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abril 20, 2017

"Walaycho"

Revisé esta novela de Antero Peralta Vásquez en la Biblioteca Municipal "Ricardo Palma" de Miraflores.  Pertenece al fondo intangible de Augusto Tamayo Vargas y sólo se puede leer en sala.  El título llamó mi atención por una materia pendiente de nuestra historia musical, apenas atisbada en esta vieja entrada:  Espíritu bohemio en la inmensidad de la puna.  

Peralta, filósofo, tribuno y maestro,  nació en la provincia de Parinacohas, Ayacucho, pero se educó, vivió y murió en Arequipa (una callecita de Umacollo lleva su nombre).  Siendo una obra de ficción, "Walaycho" se basa en sus propias vivencias, abarcando no sólo su tierra de origen sino zonas de la sierra apurimeña y arequipeña.  Narra el drama de las relaciones de poder entre hacendados (más señoriales que  gamonales) y comunarios campesinos indígenas en una época de transición entre el fin del oncenio de Leguía y el inicio del régimen de Sánchez Cerro (c. 1930-31).

 Acusa influencia estilística de la vanguardia literaria surperuana de inicios del siglo XX y ofrece múltiples vetas de relevancia sociológica, siendo la  música, aunque importante, sólo una de ellas: hay por ejemplo, descripciones de fiestas, danzas y letras de huaynos, wayllachas y carnavales en español y quechua.  Extraña que al presente no haya sido objeto de mayor divulgación y estudio, pues la edición original (Arequipa : Cuzzi, 1966, 475 p.), no ha tenido ninguna re-edición, y es de difícil acceso.  Se repite el sino de las literaturas producidas y publicadas en las periferias (de "provincias"): su valoración depende no sólo de sus propios méritos sino de circunstancias variables que van del deliberado olvido al rescate providencial.

El "Walaycho" es un prototipo social característico de la sierra surandina peruana que tuvo viva vigencia hasta antes de la Reforma Agraria (1968).  No es uniforme, tiene matices en función del grado de mestizaje y por lo tanto, de la clase social.  Por los valores de clara raíz hispánica que enarbola (espíritu bohemio, rebelde, quijotesco, galante, mujeriego, artista empírico de dotes poético-musicales, viajero impenitente en contacto con la naturaleza, hábil jinete y laceador de caballos y toros....),  muy probablemente surge del seno de las familias "mistis" de provincia, de los hacendados  aposentados y aquerenciados entre quebradas y cordilleras de la agreste geografía  surandina, que se dedicaron principalmente a la actividad agro-ganadera y arrieril.  Por ósmosis de estrecha convivencia, pronta y progresivamente fue emulado por el emergente sector "cholo" (sujeto racialmente indio pero cada vez más amestizado culturalmente).  El cusqueño Pancho Gómez Negrón ha pasado a la historia como uno de sus arquetipos más memorables

"Walaycho" es  sustantivo que atraviesa el texto para construir una épica  histórica dejada atrás  a medida que se han ido fraguando,  merced a la migración y la movilidad social,  nuestras incipientes clases medias urbanas, en contrapunto con  la incontenible "cholificación" de esas mismas urbes.  Épica nucleada en la casta del "Walaycho", orgullosamente enarbolada por Máximo Petronel, joven abogado de ideales justicieros, miembro de una familia  terrateniente de Anyalo.  No podía faltar una conflictiva relación amorosa con la cholita más bella del lugar, llamada Zelmicha Puma.

Ecos vivos de esa época dura de mistis e indios, se traducen al día de hoy en la música y las danzas folclorizadas de Puno, Cusco, Apurímac y Ayacucho.  Ese walaycho sublimado de régimen estamental y patriarcal, al día de hoy se diversifica en los matices regionales del qorilazo, el k'arabotas o el morochuco.

 Cito a continuación algunos párrafos en que Peralta dibuja la idiosincracia de este personaje:

  • ...renombrado "cholero", el Don Juan criollo a quien bastaba tomar la iniciativa para llegar al objetivo, el niño sobrado i "confianzudo" que tuteaba por igual a mestizas, cholas e indígenas, se queda ahora contemplando como un bobo a la moza morena... 
    (p. 20)
  • ¿Tanto mal me deseas madre?
    - ¡Calla estúpido! ¿yo desearte males? Digo que tú tiene todas las del walaycho: complaciente con los amigos, ojo vivo para las mujeres, generoso hasta el ridículo i siempre planchado de bolsillos; deseando todo para los demás i nada para el provecho propio; sacando el pecho en defensa de los pobres diablos que nunca agradecen, i enfrentándote a los poderosos que todo lo tienen en sus manos"
    No es culpa mía mamá si tengo algo de Quijote en la sangre...

    (p. 40)
  • ...yo no soy un walaycho vulgar.  No puedo seguir siéndolo.  No precisamente porque está de moda vituperar el donjuanismo sino porque es cosa de cobardes i de pobres diablos cifrar el goce de los sentidos en la infelicidad de las mujeres.  Que esto es demasiado sentimentalismo, puede ser.  Pero es lo correcto.  No todas las mujeres toman el amor por mero pasatiempo.  I menos estas mujeres ingenuas de la sierra, para quienes el amor es algo trascendental.  I por otro lado, aunque es bellísima esta Zelmicha, yo no me voy a casar con ella.  No por el prejuicio de que soy un doctor i ella es una cholita talón rajado.  Yo soy un revolucionario.  Para mí han desparecido las fronteras sociales.  Pero... ¿pero qué?  Creo que de la teoría a la práctica hay mucha distancia.  ¿Cómo podría ser que yo...?  Ah, soy todavía una víctima de los prejuicios feudales...
     (p. 42)
  • Máximo Petronel, walaycho por sus cuatro costados, es decir, más enamorado que un gallito chino, tenía siempre en mente aquella máxima antigua : "toda oveja con su pareja", por eso, desde que aprendió a cantar sin gallitos, nunca dejó de tener su amada fiel i complaciente...
    (p. 143)
  • El hombre de Soraya  vive inmerso en tinta de tinterillo plácidamente, como en modorra de parásito -enfiló su pensamiento por otro paraje mental-.  Se conserva en alcohol.  Esta vida urbana de chupatintas i politiqueros voraces  está en consonancia con los remansos de vida de estos valles interandinos.  Estos agricultores rutinarios, comerciantes de bajo vuelo i reseros de segunda mano carecen  de bravura i de espíritu de aventura.  No son capaces de jugarse la vida ni siquiera en defensa propia.  carecen de audacia.  No son de empresa.  Los karabotas chumbivilcanos i los morochucos humanguinos son sin duda una excepción, producto de las montañas abruptas i de las sierras inclementes.  Hablamos de esto mestizos sensuales, huesos dulces, de Soraya, quienes tendrían que dormir a los pies  de aquéllos para aprender a lacear toros bravos en campo pelado i a dominar endiablados caballitos saltamontes de pelo zambo i alma atravesada...
    (p. 258)
  • Iba Petronel calle abajo, noche adentro, sin rubo fijo.  Su lengua acibarada registraba la cicuta de la exasperación.  Quería resumir su vida en un juicio.  No podía.  No tenía  mano sino juicios ajenos.  Tal vez acertados.  Su propia madre le había dicho una vez: " eres un hombre raro: mitad bohemio i mitad Quijote: walaycho".
    (p. 474)

septiembre 01, 2015

"Guitarras y charangos" (Apurímac)


Fuente:
Folklore.  Tribuna del pensamiento peruano 
Lima, N° 14-15, 1945 p. 368
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Guitarras y charangos
Texto: Arturo Bravo Pinto
Ilustración: César Calvo Araujo



Ya en cierta oportunidad,  tratando de la guitarra y el charango apurimeños, dije algo de su espíritu, de su alma aventurera y de sus rebeldías: raciales, [de] quebrada y valle.

Nuestras guitarras estuvieron siempre pintadas de cañaveral, guardando en sus notas sabor a chancaca, dolor y alegría de los hombres que sufrieron en el abra, el olvido de este día, pero [que]  en el momento oportuno supieron rebelarse altivamente para luchar en las montoneras clásicas de ponchos rojos y gritos airados de altivez. La emoción geográfica de nuestro paisaje nos recuerda la bravura de un pasado que se impuso siempre sobre la dictadura y sobre la conquista. Hombres del valle y de la quebrada como el indio de las cumbres, exaltaron en el mestizaje la emoción de medir la altura desde las orillas de un riachuelo valluno.  Se quedaron sus acentos prendidos de las guitarras arrieras sin jactancia, sin figulinas de vals, pero con esa gracia sexual del cañaveral, con ese gusto a papaya fresca, y con esa fiereza de bravura chanca que quiebra todos los horizontes para abrirse paso y triunfar.

Nuestro “Carnaval” expresado en notas musicales es la síntesis de esta emoción. Nos recuerda también a los Tresierras y Curazos, dos figuras de nuestras montoneras heroicas.  Fueron dos rebeldes que supieron erguirse valientemente para morir, como dos hombres frente a frente con un tiro certero en el corazón, en el silencio de la pampa bravía, y al son de las guitarras distantes que bordoneaban este carnaval alegre, altivo, cuyos acentos nos harán escuchar Morales y su conjunto…           

Estas guitarras llevan todo el erotismo de nuestros valles, son el  indio sin mistificaciones, son nuestras mestizas mezcla de chola y de española, ¡toreritas sonrisadas de la vida, canela del valle, y frescura de caña de azúcar!

Estas guitarras fueron también las compañeras inseparables de los primeros rebeldes de América, por eso en Apurímac se las quiere [y] se las lleva terciadas sobre el hombro.

Son ellas nuestro símbolo. Son nuestra bandera de hombres que no aceptamos transacciones, son el canto sencillo de nuestra emoción sin trabas para cantar siempre libres, la inquietud de nuestro pensamiento.

Ahora veamos que tiene que hacer el charango en Apurímac.

En realidad en todo el sur peruano, el charango es el típico diablillo de los senderos. Es el alma humorista del indio, del cholo y del mestizo.

Se le porta como un libro. Todo su sarcasmo alegre se repliega fácilmente en su pequeñez.
Es un ensayo a guitarra. Es la mujercita que con su pandereta al lado juega a la vida y al amor.
El Charango llora y ríe con la misma facilidad; se adentra en las horas de esparcimiento y cuando las guitarras se dejan para las cosas graves de la vida.

El Charango siempre está en manos traviesas. Hay que oírlo, debemos pensar en él.  [En] su acento chillón bien expresado, nos lleva por todos los caminos del indio, sin querer, sin desearlo.

Cuando escucho el charango, sencillamente [me] río de todos los indigenistas, tan ingenuos que suponen que [un]  homenaje al indio es hablar de él falsificadamente.  Pobre indio.   ¿Quién recuerda de él cuando se le trata como bestia de carguío en las minas? ¿Quién le compadece, cuando vive la gleba de las haciendas y latifundios? Nadie. Solo el charango cuenta esta amarga historia a quienes no queremos saber de literatura fofa sobre este indio que hoy homenajeamos, [sino de]  cuando él está solitario en las punas o explotado en una “tarea'’ criminal.

¿Para qué más? ¡Sigamos con este charango vengativo, con su altivez hirsuta! Saludemos al indio en el acento de las composiciones que ahora escucharéis. El Charango [se] reirá de todos los muñecos con poses de mandones, y dejará en nuestra alma un pedazo de sierra y otro pedazo de valle, como todo esto [que] es Apurímac.


Video

3.
José Alccahua Quispe y su esposa [s.ref. de nombre]
Canto tradicional de la comunidad de Challhuahuacho-Cotabambas, acompañado de un tipo de charango rural-indígena de 3 trastes
VI Festival Internacional del charango Cusco 2009
subido por pepecharango


4.
Albergonischay
Charango: Ulises Valdeiglesias 
Acompañante: s. ref.
subido por  Ulises Valdeiglesias Cisneros



mayo 27, 2014

El Lunarejo como músico


Frontis de la Novena Maravilla, obra que Luis Jaime Cisneros analiza  para determinar las cualidades musicales del Lunarejo.  Imagen tomada de ejemplar perteneciente a la biblioteca de José Durand.


La obra de Juan de Espinoza Medrano (a. Lunarejo, n. entre 1619 y 1632 en Calcauso-Antabamba-Apurímac, m. en 1688 en el Cusco),  es de primera importancia para la historia de la  literatura colonial hispanoamericana, pero aún no ha sido objeto (ni en el Perú ni en el extranjero) de una Cátedra que aborde y conmesure de manera  más o menos integral su legado.  El  lugar común es señalarlo como principal exponente del culteranismo americano, pues su Apologético en favor de Don Luis de Góngora y Argote... (1662), por ser el primer gran texto crítico de Indias, es el que más atención y valoración  ha recibido.

Sin embargo, aún cuando el Apologético (con su despliegue de recursos en retórica, latín, teología,  filosofía, poesía  y.... música) se basta solo para situarlo en un lugar preferente del parnaso colonial iberoamericano,  la obra intelectual y artística de este sacerdote jesuita de humilde origen fue mucho más allá que la de apasionado panegirista del Fénix cordobés.  Su afán de erudición, ejercido desde un espacio  de poder  colonial  periférico como era  el Cusco del siglo XVII,  más aún en su condición de indio (o mestizo) ilustrado*, lo muestran como un extraordinario caso de florecimiento del barroco culterano americano.

Ordenando su obra a la fecha  conocida, encontramos lo siguiente:

Como crítico:
Apologético en favor de Don Luis de Góngora y Argote... (1662)

Como retórico predicador:
Panegírica declamación (1664)
La novena maravilla nuevamente hallada en los panegíricos sagrados : 30 sermones(de entre los años 1656-85) publicados póstumamente por su discípulo Agustín Cortés de La Cruz en 1695.

Como dramaturgo:
El hijo pródigo (1644?)  - auto sacramental en quechua
El rapto de Proserpina y el sueño de Endimión (1644?) - drama
El amar su propia muerte -  comedia en tres actos**

Como maestro y pedagogo:
La lógica- Curso de filosofía tomística, tomo I  (1688, en latín)

Como traductor:
Tradujo La Eneida (de Virgilio) al quechua

Otros escritos suyos de que se tiene referencia son: Discurso sobre si, en un concurso de opositores a beneficio curado... (1664), Panegírica declamación por la protección de las ciencias y estudios (1664), Censura para el "Sermón en la solemnidad de la virgen María" (1669), Disputationes de Actibus Humanis (s.f.), amén de poemas líricos y cómicos  (en castellano y quechua), y de parte de los festejos con que la ciudad del Cusco homenajeó al virrey Conde de Lemos durante su visita (1668)

Han sido muchos los autores que han estudiado la obra  este sabio del barroco, tanto en artículos como en estudios más profundos, pero entre quienes lo han abordado de manera más consistente destacan Luis Jaime Cisneros, Eduardo Hopkins, Pedro Gibovich, Redmond O'Toole,Walter Bernard, Charles B. Moore,  José Rodriguez Garrido y Augusto Tamayo Vargas. 

Es precisamente un texto del maestro Luis Jaime Cisneros el que voy a citar para relievar la más que posible faceta de músico del Lunarejo:

  • ..."Músico y compositor famoso" llama a Espinosa Medrano, dentro de una inusitada cadena de elogios, el prologuista del Sermonario [Novena Maravilla] de 1695.  La afirmación se ha venido repitiendo pero no ha convocado a análisis ni investigación que la confirmen.  Hasta ahora se ignora si existen partituras que documenten el genio musical del Lunarejo.  Con el padre Víctor Barriga revisamos hace treinta años valiosas colecciones de manuscritos musicales con esa curiosidad pero sin resultados positivos.En una reciente investigación hemos comprobado que Espinosa Medrano integraba el Cabildo Metropolitano del Cuzco cada vez que había concurso para cubrir la plaza de organista de la catedral.  Por lo pronto es un dato inidiciario aún cuando debemos reconocer que se ignora bastante de los otros canónigos que con Espinosa Medrano integraban el jurado [...] podemos hoy documentar en Espinosa Medrano por lo menos afición y conocimiento musicales a través de algunos pasajes del Sermonario [...] Por lo pronto, cuando en un sermón  califica a la Virgen como "órgano de nuestra alegría", la metáfora es estrictamente discernible.  María es una extraordinaria caja de resonancia musical y lo prueba Espinosa Medrano en el mismo sermón al mencionar con algún detalle las distintas clases de instrumentos conocidos: ahí están los estáticos compuestos por "nervios tirantes" o los hidráulicos "que los hazía sonar golpe de agua regularmente conducida", y los neumáticos animados "por respiración artificiosa", cuando no era que obedecían a "viento en pieles aprisionado"; clasificación objetiva en que Espinosa Medrano se esmera para que pueda luego adquirir especial realce esta intención metafórica:  "y no sabemos qué especie de órgano suene oy María, y al hazer esa música el Espíritu Santo en sus virginales entrañas; qué especie ha de ser, sino Neumático, el órgano de el ayre, o aspiración que llenan, y apoderada de El Espíritu Santo que la sobreviene, ¿qué otro viento puede alentarla?".   
    Está muy claro que el musicólogo ha acudido aquí  en auxilio del predicador, que puede referirse al "
    soplo del Espíritu Santo" mediante tan valiente metáfora.  En el mismo sermón recordará que el "tympano es un instrumento que se forma de una piel muerta, que estentida en una madera en quadro se lava" (loc. cit.); sobre cómo la cuerda se encarga de producir música en la tiorba, había antes ofrecido algún detalle.  Pero ese conocimiento musical no se circunscribe a la enumeración  de instrumentos ni se reduce a meros ejercicios retóricos, pues ha de puntualizar seguidamente algunas otras minucias que sólo pueden provenir de buen conocedor, como cuando le oímos explicar: "En el órgano suelen juntarse dos registros; llámase esto mixtura o medio partido, mezclándose el Nazarte con las Trompetas o el Flautado con los Clarones, en que una respiración anima dos órdenes de vozes y hazen una armonía suavísima".
    Ejemplo donde podemos advertir, no tanto en la enumeración de las distintas voces del órgano, cuanto en la explicación sencilla de "la respiración que anima (da ánimo con el soplido) dos órdenes de voces", la palabra de quien explica con la naturalidad de un conocedor...

    [
    Sobre Espinosa Medrano: predicador, músico y poeta.  Luis Jaime Cisneros.  Cielo Abierto.  Lima, abr-jun 1984, vol. X, N° 28, pp. 3-8]

Fiel al espíritu barroco del XVII, el Lunarejo recurrió a la metáfora y a la teatralización para alimentar y enriquecer sus alegorías retóricas, y en ellas como vemos, tuvieron especial connotación los conceptos musicales, con los cuales estaba bastante  familiarizado.  

//m. cornejo d.


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* Sobre su condición de criollo, mestizo o indio, persiste el debate hasta hoy.  Su origen, su trayectoria, su lugar de enunciación,  y su dominio del quechua  indican con mayor probabilidad una condición de indio ilustrado hispanizado (cuyo verdadero nombre sería Juan Chancahuaña),  lo que valdría a decir mestizo.  En su Apologético escribe: Tarde parece que salgo en esta empresa; pero vivimos muy lejos los criollos […], sin embargo considero que es preciso contextualizar estas expresiones en su búsqueda de reconocimiento y valoración entre quienes lo iban a leer, consciente como era del lugar subordinado (dentro del orden colonial) desde el cual elevaba su voz.
** Transcrita por Rubén Vargas Ugarte  en las primeras décadas del siglo XX, antes que el manuscrito  original se destruyera en el incendio de 1943.







Enlaces

Apuntes para una biografía de Espinosa Medrano - Luis Jaime Cisneros y Pedro Guibovich
Góngora y la música - Lola Josa y Mariano Lambea
Los instrumentos musicales en el Barroco (1600-1750) - Egberto Bermúdez
Autoridades, erudición noticiosa y figuras de pensamiento en los sermones barrocos del Lunarejo - Julia Sabena
Un lugar en el mundo: palabra, saberes musicales e identidad en el Perú del siglo XVII [Felipe Guamán Poma de Ayala, Juan de Espinosa Medrano, Lorenzo de las Llamosas] - Mauricio Véliz
La filosofía en el Perú del periodo virreinal conferencia de Sandro D'Onofrio






noviembre 29, 2011

"Wayno y Kkhaswa"


Fuente:
Wayno y Kkhaswa
Jorge A. Lira
La Crónica. Lima, domingo 22 de abril de 1951, p. 14
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Qachua de competencia entre los ayllus Jauja y Qullana.  (Tablas de Sarhua, comunidad de Sarhua en Víctor Fajardo - Ayacucho)
En: "Qellqay. Arte y vida de Sarhua. Comunidades campesinas y andinas" de Rosa María Josefa Nolte Maldonado (Roma : Terra Nuova ; Lima : Imagen Editores, 1991)



Wayno y kkhaswa

Jorge A. Lira
Especial para “La Crónica”


El paisaje es alma del medio, que hace fisonomía y personalidad de cada pueblo. En el Ande esto tiene rarezas de majestad grandiosa o sencillez indecible. Las sierras anditas o encantan, o extasían. Enmarcados al paisaje del Ande están: Vida, Ayllu y Arte, trilogía compenetrada formando expresión de la raza que es esencia espiritual de belleza sin igual.

En fiestas netas de nuestro Ande que es Vida, Ayllu y Arte, Wayno y Kkhaswa son reserva de las alegrías, o de las congojas de la raza que se redime sangrando por ancha herida.

Wayno, tal como lo hemos visto en regocijos cumplidos de estos pueblos serranos, es el baile de arte perfecto y puro, de estilización maravillosa. Su contenido resume el mas acabado conocimiento de la cadencia, regulada por una simetría rigurosa, en la que unidad, belleza y armonía son versión inequívoca de la ascendencia del alma depurada en proceso estético evolutivo. Por todos sus caracteres objetivos y sustanciales, no hay duda haber sido el baile aristócrata y por antonomasia de los lnkas. Con todo, no fue tampoco, ni es patrimonio de un "ayllu": Es el baile universal de yawantinsuyu y actualmente es el baile nacional peruano y por lo tanto el más peruano de los bailes de arte pleno y palpitante. Toda la sierra del Perú baila, canta y toca waynos en jolgorios y fiestas que están exentos de imposición extraña al sentimiento propio.

Con la raza vive y persiste el Wayno con patente expresión nativa, manteniéndose incontaminado. En todos los dominios indios, (siquiera en el Arte y en el Ayllu), sigue siendo el baile clásico, tanto por su valor estético, como por constituir nexo social y espiritual. Ninguna danza, ningún otro baile es tan general entre gentes del Ande, desempeñando papel trascendental, no solo entre elementos propios, sino también hasta llegar a enlazar a estos con los extraños, como son mistis y mestizos. En un ambiente caldeado de sinceridad, cuando el corazón esta palpitando en peruano, aún los señoritos cantan, bailan, o tocan waynos.

Nos falta hacer comprender a todos los que desdeñan lo grande y puro nuestro, que en ningún baile exótico hay el merito y virtud que el wayno posee. No hay conciencia de nuestros valores, y por eso no vemos que en el wayno están pintadas todas las flores de nuestros campos que, en su conjunto pletórico de matices, habla de injuria estética abundosa de gusto impuesto a los trajes, como prisma mágico jugando iluminado por los rayos de sol jubiloso, en cada movimiento que los acordes tratan.

La música del wayno, tiene mucho de las tristezas así como de las alegrías humanas, con una suma de emotividad transmigrando hacia el fuero cósmico, por todas sus notas y ritmos de estupenda [y] rara belleza. Sus compases que son alegres y que son dolientes a un tiempo, revelan el misterio extraño, incomprensible del complejo anímico andino (complejo que vive en nosotros). Tiene tres expresiones culminantes: la de iniciación, con un allegro resuelto; el desarrollo, moderato assai; y la final de allegro vivo, con contactos a la kkhaswa.

E1 Wayno es bailado para la expectación popular. La naturaleza es su magnífico salón demócrata, por eso, por calles, vías y sendas que salen o vuelven al "ayllu" acogedor de todos los amores sinceros, recorren las parejas, las comparsas o pandillas, en alegría manifiesta, en gozo pleno.

No existe el wayno solo como forma musical y escénica; es también forma poética. Sus estrofas, versos o letras de hermosura bucólica, son expresión diáfana de la potencia inspiradora, que logra el énfasis como afirmación del alma que no es animación únicamente encerrada en lindes corpóreas, sino exposición espiritual ética de si, del mundo, de lo incomprendido, cristalizado en la forma y fondo universal: Amor. Esta es la razón por que son cantados para todos los vientos, para todos los hombres, para todos los seres...

Muchos han creído que La Marinera es el baile popular peruano y aún de Suramérica. Creo yo que el fundamento mismo de la marinera es el wayno indio. Es fácil comprobar esto, por el análisis mutuo de estos bailes, cuya afinidad es estrecha, por estar ambos tan arraigados en el pueblo indio y mestizo. Son carne artística del alma popular peruana y expresion absoluta del desborde emotivo racial. La marinera es, pues, solo el amestizamiento del wayno. Pero, considérese [que] el wayno en cualesquiera de sus modalidades y manifestaciones, siempre es el medio de traducirse perfectamente cuanto de grande, noble, bello y profundo hay en nuestra sierra, que es fuente de vida familiar y popular, con paisaje propio para la realización del ideal artístico, haciendo fisonomía y personalidad nacional de nuestros pueblos.

Un abrazo a la mujer, que apenas es el contacto de las manos viriles sobre los hombros femeninos, en actitud de una genuflexión casi reverencial, es la iniciación del wayno. Pasillos en zig zag, con las corbas semi-dobladas, ante la mujer que se mueve en líneas paralelas, con warak'a o bien con un pañuelo, o simplemente levantando con delicadeza el vuelo de la falda, constituye una primera variación escénica. Dándose una mano, ya otra, con cambios de lugar, es nueva variedad, modificada con giros y contra giros. Le sigue otra variedad semejante a los primeros movimientos, con "warak'a" o con un pañuelo al aire, o ante la pareja, ostentando sesgadamente a diestra o siniestra, según convenga la pose. Luego se nota una combinación de movimientos en paralelo con giros y contra giros, oportunamente logrados. Estos pasos son ornamentados con la honda (warak'a), usada a la caída de los brazos, de frente o a los costados, y también enlazando con la de la pareja. En estas circunstancias, los acordes del final acentúan el compas, observándose que el sentimiento y animación suben de punto. Las faldas de la mujer parecen volar cual flor acampanada extendiendo los pétalos. Se insinúan las notas de un nuevo compas y finalmente viene la kkhaswa.

Kkhaswa. Es la coda musical; remata lo que el wayno expresa y ejecuta. Se tocan, cantan y bailan kkhaswas, al final de las danzas indias. Se acopla kkhaswa como coda de muchos bailes, incluso de la marinera. Pero, es la coda propia del wayno, y no coda cualquiera. Es el desborde de alegría o el salirse el alma e invadir con sus gozos las tristezas milenarias de la vida externa mundanal. Su canción, más que del wayno, penetra lejanías con inflexiones que hacen llorar o hacen reír. Por eso muchos llegan a reír o a llorar al final de las kkhaswas, con los últimos gritos de las "wiphas" [¡wefa!, ¡wefaschay!, son coros festivos que  José María Arguedas pincela  en  los ayllus quechuas que protagonizaron su novela "Todas las sangres"], el redoble de los zapateos, y las notas de la tinya, pinkullos y kkenas que sollozan ansias secretas diluidas en el espacio…

La kkhaswa, en sus movimientos, interpreta las sinuosidades de los caminos, de las sendas, y de los ríos, símbolos de las curvas festivas o desdichadas del vivir común del "ayllu". Mujeres y hombres, mozas y galanes, cogidos por las manos, formando cadena, cantan y bailan el remate del wayno en marcha menuda, patentizando unidad y vinculo de origen, de sangre, de intereses, de fin y destino iguales, como su música, como su canto, como su danza.

Asi son wayno y kkhaswa, que fenecen cuando la tarde muere alumbrando todavía apenas el sol la plaza, epicentro éste de todas las actividades y acontecimientos grandes de los ahora humildes pueblecitos divinamente serranos, sin contacto de malicia, reinos dichosos de sencillez humana, donde la raza se redime sangrando por ancha herida que la noche cubre…



El padre Jorge A. Lira con José María Arguedas en Cusco (años 40)





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Video

La cashua es palabra quechua que designa un tipo general de baile y canto que tuvo amplia difusión en la zona andina y que presentaba variantes según el evento y el lugar. Escurra refiere que dichos eventos eran básicamente de ciclos vitales y de transición:  ...ya sea en sus inicios, en las fiestas de los nacimientos y bautizos; en su finalización (o transformación), en las danzas y cantos funerarios; o en su condición de posibilidad, en los festejos de la fertilidad (a los que no son ajenos los juegos sexuales). La manera en que se modificó el baile, y con ello la capacidad designativa de la voz, está fuertemente impregnada de la labor evangelizadora, de impacto irregular en el tiempo y, podemos suponer, que distinta en los diversos ámbitos geográficos... (p. 213).

Sobrevive hoy principalmente en Cusco, Apurimac, Huancavelica, Ayacucho, Junín, Cajamarca, Ancash, Huánuco, sierra de Lambayeque, Piura y La Libertad, algunas zonas de Puno y partes altas de Arequipa (probablemente en otras zonas más).  


Qachwa en trilla de cebada  (cebada saruy) 
Distrito de Laria - Huancavelica
Video producido por el proyecto ERTIC
subido por asanchez75
Desde el min. 7:23 (...Durante la cebada saruy las cantoras interpretan un repertorio que incluye más de 40 canciones y que van apareciendo en las diferentes etapas del desarrollo de la fiesta...) 

Otro ejemplo de cashua de  Huancavelica: Arverjas saruy



Siusachay
Cashua de carnaval
Hermanos Escudero y Sumaq Wakanquis de Cotabambas

subido por Producciones Apurímac

Otros ejemplos de cashuas de Apurímac: Tambobambino, WaqanqiChinka chinka
 

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Enlaces
 
El wayno - José María Arguedas
La cosmología poética de los huaynos quechuas tradicionales - Martín Lienhard
Yo soy el huayno: el huayno peruano como confluencia de lo indígena, con lo hispano y lo moderno  - Julio Mendívil (pp. 37-46)
Reflexiones para la historia del quechuismo "cachua" - Alvaro Escurra





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enero 18, 2011

"El wayno"



El wayno (huayno, huayño, wayño)  es un  género poético-musical de tradición oral que requiere investigaciones de gran aliento, no sólo en el aspecto musical, sino histórico, lingüístico y filológico.  Desde inicios del siglo XX se ha producido bastante bibliografía pero apenas se ha atisbado la magnitud del problema. A la fecha se puede dar la idea general de que es un canto para escuchar o escuchar y bailar -en ronda o en pareja, frecuentemente con pañuelo y enérgico zapateo-, que es mestizo, que se canta en  quechua, quechua-castellano o castellano (en el caso del aymara también), que puede tener diversos matices expresivos desde el contexto rural al señorial, y que en su precedencia indígena prehispánica, la cashua, una forma músico-danzaria colectiva que se practicaba en  rituales agrícolas, ocupa lugar principal. En la actualidad, en zonas rurales de nuestra sierra, aún persiste la cashua, principalmente en época de pukllay o carnaval.

El huayno es expresión del puro sentimiento, de las alegrías y desventuras del peruano del ande, sea en su pueblo natal o en sus permanentes migraciones a otras latitudes (desde la epoca virreinal en los avatares de la mita minera hasta hoy, expulsado del campo por el neoliberalismo imperante).  Es por ello, muy vasto, diverso y profundo en su condición de portador de una historia vital, soporte no sólo de una poética quechua y aymara, sino propiamente en castellano, pues  perseveran también en sus líricas, vetas de añoso y memorioso romancero hispano (noche oscura... soñé que la nieve ardía... una paloma sobre una rama... juventud divino tesoro... malhaya mi suerte... al pie de un olivo verde...), amén de imaginarios míticos de origen greco-latino, como las perturbadoras sirenas (Ej: Serenitay).

Existen muchas variantes regionales.  Puedo mencionar en un rápido azar,  la "chuscada" de Ancash,  el "chimayche" de Ancash y Ayacucho, el "huaylarsh"  (o "huaylas") de Junín, el "k'ajelo" de Puno (zona sur-aymara), la "pandilla" o "huayño pandillero" de Puno-ciudad, la "chopqada" de Huancavelica*, la "huayllacha" de Caylloma-Arequipa,  la  "serranita" de Cajamarca y La Libertad, el huayno-sicuri de Puno, la "pampeña" de Arequipa-ciudad, etc...

El folleto del cual proviene el siguiente texto tiene apenas 32 páginas en las que se compilan textos escritos por José María Arguedas en distintos medios y fechas. "El wayno" es el primero; le siguen: "Notas sobre el folklore peruano" (1962), "El Jilguero del Huascarán" (1962); "Sobre Ima Sumac" (1944), "La Lira Paucina" (1963), "Raúl García" [Zárate] (1966) y "Los coliseos" (1968). Algunos de los textos exigen su contextualización en el tiempo en que fueron escritos; por ejemplo respecto al texto "El wayno...", estimo que la muliza tiene mucha belleza musical y poética (un ejemplo aqui o aqui), sobretodo aquellas que cantan temas referidos al obrero minero y que han sido puestas de lado del repertorio folclórico de difusión masiva.  

José María Arguedas fué antropólogo, educador y fundamentalmente escritor de afinada vena poética. Pudo ver y sentir el problema estructural que situaba lo indígena y lo occidental de nuestro país, en compartimentos contrapuestos, incomunicados, atravesados por el prejuicio. Por eso enfatizó siempre la necesidad de que la cultura indígena y mestiza, por ser la que estaba en situación de subordinación, adquiriera (conquistara) su propia voz y se expresara sin intermediaciones con dignidad, para que los peruanos que no conocían ese mundo, lo entendieran y aprendieran a amarlo y hacerlo suyo. Su obra no se circunscribe al "folclor" o a cuestiones político-ideológicas, sino que busca un cambio profundo de mentalidad (una des-colonización), un diálogo efectivo en nuestra vasta diversidad.  Supo celebrar las promesas del mestizaje, siempre y cuando fuéramos capaces de conjugar con inteligencia y sensibilidad, los elementos esenciales y mejor logrados de nuestra raíz indígena con la modernidad de canon europeo. Esto lamentablemente, no se ha logrado como es de desear en los proyectos modernistas que se imponen en el país en los últimos tiempos.


//m. cornejo d.






"Centro Musical Andino" con José María Arguedas. Izq. a der. y de atrás a adelante: Abraham Carrasco, Alejandro Carrasco, Miguel Sarmiento, Darío Quinto, Humberto Casas, Teófilo Hinostroza [también fotógrafo] , José María Arguedas, Zenobio Sanabria y Honorato Valle. Huancayo, 1954. 
Esta imagen proviene del folleto.







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Fuente:
Nuestra música popular y sus intérpretes
José María Arguedas
Lima : Mosca Azul & Horizonte, 1977
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El wayno
(La canción popular mestiza en el Perú, su valor documental y poético)


El wayno es como la huella clara y minuciosa que el pueblo mestizo ha ido dejando en el camino de salvación y de creación que ha seguido. En el wayno ha quedado toda la vida, todos los momentos de dolor, de alegría, de terrible lucha, y todos los instantes en que fue encontrando la luz y la salida al mundo grande en que podía ser como los mejores y rendir como los mejores. El wayno anónimo en cuyos versos esta el corazón del pueblo, desnudo y visible, el wayno del norte y del sur, del oeste y del oriente, de la quebrada y de la puna alta; del indio de la puna grande, solitario, aislado y dominado por la fuerza y la imagen que en su interior guarda de los "apus" (montañas); del indio de quebrada, negociante, enamorado y frecuente visita en las ciudades comerciales, pasajero bullón y hablador de los camiones de carga y de la tercera de los trenes de la Peruvian; el wayno anónimo, voz de los indios mineros de la Cerro de Pasco Copper, de las fundiciones de La Oroya y Casapalca, y el wayno de ahora, con la firma de Kilko Waraka, de Gabriel Aragón, de Pancho Gómez Negrón, de Edmundo Delgado Vivanco y Alfredo Macedo, en que el mestizo empieza a ser poeta visible y famoso en su provincia; waynos en los que el alma del mestizo, guía del pueblo andino del Perú, esta tan clara y tan visible como el alma popular de todos los tiempos del Perú en el wayno anónimo.

Y en la historia del wayno que es la historia del pueblo andino, hay algo que es fundamental: la música del wayno ha sido poco alterada, mientras que la letra ha evolucionado con rapidez y ha tornado formas infinitamente diversas, casi una forma para cada hombre. El indio y el mestizo de hoy, como el de hace cien años, sigue encontrando en esta música la expresión entera de su espíritu y de todas sus emociones. Son los mismos waynos antiguos los que hoy canta el mestizo, y mientras que solo quedan vestigios de la letra antigua de los cantos, la música ha sufrido cambios apenas perceptibles, como reacción del mestizo sobre la música antigua. Y los waynos nuevos, que empiezan a aparecer como obras de compositores populares conocidos, son en verdad, variaciones de los temas clásicos. Al mismo tiempo la música que ha venido de fuera: el jazz, el vals, la marinera… tienden, cada vez más en la sierra, a tomar el ritmo y el tono del wayno.

El único caso notable de creación de un género de música popular enteramente distinta, pero de inobjetable procedencia india, es el yaraví. El yaraví fue creado por el pueblo mestizo más diferenciado del indio, por un pueblo fronterizo con la costa, por Arequipa; en la época del romanticismo libertario poco después y casi a raíz de la popularización de los poemas del primer poeta mestizo del Perú, don Mariano Melgar, el mártir mas puro de la revolución libertaria, el mas grande de los románticos peruanos. Pero en Arequipa se canta y se toca el wayno tanto como el yaraví, porque el yaraví no se baila; el yaraví es solo para cantar, cuando se ha perdido alguna gran esperanza, o cuando se siente o se desea hacer sentir alguna pena.

Otro grupo de pueblos que por causas sociales y económicas propias precipitó su proceso de intervención en la vida activa del país, y por tanto su proceso de mestizaje, creó asimismo otro género nuevo de canción popular, cuyo origen indio es discutido, pero no su carácter actual, evidentemente mestizo; me refiero a la "muliza" de los pueblos mineros y campesinos del centro del Perú. Pero la muliza es música pobre, y es también pobre como poesía. Y así como en Arequipa se canta y se baila el wayno, en el centro se canta y se baila mucho más el wayno que la muliza.

El wayno es pues, canto universal del Perú indio y mestizo. Ha sido su voz y su expresión mas legítima a través de todos los tiempos. Y en los waynos antiguos se puede estudiar el proceso de mestizaje, así como en los fósiles que han quedado incrustados en las capas geológicas se estudia y se reconoce la edad de la Tierra, con la diferencia de que los waynos antiguos hablan y cuentan por sí mismos la historia espiritual del pueblo mestizo.

El wayno empieza a ser de autor conocido

En el momento en que el mestizo logra personería, en que logra diferenciarse del pueblo indio pero conservando al mismo tiempo una filiación de ascendencia india, en la que muchos caracteres del espíritu español viven con todo su dinamismo y sus virtudes, es decir, cuando el mestizo llega a constituir un pueblo diferenciado y nuevo, entonces aparece el wayno popular con firma de autor conocido. Y aparece por la misma razón, el poeta y el músico popular, querido y famoso en su provincia, de personalidad y de genio propio, a través de cuya expresión es posible conocer y sentir el alma popular porque sus cantos son tornados unánimemente por el pueblo, pero en los cuales también se reconoce la voz perfectamente individual, la palpitación y la vida de un hombre distinto de los demás hombres de su pueblo y de su clase, aunque exista y padezca por causas comunes a todos los de su región.

Es interesante comprobar cómo en el centro del Perú es donde aparece primero el canto mestizo con firma y de autor conocido. Desde fines del siglo pasado escriben "mulizas" músicos populares de Tarma, Jauja y Cerro de Pasco, mientras que en el sur, el wayno de autor conocido aparece apenas desde hace unos veinte años. Hay muchas causas especiales que concurrieron a determinar esta diferencia de tiempo en que nace el canto popular de autor conocido en las dos regiones mas indias del Perú, pero creo que la causa fundamental es la diferencia de ritmo con que se desarrolla el proceso del mestizaje en estas dos regiones. En la región minera y comercial del centro, el mestizaje se precipitó y tuvo un desarrollo mucho más rápido. Esta relativa prontitud con que el pueblo de esa región se castellaniza e ingresa al mestizaje se debe principalmente a causas de orden económico: las grandes minas del centro del Perú, de casi todo el departamento de Junín, el comercio activo que a causa de la explotación de las minas se hace en todas estas provincias, y quizá también la menor energía de la cultura nativa india, que tuvo sus focos más bien en el sur y en la región chanka que en el actual departamento de Junín. Por estas causas el mestizaje y la castellanizacion se aceleró en las provincias del centro, y desde fines del siglo pasado se canta más en castellano que en quechua en todas las provincias del Perú. El señor José Hidalgo editó en 1937 cerca de 700 mulizas de autor conocido, todas en castellano. La letra de estas mulizas es de dominante espíritu español y se parece más bien a la letra de los yaravíes. Como el yaraví, la muliza es de tono romántico, en versos rimados, en los que se reconoce, sin ningún esfuerzo, el predominio del verso y del alma española.

El canto popular mestizo de autor conocido tardó mucho más en aparecer en el sur. Ya hemos dicho que la aparición de los cantores populares conocidos está, en la sierra del Perú, en razón directa de la influencia del mestizo en la vida del pueblo, de la mayor o menor prontitud con que el mestizo cobra personería e interviene en la vida activa de su región. En el sur, el mestizo y la castellanización del indio se hacen con tremenda lentitud. Durante los primeros siglos del coloniaje, es más rápida y efectiva la indigenización del conquistador, su adaptación al quechua, que la castellanización del indio. El Ande del sur y el pueblo nativo del sur, la fiesta india del sur vencen, dominan e involucran al conquistador que se interna en el mundo indio. Es con el dominio político, cada vez más definitivo, con el usufructo que las capitales políticas coloniales y los grandes señores sacaron, por la violencia, de la población nativa, y con la solidaridad que los criollos prestaron a este sistema, que el español empieza a doblegar la gran energía del quechua como cultura y como idioma. Pero este lento dominio del español en el sur del Perú no ha concluido todavía, sigue su proceso. Y la energía indestructible del quechua deja su herencia en el alma del mestizo castellanizado; porque este mestizo del sur, a pesar de que sólo lee castellano y se ha educado en castellano, cuando canta lo hace mejor y más legítimamente en quechua.

Por eso la canción popular mestiza de autor conocido, en el sur aparece en quechua y en castellano al mismo tiempo, siendo de valor poético del wayno quechua, superior al que se escribe en castellano. Kilko Waraka y Gabriel Aragón, son los dos símbolos se esta nueva corriente de la poseía y el canto popular del sur en el Perú.

La Prensa, Buenos Aires, 18 de agosto de 1940






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Audio

A conciencia de los riesgos de sumergirse en tan vasto y profundo mar,  en permanente movimiento (a merced siempre de  vaivenes oportunistas del mercado del "folclor" y la "fusión"), la siguiente lista procura agrupar canciones según estilos regionales.
Es sólo  un referente  indiciario, pues al interior de cada departamento, de cada provincia, hay variantes, que hasta ahora, creo, una sola persona no podría conmensurar.  Además, a lo largo de una ya larga historia,  muchos  huaynos han trascendido sus topografías aldeanas, viajando largas distancias en boca de andariegos cantores, adquiriendo una y otra vez  modificaciones (en música y verso) que han  mutado en nuevas canciones.   En el profuso y enmarañado sistema circulatorio de ese ente vivo que es la cultura oral andina, lleno de riesgos para el pretencioso taxónomo, los mapas políticos se hacen secundarios ante la fuerza unificadora de viejas historias comunes (por ejemplo: los espacios caxamarca,  chanka,  huanca... las continuidades que existen con el actual territorio boliviano, etc.).  
Es necesario de todos modos,  tratar de aprehender algunos referentes aproximativos de los estilos regionales del huayno  para entender algo de sus múltiples formas de  evolucionar y diversificarse, y con ello, de expresar una parte fundamental de nuestra identidad nacional.  En los casos de dudas, he oído atentamente el estilo de la música, la estructura de la canción, para confirmar la asignación topográfica.
Está priorizado el audio antes que la calidad del video.  Entre paréntesis los intérpretes;  falta corroborar varias autorías.



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    [*]  Clara influencia del estilo de  la sierra de Lima (Cajatambo, Oyón...)
    [1]  Mezcla un tempo de huayno con otro género, por precisar (tal vez carnaval)
    [2]  Versión chichera de Los Shapis como El Aguajal aqui
    [3]  Apaza Monroy es de Puno, pero el estilo de este huayno es de la sierra de Lima.  La conocida versión de Dina Páucar se puede escuchar aqui
    [4]  Yauyos está en la  sierra sur de Lima, limítrofe con Junín.  El primer tema es un pasacalle, el segundo, huayno.
    [5] Este huayno tiene clara influencia de pampeña arequipeña.  Rosendo Huirse vivió y falleció al pie del Misti.  Fue grabado en la década de 1940 en Buenos Aires por Jorge Huirse [hijo del compositor] y su orquesta, dentro de un amplio repertorio de música peruana que tendría amplia difusión en la región andina.  La también popular versión de Los Dávalos,  aquí



    Breve cancionero



    Toma mi retrato- huayno popular de Cerro de Pasco
    Alma Cerreña de La Oroya
    Violín: Fidel Roque López 
    Guitarra: César Rojas Macasi
    subido por Mulizas Pasco
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    Andahuaylina lunarejita - huayno popular de Apurímac
    Interpretación: Los Cholos
    subido por Félix Caballero Céspedes


    Andahuaylina color de la luna
    talaverina color de la perla
    ojitos negros, nariz perfilada
    cara redonda, luna de cristal
    Ay los ojos, ojitos que tienes
    ay, pena, pena, penando me tienen
    por el mirar de tus lindos ojos
    por el [temblar] de tus labios rojos
    Si tu me quieres mándame una carta
    En esa carta, manda tu retrato
    entonces si, sabré que me quieres
    con toda el alma, vida y corazón
    Aguila negra préstame tus alas
    para seguir a mi palomita
    ella se fue, dejando su nido
    sin que le diera ningún motivo

    Fuga
    Aunque me veas caer
    como el aguacero
    aunque me veas rodar
    como el limón verde
    pero no sabes decr
    "vente a mi ladito"




    Airampito - huaylas popular de Junín
    Dúo Caballeros de Huancayo
    Autoría: Tomás Palacios [¿o de Tiburcio Mallaupoma?]
    subido por alberto barrera
    Versión de Raymond Thevenot aquí

    Wayno:
    Estoy muy triste en la vida
    malhaya mi destino, airampito
    como quisiera tomar chichita de tus flores
    asi podría beber el nectar del olvido
    Desde muy joven en la vida 
    amaba con el alma, airampito.
    Tantas mentiras, tantos engaños he sufrido
    ya no quisiera amar a nadie en la vida.

    Fuga:
    ¡Ay! airampito, airampo, 
    tú nomás sabes mi dolor.
    El dolor que voy llevando 
    aquí dentro de mi pecho



    Puro sentimiento - huayno popular de Ayacucho
    Nelly Munguia
    subido por  Pepe B


    Altun pawaq chiwillituy
    tapuripusqayki
    Kaynintachun pasallarca
    sapan ripuq urpi, ingrata paloma
    Kikichallanmi pasallarca
    kuyay yanallaypa
    mana imapi piñachichkatiy
    puro sentimiento, ingrata paloma
    Sutiy riqsiyllam yanallaypa
    blanca palomita
    alachanpi lunarchayuq
    pimientapa rurun, canelapa sisan
    Ama ya trago, ama ya aqa
    ama ya machachiwaychu
    sencillamente, humildemente
    ñuqaqa tumaykusayki,
    ñuqaqa upyaykusayki
    Ama ya trago, ama ya aqa
    ama ya machachiwaychu
    sencillamente, humildemente
    ñuqaqa tumaykusayki,
    ñuqaqa upyaykusayki




    Huaynos populares del Cusco 
    Hermanos Vera
    Subido por
    Ana G.
     

    Letra de Saqsaywamanpi (min. 9:50)
    Sobre la letra de este huayno, se puede visitar este enlace

    Saqsaywamanpi, pukuy pukuycha

    imallamantas qanri waqanki
    noqachu kanki waqanaytipak
    mana mamayoq mana taytayoq

    Machu Pichupi ch'inicha challwa 
    qhachqa rumicha amparuchaykuq  
    amparuchayki tukurqukuptin 
    nuqam mamayuq, nuqam taytayuq

    Saksaywaman patachapi 
    ch'ulla kutillam tuparqanchik 
    chaytañataq runa rimasqa  
    sapa kutillam tupan nispa

    Estoy llorando amargamente
    por una chola que no me quiere
    ella me dice que soy borracho
    pero no sabe porque yo tomo
    [...]




    Cardo santo - pampeña de Arequipa
    Dúo Chávez- Abarca (grabado por la Victor TM en Arequipa, 1928)
    subido por granchachani


    En el campo hay una flor, 
    en el campo hay una flor
    que le llaman cardo santo, 
    que le llaman cardo santo, cholitay
    Ay si, ay no, ay si, ay no
    no te peines con el pei, 
    con el peine que me peino yo

    Mírala por buena alhaja
    haya padecido tanto
    haya padecido tanto, cholitay
    Ay si, ay no, ay si, ay no
    no te peines con el pei, 
    con el peine que me peino yo



    Por tu natal  (o Noche serena) - huayno serenatero de Puno
    Huayño de la provincia de Yunguyo (Puno), que se canta en las serenatas para celebrar los cumpleaños
    Julio Sancho y Los Kollavinos grabaron este tema en 1962 para la disquera "El Virrey" (el disco incluía además: Pomateñita, Ojos negros y Flor de Kaluyo).
    Julio Sancho (Puno 1935- Lima 2007) residió en Lima, donde no dejó de dedicarse al rescate y composición de música aymara.




    En esta noche serena
    a los rayos de la luna
    han venido tus amigos
    recordando que es tu santo 
    Ahora sólo esperamos
    que nos abras ya tu puerta
    para poderte abrazar
    por el día de tu santo 
    Del cielo cayó una palma
    toda llena de matices
    con letras de oro te dice
    que los cumplas muy felices
    Ahora solo esperamos
    que nos abras ya tu puerta
    para poderte abrazar
    por el día de tu santo



    Cuculí madrugadora - Huayno popular de la sierra centro-sur (Ayacucho, Junin, Huancavelica, Arequipa, Cusco...)
    Los Heraldos (de Puquio, Ayacucho)
    Disco "Puro sentimiento"






    Letra recopilada por Sergio Quijada Jara en el departamento de Junín [cf.  el ejemplo  N° 6]:

    Cuando salí de mi tierra
    cuculí madrugadora,
    hasta las piedras lloraron
    a las cuatro de la mañana
    encanto de mi persona
    Qué bonitos ojos tienes
    cuculí madrugadora,
    para robar corazones
    a las cuatro de la mañana
    encanto de mi persona
    Mañana cuando me vaya
    cuculí madrugadora,
    llorarás si me has querido
    a las cuatro de la mañana
    encanto de mi persona
    Quién dice que no se goza
    cuculí madrugadora,
    sabiendo sobrellevarse
    a las cuatro de la mañana
    encanto de mi persona



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    Enlaces



    Guitarra peruana  - escalas del huayno
    Tutorial del huayno ayacuchano - técnicas de digitación (guitarra)
    Seis cuerdas entre duendes y camaquenes
    El arpa peruana - Claude Ferrier
    El charango - José María Arguedas
    Huayno y rondin
    Bandurrias de Cusco y Huancavelica
    Huaynos de distintas regiones con charango [audios]
    Arpas y violines en la cultura musical andina
    El país de los saxos  [Junín] - documental de Sonia Goldenberg (vista parcial)
    Sobre Lino Gabriel Aragón Claros [arpista cusqueño]
    El violín de Ishua.  Biografía de un intérprete de música folclórica - J. Gushiken
    Wayno y kkhaswa - Jorge Lira
    Huaynos híbridos... - Julio Mendívil
    Espíritu bohemio en la inmensidad de la puna (hualaychos, qorilazos, k'arabotas)
    Los pájaros en el folklore de la sierra central peruana - Sergio Quijada Jara
    El huayno como música popular: una construcción identitaria arequipeña del siglo XX  [p. 36 y ss]
    Importancia de la música en la poética quechua
    Cantar de Misael
    Huayno.  Music of Peru - Vol 1 (1949-1989)
    Huayno. Music of Peru - Vol 2 (1991)  [audio]
    Acerca del registro de artistas "folklóricos" que hizo JMA
    "Las raíces de la chicha" [aportes del huayno]
    Archivo Sonoro DPI - Ministerio de Cultura




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