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octubre 15, 2019

Los cuatro cascos cantantes


El impacto del caballo en nuestra cultura popular mestiza hispanohablante, a nivel de las artes expresivas es de una riqueza inconmensurable.  Entre el  constante trajín de esos cuatro cascos, siempre fieles y abnegados, se crearon y re-crearon cantos, refranes, poemas, mitos y leyendas, técnicas del trajín arrieril (cómo hacer esos odres para el vino y el aguardiente, cómo fabricar y ornamentar esos ponchos, esos sombreros, esos chalecos, esas camisas, esos sacos, esas chalinas, esas polainas, esas botas de cuero, esas mantas, cómo anudar esas sogas, esos cabestros, cómo cocinar esos alimentos, cómo conservarlos, cómo transportarlos, cómo forjar esas espuelas, esos cuchillos, esas hebillas, esos herrajes, etc., etc...).

El cowboy del oeste norteamericano (por 3 siglos territorio hispano-mexicano), el charro mexicano, el gaucho rioplatense y brasileño, el huaso chileno, el llanero venezolano, entre otros similares del espacio iberoamericano, tributan a la herencia cultural de los vaqueros andaluces, en particular, de las Marismas de Guadalquivir.  A ellos se emparentan en el Perú, en un singular proceso de mestizaje de inmersión en el vasto mundo indígena, los hualaychos-qorilazos del Cusco y los k'arabotas de Puno en la sierra sur, de los que tenemos esbozo en el texto Espíritu bohemio en la inmensidad de la puna.  Otros personajes populares afines, no exactamente dentro del patrón de la cultura vaquera, sino de la centralidad del caballo en su cultura, son los morochucos de la provincia de Cangallo (Ayacucho), y los chalanes de la costa norte y centro (que  lograron desarrollar una especie de caballo de silla, adaptada a las arenas costeras).  Los hualaychos y los k'arabotas sí han sido vaqueros, vaqueros de puna.

La centralidad en la cultura popular de esos caballos fieles e incansables, se plasmó por siglos en la vigencia de la actividad arrieril.  Fueron los arrieros, cuya memoria aún permanece viva  en la niñez de los abuelos, los  mayores articuladores de nuestros rasgos en común, entre los que sobresale el canto.  Cómo explicar de otra manera que nuestros sentidos yaravíes melgarianos, nuestros huaynos y valses, se cantaran o re-crearan a tan grandes distancias, desde el noroeste argentino hasta el actual Ecuador.  Dentro del cancionero popular del arriero, son incontables los temas dedicados a su fiel compañero:

Caballito mala cara
mala suerte habías tenido
Duenochayqui preso canan 
cama piraq mayraq sillayucusunqui...

Caballito, caballo mañoso
caballito, caballo brioso
llévame, llévame
a tierras lejanas...

Mi cawallo y mi mujera
se han perdido al mismo tiempo
yo no lloro por mi mujera
mas mi lloro por mi cawallo...


La cultura mestiza hispanoamericana, y del oeste de Estados Unidos le debe un lugar principal a la herencia de la doma vaquera andaluza (cf. este video), un aspecto poco relievado, valorado y divulgado en su real magnitud, pues bien sabemos que ser "moderno" hoy en día, implica no querer  tener memoria histórica, y repetir  los tópicos anti-hispanos de siempre, sin asomarse a revisarlos siquiera.  Un autor que ha investigado la doma vaquera y su proyección en América, es Borja Cardeluz [cf. este vídeo y este otro].

Algunos aspectos de la cultura vaquera implican violencia sobre el animal domado, según nuestros estándares actuales.  Eso está sobre todo en los protocolos del rodeo, que implican aspectos rituales y competitivos a la vez, de enorme efecto catártico y de cohesión social.

// m. cornejo d.




El caballo chumbivilcano
Auspiciado por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega
subido por Folklore Peruano




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abril 20, 2017

"Walaycho"

Revisé esta novela de Antero Peralta Vásquez en la Biblioteca Municipal "Ricardo Palma" de Miraflores.  Pertenece al fondo intangible de Augusto Tamayo Vargas y sólo se puede leer en sala.  El título llamó mi atención por una materia pendiente de nuestra historia musical, apenas atisbada en esta vieja entrada:  Espíritu bohemio en la inmensidad de la puna.  

Peralta, filósofo, tribuno y maestro,  nació en la provincia de Parinacohas, Ayacucho, pero se educó, vivió y murió en Arequipa (una callecita de Umacollo lleva su nombre).  Siendo una obra de ficción, "Walaycho" se basa en sus propias vivencias, abarcando no sólo su tierra de origen sino zonas de la sierra apurimeña y arequipeña.  Narra el drama de las relaciones de poder entre hacendados (más señoriales que  gamonales) y comunarios campesinos indígenas en una época de transición entre el fin del oncenio de Leguía y el inicio del régimen de Sánchez Cerro (c. 1930-31).

 Acusa influencia estilística de la vanguardia literaria surperuana de inicios del siglo XX y ofrece múltiples vetas de relevancia sociológica, siendo la  música, aunque importante, sólo una de ellas: hay por ejemplo, descripciones de fiestas, danzas y letras de huaynos, wayllachas y carnavales en español y quechua.  Extraña que al presente no haya sido objeto de mayor divulgación y estudio, pues la edición original (Arequipa : Cuzzi, 1966, 475 p.), no ha tenido ninguna re-edición, y es de difícil acceso.  Se repite el sino de las literaturas producidas y publicadas en las periferias (de "provincias"): su valoración depende no sólo de sus propios méritos sino de circunstancias variables que van del deliberado olvido al rescate providencial.

El "Walaycho" es un prototipo social característico de la sierra surandina peruana que tuvo viva vigencia hasta antes de la Reforma Agraria (1968).  No es uniforme, tiene matices en función del grado de mestizaje y por lo tanto, de la clase social.  Por los valores de clara raíz hispánica que enarbola (espíritu bohemio, rebelde, quijotesco, galante, mujeriego, artista empírico de dotes poético-musicales, viajero impenitente en contacto con la naturaleza, hábil jinete y laceador de caballos y toros....),  muy probablemente surge del seno de las familias "mistis" de provincia, de los hacendados  aposentados y aquerenciados entre quebradas y cordilleras de la agreste geografía  surandina, que se dedicaron principalmente a la actividad agro-ganadera y arrieril.  Por ósmosis de estrecha convivencia, pronta y progresivamente fue emulado por el emergente sector "cholo" (sujeto racialmente indio pero cada vez más amestizado culturalmente).  El cusqueño Pancho Gómez Negrón ha pasado a la historia como uno de sus arquetipos más memorables

"Walaycho" es  sustantivo que atraviesa el texto para construir una épica  histórica dejada atrás  a medida que se han ido fraguando,  merced a la migración y la movilidad social,  nuestras incipientes clases medias urbanas, en contrapunto con  la incontenible "cholificación" de esas mismas urbes.  Épica nucleada en la casta del "Walaycho", orgullosamente enarbolada por Máximo Petronel, joven abogado de ideales justicieros, miembro de una familia  terrateniente de Anyalo.  No podía faltar una conflictiva relación amorosa con la cholita más bella del lugar, llamada Zelmicha Puma.

Ecos vivos de esa época dura de mistis e indios, se traducen al día de hoy en la música y las danzas folclorizadas de Puno, Cusco, Apurímac y Ayacucho.  Ese walaycho sublimado de régimen estamental y patriarcal, al día de hoy se diversifica en los matices regionales del qorilazo, el k'arabotas o el morochuco.

 Cito a continuación algunos párrafos en que Peralta dibuja la idiosincracia de este personaje:

  • ...renombrado "cholero", el Don Juan criollo a quien bastaba tomar la iniciativa para llegar al objetivo, el niño sobrado i "confianzudo" que tuteaba por igual a mestizas, cholas e indígenas, se queda ahora contemplando como un bobo a la moza morena... 
    (p. 20)
  • ¿Tanto mal me deseas madre?
    - ¡Calla estúpido! ¿yo desearte males? Digo que tú tiene todas las del walaycho: complaciente con los amigos, ojo vivo para las mujeres, generoso hasta el ridículo i siempre planchado de bolsillos; deseando todo para los demás i nada para el provecho propio; sacando el pecho en defensa de los pobres diablos que nunca agradecen, i enfrentándote a los poderosos que todo lo tienen en sus manos"
    No es culpa mía mamá si tengo algo de Quijote en la sangre...

    (p. 40)
  • ...yo no soy un walaycho vulgar.  No puedo seguir siéndolo.  No precisamente porque está de moda vituperar el donjuanismo sino porque es cosa de cobardes i de pobres diablos cifrar el goce de los sentidos en la infelicidad de las mujeres.  Que esto es demasiado sentimentalismo, puede ser.  Pero es lo correcto.  No todas las mujeres toman el amor por mero pasatiempo.  I menos estas mujeres ingenuas de la sierra, para quienes el amor es algo trascendental.  I por otro lado, aunque es bellísima esta Zelmicha, yo no me voy a casar con ella.  No por el prejuicio de que soy un doctor i ella es una cholita talón rajado.  Yo soy un revolucionario.  Para mí han desparecido las fronteras sociales.  Pero... ¿pero qué?  Creo que de la teoría a la práctica hay mucha distancia.  ¿Cómo podría ser que yo...?  Ah, soy todavía una víctima de los prejuicios feudales...
     (p. 42)
  • Máximo Petronel, walaycho por sus cuatro costados, es decir, más enamorado que un gallito chino, tenía siempre en mente aquella máxima antigua : "toda oveja con su pareja", por eso, desde que aprendió a cantar sin gallitos, nunca dejó de tener su amada fiel i complaciente...
    (p. 143)
  • El hombre de Soraya  vive inmerso en tinta de tinterillo plácidamente, como en modorra de parásito -enfiló su pensamiento por otro paraje mental-.  Se conserva en alcohol.  Esta vida urbana de chupatintas i politiqueros voraces  está en consonancia con los remansos de vida de estos valles interandinos.  Estos agricultores rutinarios, comerciantes de bajo vuelo i reseros de segunda mano carecen  de bravura i de espíritu de aventura.  No son capaces de jugarse la vida ni siquiera en defensa propia.  carecen de audacia.  No son de empresa.  Los karabotas chumbivilcanos i los morochucos humanguinos son sin duda una excepción, producto de las montañas abruptas i de las sierras inclementes.  Hablamos de esto mestizos sensuales, huesos dulces, de Soraya, quienes tendrían que dormir a los pies  de aquéllos para aprender a lacear toros bravos en campo pelado i a dominar endiablados caballitos saltamontes de pelo zambo i alma atravesada...
    (p. 258)
  • Iba Petronel calle abajo, noche adentro, sin rubo fijo.  Su lengua acibarada registraba la cicuta de la exasperación.  Quería resumir su vida en un juicio.  No podía.  No tenía  mano sino juicios ajenos.  Tal vez acertados.  Su propia madre le había dicho una vez: " eres un hombre raro: mitad bohemio i mitad Quijote: walaycho".
    (p. 474)

febrero 16, 2011

"El hombre del charango"


Fuente:
El Pueblo. Arequipa, 27 de julio de 1944 p. 12
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El hombre del charango
Alejandro Peralta Miranda


Sol de amanecer, vigila
el horizonte de fuego;
trinos de luz, voces de agua
llenan sementera y cielo;
salvias, retamas y espino
plantan el aire a su encuentro:
viento y roca le dan paso.
Sombra del nevero.

¿De qué rinconada en flor
viene musical el viento?
Viene de los roquedales
volando de cerro en cerro

No tiene figura humana
pero tiene ágiles dedos
crecido entre azada y látigo,
veinte años en duro cuerpo;
no sabe si vive o sueña
lleva torrentes de sangre
y firme armazón de huesos.

De uñas se prendió a la aurora
y escapó del vericueto;
al abrigo de sus piojos
siente que es suyo su cuerpo
(Charango madrugador,
ala de vértigo).

Débiles son sus dos manos
para retenerlo quieto
que ya voló, cielo arriba,
gorrión del quinual enhiesto.

Esta es su arma, la única arma
de la que se llama dueño;
terciada en su firme busto
el tórax de parapeto,
¿es un hombre? ¡será un hombre!
Que no hay mal que sea eterno.

Para adormecer las sienes
cualquier muladar es bueno.
"Hombre soy", le grita aquel
que forcejea en su encierro,
pues lleva figura humana
y espaldas de peñascal
para seguir resistiendo.

(Charango trasnochador,
refugio del harapiento)




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Video



Phaxsi Aruma
Estudiantina Auténticos K'arabotas de Pichacani
Autor: Hector Jesús Asqui Ch.
subido por raymi andino








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La vanguardia peruana y Alejandro Peralta
Kajelo: el mundo del K'arabotas
Charango cholo


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agosto 21, 2010

Charango cholo


"Biografía de mi charango"
Luis Nieto
A Humberto Vidal


Charanguista en estación de ferrocarril de Machu Picchu - fotograma de película de Watson Kintner (1950)



Tu vida comienza con un disparo
al corazón herido de la guitarra
que se deshizo en lágrimas...

Pobre guitarra de pena!

Desde entonces, ella camina
del brazo de un sollozo,
toda vestida de llanto.

Charango, charango cholo:
naciste de la herida de un canto
a la orilla misma de la queja.

Una flor de sangre
te mira desde el polvo
y una paloma llora entre tus manos...

No sé por qué, pero siempre te persigue
el viento de las guitarras
hasta llagar la quena
que te crece en el alma.

Vestido con tu poncho de canciones,
envuelto con tu bufanda de auroras
y de trinos,
todo llovido de pájaros,
te has ido en aventura a las punas más altas.

Allí comenzó la historia de tus hazañas.

Borracho de waynos,
bebiendo a tragos largos el cañazo de tus penas,
te hiciste forajido cazador de sollozos.

Desde la cumbre de un grito,
te pusiste a merodear
el rebaño de miradas de las cholas bonitas.

Galopando en el lomo de un silbido,
agitando al aire libre tu chullo dominguero,
quemaste el cielo serrano con el arco-iris
de tu waraka de siete colores.

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Oh, charango, charango cholo,
camorrista y jaranero:
un día cualquiera, a la hora del alba,
te hiciste bandolero de puna brava.

Cómo se estremeció bajo el cuchillo de tu risa
el sembrado de jilgueros
que nacía en el corazón de las cholitas.

Cuando te veían venir de lejos,
de tan lejos,
los gorriones que cantaban en los ojos capulíes
de tu Antucacha,
se morían de golpe al borde de las lágrimas...

Cuántas veces sobre su pecho golondrina
te vi degollar las palomas cautivas de sus senos
bajo un cielo de waynos,
en tanto que un río herido de torcazas
descendía al corazón agónico de las guitarras.

Desde entonces, charango,
mordido por una jauría de recuerdos,
vas caminando por una floresta de disparos,
mientras el alarido de las kantutas
te crece como un incendio entre las manos.

Cuzco, mayo - agosto de 1942

En: Charango. Romancero Cholo (Cusco : Instituto Americano de Arte, 1942)
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Carnaval
Lucio Vita
DVD Charango Qorilazo del Perú vol II.
subido por pepecharango




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Espíritu bohemio en la inmensidad de la puna
K'ajelo: el mundo del K'arabotas 

"Walaycho"

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enero 10, 2009

Espíritu bohemio en la inmensidad de la puna



última actualización: 19 dic. 2014


Pancho Gómez Negrón, walaycho del Cusco

"Gitano",  "Se dice de la vida que se aparta de las normas y convenciones sociales, principalmente la atribuida a los artistas". Son dos de los significados que ofrece la Real Academia de la Lengua Española para la palabra "bohemio" en el contexto europeo. La bohemia parisina de los siglos XIX-XX, más vinculada al romanticismo que al modernismo y el vanguardismo, es el referente principal.

Esencialmente artista e irreverente, el bohemio es una identidad conscientemente generada para rechazar a la burguesía, creadora y consumidora de un mercado convencional del arte. Es el individualismo entregado al arte por el arte.

Este fenómeno tuvo émulos en nuestra zona sur-andina, pero con características propias: El entorno natural y el paisaje, son las principales fuentes de inspiración, y la identidad se construye en oposición al dominio cultural de Lima, más que de la burguesía (1). Esto se dió principalmente en Cusco y Puno -los dos principales centros de desarrollo narrativo del indigenismo surandino-, donde no existía una burguesía sólida, sino sociedades polarizadas entre hacendados (gamonales) y una vasta masa de campesinos quechuas y aymaras (en el campo) o bien, entre  señores "jailones"  y una vasta servidumbre indígena tratada en términos cuasi esclavistas (en las ciudades). El mercado del arte era prácticamente nulo. 

Deborah Poole (2000) diserta ampliamente sobre la figura de Juan Manuel Figueroa Aznar como modelo de bohemio cusqueño (o más precisamente cusqueñizado -pues había nacido en Ancash-), dedicado principalmente a la fotografía artística, la pintura y el teatro; a ello tal vez cabe aproximar el caso de Arturo Peralta (o Gamaliel Churata) y su grupo Orkopata en Puno, dedicados principalmente a la literatura.  En estos dos casos, el escenario es mayormente urbano e intelectual. Sin embargo, en el ámbito rural existe un fenómeno afín,  abierto a las inquietudes del espíritu rebelde y artístico, pero no intelectualizado sino antes bien, trashumante e iletrado, por su condición predominantemente arrieril.   Se trata de personajes mestizos encarnados en el  K'arabotas  de la zona aymara de Puno, y el Walaycho de las zonas quechuas de Apurímac, Cusco y Puno.  En el caso específico de la provincia cusqueña de Chumbivilcas, el Walaycho ha devenido en ser llamado también, Q'orilazo (2):

  • En el Cusco, estas ideas sobre la naturaleza, el individualismo y el rebelde bohemio, tal vez estuvieron mejor articuladas en la idea popular del walaychu. En quechua walaychu se refiere al hombre que reemplaza los lazos sociales o familiares por una existencia infatigable y vagabunda que a pesar de todo, a diferencia del bohemio europeo, no está totalmente desprotegida ni desarraigada. Por el contrario, el walaychu reemplaza su tradición comunal y familiar por un apego profundamente sentimental a la tierra. Este apego emocional a una provincia, región o paisaje es considerado la fuente de las sublimes sensibilidades artísticas y musicales del walaychu. Los intelectuales cusqueños se veían a sí mismos edificando sobre este concepto, de sensibilidad estética, una comunidad basada en un sentimiento artístico compartido. (3)

Estos personajes eran cultural y socialmente mestizos y no tenían educación institucionalizada; su conocimiento era empírico, producto de la experiencia de la vida misma, estrechamente vinculada a la naturaleza. Lo más probable es que ellos hayan influenciado en mayor o menor medida a los bohemios urbanos e intelectuales de Cusco y Puno, tanto en la búsqueda de inspiración en el paisaje (el  "telurismo" del que se habla recurrentemente en los textos indigenistas), como en el aspecto de la reivindicación de la estética indígena-mestiza. Por ello, porqué no considerar a estos peculiares personajes surandinos como eventuales "puentes" o "mediadores culturales" entre la academia indigenista urbana y la masa indígena que ésta decía reivindicar.  Podemos verificar que con el tiempo estos personajes, por su estrecha convivencia con la población indígena fueron trasvasando a ésta buena parte de sus valores mestizos al tiempo que impactaban en los discursos narrativos de las élites letradas (4).

Acaso el más legendario de estos personajes fué Pancho Gómez Negrón, El Saqra del charango(5) (Colquemarca-Chumbivilcas 1908- ¿Cusco? 1950), quien además tocaba guitarra, mandolina, piano, pampapiano, arpa, waqa waqra (corneta de cachos de toro),  y distintos tipos de pinkuyllu (6). Es admirable que aprendiera a tocar todos esos instrumentos de manera autodidacta, lo cual confirma lo de las "sublimes sensibilidades artísticas y musicales" a que se solían entregar estos hombres aventureros. Es precisamente a través de esta faceta que llegó a alternar con los bohemios intelectuales del Cusco. De espíritu libre, recorrió el país haciendo presentaciones; también se presentó en Bolivia y probablemente en Argentina y Chile (7). Esto duró hasta 1944, en que "el corazón de un caballo bruto" (8) lo tumba en Sacsayhuamán durante la primera representación que se hizo de la ceremonia del Inti Raymi, caída de la que nunca pudo recuperarse y a consecuencia de la cual murió prematuramente en febrero de 1950. 

Hay un hermoso huayno popular titulado Wualaycho Bandido, dedicado a su memoria. En el casete Romance para Pancho Gómez Negrón (Cusco, producción Belén, s.f.) , grabado por el conjunto "Pancho Gómez Negrón", se encuentra este tema (9):


"Romance para Pancho Gómez Negrón"

Viento de pañolerías o vino de río,
en tu charango traías, chumbivilcano bravío (bis)
Quién no recuerda tu estampa de bandolero y poeta,
señor del Qeruila y la pampa, sobre tu caballo overo (bis)
Siempre te amó la chola en faena /y la barra / [sic.]
o la picante tonada del bordón de tu guitarra (bis)
Cholo serrano hecho de wayno y coraje,
abierto cual franca mano, y risueño como el paisaje (bis)
Pancho Gómez cholo jaranero (1),
"Diablo del charango", así te llamaron,(2)
símbolo presente de los qorilazos (3)
(bis 1 + 2 + 3)

Los q'orilazos, walaychos o q'arabotas, componían y cantaban sus huaynos en quechua, aymara o en español (según el caso), y frecuentemente mezclaban ambas lenguas.  Sus líricas eran fundamentalmente amorosas y existencialistas, conjugando poéticamente los dos mundos que los habitaban. Desde una narrativa romántica, surgen estos hombres enamoradizos pero de tercas soledades, en constante transhumancia a lomo de caballo (de allí el uso de largas botas), con su charango o mandolina bajo el poncho, dedicados a recorrer largas rutas de comercio (ganadero principalmente), consubstanciados con la inmensidad de la alta puna.

Desde una visión científica y tomando en cuenta la diversidad de caracteres que existen en todo grupo humano, podemos pensar en las diversas formas de violencia estructural  que sustentaban este modo de vida:  no sólo se trataba de una romántica vida bohemia a lomo de caballo sino de las penurias que la vida trashumante imponía y de los frecuentes  casos de desborde social traducidos en punible abigeato (síntoma de una precaria o nula presencia del Estado). En esta lucha por la sobrevivencia, la naturalización y apología de la fuerza (no sólo entre ellos sino en relación a la mujer y al animal -el caballo y el toro principalmente, zoo-iconos de fuerza y poder de origen hispano que tanto han fascinado al hombre del ande-) para afirmar independencia, irreverencia y bravura, es una construcción ideológica inserta en un contexto material y un esquema de poderes que han tenido  permanencias y cambios a lo largo del siglo XX hasta la actualidad, y que sería importante tema de estudio y reflexión (10).
//marcela cornejo d.


Walaycho de Huancané (Puno), 1940's
Fotógrafo: Abraham Guillén  (archivo del Museo Nacional de la Cultura Peruana)



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  1. Déborah Poole,"Visión, raza y modernidad. Una economía visual del mundo andino en imágenes". Lima : SUR, 2000, p. 218.
  2. Palabra quechua que significa "lazo de oro", en alusión a la destreza en el uso del lazo ("liwi") con los animales.
  3. Poole, op. cit., p.219
  4. Acotación oportuna para el caso de los Morochucos de Cangallo (Ayacucho), que comparten características en común con nuestros personajes:  mestizos  mayormente quechua-hablantes, ocupantes de inhóspitas alturas andinas donde se dedicaban a la ganadería, aguerridos jinetes,  trajinantes, artistas natos para la poesía y la música  con wajrapucus y charangos,  pero que  a su vez, tienen otras muy particulares  (su origen,  y su participación política en las guerras de independencia, sobretodo) que los hacen un caso muy particular.  Se puede consultar al respecto, el libro  Los Morochucos y Ayacucho Tradicional de Carlos Mendívil (Lima : Ed. Lit. La Confianza, 1968), y esta cuenta de FB
  5. Palabra quechua que significa aproximadamente "diablo"
  6. Zoila Mendoza Walker, ""Crear y sentir lo nuestro. Folclor, identidad regional y nacional en el Cuzco, siglo XX". Lima : PUCP, 2006, p. 126.
  7. Zoila Mendoza Walke, op. cit., p. 129
  8. Verso del huayno "Enfermerita de Antonio Lorena", que compuso después de su accidente (Mendoza  op. cit., p. 131).
  9. Si le qorilazo m’était chanté - Delphine Vié , p. 112. La letra transcrita en esta fuente presenta algunos puntos de incongruencia (sobretodo en los versos 5 y 6), se ha tratado de ajustar el texto, pero sólo la audición podrá absolver del todo el problema.
  10. Un enfoque para el caso de los q'orilazos de Chumbivilcas : El folkore de la violencia en una provincia alta del Cusco, de Deborah Poole. En: Poder y violencia en los Andes. Henrique Urbano (comp.). Cusco : Centro de Estudios Rurales Andinos "Bartolomé de Las Casas", 1991, pp. 277-297
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Audio


Tucumanos  - Azangarino cholada (Puno)
Grupo Sillustani
Autor de "Azangarino Cholada": Pompeyo Aragón
Un video referencial sobre la danza folklórica  Los Tucumanos, que alegoriza a estos personajes del arrieraje que llegaban hasta y retornaban desde el N.O. argentino, se puede ver aquí

Azangarino cholada,
lucero, lucero de la mañana (bis)
Azangarino pueblo
bello sankayo t'ica
charango de mi cholada
Pueblo serrano mío
orgulloso te canto
porque eres saqra(*) y bandido
Tus ríos silenciosos
tus cerros jallujallu
sangre y corazón de cholo
Nunca olvidarte puedo
walaycho(*) de las punas
oro sonoro es tu nombre
Cholas bonitas todas
los cholos bravos somos
lazos seguros, carajo
Nadie nos pisa el poncho
linda cholada mía
alegres como el charango
Azangarino cholada
lucero, lucero de la mañana (bis)
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(*) Como es frecuente en la transcripción escrita del quechua, se encuentra más de una forma de escribir un vocablo: "walayacho" o "hualaycho", "saqra" o "sajra", "huayno" o "wayno"...



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Video


Walaycho bandido -huayno (en español y quechua)
Interpretes:  s.ref.
subido por qorilazo peruano
 
Walaycho bandido,
arrea la tropa, walaycho
en tu caballo brioso
y tu cholita al anca
El cholo chumbivilcano
galopa por las praderas,
en su caballo brioso
y su cholita al anca
[...]


Tuyaschallay - huayno (en quechua)
Estudiantina Chumbivilcana (Cusco)
subido por  
    
Santos Toala - kajelo (en aymara)
Charangos Cordilleranos (Puno)
Autor: Leandro Serruto Calvo
subido por pepecharango





Hualaycho - huayño (en español y aymara)
Agrupación Musical Macusani (Puno)
subido por gian mantilla





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