restaurar y difundir esta obra, hoy en día poco y mal conocida, ya que  Don Benigno compuso muchas más piezas de las que llegó a grabar y popularizar.  Lamentablemente,  las gestiones no recibieron buena respuesta en las autoridades locales (Concejo Provincial, Gobierno Regional), que las dilataban una y otra vez.

Los objetivos principales de la familia son: hacer transcribir de manera profesional la totalidad de las partituras rescatadas para su publicación y  fundar un museo en la casa  donde vivió Don Benigno la mayor parte de su vida, en la calle Siglo XX.  También han pensado en  un espacio radial para divulgar la vida y la obra, con fines educativos y culturales.

Por fin a fines del año 2017 el guitarrista Percy Murguia Huillca tuvo la iniciativa de presentar un expediente para solicitar formalmente ante el Ministerio de Cultura,  el reconocimiento de la obra balloniana como Patrimonio Cultural de la Nación. A raíz de ello, en marzo de este año la Dirección de Patrimonio Inmaterial del Ministerio me solicitó hacer un Informe para sustentar la solicitud.  Los puntos del trabajo fueron:
  • Concepto: Elaboración de un informe para sustentar la declaratoria de la obra musical de Benigno Ballón Farfán como Patrimonio Cultural de la Nación
  • Producto: Informe sobre la obra musical de Benigno Ballón Farfán
Presenté el Informe y además envié  un catálogo actualizado en formato excel, que pude realizar con la paciente ayuda del doctor Reynaldo Ballón.  Este catálogo es un estado de la cuestión nada más, pues lamentablemente, el archivo de partituras sufrió  dispersión y destrucción tras la muerte de Don Benigno.  Se puede decir a la fecha que esta obra ya está rescatada en su mayor parte.


Foto de Benigno Ballón Farfán, digitalizada del libro de Adela Pardo de Belaúnde: "Arequipa, su pasado, su presente y su futuro" (1967) para este post.  Proviene del archivo fotográfico de la revista Caretas; forma parte de un conjunto de tomas que se hicieron a inicios de la década de 1950, en uno de los viajes que la periodista Doris Gibson hizo a su tierra. 


El 19 de julio de 2018 se firmó la Resolución Viceministerial Nº 111-2018-VMPCIC-MC, como oportuno anticipo a las celebraciones jubilares del mes de agosto.  El contenido textual se basa principalmente en el Informe, donde hay varios datos nuevos procedentes del archivo familiar que gentilmente, Don Reynaldo Ballón me facilitó.

Saludo la buena diligencia del Ministerio de Cultura en Lima, y ojalá sirva para que las autoridades locales atiendan y plasmen los proyectos solicitados por la familia, para bien de la cultura nacional.



// marcela cornejo d.




octubre 25, 2017

Mensajeras musicales



Testimonio de Ana María Arenas Escobedo, integrante co- fundadora del grupo musical Adalit, uno de los primeros y más importantes conjuntos femeninos de la historia musical popular de Arequipa.  Entrevistada por Marcela Cornejo el 14 de octubre de 2017, en su casa de Cayma.



Izq. a der: Miriam, Ruthmine, Paulina, Any, Ruby y Roxana


-Porqué se forma el grupo Adalit
-En 1983 había en Arequipa mucho movimiento de grupos latinoamericanos hegemonizados por varones.  En la mayoría de estos grupos no encontrábamos repertorios diferentes a los que se  difundían en las radios, por eso formamos el grupo Adalit,  uno de los primeros que estuvo integrado sólo por chicas.  Algunas nos conocimos en el colegio, otras en el barrio o hacíamos música en forma  individual. Por ese tiempo ya estábamos en la universidad o terminando el colegio.  El objetivo fue interpretar y difundir música latinoamericana, peruana y arequipeña.

- Qué entendían en esos años como música latinoamericana
- Todos los compañeros de los grupos hacían música estilo Kjarkas, Savia Andina , Inti Illimani... en cambio nosotras quisimos hacer repertorio de todos los países de América Latina, con sus canciones folclóricas tradicionales y también con las más nuevas que tenían letras  contestatarias, de mensaje político, como las que se hacían en los movimientos de la Nueva Trova (Argentina, Chile, Cuba...)

-  ¿Se interesaron por hacer repertorio peruano, de manera especial arequipeño?
- Y de manera especial.  Fuimos el primer grupo femenino de música latinoamericana que incluimos repertorio de música arequipeña, como  el yaraví y la pampeña, principalmente.

- Qué período de actividad tuvieron
- El grupo estuvo activo desde 1983 hasta 1991

- Quiénes fueron las integrantes
- Quien tuvo la idea de hacer todo esto fue Ruby Rojas Salinas.  Ella era una estudiante de la universidad que siempre había hecho música, desde el colegio.  Con ella nos conocimos cuando formábamos parte de la Estudiantina del Colegio Nuestra Señora de la Asunción.  Ella vivía en el distrito de Selva Alegre y conocía mucha gente de su Parroquia; ahí supo de dos hermanas (Álvarez Rodríguez) que hacían música de forma muy individual; logró contactarlas y les propuso la idea de formar un grupo. Posteriormente me invitó a sumarme, cosa que al comienzo no me gustó para nada, pero poco a poco me animé.
El día que nos reunimos por primera vez, estuvimos Ruby que -organizaba todo esto-,  las hermanas Miriam y Roxana Álvarez Rodríguez, y yo.  Miriam tocaba todo lo que es vientos (quena, zampoña), Roxana hacía percusión, Ruby tocaba el charango y yo la guitarra.    Poco después Miriam y Roxana llevaron a Ruthmine Escarza Mayca, quien tenía una voz muy  agradable y tocaba también cuerdas, y a Gladys  Amézquita.

- Cómo se fueron abriendo camino, cómo se hicieron conocidas
- En ese tiempo los grupos de música latinoamericana de varones se presentaban en peñas folclóricas y  otros lugares, recibiendo retribución económica.  En nuestro caso, nuestro planteamiento siempre fue hacer las cosas por el amor de difundir la música, no era tanto un asunto económico.  Por lo tanto, decidimos que la mejor forma de presentación era a través de conciertos y recitales.  En teatros, principalmente. Prácticamente la línea de trabajo fue presentar uno o dos recitales anuales y participar en diferentes eventos culturales.

- ¿Sólo en Arequipa?
Sólo en Arequipa el primer año.  Luego ya hemos hecho recitales en otras ciudades como Puno, Tacna, Ilo... hemos circulado bastante en toda la región sur.  En el año 86 (enero) ya proyectamos salir más afuera, hacia el norte de Lima, en una gira que nos llevó a Tarma, Chiclayo, Lambayeque... con la misma propuesta, el mismo estilo.

- ¿Consideras que lograron realizar sus aspiraciones iniciales? ¿hubo algún sueño que no se llegó a cumplir? qué quedó pendiente
- Quedó pendiente lo que era difícil en ese tiempo: la grabación de una producción.  Tenemos la grabación en vivo de los conciertos, pero en una forma no muy profesional (aunque contábamos con un buen sonidista). Tengo las cintas, que también las he digitalizado.  No tuvimos la oportunidad de ir a Lima u otra parte a grabar, porque acá en esos años no había buenas salas de grabación y aún éramos estudiantes sin mayores recursos.Quedó pendiente la realización de la grabación grupal. 
Poco después de la disolución del grupo, una de las integrantes estuvo a punto de realizar una buena  producción solista.  Te explico:
En el año 86 se sumó al grupo una nueva integrante llamada Paulina Flores Yucra.  Fue una cantante de voz excepcional que, cuando el grupo Adalit quedó inactivo, se lanzó como solista por el año 91.  A sugerencia de mucha gente que le animaba a que grabara,  decidió, de su propio peculio, hacer una inversión para sacar una producción profesional.  En esa oportunidad tuve a mi cargo el trabajo de  los arreglos musicalesy la  instrumentación.  Como acá todavía no había salas de grabación y el viaje a Lima salía muy costoso, Paulina optó por grabar en La Paz (Bolivia).  Ella se contactó con un promotor  que trabajó con los Kjarkas, quien hizo el contacto para grabar en una sala llamada “Alborada”. 
Paulina era una cantante lírico-dramática con un excelente timbre de voz.  En ese tiempo su estilo era novedoso en el ámbito de la música local, por eso quiso grabar material profesional para difundir,  no sólo repertorio latinoamericano, sino también temas peruanos en quechua. Ella nació en el distrito de Callalli en la provincia de Cailloma, y quería difundir también la  música de su tierra.  Esa era su intención. 
Concretamos la grabación en el año 94, para eso tuvimos que ir hasta tres veces a La Paz.  Grabamos allá con músicos bolivianos, alemanes, japoneses, ecuatorianos y peruanos.  Como yo estaba en la onda de la salsa, incluí un tema  de fusión latina para el que conseguimos  por suerte, un  percusionista del Callao y un saxofonista huancaíno, que se encontraban trabajando en La Paz. Nos demoramos bastante pero  obtuvimos un buen material.  Contamos con dos buenos sonidistas, uno de ellos se llamaba Elio Roca,  que creo que también fue sonidista de los Kjarkas. Con ellos hicimos la masterización de 10 temas que salieron obviamente en casetes. 
Aproximadamente a los dos meses que Paulina regresó con el material masterizado, hicimos una presentación aquí en Arequipa con una muestra de este trabajo, y con acompañamiento de músicos arequipeños.  Pero de pronto, por alguna razón que aún no tengo muy clara, Paulina optó por otro camino espiritual en  una agrupación religiosa y se retiró completamente de toda actividad  musical.  El proyecto quedó también ahí y el material producido no se llegó a difundir como hubiéramos deseado.


afiche de 1986


- ¿Las integrantes del grupo quisieron re-encontrarse, volver a presentarse en algún momento?
Tuvimos un intento hace poco, pero no resultó.  Pienso que se terminó definitivamente.  Cuando formamos el grupo el  25 de enero del  83, una de las cosas que acordamos fue que no tendríamos otro compromiso más que el grupo, por 5 años.  Se cumplieron los 5 años y se comenzaron a casar y a formar familia. Aún así intentamos  seguir unos años más pero fue muy difícil porque llegaban a los ensayos con los carritos de los bebitos, tenían que atenderlos, y ya no era lo mismo.  Como nos une una amistad muy sólida, hace unos dos años conversamos sobre un posible re-encuentro.  Hubo un ánimo en ese momento pero ahí quedó.  Ya las obligaciones profesionales, del hogar... simplemente no se pudo concretar.

- ¿La experiencia en Adalit ha marcado, marca tus proyectos musicales, o ya quedó en el pasado?
- Yo pienso que esa experiencia nos marcó a todas las integrantes.  También a Arequipa, porque ha sido un fenómeno musical que se proyectó a toda nuestra región, impulsando la primera actividad artística musical de mujeres.  En ese tiempo existía otro grupo femenino que se llamaba “Aguacerito” o “Manantial”, si mal no recuerdo... con las que participamos en  el evento  “La Zampoña de Oro”, pero ellas hacían su música con otro estilo. Adalit tuvo más duración y proyección. 
En lo personal, ha sido una gran influencia en mis inquietudes musicales y también un poco la proyecto en mis alumnos.  Fue una iniciativa de Adalit, cuando estábamos en la mitad de  nuestra actividad, formar a otras chicas; lo hicimos pero fue algo breve. Otra cosa importante es que, a diferencia de otros grupos, nosotras sí estudiamos música.  Ruby, que también es docente, estudió la especialidad de guitarra en la Universidad San Agustín [UNSA], yo estudié en el [hoy] Conservatorio Luis Duncker Lavalle la especialidad deguitarra.  Ambas somos graduadas y tituladas.  Ruthmine, a la par que estudió Antropología, también estudió música en la especialidad de canto en la UNSA.  Paulina estudió Derecho en la UNSA y también música en la especialidad de canto en el Conservatorio.  Miriam  y Roxana han  estado muy involucradas en conjuntos y orquestas de música popular bailable. De las seis integrantes, cuatro estudiamos la carrera de música.

- A qué se dedican ahora las integrantes del grupo
- Actualmente Ruby  es docente en el Conservatorio de Música  Luis Duncker Lavalle.  Miriam, que siguió contabilidad, trabaja  en una institución universitaria  y en una orquesta donde tiene a su cargo todos los solos de viento.  Roxana , también titulada en contabilidad, estuvo en algunas agrupaciones de música popular bailable y  actualmente vive dedicada a su familia  y a sus proyectos particulares. Ruthmine es  docente  en la Universidad del Altiplano de Puno.  No sabemos mucho de Paulina, pensamos que continúa  dedicada a su  comunidad espiritual.  Yo trabajo  en una institución de salud   en lo relacionado a la musicoterapia con pacientes diversos, y doy clases de música.

- ¿Qué temas de su repertorio tuvieron mayor éxito?
- "Los caballitos del río" era infaltable; había también el tema "Mamanci" de Emma Junaro.  También los temas-consigna como "Canción a Nicaragua", "Denuncia a Puerto Montt".  En el repertorio peruano los temas de fusión de la música puneña (con instrumentos de la estudiantina tradicional e instrumentos nativos) y la música arequipeña gustaban mucho también.  Fuimos las primeras que tocamos la pampeña "Caymeñita" (de Vítor Neves) cuando andaba muy bien guardada por algún lado, y los yaravíes.  Eso era lo que la gente más pedía.  Cuando entró Paulina, con su voz singular, ya el público pedía temas de lírica andina como "Kuntur", "Montaña mía".  Paulina y Ruthmine lograban maravillosos ensambles  con sus voces, por ejemplo, en el tema "El peoncito de estancia".
Eran temas muy solicitados en ese momento y que no los tocaba ningún grupo de varones; nosotras tratábamos de tocar un repertorio diferente.

- Para finalizar, porqué escogieron el nombre Adalit
- En el diccionario, la palabra "adalid" significa jefe o caudillo, nos pareció que  la podíamos interpretar como la actitud de ser mensajeras de confraternidad entre los pueblos a través de la música.  En un tiempo pusimos Adalit con "t" final sólo por un asunto de estética.



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Audio

Los caballitos del río
Autores: Manuel Capella (música) y Enrique Amorim (letra), de Uruguay
Versión del conjunto "Adalit" (en vivo)




Los caballitos del río galopan aguas arriba,
con las crines de cristal y las patas encendidas
van levantando dorados, mojarras y tarariras,
mientras la tierra reparte, limones y mandarinas
por encima de los cerros, de las chacras y las quintas

Los caballitos del rio retozan por las orillas
para los niños sin padre, y las madres malheridas
cantar es de lavandera, camisones, camisiñas
y el limpio pan de los niños que nacieron sin camisa

Los caballitos del río corren, galopan, relinchan
las penas aguas abajo, la alegria aguas arriba 
Los caballitos del río corren, galopan, relinchan
las penas aguas abajo, la alegria aguas arriba 

Pañales, corpiños, puñales, corpiños, 
celebran las aguas heridos cariños
derrotas en aguas pañales, corpiños, 
puñales, corpiños se elevan las aguas
heridos cariños, derrotas en agua

Estos pañales tan pequeñitos, 
son una gota son un suspiro,
estos pañuelos son de mi niña, 
que no recuerda, que no respira

La mañana vendra recien parida, 
y encontrará para la nueva vida
el pan y el vino, los manteles blancos
Encontrará...
el pan y el vino, los manteles blancos

Los caballitos del rio corren, galopan, relinchan
las penas aguas abajo, la alegria aguas arriba
Los caballitos del rio corren, galopan, relinchan
las penas aguas abajo, la alegría aguas arriba 



abril 20, 2017

"Walaycho"

Revisé esta novela de Antero Peralta Vásquez en la Biblioteca Municipal "Ricardo Palma" de Miraflores.  Pertenece al fondo intangible de Augusto Tamayo Vargas y sólo se puede leer en sala.  El título llamó mi atención por una materia pendiente de nuestra historia musical, apenas atisbada en esta vieja entrada:  Espíritu bohemio en la inmensidad de la puna.  

Peralta, filósofo, tribuno y maestro,  nació en la provincia de Parinacohas, Ayacucho, pero se educó, vivió y murió en Arequipa (una callecita de Umacollo lleva su nombre).  Siendo una obra de ficción, "Walaycho" se basa en sus propias vivencias, abarcando no sólo su tierra de origen sino zonas de la sierra apurimeña y arequipeña.  Narra el drama de las relaciones de poder entre hacendados (más señoriales que  gamonales) y comunarios campesinos indígenas en una época de transición entre el fin del oncenio de Leguía y el inicio del régimen de Sánchez Cerro (c. 1930-31).

 Acusa influencia estilística de la vanguardia literaria surperuana de inicios del siglo XX y ofrece múltiples vetas de relevancia sociológica, siendo la  música, aunque importante, sólo una de ellas: hay por ejemplo, descripciones de fiestas, danzas y letras de huaynos, wayllachas y carnavales en español y quechua.  Extraña que al presente no haya sido objeto de mayor divulgación y estudio, pues la edición original (Arequipa : Cuzzi, 1966, 475 p.), no ha tenido ninguna re-edición, y es de difícil acceso.  Se repite el sino de las literaturas producidas y publicadas en las periferias (de "provincias"): su valoración depende no sólo de sus propios méritos sino de circunstancias variables que van del deliberado olvido al rescate providencial.

El "Walaycho" es un prototipo social característico de la sierra surandina peruana que tuvo viva vigencia hasta antes de la Reforma Agraria (1968).  No es uniforme, tiene matices en función del grado de mestizaje y por lo tanto, de la clase social.  Por los valores de clara raíz hispánica que enarbola (espíritu bohemio, rebelde, quijotesco, galante, mujeriego, artista empírico de dotes poético-musicales, viajero impenitente en contacto con la naturaleza, hábil jinete y laceador de caballos y toros....),  muy probablemente surge del seno de las familias "mistis" de provincia, de los hacendados  aposentados y aquerenciados entre quebradas y cordilleras de la agreste geografía  surandina, que se dedicaron principalmente a la actividad agro-ganadera y arrieril.  Por ósmosis de estrecha convivencia, pronta y progresivamente fue emulado por el emergente sector "cholo" (sujeto racialmente indio pero cada vez más amestizado culturalmente).  El cusqueño Pancho Gómez Negrón ha pasado a la historia como uno de sus arquetipos más memorables

"Walaycho" es  sustantivo que atraviesa el texto para construir una épica  histórica dejada atrás  a medida que se han ido fraguando,  merced a la migración y la movilidad social,  nuestras incipientes clases medias urbanas, en contrapunto con  la incontenible "cholificación" de esas mismas urbes.  Épica nucleada en la casta del "Walaycho", orgullosamente enarbolada por Máximo Petronel, joven abogado de ideales justicieros, miembro de una familia  terrateniente de Anyalo.  No podía faltar una conflictiva relación amorosa con la cholita más bella del lugar, llamada Zelmicha Puma.

Ecos vivos de esa época dura de mistis e indios, se traducen al día de hoy en la música y las danzas folclorizadas de Puno, Cusco, Apurímac y Ayacucho.  Ese walaycho sublimado de régimen estamental y patriarcal, al día de hoy se diversifica en los matices regionales del qorilazo, el k'arabotas o el morochuco.

 Cito a continuación algunos párrafos en que Peralta dibuja la idiosincracia de este personaje:

  • ...renombrado "cholero", el Don Juan criollo a quien bastaba tomar la iniciativa para llegar al objetivo, el niño sobrado i "confianzudo" que tuteaba por igual a mestizas, cholas e indígenas, se queda ahora contemplando como un bobo a la moza morena... 
    (p. 20)
  • ¿Tanto mal me deseas madre?
    - ¡Calla estúpido! ¿yo desearte males? Digo que tú tiene todas las del walaycho: complaciente con los amigos, ojo vivo para las mujeres, generoso hasta el ridículo i siempre planchado de bolsillos; deseando todo para los demás i nada para el provecho propio; sacando el pecho en defensa de los pobres diablos que nunca agradecen, i enfrentándote a los poderosos que todo lo tienen en sus manos"
    No es culpa mía mamá si tengo algo de Quijote en la sangre...

    (p. 40)
  • ...yo no soy un walaycho vulgar.  No puedo seguir siéndolo.  No precisamente porque está de moda vituperar el donjuanismo sino porque es cosa de cobardes i de pobres diablos cifrar el goce de los sentidos en la infelicidad de las mujeres.  Que esto es demasiado sentimentalismo, puede ser.  Pero es lo correcto.  No todas las mujeres toman el amor por mero pasatiempo.  I menos estas mujeres ingenuas de la sierra, para quienes el amor es algo trascendental.  I por otro lado, aunque es bellísima esta Zelmicha, yo no me voy a casar con ella.  No por el prejuicio de que soy un doctor i ella es una cholita talón rajado.  Yo soy un revolucionario.  Para mí han desparecido las fronteras sociales.  Pero... ¿pero qué?  Creo que de la teoría a la práctica hay mucha distancia.  ¿Cómo podría ser que yo...?  Ah, soy todavía una víctima de los prejuicios feudales...
     (p. 42)
  • Máximo Petronel, walaycho por sus cuatro costados, es decir, más enamorado que un gallito chino, tenía siempre en mente aquella máxima antigua : "toda oveja con su pareja", por eso, desde que aprendió a cantar sin gallitos, nunca dejó de tener su amada fiel i complaciente...
    (p. 143)
  • El hombre de Soraya  vive inmerso en tinta de tinterillo plácidamente, como en modorra de parásito -enfiló su pensamiento por otro paraje mental-.  Se conserva en alcohol.  Esta vida urbana de chupatintas i politiqueros voraces  está en consonancia con los remansos de vida de estos valles interandinos.  Estos agricultores rutinarios, comerciantes de bajo vuelo i reseros de segunda mano carecen  de bravura i de espíritu de aventura.  No son capaces de jugarse la vida ni siquiera en defensa propia.  carecen de audacia.  No son de empresa.  Los karabotas chumbivilcanos i los morochucos humanguinos son sin duda una excepción, producto de las montañas abruptas i de las sierras inclementes.  Hablamos de esto mestizos sensuales, huesos dulces, de Soraya, quienes tendrían que dormir a los pies  de aquéllos para aprender a lacear toros bravos en campo pelado i a dominar endiablados caballitos saltamontes de pelo zambo i alma atravesada...
    (p. 258)
  • Iba Petronel calle abajo, noche adentro, sin rubo fijo.  Su lengua acibarada registraba la cicuta de la exasperación.  Quería resumir su vida en un juicio.  No podía.  No tenía  mano sino juicios ajenos.  Tal vez acertados.  Su propia madre le había dicho una vez: " eres un hombre raro: mitad bohemio i mitad Quijote: walaycho".
    (p. 474)

febrero 09, 2017

Alicia Lizárraga: una flor del criollismo

Transcribo esta entrevista, difundida en imagen en el blog de José Félix García "Nemovalse", (cf. aquí)
//m.c.d.


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Fuente:
Mistiana.  Revista ilustrada
Arequipa, año V, N° 13, mar. 1975, p. 29
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Alicia Lizárraga.  Sus canciones y sus recuerdos
Por: Jorge Azpilcueta



Camaná... el calor de febrero torna vocingleras las soleadas calles de la Ciudad Antigua de Viejas Leyendas que cantan los versos de Lucho Yáñez.  Una sinfonía incansable de trinos breves y ligados de gorriones, animan la alegría de su señorial Plaza de Armas (desde las vetustas palmeras donde seguramente también anidan las esperanzas de un pueblo postergado).  La Panamericana hace un requiebro para ingresar a la ciudad, que recibe curiosa el paso raudo de innumerables viajeros.

Estamos en el Hotel de Turistas, sobrio, gentil.  Prodiga la primera impresión del verdor generoso de sus jardines.

Recorriendo sus pasillos, en medio del calmo y cálido reposo, escuchamos débil pero alegremente los jubilosos gritos domingueros provenientes del Coliseo de Gallos "Moquegua": ¡Soy Giro!... ¡Soy Ajiseco!

He acudido a la cita con un personaje que en el arte popular, en la música criolla, es toda una institución... Allí está...  En una pequeña y confortable mesa, frente a un ventanal abierto, en un ambiente de aliviante frescor estival que armoniza la gracia inconfundible de su persona.  Es Alicia Lizárraga... La Cholita Linda del Perú.

La gratitud por su brillante actuación de la noche anterior, la admiración y el cariño que inspira, terminó según parece, con la veda.  Acaba e hacer honores a un generoso plato de camarones que, especialmente preparado en un hogar criollo, trajeron unos niños para rendir tributo a su más querida artista.

- Alicia, ¡provecho!... ¿los ahogamos?

- ¡Hermano.  Llegaste tarde!

Y unos piscos de Ica, amigables, sinceros, discretos, puros, animaron la plática concertada por Mistiana.

Comentamos del viaje desde Lima, el desarrollo del programa auspiciado por Rotary Club de Camaná y auspiciado por Inca Kola y, naturalmente, sobre nuestra vieja amistad.

- Siempre se discutió que fueras arequipeña

- Soy miraflorina y de la Calle Grande, y mis padres de Majes, después de cursar las primeras letras en el colegio Chávez de la Rosa, viajé a Lima.

-¿Sólo te trajo a Camaná el Festival del Rotary?

-Si, pero además el deseo de visitar mi tierra, después de muchos años.  Me dicen que Arequipa está cada día más linda.

Alicia Lizárraga, más que ninguna otra figura del criollismo, es quien ha paseado triunfalmente el el extranjero las canciones el Perú.

- ¿Tu última gira al extranjero?

- A Estados Unidos.  Trabajé en el Hotel Hilton de San Francisco y de Los Angeles.  En México de paso, cumplí con un contrato pendiente en el Embassador.

-¿Quién te presentó la primera vez como La Cholita Linda del Perú?

-Fue el periodista chileno Raúl Matas, quien ahora trabaja en España, en Radio Madrid.  recuerdo mucho que fue en una actuación de Radio Sociedad de Minería donde me bautizaron con ese nombre

- ¡Salud Cholita!

- ¡Salud... se salen las pepas!

- ¿Los recuerdos más gratos de tu carrera artística?

Son muchos.  recuerdo especialmente, a un país extranjero, con tanta gente de idiosincrasia diferente a la de una...  Se siente la más grande desolación.  Ocurrió en San Francisco... en una de mis actuaciones... En medio de un numeroso público gringo, una voz me gritaba: ¡cholita, cholita, cántate Trokimoki!... Es decir, mi composición, mi jarana.  me sentí como en mi propia casa, ya no me sentí sola.

Allí me pidieron que cantara en inglés; tú sabes, I don't speak... Pero me acordé de una canción que aprendí en familia  y les canté "Mi corazón".  Dejé San Francisco... fue la muerte.

En Radio Belgrano escucharon los argentinos -por primera vez- un cajón criollo, cuando en la segunda parte de la marinera bajé a sacarlo de un escritorio delante del público y sonó con El Palmero.  Canté y toqué.

En Ciudad de México me di con una sorpresa, una señorita que atendía en Aerolíneas Peruanas tenía mi mismo nombre.  Cuando controlaba las maletas di mi nombre y se molestó un poco.  Creía que le tomaban el pelo.  Al final me abrazó, fue mi guía y gran amiga.

- ¿Estás de acuerdo con el vals moderno, el vals bossa nova?

-  Sólo en cuanto significa adelanto técnico, porque se está imprimiendo al vals peruano mayor contenido armónico.  No me agradan las composiciones o interpretaciones en donde se pierde la esencia peruanista.  Yo cultivo el vals tradicional, o festivo, porque afina más con mi manera de sentir la vida y de expresar lo que siento.

-¿Has pensado en el retiro?

-Mientras se tenga espíritu no se puede pensar en el retiro

- ¡Salud Alicia!

- ¡Así se ahogan los camarones!  Luego a Lima a comer chizitos...

- ¿Qué desearías para tu tierra?

- Como artista, que tenga una disquera.  No se puede perder tanta música hermosa de corte romántico, como la producción de Sixto Recabarren, Víctor Neves, Castillo Chanove, Joge Chávez y tantos otros... Aparte de Duncker Lavalle y Benigno Ballón Farfán.  Precisamente Festidanza ha demostrado que Arequipa es un emporio artístico, una veta inexplorada.  Prácticamente no hacemos nada por el folclore: los yaravíes, pampeñas, marineras, etc.  Parece que los ocultáramos en el fondo de un egoísmo que no tenemos los arequipeños.

Así llegamos al final de esta entretenida [...] con La Cholita Linda del Perú.  Nos despide con su característica y fresca sonrisa, luciendo una dentadura blanquísima y perfecta, que pregona a todos los vientos eterna juventud y alegría... que vence al tiempo y que vibra en la emoción del pueblo.


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Video


Trokimoki
Valse criollo
Cantautora: Alicia Lizárraga
subido por lurbinaq


Cuando Ramón Castilla proclamó la libertad 

todos los negritos se pusieron a beber 
Y había un negrito muy bien paradito 
que a todos decía: yo no soy de aquí

Yo soy de un planeta, vengo de muy lejos 
no entienden mi idioma, les voy a decir: 

Trokimoki troki troki 
acurrucutu tacu, acurrucutu paloma 
échale caliche al chancho

Eso quiere decir¡salud compadre!
¡que traigan más pisco para seguir tomando!



Clamor
Valse criollo
Autor: Elsiario Rueda Pinto
Subido por: quipu100


Anoche te tuve en mis brazos
un solo momento, momento de amor;
eterna juramos la dicha,
con ansia infinita, bendito clamor.
Clamamos al cielo nos oiga
y guarde el cariño que yo te juré,
y ahora, de nuevo te digo:
Mi amor lo bendigo, no te olvidaré.

No te olvidaré, mi bien,
no te olvidaré, mi amor;
eso es imposible
por lo que pasó. ¡No, no!
No te olvidaré, mujer,
no te olvidaré,
vivirás en mi alma
una eternidad.




Enlaces

Festival de música peruana en Camaná - Arequipa año 1975
Flores del criollismo


agosto 25, 2016

Yaraví y Zamacueca en los albores del nacionalismo musical peruano


Los géneros musicales emblemáticos de las naciones latinoamericanas se han forjado  en  promedio, entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, y han ido consolidándose desde entonces al presente. Sin embargo, hay casos en que esta evolución se puede rastrear desde el siglo XVIII, como el yaraví, o desde fines del XVIII a inicios del XIX, como la zamacueca.

En el Perú actual es notorio el protagonismo de los géneros musicales andinos, empezando por el huayno,  pero este protagonismo es posterior.   La riqueza de la música andina peruana comienza a conmensurarse y a valuarse  cualitativamente con las tesis de José Castro (1898) y Leandro Alviña (1908), y con los vastos proyectos recopilatorios de Daniel Alomía Robles  (c.1897-1919) y los esposos D'Harcourt (1920's).  Este proceso avanza en lo performativo (popularizante), con el Concurso de Música y Bailes Nacionales organizado por la Municipalidad del Rímac  desde 1927.  El objetivo de este concurso capitalino fue revivir  las fiestas  populares  que se hacían antes de la Guerra de 1879-83 en las pampas de Amancaes, pero con una visión más integradora que sólo criolla (lo musical amazónico aún no soñaba con ser incorporado a este corpus discursivo).  Desde entonces y de diferentes maneras, la música popular andina fue abriendo y consolidando sus espacios protagónicos en el imaginario popular urbano y nacional.

Antes de lo andino sin embargo, hubo otros protagonismos en el nacionalismo musical peruano.  Durante el siglo XIX los artistas, y en especial los escritores,  observaron los aspectos más saltantes de las costumbres del país, a fin de incorporarlos en el imaginario y el discurso letrado.  Estas costumbres abarcaban un vasto abanico que iba desde los trajes a las comidas, las leyendas, las creencias, los hábitos, los localismos lingüísticos, los decires... y en particular, la música y el baile.  La tendencia a escribir sobre estas cosas del pueblo se llamó costumbrismo, muy vinculado a lo que se tenía y aún  se tiene hoy por folklore.

Numerosos escritores nacionales y extranjeros se ocuparon de esto desde las ciencias histórico-sociales, pero también desde la literatura. En el Perú el análisis del costumbrismo literario  para hacer musicología histórica está aún en un desarrollo incipiente; son muchas las fuentes literarias que no  solo no han sido analizadas, sino siquiera descubiertas.  Las razones para considerar una fuente literaria como confiable es simple: el cuentista, el novelista, el poeta... miran la realidad con ojos del alma y la plasman en su más íntima, asertiva,  subjetividad (esto lo logra  José María Arguedas  en el siglo XX, al reivindicar la música andina -indígena  y mestiza-  desde una literatura testimonial).



Álbum sudamericano, Colección de bailes y cantos populares corregidos y arreglados para piano  Milano : Stabilimento di Edoardo Sonzogno, 1870

La idea sumaria de que el yaraví, y poco tiempo después la zamacueca, fueron  los géneros primigenios del nacionalismo musical peruano se corrobora en la novela de Fernando Casós Los amigos de Elena, obra entre romántica y naturalista, que inserta algunos pasajes de costumbrismo a la hora de describir  música, bailes y comidas típicas. La historia  transcurre en los años 1848-49 entre las ciudades de Trujillo y Lima, durante el gobierno de Castilla, cuando se inician reformas liberales para consolidar el modelo republicano.  En la obra se resaltan los dos géneros musicales populares  que ingresaban con fuerza a los salones e incluso al mismo Palacio Presidencial como signo de afirmación nacionalista y modernista: el yaraví (de origen andino) y la zamacueca (de origen costeño).

La denominación del yaraví es menos problemática que la de la zamacueca, siendo que con frecuencia se le  fue llamando también triste, arraigando como tal en la sierra y costa norteñas.  El autor parece llamar polka del país, sanguaraña, mozamala o zamacueca a un mismo tipo de baile de cortejo, caracterizado por el uso del pañuelo, manifiestamente erótico y festivo, acompañado con arpa, caja y guitarra.  Esta afinidad -o confusión- denominativa perduró al menos hasta fines del XIX, cuando ya era una danza identitaria extendida a nivel nacional.  En  La villa imperial de Potosí / Su historia anecdótica - sus tradiciones y leyendas fantásticas / Su grandeza y su opulencia fabulosas (Buenos Aires, 1905, pp. 246-247) el escritor boliviano Julio Lucas Jaimes(*), al evocar su  estancia en la ciudad de Moquegua, menciona la práctica de esta danza en el estrato señorial, acompañada de piano o instrumentos de cuerda como la vihuela y el bandolín, dando por sinónimos los términos Zamacueca y Sanguaraña:
  • ...La ciudad de Moquegua, cabeza del valle amenísimo enclavado entre colinas de la zona tórrida, es una ciudad andaluza por su aspecto general, por las costumbres de sus habitantes, por la gracia y seducción de sus hijas, por sus patios llenos de plantas olorosas, por sus ventanas cubiertas de enredaderas y adornadas con rojos claveles y apretadas clavelinas de formas y matices diversos.  Chapada a la antigua española es allí la gente hospitalaria y servicial.  Siempre hay un cubierto en la mesa para el forastero, siempre un vaso de vino para el viandante.  Las fiestas domésticas son amenas, sus bailes alegrísimos, sus comidas apetitosas, sus vinos y licores exquisitos, sus paseos llenos de seducción y aventuras, porque las moqueguanas son amables, buenas y discretas, y casi todas cantan y tocan piano, bandolín ó vihuela, y ninguna desdeña lucir sus lindas curvas y diminutos pies, derramando la sal y la gracia de su  persona al bailar una zamacueca ó sanguaraña, ardorosamente acompasada por las palmadas de los espectadores y el tamborileo de algún entusiasta sobre la caja de la guitarra ó la tapa del piano... [La villa imperial... p. 246 - énfasis agregado]
Deben haber existido matices estilísticos que aún están muy difusos por la escasez de fuentes identificadas; se trata por ello de un tema de aún incipiente investigación.  Al escuchar  las zamacuecas de Rebagliati, podemos notar diferencias  respecto a los bellísimos cantos de jarana limeños (de carácter ritual y repentista, no siempre de lírica festiva, antecedente a la fase de la danza misma, es decir, la marinera), por eso cabe preguntar si estamos ante una evolución lineal o varias evoluciones paralelas que se intersectaron periódica o intermitentemente hasta canalizarse, merced a su práctica espontánea,  en lo que hoy se entiende por marinera (con su vasto y complejo corpus de estilos regionales).  Notemos mientras tanto, el significado de la frase Otro cachete.

El punto de inflexión para la incorporación al ámbito letrado de los géneros populares, se ha dado principalmente a la hora de su notación musicográfica para ejecución con piano (a nivel de salón) y con orquesta (a nivel escénico, principalmente comedia y ópera). Esta notación implicaba mayormente, un arreglo estilizado para el gusto de la gente decente, por ello, parte de la tarea del musicólogo investigador será tratar de identificar lo más aproximativamente posible, no sólo las melodías populares originales que inspiraron estas partituras, sino los actores y los escenarios  (es decir, las prácticas sociales) de donde fueron tomadas.

Colección de jaravies [sic.] : para canto y piano, de Pedro Ximénes Abrill y Tirado, Maestro Mayor de Arequipa [compuestos antes de 1854, publicados c. 1890]


Notemos en la obra de Casós, que en el caso de las señoritas de Barranco,  las zamacuecas ya se arreglaban para piano.   El tipo de yaravíes que canta Doloritas, de tipo señorial melgariano (cf. con el yaraví  Si hay tras de la muerte amor,  que tiene notoria influencia del soneto quevediano Amor constante, más allá de la muerte), acompañados de vihuela, también ya se arreglaban  para piano (piano solo o piano y voz) por esos años.

La idea somera de que el yaraví y la zamacueca fueron los géneros populares más tempranamente  incorporados al discurso letrado y al imaginario nacionalista de la joven república, se ratifica en su progresiva notación a lo largo del siglo XIX, siendo dignos de relievarse los casos de la Colección de jaravies [sic.] : para canto y piano de Pedro Ximénes Abrill y Tirado, Maestro Mayor de Arequipa (con 24 yaravíes), y el Álbum Sudamericano de Claudio Rebagliati (con 13 zamacuecas y 5 yaravíes).


Citemos in extenso a Casós (las negritas son mías):

1. Festejo de la boda del antagonista principal (Peñaranda) en casa de  su suegro, el general Longory (pp. 39-46, Libro 2):
  • ...por ahora lo que conviene es animar la tertulia
    El cura se apresuró entonces a disimular su disgusto, con cuyo objeto se acercó a los concurrentes y les dijo que todos estaban tristes, que no parecía día de bodas; pidió una mesa de rocambor y arregló un cuarto; enseguida llamó a un criado -"copitas, hombre, copitas y una botella de pisco, le dijo"- Se fue luego donde las niñas, que estaban en una cuadrita contigua, les hizo ver que la tarde carecía de animación, que estaban muy frías, y tomando a una, tiró el manteo y la llevó a la sala, le trajo una vihuela y le pidió un yaraví; vino después con las otras y las colocó en círculo.  -Es preciso que yo case a mis parejas, agregó, y fue poniendo [a] cada muchacha al lado de un caballero, y cuando creyó terminado el cuadro:
    - Vamos, dijo a una nombrada Doloritas, hay que hacer algo mi vida, cántenos usted un yaraví.
    - Con mucho gusto señor cura, contestó esta.
    Doloritas, hija del padre Pila, no se hizo derogar, se arregló el vestido, tomó la vihuela y en la posición más académica comenzó en estos términos:
    "Cuando el sepulcro frío
    esté después que no viva
    con fuerza la más activa
    revivirá el amor mío:
    allí amaré tu desvío,
    allí amaré tu rigor,
    allí con mayor ardor,
    siendo ya cadáver yerto,
    te amaré después de muerto
    si hay tras de la muerte amor..."

    - Bravo, bravísimo, exclamaron todos los que rodeaban a Doloritas.
    - ¡Qué bueno está esto...! gritó Pepe Rivas desde la mesa de rocambor.
    - Arrastro de mala, Pepe, le dijo el doctor Vallos
    - Me voy de la china, replicó su compañero
    - ¡Otro! ¡otro!, continuó Rivas.
    Doloritas continuó así:
    "Cuando todos los amores del mundo hayan acabado
    y cuando no haya quedado
    sombra de los amadores,
    revivirán los ardores
    de este ente, cadáver yerto,
    que aunque esté en la nada envuelto,
    si por suerte oye nombrarte
    se levantará a buscarte
    aunque esté en polvo disuelto"

    - ¡Soberbio! ¡magnífico! exclamó el general Nerocis
    -  ¿Pero que no hay una copita mi cura? dijo un jugador
    - Abarróteme ese rey, compañero, dijo Artirana
    - Mi amigo, este rocambor no es parlado, replicó el doctor Vallos.
    - ¡Que se atienda a esta mesa, mi general!, replicó el Presidente Lavida.
    El criado puso sobre la mesa del rocambor una botella y unas copas acompañadas de las excusas del general, el que, dirigiéndose al Ministro de Guerra le dijo:
    -Ya se va usted alegrando, mi General.
    - Por supuesto, yo soy criollo
    - ¡Cómo! repuso el canónigo, que aquí no hay nada que se pegue al espinazo.
    Requiescat in pace, compañero, contestó el padre Pila.
    - No, señores, se excusó Peñaranda, sino hemos ido a la mesa ha sido por esperar a su Excelencia, pero si ustedes gustan...
    - A la obra, exclamó el Vocal, es preciso manducar algo.
    - Ciertamente, que oportuna sería una cazuelita, agregó el ministro de Chile
    -Une omelette, côtelettes á la grille, quelque chose, indicó monsieur Ratty.
    -¡A comer, señores! ¡al comedor! gritó la multitud.
    Monsieur Ratty, el Metternich de esos tiempos, de gran peluca, casaca azul, lente a la mano, tomó del brazo a la Dolores, el ministro chileno a otra hija del prestamista Moncló, el canónigo a una cuarentona de gruesa cintura y ancha cadera, el juez se enganchó con una hermosa muchacha de espíritu y de chispa nombrada Tomasa, el Ministro de la Guerra se agarró a la novia, y cada oveja con su pareja se fueron al comedor.
    Comenzó la sopa, y como nadie se acordara de los rocamboristas, Rovredo dió un tremendo grito.
    - Mi Mayor Peñaranda, ¡unos lomitos para esta mesa!!!
    - ¡Patitas de Ño Cerezo!, reclamó para sí Pepe Rivas.
    - ¡Qué renuncias, Pepe!, le advirtió Artirana.
    -Qué voy a renunciar, si fallo el rey, respondió este.
    - Codillo, codillo, replicó el doctor Vallos, dirigiéndose a Reverendo.
    -Este Pepe vide de sangre, agregó Revredo reponiendo el pozo.
    - Poco a poco, amigo mío, es un codillo, observó el doctor Vallos.
    - Fuera de dulces, entrada y tres matadores, replicó Rivas soltando una carcajada.
    - ¡Qué fastidio de mirones! replicó Rovredo.
    - ¡A la salud de los novios! gritaban en el comedor.
    - ¡Y de mi compañero Longory! agregaba el Ministro de la Guerra alzándose una buena copa de sabroso moscorrucio.
    - Ya va, ¡ya va calentando, ya! decía el padre Pila frotándose las manos.
    -Una sanguaraña, niñas, pedía el general Lavida.
    -Si señor, una sanguaraña, en eso me bato yo, gritaba el juez.
    - Pues usted con Tomasita, mi doctor, propuso el canónigo Garey.
    -Yo no bailo sino con mi socio, contestó la Tomasa, echando un torcido al pobre juez, que tenía a su lado a otro doctor, socio de la muchacha.
    - A la obra, a la sala, no hay como una polka de cajón, dijo el general Longory.
    Tomasita y su socio salieron a la sala, sacaron sus pañuelos y se formó la rueda.
    -¡Verso! ¡verso Ño Cachetillo! gritaba toda la rueda.
    Hay que saber quién es este nuevo personaje nombrado Ño Cachetillo.  Toda sanguaraña tiene dos partes o entradas  con su respectivo verso: el primero no tiene nombre propio, pero el segundo se llama el otro cachete, y Ño cachetillo es el guitarrista que improvisa para los que bailan el segundo verso.
    Ño Cachetillo comenzó así:
    "Estos dos que están bailando
    que parejitas que son,
    venga pues, el padre Ariza,
    a echarles la bendición"

    Tomasita y su socio , como habían dicho, se lucían de lo lindo con mucha cintura y mucho ñeque - el público pidió en el acto  el otro cachete, y Ño Cachetillo continuó:
    "Las ocho han dado,
    recen señores,
    Tomasita se muere
    de mal de amores;
    y su socio de veras,
    el doctor Lúcar,
    se deshace con ella,

    como el azúcar...!
    El harpa y la caja con la guitarra se batían de gusto, y el -"zamba que le daba, que le daba zamba, que le daba"- iba a punto de caramelo cuando de improviso se apareció en la casa el ayudante del Batallón Pichincha, todo despavorido y en busca de Peñaranda.
    Acababa de estallar una revolución en el cuartel Santa Catalina y todo el ejército estaba sobre las armas.  Figúrese el lector la tribulación de una novia con tres días de luna de miel, el jarro de agua que cayó de golpe sobre el Ministro de la Guerra, y cuáles serían los apuros del general Longory si una bala perdida daba de baja al novio de su hija..."

2. Baile en Palacio por el día de la independencia, en ese entonces, 9 de diciembre, día de la  Batalla de Ayacucho (pp. 197-199,  Libro 2)

  • Eran ya las tres de la mañana cuando salieron del gabinete y por consiguiente, todas las danzas serias estaban fuera de ocasión.  Sagastaveitia suplicó a Saona, a nombre de las niñas, una polkita de cajón, y la música comenzó una excitante mozamala, que vino como pedrada en ojo tuerto, después del primer ambigú y las copas de jerez y de champagne.
    La antigua mozamala reinaba sola en aquella época, en que ni las chilenas ni las habaneras habían venido a perturbar sus dominios absolutos: oir una mozamala y alegrarse  todo el mundo, como movido por un resorte eléctrico, era obra de un instante; las personas más tranquilas se ponían en movimiento y se danzaba hasta en los sillones, era, como se decía por los mozos criollos, "cosa de resucitar a un muerto".
    En todos los salones comenzó el festejo, y como las tapadas de los departamentos interiores y galerías de afuera habían también participado de la cena y las botellas, fue muy natural generalizar el sentimiento democrático, de modo que el Palacio se convirtió en verdadera noche de jarana y de verbena. Y si en los salones las Rosas Mercedes y Manuelitas echaban el resto con la juventud, mientras que sus padres o maridos arrastraban de mala, o seguían la una y una en los lugares del monte, en los corredores, Bartolita y Tomasita, la Petita del señor cura, las niñas del general Iberique Cueto y el canónigo Charún,  Carolina y sus hermanas, Jacobita, las chinas del Jefe de "Yungay", Nísida y las Celazcos, se sacaban el clavo, deshaciéndose como azúcar en el fondo del vaso, con todos los dispersos del salón oficial a quienes cogían como prisioneros  de guerra, con todos los honores, fueros y distinciones de un baile de palacio.
    La noche de Ayacucho tenía, por otra parte, sus rasgos característicos, que mejor será pasarlos por alto para no excitar a mis puritanos lectores. Baste decir que muchas flores de los tocados salieron marchitas, que mas de un marido no se dio cuenta de lo que había pasado, y más de un padre vino a saber después que algunas muchachas habían dado y recibido esponsales, en celebridad de la patria.
    Así terminó, a las cinco de la mañana, la fiesta de nuestra última victoria sobre la Madre Patria, dejando Saona tan alto su nombre, que cinco años después fue considerado el non-plus ultra para el gran baile oficial de 1853, que dejó muy atrás las tradiciones de 1848, con la lluvia de oro de la consolidación de 1852, que entrará a su vez en el siguiente romance, como en el sistema astronómico entra Mercurio a su turno con la cola de cometas.
3. Hijas del señor Elio en el balneario de Barranco, amigas de Elena (p. 395,  Libro 2):
  • - Y la campiña que es lindísima, ¿no es cierto mi señora? preguntó Arístides, generalizando la conversación  con la señora Elío.
    - Sí, dijo esta, pero con todo es muy triste, aquí no se oye otro piano que el de mis hijas
    -¿Las señoritas deben ser profesoras? agregó Arístides
    - Tocamos algo, dijo la que parecía mayor, nos divertimos con schotis, polkas y algunas zamacuecas.
    -¡Lindísimos bailes! ¡sobretodo el último, que es tan gracioso!



// M. Cornejo D.


.............
(*) Escritor, periodista y diplomático boliviano; esposo de la escritora peruana Carolina Freyre de Jaimes, progenitores del escritor  Ricardo Jaimes Freyre.


Audio

Los imposibles - yaraví
Recopilación y arreglo de Claudio Rebagliati, S. XIX
Piano: Omar Carrasco (Arequipa)




Otro cachete - zamacueca
Recopilación y arreglo de Claudio Rebagliati, S. XIX
Piano: Flor Canelo (CD: "Azul", 2009)




Enlaces


Los amigos de Elena: Diez años antes - Fernando Casós -  vol. 1  vol. 2
Carta remitida por la sociedad poética sobre la música en general y particularmente los yaravíes -  Sicramio (Mercurio Peruano. Lima : Sociedad Amantes del País, 1791, T. III. N° 101, pp. 284-291)
.

octubre 20, 2015

Jorge Delgado Delgado [1916-1998]

Dos notas periodísticas sobre este destacado músico arequipeño:




[1]
Fuente:
Correo.  Arequipa, sáb. 14 mar. 1970, p. 2
..................

Figuras del Pentagrama
Jorge Delgado
Por: Ricardo Sakuntala [seud. de Guillermo Mercado]

Jorge Delgado y Delgado, el artista del Pentagrama, nació en la ciudad del Misti el 10 de abril de 1916.  Tiene pues  a la fecha, 54 años.  Sus estudios primarios y secundarios los hizo en la tierra de su nacimiento.  Desde muy niño tuvo inclinación por el estudio de la música.  Los yaravíes, los valses, las canciones entonces en boga eran ejecutadas al dedillo por este niño precoz.

En las veladas de arte, en los saraos musicales, en teatros y salones de la ciudad de los Recavarren, los Aguirre y los Tirado, el músico y pianista don Max Delgado era aplaudido y admirado por sus improvisaciones y ejecución de las piezas más difíciles de notabilidades europeas; el hijito, Jorge, se lucía interpretando música clásica y nacional, de la más difícil.

Como no hubiera en Arequipa centro o escuelas en donde aprender o cultivar el arte de Orfeo, a los 18 años emprendió viaje a Santiago de Chile, ingresando al Conservatorio de Música de aquella ciudad.  Alberto Spiken Howard, reputado maestro de piano, fue su guía y mentor.  Siempre solía decir: "Albertito, el arequipeño precoz, tiene que ser una notabilidad en su tierra.  Tiene madera y de la mejor".

Ambicioso, ingresó más tarde en la Academia Claudio Arrau, una de las mejores de América, donde bajo la dirección de Fedor Bleboff, ex-profesor del Conservatorio nacional de Música de Berlín, patria de Beethoven, el inmortal autor de "Fidelino". A los pocos años egresó con el título de Pedagogo y Profesor de Piano.

Tocado por la varita mágica de Ulises, viajó por las mejores ciudades del continente como Buenos aires, Montevideo, Bogotá, caracas y Asunción, donde alcanzare resonantes triunfos en piano y como acompañante de notabilidades europeas o americanas en violín o flauta.

Logró especializarse como Director de Ballets hispánicos y de categoría clásica.  bajo la dirección de grandes maestros, siguió cursos de dirección de orquesta.  En este campo se impuso con la interpretación de operas y operetas.

En el Perú

En 1951 fue llamado por el gobierno de Prado para que se hiciera cargo de la dirección de la Escuela Regional de Música de la ciudad de Piura.  En 3 años hizo de aquel centro artístico una entidad musical alcanzando del Concejo Provincial de aquella ciudad, un merecido galardón.

En 1954 pasó al cuzco, donde se hizo cargo de las direcciones de la Escuela Regional de Música y de la Asociación Orquestal.  En esta ciudad, mediante su espíritu organizador  y su habilidad para el manejo de la batuta, llevó a a su gente hasta la interpretación de música europea como "La Traviata" del genial Giuseppe Verdi, que alcanzare el aplauso general y un significativo premio de parte del Concejo Provincial.

Dado su prestigio y su talento llegó en dos oportunidades a dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional, lo más encumbrado que tenemos en el Perú en cuanto medio de difusión de nuestra mejor música, y [de] la alta escuela de países europeos.

Su sueño dorado fue siempre llegar a su tierra y difundir sus conocimientos musicales.  En el gobierno de Belaúnde, logró ocupar las direcciones de la Orquesta sinfónica de Arequipa y del Coro Polifónico Municipal, donde  viene haciendo una labor proficua y extensiva hasta en barrios y distritos, sin escatimar esfuerzos y sin importarle jerarquías.  Es un hombre nuevo, entregado a su misión con generosidad e inteligencia.

No hace mucho que estuvo en Bolivia invitado por el Ministro de Cultura de aquella república hermana, para ofrecer algunos recitales de piano.  Con el eximio violinista francés Henry Bittar, recorrieron las ciudades de Cochabamba, sucre, santa cruz, Potosí, Oruro y la misma capital [La Paz] dejando en las gentes una sensación gloriosa de sueños e inquietudes, que en parte las recogiera el musicólogo boliviano Raúl Barragán, vertiéndolas en el diario "Presencia", y el Director de Cultura, Renán Estenssoro, que trasuntara su admiración y gratitud, mediante un comunicado oficial al Director de la casa de la Cultura de nuestra ciudad.

Requerimiento

El alumnado de la Escuela Regional de Música del Sur, "Luis Duncker Lavalle", mediante comunicados a la prensa, y memoriales al Ministerio de Educación Pública, y el Director de la Cuarta Región de Educación, solicitan y requieren que sea nombrado director de aquella entidad musical el artista arequipeño Jorge Delgado [y Delgado], en primer lugar por sus conocimientos musicales, en segundo término por sus virtudes de organizador, y por último, por el prestigio de que goza como pianista y pedagogo en la enseñanza de la materia.

Por nuestra parte, y reconociendo los méritos inobjetables del maestro Jorge Delgado, hacemos nuestro el llamado o petición del alumnado de la Escuela Regional de Música, esperando ser atendidos.



[2] 
Fuente:
El Pueblo.  Arequipa, juev. 23 jul. 1998, p. B-6


A la memoria del músico Jorge Delgado Delgado


Jorge Delgado Delgado nació en Arequipa el 10 de abril de 1916.  Ex-alumno del glorioso Colegio Nacional de la Independencia Americana.

A la edad de siete años manifestó su vocación musical, iniciando sus estudios de piano y ramas teóricas, bajo la enseñanza de su padre, el distinguido músico, pianista y pintor, Don Max Delgado Feijóo, con quien siguió cursos de armonía.

A los 18 años, ávido de una sólida educación artística, viaj´´o a la república chilena, donde ingresó al Conservatorio de Música Nacional de Santiago, al ciclo superior de piano, bajo la dirección del distinguido maestro Alberto Spiken Howard.

En su afán de superación ingresó a la Academia de Piano del mundialmente conocido Claudio Arrau, donde realizó estudios de piano y pedagogía pianística durante ocho años, bajo el cuidado del distinguido maestro Fedor Gleborff, ex-profesor del Conservatorio Nacional de Berlín.  En dicha academia ha obtenido un diploma como pianista y pedagogo del mismo instrumento, así como un encomiable certificado.

Ampliando sus conocimientos ha seguido cursos de dirección de orquesta con experimentados maestros.

Se ha desempeñado en tal sentido como director  de ballets clásicos y españoles en el Teatro Municipal de Santiago de Chile por varios años con todo éxito.  Se ha presentado como pianista-solista y acompañante de solistas instrumentales en varias giras  a lo largo de Chile, Argentina y Uruguay.

En el año 1951 fue llamado por el Gobierno Peruano para inaugurar y dirigir la Escuela Regional de Música de Piura, donde permaneció tres años, siendo motivo de ser homenajeado por la Municipalidad de ese lugar, entregándole la medalla de la ciudad en mérito a su labor.

Fue trasladado a la Dirección de la Escuela regional de Música del Cusco, donde presentó la ópera [La] Traviata con resonante éxito, siendo esto motivo de un homenaje por parte del Concejo Provincial, quien también le rindió homenaje  entregando la más alta condecoración de la ciudad.

Posteriormente fue trasladado a la dirección de la Escuela regional de Música de Arequipa en forma simultánea fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica de Arequipa.

Asimismo fue director del Coro Municipal de Arequipa y profesor del Colegio Militar Francisco Bolognesi.

Se le otorgó las Palmas Magisteriales por el gobierno peruano.

Como maestro de piano ha dejado varios pianistas destacados en nuestra ciudad, entre otros a Torres Fernández.

Conjuntamente con Henri Bittar grabaron el Primer Disco de Música Selecta en la república de Bolivia, recibiendo por este trabajo artístico una felicitación y agradecimiento del presidente boliviano.

Dio conciertos de piano en Argentina, Uruguay, Bolivia y Arequipa.

Ha dirigido en dos oportunidades la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú con gran éxito, mereciendo críticas favorables en los diarios La Prensa, La Crónica y La Tribuna.  Falleció en Santiago de Chile a la edad de 82 años el 18 de julio de 1998.


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Creación musical en Arequipa.  Brevísima relación