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octubre 20, 2015

Jorge Delgado Delgado [1916-1998]

Dos notas periodísticas sobre este destacado músico arequipeño:




[1]
Fuente:
Correo.  Arequipa, sáb. 14 mar. 1970, p. 2
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Figuras del Pentagrama
Jorge Delgado
Por: Ricardo Sakuntala [seud. de Guillermo Mercado]

Jorge Delgado y Delgado, el artista del Pentagrama, nació en la ciudad del Misti el 10 de abril de 1916.  Tiene pues  a la fecha, 54 años.  Sus estudios primarios y secundarios los hizo en la tierra de su nacimiento.  Desde muy niño tuvo inclinación por el estudio de la música.  Los yaravíes, los valses, las canciones entonces en boga eran ejecutadas al dedillo por este niño precoz.

En las veladas de arte, en los saraos musicales, en teatros y salones de la ciudad de los Recavarren, los Aguirre y los Tirado, el músico y pianista don Max Delgado era aplaudido y admirado por sus improvisaciones y ejecución de las piezas más difíciles de notabilidades europeas; el hijito, Jorge, se lucía interpretando música clásica y nacional, de la más difícil.

Como no hubiera en Arequipa centro o escuelas en donde aprender o cultivar el arte de Orfeo, a los 18 años emprendió viaje a Santiago de Chile, ingresando al Conservatorio de Música de aquella ciudad.  Alberto Spiken Howard, reputado maestro de piano, fue su guía y mentor.  Siempre solía decir: "Albertito, el arequipeño precoz, tiene que ser una notabilidad en su tierra.  Tiene madera y de la mejor".

Ambicioso, ingresó más tarde en la Academia Claudio Arrau, una de las mejores de América, donde bajo la dirección de Fedor Bleboff, ex-profesor del Conservatorio nacional de Música de Berlín, patria de Beethoven, el inmortal autor de "Fidelino". A los pocos años egresó con el título de Pedagogo y Profesor de Piano.

Tocado por la varita mágica de Ulises, viajó por las mejores ciudades del continente como Buenos aires, Montevideo, Bogotá, caracas y Asunción, donde alcanzare resonantes triunfos en piano y como acompañante de notabilidades europeas o americanas en violín o flauta.

Logró especializarse como Director de Ballets hispánicos y de categoría clásica.  bajo la dirección de grandes maestros, siguió cursos de dirección de orquesta.  En este campo se impuso con la interpretación de operas y operetas.

En el Perú

En 1951 fue llamado por el gobierno de Prado para que se hiciera cargo de la dirección de la Escuela Regional de Música de la ciudad de Piura.  En 3 años hizo de aquel centro artístico una entidad musical alcanzando del Concejo Provincial de aquella ciudad, un merecido galardón.

En 1954 pasó al cuzco, donde se hizo cargo de las direcciones de la Escuela Regional de Música y de la Asociación Orquestal.  En esta ciudad, mediante su espíritu organizador  y su habilidad para el manejo de la batuta, llevó a a su gente hasta la interpretación de música europea como "La Traviata" del genial Giuseppe Verdi, que alcanzare el aplauso general y un significativo premio de parte del Concejo Provincial.

Dado su prestigio y su talento llegó en dos oportunidades a dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional, lo más encumbrado que tenemos en el Perú en cuanto medio de difusión de nuestra mejor música, y [de] la alta escuela de países europeos.

Su sueño dorado fue siempre llegar a su tierra y difundir sus conocimientos musicales.  En el gobierno de Belaúnde, logró ocupar las direcciones de la Orquesta sinfónica de Arequipa y del Coro Polifónico Municipal, donde  viene haciendo una labor proficua y extensiva hasta en barrios y distritos, sin escatimar esfuerzos y sin importarle jerarquías.  Es un hombre nuevo, entregado a su misión con generosidad e inteligencia.

No hace mucho que estuvo en Bolivia invitado por el Ministro de Cultura de aquella república hermana, para ofrecer algunos recitales de piano.  Con el eximio violinista francés Henry Bittar, recorrieron las ciudades de Cochabamba, sucre, santa cruz, Potosí, Oruro y la misma capital [La Paz] dejando en las gentes una sensación gloriosa de sueños e inquietudes, que en parte las recogiera el musicólogo boliviano Raúl Barragán, vertiéndolas en el diario "Presencia", y el Director de Cultura, Renán Estenssoro, que trasuntara su admiración y gratitud, mediante un comunicado oficial al Director de la casa de la Cultura de nuestra ciudad.

Requerimiento

El alumnado de la Escuela Regional de Música del Sur, "Luis Duncker Lavalle", mediante comunicados a la prensa, y memoriales al Ministerio de Educación Pública, y el Director de la Cuarta Región de Educación, solicitan y requieren que sea nombrado director de aquella entidad musical el artista arequipeño Jorge Delgado [y Delgado], en primer lugar por sus conocimientos musicales, en segundo término por sus virtudes de organizador, y por último, por el prestigio de que goza como pianista y pedagogo en la enseñanza de la materia.

Por nuestra parte, y reconociendo los méritos inobjetables del maestro Jorge Delgado, hacemos nuestro el llamado o petición del alumnado de la Escuela Regional de Música, esperando ser atendidos.



[2] 
Fuente:
El Pueblo.  Arequipa, juev. 23 jul. 1998, p. B-6


A la memoria del músico Jorge Delgado Delgado


Jorge Delgado Delgado nació en Arequipa el 10 de abril de 1916.  Ex-alumno del glorioso Colegio Nacional de la Independencia Americana.

A la edad de siete años manifestó su vocación musical, iniciando sus estudios de piano y ramas teóricas, bajo la enseñanza de su padre, el distinguido músico, pianista y pintor, Don Max Delgado Feijóo, con quien siguió cursos de armonía.

A los 18 años, ávido de una sólida educación artística, viaj´´o a la república chilena, donde ingresó al Conservatorio de Música Nacional de Santiago, al ciclo superior de piano, bajo la dirección del distinguido maestro Alberto Spiken Howard.

En su afán de superación ingresó a la Academia de Piano del mundialmente conocido Claudio Arrau, donde realizó estudios de piano y pedagogía pianística durante ocho años, bajo el cuidado del distinguido maestro Fedor Gleborff, ex-profesor del Conservatorio Nacional de Berlín.  En dicha academia ha obtenido un diploma como pianista y pedagogo del mismo instrumento, así como un encomiable certificado.

Ampliando sus conocimientos ha seguido cursos de dirección de orquesta con experimentados maestros.

Se ha desempeñado en tal sentido como director  de ballets clásicos y españoles en el Teatro Municipal de Santiago de Chile por varios años con todo éxito.  Se ha presentado como pianista-solista y acompañante de solistas instrumentales en varias giras  a lo largo de Chile, Argentina y Uruguay.

En el año 1951 fue llamado por el Gobierno Peruano para inaugurar y dirigir la Escuela Regional de Música de Piura, donde permaneció tres años, siendo motivo de ser homenajeado por la Municipalidad de ese lugar, entregándole la medalla de la ciudad en mérito a su labor.

Fue trasladado a la Dirección de la Escuela regional de Música del Cusco, donde presentó la ópera [La] Traviata con resonante éxito, siendo esto motivo de un homenaje por parte del Concejo Provincial, quien también le rindió homenaje  entregando la más alta condecoración de la ciudad.

Posteriormente fue trasladado a la dirección de la Escuela regional de Música de Arequipa en forma simultánea fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica de Arequipa.

Asimismo fue director del Coro Municipal de Arequipa y profesor del Colegio Militar Francisco Bolognesi.

Se le otorgó las Palmas Magisteriales por el gobierno peruano.

Como maestro de piano ha dejado varios pianistas destacados en nuestra ciudad, entre otros a Torres Fernández.

Conjuntamente con Henri Bittar grabaron el Primer Disco de Música Selecta en la república de Bolivia, recibiendo por este trabajo artístico una felicitación y agradecimiento del presidente boliviano.

Dio conciertos de piano en Argentina, Uruguay, Bolivia y Arequipa.

Ha dirigido en dos oportunidades la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú con gran éxito, mereciendo críticas favorables en los diarios La Prensa, La Crónica y La Tribuna.  Falleció en Santiago de Chile a la edad de 82 años el 18 de julio de 1998.


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Enlace

Creación musical en Arequipa.  Brevísima relación


enero 27, 2015

La ópera "Bel canto"


Para fines de este año, si no hay mayor contratiempo, se concretará un ambicioso proyecto operístico en Chicago.   El interés que reviste para el Perú es que se basa en la novela Bel canto de Ann Patchett,  inspirada en la toma de rehenes  de la embajada japonesa de Lima por parte del Movimiento Revolucionario  Túpac Amaru - MRTA (1997-98), y en que su director musical es un compositor peruano.   Cómo es visto y ficcionado este drama de violencia política de nuestra historia reciente desde los ojos de una autora norteamericana tiene sin duda interés, como en su momento lo tuvo el británico Nicholas Shakespeare con The dancer upstairs y su adaptación al cine en Pasos de baile (dirigida por  John Malkovich).   El trasunto político y socio-cultural es inevitable aún tomando en cuenta las convenciones de la obra artística  (la personalísima forma de ver, concebir y representar una situación), y sin duda, por su naturaleza, puede generar polémica.  En estos casos percibo productos artísticos que terminan emancipándose de la realidad en que se inspiran, creando ilusiones verosímiles diferentes, adaptadas a la forma de ver, oír y sentir anglo-sajona.  La idea de la polifonía musical como síntesis posible de las diversas voces,  fortuitamente confinadas en la casa del embajador, tratando de comunicarse para lograr un desenlace liberador (que para unos se dio y para otros no, en la vida real), es sugerente.

Sobre la trayectoria de López y este proyecto, paso una traducción aproximada de una entrevista ofrecida a lyricopera.org
//m.c.d.




Sesión de trabajo para  Bel Canto.  Renée Fleming con el director Kevin Newbury, 
el director musical Andrew Davis  y el compositor  Jimmy López  [ext. derecha]
© Jaclyn Simpson 2014




Conociendo al compositor Jimmy López
Lyric Opera of Chicago


Jimmy López ha sido encargado por la Lyric Opera of Chicago, para escribir la música de la ópera Bel Canto. Nacido en Lima, Perú, en 1978, se está posicionando rápidamente como una de las voces más originales de la música clásica contemporánea. En los últimos años, la música de López ha recibido la atención internacional en escenarios importantes como el Carnegie Hall, el Festival de Música de Aspen,  las orquestas sinfónicas de Chicago, Boston, Filadelfia, Atlanta, Baltimore, y Seattle, la Orquesta de Cámara de St. Paul, la Orquesta Sinfónica de Chile, la Filarmónica de Helsinki, y la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú. Recientemente López ha completado una pieza orquestal encargada por Radio Francia, para ser estrenada por la Orquesta Filarmónica de Radio Francia en 2012. Jimmy López reside actualmente en San Francisco.  

El New York Times lo ha descrito como "un experto en la orquestación" y el Chicago Sun-Times, declaró que es "uno de los compositores jóvenes más interesantes sin duda, de hoy en día."



Q: ¿Cómo la obra Bel Canto se presta al tratamiento operático?

JL: Es muy obvio que el libro trata acerca de una cantante de ópera y  de cómo la ópera puede redimir a las personas que [por una serie de circunstancias] están juntas. Por otro lado, es increíblemente difícil, porque la novela está llena de música de principio a fin, como una banda sonora musical (durante el cautiverio la soprano Roxanne Coss canta varias arias de diferentes compositores con sus compañeros y [con] los terroristas.) Así que el reto es crear música original para ópera y no un pastiche de arias de ópera. Probablemente voy a insertar algunos hitos musicales realmente esenciales; no será la primera vez que esto se haga en la ópera. Pero es sobretodo la delicada línea que tendremos que dibujar para crear nuestra propia narración de la historia a través de la música.


Q: ¿Cuáles son los retos que está enfrentando?

JL: La historia tiene dos puntos álgidos: cuando los terroristas irrumpen en la casa, y al final, cuando los militares la toman. El reto es mantener el interés y la tensión en la trama intermedia. No podemos olvidar que los personajes están en una situación peligrosa. Ellos se pierden en ese mundo ideal donde Roxanne está cantando y todos están escuchando y un personaje incluso dice: "¿No sería estupendo si pudiéramos quedarnos aquí para siempre?" [?]

Q: ¿Cuáles son los primeros pasos en la creación de una nueva ópera? La temporada 2015-16 está más cerca de lo que parece

JL: El primer paso  es  encontrar un libretista. Tuve una reunión con Nilo Cruz, el dramaturgo cubano. Escribió Two Sisters and a Piano, sobre dos hermanas que viven bajo arresto domiciliario en Cuba, todo el juego que sucede dentro de la casa de principio a fin. Es lo que me hizo pensar que Nilo podía ser el indicado... que fuera alguien interesado en piezas con tintes políticos.


Q: ¿Cómo encontró a Nilo?

JL: Nos tomó mucho tiempo encontrar el libretista. El compositor Kaija Saariaho decía que lo más importante es la química entre el compositor y el libretista para que un proyecto de este tipo tenga éxito. La sugerencia de [convocar a] Nilo en realidad procedía de Renée [Fleming]. Quería trabajar con alguien que pudiera entender las complejidades de la sociedad latinoamericana, por lo que armó una lista de notables dramaturgos latinos e hispanos. Tan pronto como conocí a Nilo, lo supe. !En nuestra primera reunión hablamos sin pausa desde las 10 am a las 5 pm! Es una persona maravillosa y muy comunicativa.


Q: ¿Usted y Nilo imaginan Bel Canto como una ópera multilingüe?

JL: Sí, Español, Inglés y japonés. Esos son los idiomas que hablan los personajes principales. Además, estamos pensando en escribir un aria en quechua, la lengua nativa de Perú.


Q: Cuéntanos cómo se percibe la ópera en el Perú. ¿Es popular? ¿Cuenta con una larga tradición e historia?

JL: No hay una gran tradición de ópera peruana; ninguna asociación/institución se ha dedicado exclusivamente a desarrollar y realizar la ópera, siendo Lima una ciudad de ocho millones de personas; [aún así] Juan Diego Flórez se crió allí y ahora es nuestro famoso tenor.


Q: ¿Escuchaste ópera cuando niño?

JL: Yo no crecí con la ópera. Cuando era adolescente me fascinó mi primer contacto con la Orquesta Sinfónica y con todos los colores [musicales]. Esos fueron mis comienzos. Pero me interesé en la música vocal desde que escribí un ciclo de canciones durante mis estudios. A mi maestro en el Perú, Enrique Iturriaga, le gusta enseñar lied porque la estructura del poema da al compositor la forma, la base para trabajar. Escribí mi primer ciclo de tres canciones para tenor y piano en 1998. Fue una temprana y una gran experiencia de aprendizaje. Me gustaba trabajar con cada palabra, cada frase, cada verso, y traté de desarrollar mi lenguaje armónico. Más tarde escribí un ciclo de canciones para una maravillosa cantante que conocí.

Q: ¿Hay cantantes que te inspiran particularmente ?

JL: ¿Además de Renée? Cecilia Bartoli. Dietrich Fischer-Dieskau. Thomas Hampson... Si estoy escribiendo una pieza para un[a] cantante, me gusta conocer sobre quién estoy escribiendo.


Q: La soprano Danielle de Niese cantará el papel de Roxanne Coss. ¿Conoce su trabajo?

JL: Sí, estoy realmente encantado. Fui a ver la transmisión en HD de La Isla del Encanto en el MET y ella fue simplemente sorprendente de principio a fin. Tiene una presencia muy atlética [positiva] en el escenario y una voz impecable. Es una gran actriz, con la calidad que [el personaje]  Roxanne Coss proyectaría. Dará al papel la gravitación [que corresponde a] una renombrada soprano estadounidense.

Es muy noble de parte de  Renée dar el espacio para que otras sopranos brillen. Como está detrás de todo este proyecto, su presencia de todos modos estará allí.


Q: Usted estuvo en el Perú cuando la crisis de los rehenes en la que el libro se basa. ¿Cuál fue esa experiencia?

JL: Yo tenía 17 o 18 años cuando ocurrió. Se hablaba de eso en las noticias todo el tiempo, y fue largo: más de cuatro meses. Hubo medios de comunicación de todo el mundo que rodearon a la casa durante la crisis.

Fue un Síndrome de Estocolmo invertido. Los terroristas empezaron a simpatizar con los rehenes. Muchos de ellos eran sólo adolescentes, miraban a los rehenes como adultos educados, gente culta que hablaba muchos idiomas. Uno de los rehenes más notables fue el ministro de asuntos exteriores, era la figura política de más alto rango.

Un detalle gracioso: la embajada en la vida real - la residencia del embajador- es una réplica de Tara, la casa usada en Lo que el viento se llevó.


Q: ¿Cuándo se enteró de que había sido seleccionado para componer la banda sonora de Bel Canto? ¿Cuál fue su reacción?

JL: Yo estaba almorzando en un restaurante tailandés y recibí una llamada de mi gran amigo, el director Miguel Harth-Bedoya. Me dijo: "Tienes que ir a casa ahora mismo y subir tu ciclo de canciones a YouTube para Renée las pueda oir."

"Renée quién?"
"¡Renée Fleming!"
"¿Por qué?"
"Ella está en busca de un compositor para un proyecto que está haciendo. Te recomendé".

Después tuve una reunión con Renée y Sir Andrew Davis en su apartamento. Me explicaron acerca de la ópera y que si bien los personajes eran en su mayoría de ficción se basaban en personajes de la vida real. Ella no sabía que yo había vivido la crisis como un adolescente. En ese momento pensé: "Realmente suena como si yo fuera la persona adecuada para escribir esto".


Q: Miguel Harth-Bedoya es un intérprete de su música. ¿Cuándo empezaron a trabajar juntos?

JL: Conocí a Miguel hace años, por 1994. Se ha convertido rápidamente en el más reconocido director peruano y ha estado promoviendo la música sudamericana. Él y Gustavo Dudamel están haciendo un gran trabajo de difusión de este tipo de música.

Cuando tenía 16 años (él es diez años mayor que yo)  estableció la Filarmónica de Lima, y los ensayos fueron en mi escuela. Me quedaba todos los días para escuchar, [me convertí en bibliotecario, seguí la partitura]. Estaba tan impresionado que empecé a escribir para orquesta. Miguel apreció una de mis piezas de ensayo y la grabó. Yo no había estudiado armonía, contrapunto u orquestación todavía. Puede imaginar mi situación, era como una locura. ¡Escribí 110 páginas! y un concierto para piano, y marchas...


Q: ¿De dónde sacó su entrenamiento formal?

JL: En 1995, terminé la escuela secundaria y durante dos años antes de entrar en el conservatorio [Conservatorio Nacional de Música de Lima] empecé a tomar clases privadas con dos compositores, incluyendo Iturriaga, el patriarca de los compositores peruanos. Él fue mi gurú. A veces nuestras lecciones empezaban a las 2 y terminaban a las 10 pm. Me habló de Stravinsky, de Copland, de Honegger en París. Me enseñó contrapunto y armonía y se mantuvo firme en que debía tener una base muy sólida. Tome el asunto como volver a lo básico y no volví a escribir para orquesta durante varios años.

A los estudiantes se les da primero las herramientas [de la música], pero nunca tienen oportunidad de descubrir por sí mismos. La manera en que yo empecé realmente me ayudó. [Cuando] mi maestro me dijo: "No tengas miedo a la orquesta", ya había estado escribiendo para orquestas durante años y estaba muy familiarizado con ellas.


Q: ¿Desde Perú se fue a Finlandia?

JL: Postulé a la Academia Sibelius y volé a Finlandia; era la primera vez que estaba en Europa. Era el único estudiante latinoamericano en toda la academia de al menos un millar de estudiantes, !e incluso aprendí finlandés! Finlandia da un gran apoyo a los compositores contemporáneos, ¡hay
25 orquestas sinfónicas en un país de cinco millones!

Mis años ahí se llenaron de muchos viajes con clases maestras en Europa, y una aproximación a la composición técnica, muy disciplinada. Después de siete años (licenciatura y maestría), me di cuenta de que la alta estética modernista europea no era para mi. Me decidí por California porque
durante los últimos 50 años más o menos, han tenido un enfoque muy peculiar, una aproximación idiosincrásica a la composición muy libre. Voy a terminar mi doctorado en Berkeley en mayo.


Q: ¿Cuál es su enfoque compositivo? ¿Escribe de forma lineal?

JL: No tengo un solo enfoque. En algunas obras empiezo escribiendo una pieza corta y luego orquesto (Lago de Lágrimas, por ejemplo). Pero en otros, como Synesthésie, trabajo de frente con la partitura. Me gusta esto último, ya que me obliga a pensar en el timbre y la instrumentación de inmediato.

Una partitura corta me permite trabajar en posición horizontal; con esto quiero decir que me permite ver la imagen global de una sola vez en lugar de quedar atrapado en los detalles.

Para Bel Canto voy a usar un enfoque mixto pero trabajaré sobre todo con partitura corta porque la forma es tan grande que uno debe tener un mapa global de la pieza para que sea estructuralmente sólida.


Q: ¿Compone al piano con el ordenador, o con otro instrumento?

JL: Yo uso el programa de ordenador Finale.


Q: ¿Qué música le gusta escuchar?

JL: Estoy muy metido en la música clásica contemporánea. No escucho música pop. Me gusta el compositor austriaco GF Haas, algunas de las obras del compositor finlandés Magnus Lindberg, del compositor sueco Anders Hillborg, y el estadounidense John Adams. Mis gustos son bastante diversos, eclécticos, así como como me gusta [oír] la música y escribir música.

Es difícil sacar a Bach del pedestal. ¡Mis primeras partituras eran todas polifónicas y probablemente violaba 100 reglas! Mi música tiene una gran cantidad de contrapunto. A veces escribo corales.


Q: ¿Quiénes son sus compositores favoritos de ópera?

JL: Mozart, me parece perfecto. Él es mi compositor ideal de ópera. Su música se siente sin esfuerzo y sale de forma natural. Siendo un compositor contemporáneo, estoy fascinado con Le grand macabre de Ligeti,  por su enfoque extravagante y su tratamiento vocal extremo, aunque yo no escribiría de esa manera. Rake's Progress de Stravinsky es una hermosa pieza de principio a fin, y Oedipus Rex/Edipo Rey, que está más en el ámbito de un oratorio. Wagner también, por su tratamiento magistral de la voz y orquesta.


Q: ¿Había pensado en escribir una ópera antes?

JL: Sí, me lo han pedido dos veces, pero los libretos no me tentaron. Cuando leí esta historia, fue diferente. Sentí que definitivamente tenía algo que decir.

Lo que más me gusta en la ópera es la obra de arte unificada, y la capacidad de llevar un mensaje a través de muchos niveles. Para ser capaz de integrar la poesía, la música, la literatura, las artes escénicas... no hay otra forma de hacerlo. Eso es muy atractivo para mí.

También estoy interesado en que esta pieza -Bel Canto- no sea tan difícil de hacer.

Es un gran honor ser parte de esto. ¡Estoy muy contento de que esté sucediendo con The Lyryc!


Q: Última pregunta: ¿Ha conocido a Ann Patchett?

JL: ¡Todavía no!



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Audio


Ejemplos del trabajo de composición de Jimmy López




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Enlaces


Jimmy López: la música como fuerza redentora - entrev. de  A. Servat
Entrevista a Steve Nowicki sobre la novela Bel canto





mayo 22, 2009

Sobre el clavecín

El jueves 21 de mayo (2009) se realizó un concierto de clavecín (o clave, o clavicémbalo...) en el Centro Cultural Ricardo Palma. Grata revelación estética para quien no había escuchado antes un concierto de clavecín. La sonoridad de este instrumento evoca el agua clara, el trino, la vibración, la sutileza, sabe ser protagonista impecable, y también acompañante impecable.
Es notorio que la disciplina del clavecín está renaciendo por aquí.  Hay varios jóvenes que se están interesando por este antiguo instrumento, vinculado al origen del piano. El clavecín tuvo presencia importante en la música barroca del Virreinato del Perú, pero a diferencia de otros instrumentos como el órgano o la guitarra, carece aún de estudios cualitativos específicos.
Ana Savarain Bustillo de Graf, clavecinista profesional, presentó en el 2008 en Viena el disco compacto
Music Treasury Of Europe And Latin America for harpsichord en el que junto a temas europeos, incluye piezas peruanas tomadas del Códice de Martínez Compañón, del Libro de Zifra y otras, que transcribió para su ejecución en clavecín. Afortunadamente, no es la única clavecinista profesional en el Perú. Pilar Lopera Quintanilla, integrante del Dúo Lopera y del Ensamble Barroco de Arequipa, y fundadora de la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Artes de la UNSA también lo es. Al parecer, aún no trabaja con piezas de música peruana antigua.
Tal vez –ojala- hay alguien más, pero al menos está claro que en Lima y Arequipa el clavecín resuena en buena forma.

//marcela cornejo



Lola Odiaga


Viernes 5 de junio '09:
He tomado nota de una concertista peruana de clavecín de destacada trayectoria, que sería de una o dos generaciones anteriores. Se llama Lola Odiaga, ejecutante de piano, clavecín y pianoforte (piano del S. XVIII), de gran prestigio internacional a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Estudió piano en la Juilliard School of Music (New York) y en el Hochschule für Musik de Hamburgo; el clavecín lo estudió en la Yale University. Sus profesores han sido Edward Steuermann, Stefan Askenase y Ralph Kirkpatrick. Ha recibido numerosas becas y premios. Aparte de enseñar (con mucho prestigio) en distintas instituciones como el Conservatorio Nacional de Música en Lima, el Wellesley College, el Hartt College of Music, Yale University School of Music, y Boston University School for the Arts, ha sido aclamada concertista en el Perú y el extranjero, tanto como solista, como frente a orquestas y conjuntos de cámara. Desde 1983 inició presentaciones como ejecutante de pianoforte.



Doble Virginal de 1581, estilo flamenco.
Fabricante: Hans Ruckers, el Viejo de Antwerpen
Obsequiado por B. H. Homan en 1929 al Metropolitan Museum of NY
Origen: capilla de Oropesa, pueblo cercano al Cusco



Trancripción de los programas de dos conciertos recientes


1.- El Clavecín en la Corte de Austria, siglo XVIII

Conmemorando los 200 años del fallecimiento de Joseph Haydn (obras de Haydn y Mozart).
Jueves 21 de mayo de 2009
Centro Cultural Ricardo Palma.


Notas al Programa
Por: Ana Savaraín Bustillo de Graf

Es muy grato para mí estar a cargo de las clases de Clavecín y Música de Cámara en el Conservatorio Nacional de Música y realizar por segunda vez un concierto público de alumnos del curso. En esta oportunidad todas las obras que se interpretarán son estrenos absolutos en el país.

El programa incluye tres sonatas para clavicémbalo o clavecín de Joseph Haydn, dedicadas a su protector, el príncipe Nicolás Esterhazy, a quien servía como maestro de capilla, y tres lieder para soprano y clave.

Mozart y Haydn alternaron en la corte austríaca, donde componían o realizaban conciertos, y entablaron amistad a pesar de la gran diferencia de edad entre ellos, sintiendo el joven Mozart gran admiración por Haydn. Así se incluyó en el programa parte de una obra de Mozart, el Allegro del Concierto de Cámara para Clavecín en Mib mayor, sobre temas de Johann Christian Bach. A la usanza del período Barroco, el alumno Osear Cavero ha compuesto la cadencia que ejecutará.

El Concierto en Fa mayor de Haydn para clavecín, cuerdas y dos flautas, cierra el programa.

El clavecín es un instrumento de teclado a cuerdas rasgueadas, a diferencia del piano, cuyo mecanismo es a cuerdas percutidas. Debido a las características básicas de su construcción, requiere una técnica de ejecución especial, unida a elementos específicos para una apropiada interpretación de la música de las diferentes escuelas, especialmente de los siglos XVI al XVIII. No debemos confundir el clavicordio con el clavecín, son en principio dos instrumentos diferentes, debido al medio como se obtiene el sonido. Uno rasguea la cuerda, el otro la golpea o percute. El clavecín llega a su máxima perfección en el siglo XVIII, mientras tanto el clavicordio se va perfeccionando hasta llegar al piano moderno en el siglo XIX.

El clave, clavecín, clavicembalo, cembalo, harpsichord o cravo, en sus diferentes acepciones según el idioma, llega en el siglo XVIII al desarrollo que le conocemos hoy día como el instrumento solista y acompañante para el cual Johann Sebastián Bach crea sus magistrales obras, una de ellas "El Clave Bien Temperado". Paralelamente surgen óptimos constructores como Hemsch, Taskin y dos generaciones de Ruckers de la escuela flamenca, comparables en su perfección a Stradivarius o Guarnieri, los famosos constructores de violines.

En tiempo del Virreinato del Perú existieron instrumentos de teclado traídos de Europa, como los clavecines de Lima y el de Oropesa en el Cuzco, un Ruckers, el que a partir del siglo XX pertenece a la colección del Museo Metropolitano de Nueva York y es actualmente el más valioso en su género. Otros clavecines, así como órganos y clavicordios, fueron también construidos en el país; por ejemplo, el "Clavicordio de Lima", que se exhibe en el Museo de la Cultura Peruana. Todo ello constituye testimonio elocuente de la música que se compuso y ejecutó en nuestro país en esa época.

Es para mí muy elocuente el interés y entusiasmo despertado sobre todo entre los jóvenes por conocer la interpretación mediante la ornamentación, digitación y fraseo, en el clavecín y otros instrumentos, no sólo del Barroco europeo sino de la música que se hacía en el Perú colonial, porque el clavecín es un instrumento que influyó en su evolución.

Creo que, con este concierto, se ha dado un paso en la inclusión de una Cátedra de Clavecín dentro del currículo del Conservatorio, lo que apunta a lo que será más adelante el Departamento o Facultad de Música Antigua y Musicología, con todas sus materias afines.


2.- "Dúo Lopera" - Concierto de clavecín  (Pilar Lopera Q.) y flauta (Alejandra Lopera Q.)
[Martes 12 de mayo de 2009 en el ICPNA de Miraflores. Obras de Jacques-Martin Hotteterre le Romain, John Stanley, Georg Philipp Telemann, Pierre Danican Philidor, Benedetto Marcello]


Pilar Lopera Quintanilla

Estudió piano con Máxime Windsor, maestra y pianista representante de la Real Academia de Música de Londres y clavecín con la virtuosa clavecinista Anna Maria Pernafelli, discípula de Ralph Kirkpatrick, en el Conservatorio Luigi Cherubini, Florencia, Italia. Es Licenciada en Artes de la Universidad Nacional de San Agustín y actualmente es docente de la misma institución. Fue becada para estudiar clavecín y participar en la Academia Barroca en el Amherst Early Music Festival 2005 donde recibió cursos de los maestros Web Wiggins y Peter Sykes.

Como clavecinista ha actuado como solista y como acompañante junto a la Orquesta Sinfónica de Arequipa en numerosas ocasiones y como solista en Perú, Argentina, Bolivia y Estados Unidos. El 2008 realizó un curso intensivo de clavecín y ejecución histórica con Anna Maria Pernafelli en Italia y en abril de este año fue becada para participar en el curso de clavecín y música de cámara dictado por el renombrado clavecinista Johan Hofmann en el Conservatorio Agostino Steffani, Italia. Ha dirigido la Orquesta Sinfónica de Arequipa en numerosas ocasiones como invitada, así como la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú en el 2006 y 2009. En 1996 fundó la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de San Agustín de la cual es actualmente directora titular. Integra el Ensamble Barroco desde su fundación en 1991.

Alejandra Lopera Quintanilla

Graduada con honores en flauta dulce en el Conservatorio Luigi Cherubini de Florencia, ha sido solista con las principales orquestas del país como la Orquesta Sinfónica Nacional, Orquesta Filarmónica de Lima, Orquesta del Festival Internacional Bela Bartok, Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca (Argentina), Orquesta Sinfónica Municipal del Alto (Bolivia) y Orquesta Sinfónica de Arequipa. Obtuvo el Premio Southern Perú al Talento Musical y fue ganadora del Primer Concurso Nacional de Conciertos.

Fue becada en tres ocasiones para asistir a los cursos de Virtuosismo y Academia Barroca del Amherst Early Music Festival donde ha recibido clases maestras de los principales flautistas a nivel mundial, participando en talleres de ejecución con Marión Verbruggen, Dan Laurin y Francis Colpron y en los talleres de música contemporánea de Pete Rose y Mathias Maute, entre otros.

Ha ofrecido recitales como solista en Perú, Bolivia, Argentina e Italia. Fue la solista invitada del conjunto Carolina Pro Música en sus temporadas 2001 y 2006. Dirige el Ensamble Barroco de Arequipa desde su fundación en 1991 con el que participó en el VII Festival Internacional de Misiones de Chiquitos y en los Festivales Internacionales de Música Antigua de la PUCP. Desde el 2008 dirige e integra el cuarteto de flautas dulces "La Fontegara" dedicado a la música contemporánea y al jazz. Actualmente es docente de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa.



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Videos

Entrevista a Ana Savaraín Bustillo de Graf
Diario El Comercio




Sonata en fa (Telemann)
Clavecín: Alejandra Lopera
Flauta contralto: Nicolás Ponce
Violoncello: Jorge Valdivia






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Enlaces

Lola Odiaga - Johann Sebastian Bach (1984)

mayo 06, 2009

Dos eventos internacionales de música


7° Festival Internacional de Música Antigua (renacentista y barroca)
5 a 14 de mayo

Programación:

Martes 5
Concierto inaugural
Coro Nacional dirigido por Antonio Paz ("Música para los funerales de la reina María" )
Obras de: Georg F. haendel, Heinrich Schütz, Samuel Scheidt, Guiovanni Gabrieli, Antonio Vivaldi, Claudio Monteverdi, Hanry Purcell.
Capilla de la Penitenciaría de San Pedro.

Miércoles 6
Conjunto de Música Antigua de la PUCP y Conjunto Appunto ("...de fiestas y batallas del alma").
Obras de: Williams Williams, Michel Blavet, Johann Christopph Pez, Jaques Hotteterre le Romain, Clement Janequin, Claudio Monteverdi, Mateo Flecha, Juan Arañés, Antonio de Salazar, Tomás de Torrejón y Velasco
Auditorio ICPNA Miraflores

Jueves 7
Massimo Marchese - laúd (Intabulature de Lauto: da Spinacino al divino Francesco da Milano)
Obras de: Juan Ambrosio Dalza, Francesco Spinacino, Vincenzo Capirola, Alberto Ripa da mantua, Pietro Paolo Borrono, Francesco da Milano.

Auditorio ICPNA Miraflores.

Viernes 8
Sigrid Maria Gardner - órgano
Obras de: Dietrich Buxtehude, Georg Böhm, Wolfgang A. Mozart, Joseph Haydn, Georg Muffat, Johann Sebastian Bach.
Iglesia de San Felipe.

Sábado 9
Conjunto Lima Triumphante, bajo la dirección de José Quezada Macchiavelo (Música de José Orejón y Aparicio)
Auditorio del Goethe Institut Lima.

Lunes 11
Dúo americano conformado por Stephen Redfield (violín) y Kathleen McIntosh (cavecín) - (Sonatas para violín y clavecín obligado)
Obras de Johann Sebastian Bach
Auditorio ICPNA Miraflores

Martes 12
Dúo Lopera de Arequipa - Alejandra y Pilar Lopera Quintanilla
Obras de Jacques-Martin Hotteterre le Rmain, John Stanley, Georg Philipp Teleman, Pierre Danican Philidor, John Stanley, Benedetto Marcello.
Auditorio ICPNA Miraflores

Miércoles 13
Coro de Madrigalistas de la PUCP y Orquesta Barroca del Festival (Música policoral del barrroco americano)
Dirección: Antonio Paz
Invitado especial: Aurelio Tello
Obras de: Juan Pérez Bocanegra, Juan de Araujo, Antonio de Salazar, Tomás de Torrejón y Velasco, Manuel de Sumaya.
Auditorio ICPNA Miraflores.

Jueves 14
Coro de Madrigalistas de la PUCP y Orquesta Barroca del Festival (Música policoral del barrroco americano)
Dirección: Antonio Paz
Invitado especial: Aurelio Tello
Obras de: Juan Pérez Bocanegra, Juan de Araujo, Antonio de Salazar, Tomás de Torrejón y Velasco, Manuel de Sumaya.
Capilla de la Penitenciaría de San Pedro.

Direcciones:

Auditorio del ICPNA Miraflores - Av. Angamos Oeste 120.
Capilla de la Penitenciaría de la Iglesia de San Pedro - Jr. Azángaro 451, Cercado de Lima.
Iglesia San Felipe Apóstol - Marconi 160, San Isidro
Goethe Institut Lima - Jr. Nazca 722, Jesús María.

Hora: 7:30 p.m.
Ingreso libre


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IV Bienal de Violoncello

La IV Bienal de Violoncello es organizada por el Conservatorio Nacional de Música. Chelistas profesionales y estudiantes interpretarán obras para violoncello solo, con piano, en dúo, cuarteto y quinteto de cuerdas. El maestro Alexander Russakovski, invitado especial, ofrecerá clases maestras en el Conservatorio Nacional de Música


Programa:

Lunes 04 de mayo:
Concierto Inaugural
Sala Principal del Conservatorio Nacional de Música (Jr. Carabaya 421, Lima)

Del 05 al 08 de mayo:
Conciertos y recitales
Auditorio ICPNA Lima Centro (Jr. Cuzco 446, Lima)

Ingreso libre
Hora: 7:30 pm

Coordinación artística: Annika Petrozi
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Video

Desvelado dueño mío
Tomás de Torrejón y Velasco
Camerata de Caracas
La música de Torrejón y Velasco es fiel a los patrones de composición europeos. Marca una de las cumbres del barroco iberoamericano del S. XVII a inicios del XVIII. Nace en Villarrobledo (Albacete) en 1644 y muere en Lima en 1728, donde fué Maestro de Capilla de la Catedral. La mayoría de las pinturas del video (si no todas) pertenecen al Museo Pedro de Osma




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Links

Tomás de Torrejón y "La púrpura de la rosa" - Anastasio de Juan
Apoyo a tricentenario de ópera colonial
La España virreinal. Maestros de capilla de la catedral de Lima (1676-1765)


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abril 18, 2009

Un panorama musical por Carlos Sánchez Málaga

Este texto es de 1956, y por lo tanto refleja el estado de la cuestión en la investigación de la música popular. El panorama que ofrece el autor, destacado y reconocido músico peruano, es de gran valor, sin embargo amerita unas breves anotaciones, a la luz de los estudios que le sucedieron:
- La música llamada "incaica", no fué exclusivamente pentafónica de acuerdo a estudios de músicos como Andrés Sas (1938), José Vega (1932) o Rodolfo Holzmann (1968).
- El yaraví no nació precisamente en Arequipa, aunque se le atribuye la virtud de haber desarrollado uno de los estilos más originales y hermosos.
- El "Album Sudamericano..." de Rebagliati se publicó en 1870.
//m.c.d.


 
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Fuente:
Fanal
Lima : IPC : Departamento de Relaciones Públicas, Vol. XII, N° 47, 1956, pp. 6-10
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La música de la costa
Carlos Sánchez Málaga (*)


Grabado que ilustró la portada del "Album sudamericano..." del compositor Claudio Rebagliati




El folklore musical en cualquier lugar de la tierra se presenta como un distintivo característico de los rasgos propios y de las cualidades psicológicas inherentes a cada tipo de raza y a su ubicación geográfica. En el recorrer de los siglos, las canciones o danzas que perduran, forman el sedimento que se infiltra en el alma de los pueblos, y son expresiones anímicas, espontáneas e incontrolables.

Así, en este estado de lo añejo musical, la creación es, como si dijéramos, colectiva. El autor como individuo, como creador en singular, no existe. Y de existir, queda automáticamente anulado en razón de formar parte de la colectividad y expresar -aunque suyo- lo que también es ajeno. Las creaciones que adquieren popularidad, pueden pasar al olvido. En cambio, las que perduran a través de generaciones, como una herencia, conforman lo que se denomina folklore musical.

Antecedentes en el Perú

La cultura pre-incaica, debió contar hasta con tres sonidos y la duplicación de alguno de ellos a su octava, conformando la concatenación de los mismos un acorde perfecto menor. Esta suposición no es una herejía si se tiene en cuenta que el primer sonido musical del hombre primitivo fue seguramente el grito. Y, para la conquista de nuevos sonidos, fue preciso que transcurrieran siglos. La siguiente Danza Fúnebre, es un hermoso y auténtico ejemplo de tres sonidos. Su melodía, sencilla, encierra al mismo tiempo un fuerte dramatismo:



La música auténticamente incaica se concibe dentro de los límites de la pentafonía (cinco sonidos). El modo predominante es el menor. Pocos giros melódicos acusan el carácter mayor y en forma tan esporádica, que invariablemente nos conducen a una cadencia final en el modo menor, con sus atributos de nostalgia, tristeza, melancolía, y hasta dolor.

Algunos musicólogos han estudiado las melodías incaicas basándolas en la escala pentafónica, estableciendo modos sobre cada grado o nota de la misma, al igual que los modos griegos. Es interesante el método como especulación científica, pero analizando gran cantidad de melodías, no logramos por ningún lado aplicar, ni menos comprobar, la bondad de la teoría.

Los antecedentes aymarás o quechuas de la música peruana nos dan la posibilidad de confrontar cualidades rítmicas y melódicas, según la procedencia típica de la melodía. En los pueblos de la sierra, se conservan melodías que podríamos llamarlas puras, por cuanto no se ha operado en ellas el fenómeno del mestizaje, como en el resto del país, desde la llegada de los españoles.

Antes de la conquista, en la costa del Perú, la música tuvo -con seguridad- las mismas características que en la sierra, salvo las lógicas e inevitables diferencias por razones de clima y paisaje. No existen testimonios que permitan señalar un tipo especial, como no sea el de la música cultivada en las demás regiones del Imperio. Las danzas y aires genéricos más socorridos como: la ckachampa, el huayno, y el harawi, con infinidad de melodías sobre cada una de estas formas, servirán de base -en adelante- para la gestación de un nuevo tipo de música peruana: la mestiza.

La Conquista

A la llegada de los españoles, en los primeros momentos de la ocupación y dominio, la música nativa tuvo que replegarse y auxiliar espiritualmente al indio en su intimidad. El costeño es quien soporta el primer choque. La costa es el primer escenario en el careo de dos culturas. Conquistadores y conquistados recurren cada cual a sus oportunas y adecuadas manifestaciones musicales. Al español le acompaña la guitarra. La antara, la quena, el pinquillo, el pututo, son otras armas de defensas para el inca. La noche, acoge todo un exhalar de pasiones peninsulares como jotas, fandangos y cante jondo; o un sollozar de pumas heridos con harawis y huaynos.

Tarda mucho tiempo en asomar la tregua que permita a ambas partes, prestar oídos a desconocidas y raras maneras de sonar la música. El español se encuentra sorprendido ante monótonos y dolorosos cantos, y el indio ante un instrumento raro y desconcertante (la guitarra) acompañado de guturaciones humanas poco menos que histéricas. Pero, a la postre, las dos maneras diametralmente opuestas se dieron la mano y se confundieron en una nueva expresión, de efectivo lirismo y de variados matices rítmicos: que el harawi se adornara de requiebros andaluces, y la jota se vistiera de chullo y poncho.

El naciente tipo de raza indo-español, trae como consecuencia, paralela y paulatinamente, el mestizaje musical. Un nuevo clima espiritual se siente en las variadas regiones del Perú, y muy especialmente en la costa. Sin embargo, perduran diferencias sustanciales: la sierra se mantiene reacia a la influencia española, y el frío de la puna es inhóspito e indiferente a la gracia andaluza. El indio ridiculiza -hasta hoy día- con sus personajes cómicos, en fiestas populares, la vestimenta de los virreyes, escribanos, letrados y toreros.

El clima de la costa es propicio para la amalgama de dos fisonomías musicales. El vuelo lírico español, es acogido por la aridez y tristeza del paisaje. Los mestizos deforman el harawi, y, el porcentaje de español que tienen en su sangre, les hace pronunciar yaraví.

El mestizaje y el "yaraví"

Arequipa es la cuna del mestizaje musical peruano, y su partida de nacimiento es el yaraví. En el yaraví se condensan todos los elementos y rasgos peculiares -fisonómicos y psicológicos- de las melodías indias y españolas. La médula es india, y el gesto y ropaje son españoles. Su línea melódica contiene, discretamente, los arabescos del "cante jondo", y la guitarra acentúa el clima de serenata al pié de una ventana. Pero en medio de estos elementos, están el alma y el organismo claramente indígenas. La fuerza emotiva del yaraví -como música-, sugiere e inspira a los poetas sentidos y copiosos versos. Mariano Melgar es, indudablemente, el más arraigado en el conocimiento popular; sus versos sirven de texto a infinidad de yaravíes y, el mestizo, no sabrá "leyer ni escrebir" pero canta sentimentalmente letras como:

La cristalina corriente
de este caudaloso río,
lleva ya del llanto mío
más aguas que de su fuente.




En esta estructura de sonidos que conforman una escala de tipo sui géneris (mestiza), está la fuente de donde emanan la marinera y la pampeña arequipeña, especie de huayno, también mestizo.

El yaraví recorre la costa peruana de sur a norte. En más de un lugar se le denominará triste, sobre todo cuando sirve de preludio a un tondero. Por su carácter inconfundiblemente lírico y propicio a las exteriorizaciones del amor o del dolor, el yaraví irá cobrando mayor fuerza expresiva -por su identificación con el espíritu del pueblo- y será símbolo y credencial del nuevo tipo de raza que se va formando.

Guillermo Salinas Cossío en La Música en la Colonia dice: "Garcilaso refiere que en 1551, el maestro de capilla de la Catedral del Cusco compuso, para la celebración del Corpus, una plegaria musical inspirada en el canto de los Incas, apenas diecisiete años después de la toma de la capital incaica"; y, Carlos Raygada comenta en el sentido de que este dato puede señalar el principio del yaraví. Es posible que en 1551 se inicie la incubación, aunque no hay datos que precisen exactamente el empleo del término yaraví en el Cusco. Sería prematuro que se practique, por esta fecha, el canto con las características del mestizaje. Los conquistadores y religiosos prohibieron y castigaron severamente el uso o ejercicio de la música y danzas incaicas.

El fenómeno de formación de los productos híbridos de música peruana, se realiza de dos modos: el mestizo, en la costa, se apropia de giros españoles para su yaraví; mientras que el indio, en la sierra, hace penetrar su harawi dentro de la música litúrgica -caso comprobado, personalmente, en la iglesia del pueblo de Pisacc [sic.]-, y canta los salmos gregorianos a la manera de harawis, logrando una doble y mejor fuerza expresiva.

Después de dos siglos y medio de dominación española, los peruanos en Lima sostienen polémicas encendidas sobre el yaraví. Hay defensores y detractores. Al respecto, Carlos Raygada, en su estudio "Panorama Musical del Perú" -publicado en el 2° tomo del Boletín Latino-Americano de Música-, cita dos artículos del Mercurio Peruano del año 1791. Del primero, en el que se hace una defensa ardorosa del yaraví, extraemos el siguiente dato importante: "su compás es unas veces medido en el tiempo de tres por ocho, otras de tres por cuatro, y algunas de seis por ocho, ocupando su lugar el ayre andante, andantino, largo y moderado: de suerte que todo lo serio entra a la parte de los inimitables yaravíes que se entonan a una voz, a dúo, a trío, o según acomodan las voces que los cantan". Actualmente, todavía se escriben los yaravíes en los compases de tres octavos, tres cuartos y seis octavos y, hasta con los movimientos de andante, andantino, etc.

El segundo artículo de Mercurio Peruano, que lleva como firma las iniciales T. J. C. y P., retrata a su autor como un majadero sabihondo que arruga la nariz ante las obras sin técnica ni arraigo europeo. Anota -entre otros argumentos y expresiones desfavorables-: "Los yaravíes, generalmente hablando, son unas composiciones hechas en los tiempos de calamidad. Sus letras hacen relación a la catástrofe sucedida en el destronamiento del Príncipe Peruano". Todavía, por el año 1880, Juan de Arona escribe: "Como letra, nada más tonto y vacío de toda originalidad que los tales yaravíes". Pero -el mismo autor- admite la música como interesante y, agrega: "En ellas, como en ciertos dulces en que el todo es la almíbar, la música es lo interesante, en cuyo caso se hallan la mejor parte de los canciones".

Ritmos negros en la costa

En el siglo XVIII, hasta mediados del XIX, se produce en el centro de la costa peruana -Lima-, una bifurcación de tendencias a la práctica de bailes y tonadas de arraigo popular, o a la novelera preocupación por infinidad de bailes –importados- "de moda". A la primera pertenecen los bailes y canciones con influencia de ritmos preponderantemente negros. Los bailes que cita José Gálvez en Nuestra pequeña historia [como] el Don Mateo, el maicito, y la zambalandó han desaparecido, lo mismo que aquéllos con influencia indígena, como el cascabelillo y el negrito.

La segunda tendencia agrupa los bailes de moda o bailes serios de sala, entre los cuales no pueden faltar la gavota, el rigodón, la contradanza, las boleras -de varias clases-, la mazurca, la polka, la cuadrilla, los valses de moda -de cuatro y más clases-. Estos bailes tuvieron una efímera vida con su trasplante y falta de raíz en esta tierra.

En cambio, se salvan -y perduran hasta hoy- las marineras, las resbalosas y los tonderos, por su filiación y fisonomía precisa y exacta con la sensibilidad de los pueblos de la costa. Otras variantes del género zambo dentro del mestizaje como: festejos, agua e nieves, zañas, cumbias, etc., van desapareciendo y sólo es posible escucharlos en pocos conjuntos criollos que se han impuesto la fervorosa tarea de ejercitarlos antes de que lleguen a las puertas de un museo, cuando no es la tarea plausible de los recopiladores, quienes, como Rosa Mercedes Ayarza de Morales del Solar, recogen estos ritmos y cantos y los libran del olvido.

Gran parte de la música de la costa, recibe la contribución rítmica del negro, muy especialmente la marinera. Naturalmente hay marineras típicamente serranas y otras criollas de la costa con pequeñas y sutiles diferencias según el grado de mestizaje de las mismas. A la marinera criolla, el zambo le cambia de nombre –tondero- y modifica, en parte, su ritmo: entrelaza los compases de tres cuartos con los de seis octavos; inventa el cajón, como obligado instrumento rítmico al lado de la guitarra. Esta modalidad es típica de la costa norte. Así, las mejores manifestaciones musicales cholinegras se ramifican y extienden del centro al norte de la costa: de Lima a Piura. La costa del sur se mantiene leal al espíritu exclusivamente indo-español, con tendencia mayor al espíritu serrano.

Recordemos que la marinera con aporte negro, en toda su trayectoria, lleva los más variados y sugestivos nombres desde 1712, en que aparece como Zapateo, danza del Perú y Chile -según una publicación de M. Frezier, anotada por Carlos Raygada en Panorama Musical del Perú-, además como: zambaclueca, zamacueca, zambacueca, mozamala, chilena, y, por último, marinera, después de la Guerra del Pacífico.

Sin llegar al análisis de las letras que acompañan a las músicas de las marineras y tonderos -por ser productos espontáneos de inventiva popular, sin pretensiones literarias ni poéticas-, creo de interés hacer un cotejo entre ellas y observar, por ejemplo, esta inocente y fina expresión de marinera:

La chica que me quiera,
quiérame asi
suelte su cabellera
rubia y hechicera
que me haga morir.



La resbalosa, es otra variante de la marinera, y se baila como apéndice de ésta con un aire más movido. En realidad, en este baile, se pierde un tanto el señorío de la marinera, para dar lugar a las filigranas y dengues de los bailarines. La vivacidad de la música denota puntos de contacto con el zapateado español.

Instrumentos

Los instrumentos costeños, luego de la llegada de los españoles, son los mismos traídos por éstos. Los típicamente peruanos se retiran a la sierra y, lo más que hacen los indios es adaptar a sus posibilidades los instrumentos de cuerda que hasta entonces desconocían. Así nacen el arpa serrana y el charango -especie de mandolina. La afinación de estos instrumentos y el material de construcción, difieren notablemente de los europeos.

La vihuela y el arpa acompañan a los españoles durante la conquista y luega pasan a manos de los criollos, que -más tarde- los usan como instrumentos típicos de la jarana,

Todavía en el siglo XIX se usaban las vandolas [bandolas] y bandurrias. En los conjuntos de guitarras no faltaba la de doce órdenes -doce cuerdas-; al lado de cada una de las seis principales, se colocaban otras cuerdas auxiliares afinadas a la octava superior, dándole así -al instrumento- mayor resonancia y volumen.

La guitarra tenía varios temples o afinaciones, según la ocasión o el carácter de la música. A veces, la sexta cuerda se afinaba en tono más bajo para pulsarla al aire o suelta, si el acompañamiento era en re mayor o menor. Para tocar una guitarra en el registro agudo, se usaba el "temple baulin". El instrumento rítmico -típicamente negro- sigue siendo el cajón. No hay marinera, ni tondero, o resbalosa sin el cajón y las palmas -manos de los espectadores- como instrumentos imprescindibles hasta en la más modesta jarana.

Rebagliati y la música popular

La música folklórica y popular estuvo preservada contra el olvido, y hasta auxiliada en su conservación, por manos de músicos expertos. En la primera mitad del siglo XIX, Claudio Rebagliati publica en Milán una colección de bailes y cantos populares (Edit. Milano: Stabilimento di Edoardo Sonzogno) con el título de Álbum Sud-Americano, Op. 16, y que contiene las siguientes piezas:

Zamacuecas:
1 "Calla, no lo digas"
2 "Que si, que no, ya viene"
3 "Dices que por tí me muero"
4 "Otro cachete"
5 "El toro guapo"
6 "Alza, que te he visto"
7 "Compadrito Gallinazo"
8 "De cinco tres"
9 "Si, pero no quiero yo"
10 "La Popular"
11 "Zambita lloré”
12 "A la zamba, a la zamba"
13 "La condición"

Yaravíes:
14 "Los imposibles"
15 "El Pajarillo"
16 "Que fatal es mi destino"
17 "La Palomita"
18 "Al cielo pido la muerte"

Otros:
19 "Catchua" - baile
20 Tonada Chilena
21 Tonada Chilena

22 "El amor en cuarto" - Baile arequipeño

Y el mismo autor hace la siguiente aclaración al final de cada ejemplar: "Esta colección consta de aires populares inéditos y anónimos, conocidos en Sud América sólo por tradición y por lo mismo ejecutados de diversos modos y siempre incorrectamente. Mi intención ha sido sujetarlos a las reglas del Arte cuidando al mismo tiempo de no hacerles perder en nada el colorido que les es peculiar y que el ritmo del acompañamiento imite el de la guitarra, arpa y cajón, instrumentos con los cuales se acompañan siempre. Su publicación de puro interés americano está dirigida a conservar en forme correcta, temas que el tiempo haría olvidar seguramente para siempre. - C. Rebagliati".

Los valses

A los valses europeos -en la costa del Perú- les dura muy poco el aire especial que les dan los vieneses. El criollo se encarga de imprimirles su propia personalidad. Paulatinamente -el vals- va adquiriendo un clima nostálgico y, las letras, son una continuación del espíritu de los yaravíes. Por sus letras -en las serenatas- se declara el amor, se lamentan los desengaños, o se canta sencillamente a cosas bellas. Pronto el zambo se encarga de aplicar a los valses un tinte especial en el ritmo que da la sensación de trasladarnos a una marinera.

Esta modalidad que impera hoy como una reafirmación de la personalidad mestiza es -por desgracia- rebajada a veces, en melodías insulsas con el atractivo morboso de emplear letras buscadas en la "replana" y con el espíritu enfermizo, copiado de tangos del peor gusto. Pero, por suerte, algunos aciertos de, autores populares -en el momento actual- dan una satisfacción al lirismo y el buen gusto, proverbiales cualidades de la inventiva popular costeña. Los valses de moda de fines del siglo pasado, contaban con textos como el siguiente:

Anuncian las dos de la mañana
Es hora de partir mi dulce amor
No es la alondra, la aurora está lejana
Es el dulce cantar del ruiseñor.


O como el vals "No sé que tienes Mercedes", cuya música es de auténtica fluidez y lirismo popular:



Conclusión

No se puede adelantar opinión exacta sobre la futura fisonomía de la música popular costeña. El desarrollo de sus poblaciones, el carácter cosmopolita que va adquiriendo Lima y hasta el nutrido movimiento de su aeropuerto -con desembarques diarios de conjuntos mamberos y chachacheros- hacen peligrar la vida del trinomio: yaraví, marinera y tondero.

La costa, a un paso del baño diario de la civilización, está expuesta a cambios continuos en sus veleidades, y como consecuencia, a la transformación irreparable de su personalidad. El espíritu mestizo de Lima habrá de refugiarse -como defensa ante una nueva conquista, o como el atrincheramiento del indio al otro lado de los Andes-, en Arequipa, Trujillo, Chiclayo y Piura.

Ponerse a buen recaudo es también arma de defensa, si se quiere conservar la integridad. Las poblaciones aferradas a la tradición irán, en el progreso, a la retaguardia, pero guardando mejor la fisonomía del mestizaje como prenda añeja.

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(*) Nació en Arequipa en 1904. Hizo estudios primarios y secundarios en su ciudad natal y superiores en la Universidad de San Andrés de La Paz, Bolivia. De 1923 a 1929 fue profesor del Conservatorio Nacional de Música de La Paz, y de 1930 a 1932, profesor y Director de la Academia Nacional de Música Alcedo. Posteriormente, de 1933 a 1943, estuvo a cargo de la dirección del Instituto Musical Bach, para luego asumir la dirección del Conservatorio Nacional de Música de Lima, de 1943 a 1951, institución que reorganizó transformando la antigua Academia Nacional de Música en Conservatorio. Gestor de las escuelas regionales de música en Arequipa, Trujillo y Cusco, fue también organizador y supervisor de las mismas. Director fundador de la Masa Coral del Conservatorio de Música y miembro de la Orquesta Sinfónica Nacional, como solista y director en conciertos sinfónico-corales. Ha obtenido diversos premios en concursos de composición musical en el Perú y Bolivia y es miembro honorario de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile. En 1944 obtuvo el Premio Nacional de Música.



Audio

Marinera de Arequipa
Arreglo coral de Carlos Sánchez Málaga - se ha añadido una introducción con percusión
Interpreta la Camerata Vocale Orfeo con la dirección de Manuel Cuadros Barr


Video

Malhaya - marinera limeña

Recopilación y arreglo: Rosa Mercedes Ayarza

Interpreta: Luigi Alva
(Una buena interpretación de los músicos argentinos Ariel Ramirez y Jaime Torres aquí)




Malhaya, el amor, malhaya,
y quien me enseñó a querer,
que habiendo,
nacido libre
yo solo me cautivé.
Malhaya, el amor, malhaya,
dime mamititita
¿donde has estado?
que todita la noche
yo te he buscado
Dime mamititita
¿dónde has estado?
¡dónde has estado zamba!
así decía,
un enfermo de amores
que se moría.
Son cosas que le daba,
le daba en el alma
¿Cierto será?




La Concheperla, tondero

Música: José Alvarado, Letra: Abelardo Gamarra "El Tunante"
Interpreta: Carmen Marina




La Concheperla

Acércate preciosa
que la luna nos invita
sus amores a gozar.
Acércate preciosa
concheperla de mi vida
como no la brota el mar.

Abre tu reja, por un momento
decirte deja, mi pensamiento
Se oye benigna, mi inspiración
Si la crees digna, ¡zamba! de tu atención.
Ahora no te vas, si tu me quieres mañana te vas...(bis)
Si no me quieres, mándate mudar.
Se oye benigna, mi inspiración.
Si la crees digna, ¡zamba! de tu atención.
Recibe en prueba, la fineza de mi amor,
de la luna el resplandor,
la fineza de mi amor (bis)



- José Durand  sustenta en base al testimonio de Don Augusto Ascuez,  que "La concha de perla" [sic.] nació como tondero aquí 


-Respecto a la lírica de "Malhaya...", ésta es una recreación de antiguos versos españoles, como se puede leer aquí en el poema "Penas" desde la estrofa 5065. Su correcta expresión es "mal haya", pero ha quedado popularizada como "malhaya".



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Enlace









abril 07, 2009

La Orquesta Sinfónica Nacional entre 1938 y 1963

Fuente:
Fanal
Lima : IPC : Dep. de Relaciones Públicas
Vol. XVIII, N° 68, 1963, pp. 34-40
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La Orquesta Sinfónica Nacional
Decisiva influencia en la vida musical de Lima ha ejercido a lo largo de 25 años

Mario Estenssoro (*)

La fundación de la Orquesta Sinfónica Nacional, ocurrida hace exactamente 25 años, constituyó un hecho fundamental en el acontecer artístico de Lima, pues a tiempo de estimular y centralizar la actividad musical alrededor de las creaciones de carácter sinfónico, permitió integrar a la ciudad en el itinerario cultural de América, retomando así el lugar significativo que ocupó desde los lejanos días virreinales. Este cuarto de siglo de existencia que conmemora el conjunto sinfónico ha sido intensamente rico en manifestaciones musicales, generando el despertar de nuevas posibilidades de creación artística que fueron aprovechadas por un grupo de jóvenes compositores y la aparición de valores interpretativos nacionales.

Los precursores

El actual conjunto sinfónico tiene no pocos antecedentes orquestales en la vida musical de la ciudad. La Sociedad Filarmónica, que cuenta con más de medio siglo de existencia, hasta entonces fue la principal animadora de la actividad musical y, con Federico Gerdes, el célebre músico peruano que conoció los secretos del arte directivo en el mismo teatro wagneriano de Bayreuth, tuvo a su cargo una orquesta con la que ya hizo conocer sinfonías de Mozart y Beethoven, entre otras obras sinfónicas. Pero el conjunto de la Filarmónica no tenía un carácter profesional y sus audiciones, sobre todo en los últimos años, se circunscribían a veladas de gala conmemorativas.

La precedencia inmediata de la Sinfónica Nacional puede encontrarse en la visita que hace más de 25 años hiciera a Lima el pianista y conductor español José Iturbi, quien dirigió el conjunto de la Sociedad Orquestal de Lima. El entusiasmo del famoso intérprete constituyó acicate para la organización de un instrumento sinfónico de carácter profesional. Otro notable músico, también de procedencia española, Ernesto Halffter alcanzó a hacer ensayos con el conjunto de la Sociedad Orquestal de Lima, los cuales, sin embargo, no llegaron a materializarse en actuación pública.

Buchwald

El nombre de Theo Buchwald, músico formado en la escuela de Viena, está íntimamente ligado a la historia de la fundación y desarrollo de la actual Orquesta Sinfónica Nacional. Llegado a Lima a través de conexiones establecidas por el pianista chileno Armando Palacios, encontró sobre todo en el inquieto espíritu de Carlos Raygada la cooperación que más tarde, con ayuda de otros peruanos, habría de hacer posible la creación del organismo instrumental. Raygada, que comenzó a hacer crítica musical en el año 1922, tuvo notable influencia orientadora en la vida artística limeña. Acogió a Buchwald en su propio hogar y puso su inteligente empeño para lograr la formación de una orquesta integrada tanto por profesionales contratados en Europa como por una selección de instrumentistas locales. A Ernesto Araujo Álvarez, influyente consejero en el gobierno del entonces General Osear R. Benavides e Inspector de Espectáculos de la Municipalidad de Lima en el año 1938, le tocó dar forma decisiva al proyecto respectivo, creándose la Sinfónica por Ley N° 8743, del 11 de agosto de dicho año. Araujo fue, inicialmente, su director administrativo, y en los pasos iniciales de la gestión contó también con la cooperación de Osear Chocano y Rosa Bryce de Chocano. La dirección artística fue confiada a Theo Buchwald, cuya afinada sensibilidad musical habría de hacer posible la conformación de un conjunto sinfónico de posibilidades interpretativas y que, en el correr de los años, fue manejado por importante número de las más calificadas batutas del mundo.

El 11 de diciembre de 1938, en homenaje a la Octava Conferencia Panamericana reunida en Lima, tuvo lugar en el Teatro Municipal el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de su titular Theo Buchwald. Desde entonces, y durante 22 años, el acontecer del conjunto orquestal oficial estuvo ligado al conductor vienes. Su talento directivo estuvo siempre unido a un sentido musical fácil y de la mejor ley. Una de las cualidades sobresalientes de su personalidad, que no olvidan todos cuantos lo escucharon en esta larga trayectoria, fue su particular capacidad para adaptar e integrar la orquesta en el juego con los solistas. Motivos de salud, principalmente, le impidieron en los últimos años de su carrera dar de sí lo que poseía como vocación de auténtico artista. Murió en Lima en setiembre de 1960.

La batuta en manos peruanas

Hans Günter Mommer, joven director alemán, sucedió a Buchwald como director titular de la orquesta. Trabajador de oficio, elevó el rendimiento del conjunto desde el punto de vista instrumental, dándole afinación y medios sonoros ajustados. Su labor duró dos temporadas que le dieron oportunidad para hacer, prácticamente, su propio repertorio, pero dando limitadas oportunidades para la actuación de otros directores de prestigio mundial. Desde la conclusión de su contrato, se hizo cargo de la orquesta como director permanente, Armando Sánchez Málaga, conductor peruano en quien por primera vez se han cumplido las condiciones básicas de una técnica especializada en Alemania, al mismo tiempo que una aptitud musical expresada con sobriedad y eficiencia. Otro joven peruano, Leopoldo La Rosa, está también ligado a la institución sinfónica como su director auxiliar, labor que cumple desde el presente año y en mérito de estudios realizados en Italia. La inquietud por la disciplina directiva, estimulada ciertamente por la existencia de la Orquesta Sinfónica Nacional, ha puesto en el camino de la práctica directiva a otros jóvenes, como José Carlos Santos, quien hizo estudios en Estados Unidos de América y hoy dirige la Orquesta Sinfónica de Trujillo, Alberto Oliveros y José Malsio, que constituyen un grupo más que promisorio en este complejo arte interpretativo.

El inolvidable Kleiber

La Orquesta Sinfónica Nacional, formada por 80 instrumentistas, ha sido conducida hasta ahora por, aproximadamente, 70 directores, extranjeros y nacionales, que suman una notable experiencia para los músicos que la integran. Muchos de los que la dirigieron fueron o son personalidades de gran resonancia en el mundo universal de la música y por tanto, han impreso al conjunto posibilidades expresivas de gran vuelo, y han creado, consiguientemente, una sensibilidad obediente a los más sutiles matices del lenguaje musical. Erich Kleiber, el desaparecido director alemán, fue uno de los que no sólo por virtud de su intensa personalidad, sino también en razón de sus largas y repetidas actuaciones con la orquesta peruana, pudo ejercer una influencia formativa de primer orden. Bajo su imperiosa e inolvidable batuta, Lima conoció el ciclo completo de las nueve sinfonías de Beethoven, aunque la última fue ejecutada entonces sin los solistas vocales y sin el coro. Años después, se cumplió por fin la interpretación completa de la Novena Sinfonía bajo la dirección del mexicano Luis Herrera de la Fuente, quien contó con un grupo de cantantes del Teatro Colón de Buenos Aires y el coro del Conservatorio Nacional de Música, dirigido por Carlos Sánchez Málaga.

Se recuerda de una de las actuaciones de Kleiber en Lima un hecho anecdótico revelador de la calidad y seguridad logradas por los componentes de la Sinfónica bajo su batuta. Al terminar una de las interpretaciones, durante un festival de hace algunos años, los aplausos que siguieron fueron largos y sonoros, como siempre para Kleiber, y mucha gente del público gritaba reclamando un bis. El maestro accedió a ello y, tras dirigir los primeros compases, se retiró del escenario dejando que la orquesta siguiera ejecutando sola, como prueba de su confianza en la disciplina del grupo, que volvió a desempeñarse con igual acierto.

Diversos estilos y tendencias

Paul Kletzki, de reciente actuación, es otra de las grandes figuras musicales de hoy que animó versiones inolvidables frente a la Orquesta Sinfónica Nacional. Probablemente, junto con Kleiber, alcanza el punto culminante en el estilo directivo de gran línea. Fritz Busch, Jascha Horenstein, Sir Malcom Sargent, Hermann Scherchen, Sergiu Celibidache, Hans Kindler, Antal Dorati, Jean Morel, Juan José Castro, Carlos Chávez, Juan Matteucci y, hace pocos meses, un nuevo valor joven, el argentino Pedro I. Calderón, forman un importante cuadro de directores de resonancia mundial que, representando los más diversos estilos y tendencias interpretativas, dan a la actividad musical sinfónica en Lima una categoría artística digna de su tradición entre las más importantes capitales del continente.

Al mismo tiempo, la institución sinfónica ha hecho posible la actuación de un grupo impresionante, en calidad de solistas, de instrumentistas que, asimismo, constituyen el mejor ejemplo en los escenarios de Europa y América. Entre los pianistas se cuentan a Arrau, Backhaus, Borowsky, Rubinstein, Gieseking, Firkusny, Gulda, Brendel, Demus, Badura, Skoda, André Tchaikowsky, Baremboim, entre otros, así como a las pianistas peruanas, de gran relieve, Teresa Quesada, Lola Odiaga y Sonia Vargas. El violín ha estado representado por las figuras de Jascha Heifetz, Isaac Stern, Zino Francescatti, Yehudi Menuhin, Jaques Thibaud, Ida Haendel, Joseph Szigeti, y entre los jóvenes, más recientemente, por Laredo y Alberto Lysy. Asimismo, violoncellistas como Antonio Janigro y Fierre Founier, además del guitarrista Andrés Segovia y del arpista Nicanor Zabaleta, completan un cuadro de instrumentistas que han contribuido a animar la vida musical de Lima con los mejores ejemplos del arte interpretativo de nuestros días.

Inicial aporte peruano

Pero esta acción de la Orquesta Sinfónica Nacional no se ha circunscrito solamente al hecho de constituir un instrumento de difusión de las obras sobresalientes de la literatura musical. Ha tenido también otra trascendencia. La de estimular la producción propiamente orquestal de los compositores peruanos. En efecto, existe ya en el país un grupo de autores que han escrito obras dentro de una concepción orquestal, en tanto que las composiciones peruanas del pasado, con escasísimas excepciones, sólo fueron concebidas para un solo instrumento. Los trozos que la Sinfónica ejecutó de autores como Daniel Alomía Robles, Teodoro Valcárcel y otros, tuvieron que ser transcriptas del piano, generalmente, para su vivencia en la amplia trama sonora de la orquesta. A Rodolfo Holzmann en especial, se deben muchas de las excelentes versiones orquestales de autores peruanos, entre los que se cuentan también a Roberto Carpió. Enrique Iturriaga es el primer músico peruano que se consagra, con el Premio Internacional de Caracas, con una Suite para orquesta. De él se ejecutó asimismo en repetidas ocasiones su "Canción y Muerte de Rolando", para voz y orquesta. José Malsio, con una Obertura Sinfónica; "Estampas Peruanas", entre otras, de Armando Guevara; el "Concertino para cuerdas" de Luis Meza, obras de Pozzi Escot, Francisco Pulgar Vidal, Edgar Valcárcel y César Bolaños, forman ya la base de una producción que comienza a traducir, en diversos grados, la capacidad creadora nacional vertida en distintas formas orquestales. En la mención no puede faltar el nombre del peruano Celso Garrido Lecca, cuya producción enriquece la vida artística en Santiago de Chile, donde radica desde hace años.

No menos de mil setecientas actuaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional, en el curso de sus 25 años, han ejercido una grande y decisiva influencia en la vida musical de Lima. Sus conciertos de temporada en el Teatro Municipal, y los de verano, al aire libre, en el escenario del Auditorium del Campo de Marte, han congregado siempre un importante público que, con sensibilidad receptiva, ha vivido gran número de las obras que conforman el repertorio de la literatura sinfónica pre-clásica, clásica, romántica, moderna y contemporánea, entre las que no han faltado las creaciones peruanas y las de autores importantes de otros países de América. Tal labor merece no sólo todo el estímulo posible para su acrecentamiento, sino también una nueva preocupación: la de extender su profunda influencia artística hacia otras direcciones, las del mundo fundamental de los niños, de los jóvenes y de otros sectores populares cada vez más amplios, a fin de que, a tiempo de formar nuevas generaciones, se alcance la plenitud de la cultura en el mundo sugerente y maravilloso de la música.




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(*) Mario Estenssoro realizó estudios musicales básicos en el Conservatorio Nacional de Música de Santiago de Chile, con Cora Bindhoff, Tapia-Caballero y Domingo Santa Cruz, entre otros. Fundó la Sección Musical de la Escuela Nacional de Maestros, de Sucre, Bolivia, primer ensayo pedagógico de su índole en América del Sur. Fue director del Conservatorio Nacional de Música, de La Paz, y posteriormente comentarista del diario "La Crónica" y de la revista "Cultura Peruana", de Lima. En la actualidad [1963], es profesor de Piano y de Metodología en el Conservatorio Nacional de Música, de Lima, y crítico de su especialidad en el diario "La Prensa".

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