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febrero 23, 2015

Notas sobre el uso de la concertina en la música peruana



Conshyamino, concertinista-acordeonista de Pallasca (Ancash)
Fotograma tomado de este video


Como muchos otros instrumentos de origen europeo, la concertina ingresa al espacio musical peruano desde fines del siglo XIX por vía del colonialismo económico.  Su principal puerta de entrada fue el espacio amazónico, acompañando a los aventureros europeos atraídos por el boom cauchero. Probablemente algunos agentes insertados en la creciente minería transnacional de la sierra, o músicos rioplatenses que visitaban principalmente las ciudades de la costa, trajeron algunas concertinas, pero lo que he podido verificar a la fecha es el ingreso de este instrumento principalmente por el espacio amazónico.

Al día de hoy termina de desvanecer su presencia en la música popular peruana ante el empuje de instrumentos más modernos como la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico, la batería, el saxo,  la trompeta, etc. Sobreviven algunos viejos cultores llenos de añoranzas que pocos escuchan.  Las viejas concertinas van desapareciendo de las heredades familiares, sea porque los mayores van  falleciendo,  por desinterés  de los herederos, por las averías irremisibles que impone el paso del tiempo, o todo a la vez.  Poco se repara en su valor testimonial de una interesante historia cultural musical que involucró varios departamentos del país y que llegó a ser centenaria.

La concertina es un tipo de acordeón (instrumento aerófono de fuelle) que puede ser bastante más pequeño, de forma hexagonal u octagonal, con botoneras en los extremos  (que activan los fuelles) , sin teclados, y con correas para sujetar manos  o  dedos, según el tipo.   Algunos tipos de concertina son  más grandes, como la que tocaba el Conshyamino (al punto de hacer dudar a sus paisanos si era concertina o acordeón, llamándolo acordeonista o concertinista); el detalle físico más notorio es que no tienen teclado sino botones (ejemplo).  Hay distintos tipos de concertina, pudiendo ser principalmente unisonoras  (una nota por botón) o bisonoras (dos notas por botón, una al abrir el fuelle y otra al cerrarlo).  Sobre su invención:
  • ... Concertina: El físico inglés Charles Wheatstone (1802-1875) patentó el 19 de Junio de 1829 en Londres la concertina, instrumento cromático (daba la misma nota abriendo y cerrando el fuelle) basándose en el symphonium de 1825 al que añadió un fuelle 70. En 1834 Karl Friedrich Uhlig construyó la primera concertina alemana, diatónica, que tenía mayor tesitura y resonancia y un sonido más noble que la inglesa. Esta concertina dio paso al bandoneón 71, inventado en 1840 por Heinrich Band (1821-1860) en Alemania [Hermosa 2013 : 19] (1)
En nuestro país fue un instrumento preferido de viajeros por su pequeño tamaño, lo que permitía su cómodo transporte.  Esto lo vinculó directamente, como ya está dicho,  a los aventureros caucheros (extranjeros y peruanos) y a los comerciantes  trashumantes o "aviadores" que  proveían el circuito económico cauchero, y que eran por lo general de origen andino.


El Mapa de Instrumentos... de 1978 [Bolaños Et.Al.]  proporciona la siguiente información sobre la presencia de la concertina en el Perú.  Tomémoslo como un estado de la cuestión aproximado de las décadas de 1960 y 70.    Se incluyen los datos del acordeón para poder relacionar la afinidad presencial de ambos instrumentos.    Como podemos notar, a falta de un registro cabalmente completo, se señala que se pueden encontrar en "todo el Perú":

  • 5.- Acordeón.- Es el instrumento europeo que se ha incorporado no hace mucho al uso popular en varias regiones el país.  A veces se toca en vez de la concertina.
    Ubicación geográfica: AMAZONAS: Bongará, Chachapoyas, Luya, Rodríguez de Mendoza; AREQUIPA: Arequipa; CAJAMARCA: Cajamarca; CUSCO: Acomayo, Anta, Cusco, La Convención, Quispicanchi, Urubamba; LIMA: Yauyos; PUNO: Azángaro, Chucuito, Huancané, Lampa, Puno, San Román; SAN MARTIN: Huallaga, Lamas, Mariscal Cáceres, Moyobamba, Rioja, San Martin; TACNA: Tarata; y todo el Perú. [...]
  • 6.- Concertina.- Es el instrumento europeo similar al acordeón, de figura hexagonal u octagonal, de fuelle más largo que el de aquel instrumento, y teclados de botones en ambas caras o cubiertas.
    Ubicación geográfica.- AMAZONAS: Bongará, Chachapoyas, Luya, Rodríguez de Mendoza; ANCASH: Aija, Carhuaz, Huaraz, Sihuas, Yungay; CAJAMARCA: Celendin; HUANUCO: Huánuco, LIMA: Cajatambo, Yauyos; PUNO: [s. ref.]; SAN MARTIN: Huallaga, Lamas, Mariscal Cáceres, Moyobamba, Rioja, San Martín, y todo el Perú.
    [Bolaños Et. Al. 1978: 175-176]

En el presente texto se dan sólo algunas trazas informativas provenientes de diferentes fuentes para tener  una idea  basta del arraigo de la concertina en la región amazónica y andina.  Hace falta hacer recopilación oral en campo y estudiar estos instrumentos como objetos culturales, sean de fábrica como artesanales, tanto en su morfología como en su aspecto técnico, sonoro y de las prácticas socio-culturales que involucraba.  Reparemos por ejemplo, en el sonido onomatopéyico  que el recordado Demetrio Román Casamayor (activo en los años 40 y antes)  podía hacer brotar de su concertina... ¿era de fábrica, era artesanal? Lo que conducía a la generación de varios tipos regionales de concertina popular peruana  (sea en la técnica de  su manufactura-ejecución o simplemente ejecución) no llegó como vemos, a trascender el plano de lo estrictamente popular-oral.


Espacio amazónico

Se  puede inferir bastamente que el instrumento se insertó en las ciudades, poblados y
campamentos  ribereños, desde el departamento de Amazonas por el norte hasta el de Madre de Dios por el sur en la segunda mitad del siglo XIX, y que ha ido cayendo en desuso en la segunda mitad del  XX hasta su casi desaparición en la década de 1990 al presente.  

Cuando convergían para aprovisionarse, descansar o distraerse de sus azarosas travesías, los caucheros sabían que debían hacerse de "...armas de fuego, de bastantes víveres, y sobretodo harta cachaza o aguardiente, ventisho y mashato, cuando no de cognac y hasta champaña.  Además cada cual se procura, quien un acordeón,quien una concertina, un tambor, una flauta, un pífano, una guitarra o cosa parecida, para alegrar la fiesta o mejor dicho la borrachera..." [Buenaventura 1982 : 191]

El destacado estudioso de la cultura musical amazónica  (musicólogo, educador e investigador), Luis Salazar Orsi, señala: "La concertina fue el instrumento más usado y querido por los músicos  pioneros de la Amazonia, ya que, además de las cualidades mencionadas para la guitarra, la concertina posee un timbre tristísimo y melancólico, una línea melódica quejumbrosa en el registro agudo, particularidades estas muy acordes con la soledad y el recogimiento lírico de estas gentes, inmersos por muchos años en condiciones de vida específicas" [Salazar Orsi 1986 : 10-11].


Concertinista riojano Marcelo Reátegui en la danza de diablos de la fiesta del Corpus Cristi (1952)
(foto de Luis Salazar Orsi)


Amazonas

Ha tenido presencia en la música de las provincias de Bongará, Chachapoyas, Luya y Rodríguez de Mendoza.
[por completar]


San Martín

Carlos Velásquez, de Saposoa, comenta en su blog: "La concertina fue un instrumento muy popular. Los caucheros la llevaban para distraer su soledad en el abismo de los bosques y hasta se escuchaba la concertina en las canoas y en las balsas a lo largo de los ríos. Los shilicos (celendinos de las serranías de Cajamarca) eran comerciantes por excelencia, les llamaban los judíos peruanos, ellos siempre llevaban concertinas a la espalda y la tocaban en las pasadas de los caminos o en la puerta de sus tiendas, en el silencio de las noches: huaynos, tristes, yaravíes en añoranza de la nativa tierra distante.Aparte de la concertina, los instrumentos más comunes en la selva son la quena, guitarra, flauta,acordeón, clarinete, violín, mandolina, cabaquiña, banyo, bombo, tambor y redoblante" [Velasquez 2015].

En Rioja la concertina estuvo presente en las fiestas populares, siendo las principales la del Corpus Cristi  (v. foto) y la de Carnaval:  "...Juan Carlos Méndez Alvarado, presidente del carnaval, señaló que esta actividad costumbrista muestra una danza que antiguamente se celebraba en el Corpus Christi.  El baile, solmene y multicolor, se ejecuta con instrumentos denominados concertina, acordino o rondín, acompañados por el ritmo peculiar que producen los golpes de los pies sobre el suelo, conocido como zapateo. Agregó que su origen es evidentemente colonial, con adición de rasgos típicos regionales que la particularizan, diferenciándola de otras regiones..." [s.a. -AHORA-: 2013].  En esta ciudad es aún muy recordada la dama riojana Luisa Solsol Díaz  [Salazar Orsi 2015], de la cual puedo citar:
  • En los días de carnaval, y con ocasión de celebrar matrimonios, bautizos, lantacucheos o cualquier otra fiesta, doña Lucha [Luisa Solsol Díaz, Rioja 1888-c.1966] desempeñaba el rol principal, encargándose de divertir las reuniones con las alegres notas de una concertina, instrumento musical donde entonaba con gran destreza las diferentes melodías de la región, como la pandilla, el chimaychi, el vals y cualquier otro ritmo de moda para estimulara los bailarines.  Para tal efecto, doña Lucha, pra mostrar su ingenio, cogía la concertina con sus dos manos y suspendía el instrumento sobre su cabeza, bailaba entre el público y entonaba las bellas melodías para terminar con una agitada pandilla.  Más tarde salía del lugar rumbo a su casa sin dejar de tocar el instrumento, circunstancia por la que los baularines, con alegría desbordante,  la acompañaban hasta la puerta de su casa bailando y vivando por la bella reunión que terminaba [Del Águila 2016 : 9-10]
En Juanjui tenemos la memoria de un concertinista que según Izquierdo Ríos, y no obstante las marcas físicas de su azarosa vida, sonaba como uno de los mejores del mundo:   ...Con Ruperto Maldonado, natural de Juanjuí, llegué a intimar mucho; nos hicimos amigos entrañables. Me acuerdo de él como si lo estuviera viendo en este momento; era tuerto del ojo izquierdo y tenía un grueso lunar negro en el cachete; siempre estaba alegre y haciendo chistes de todo; era de buen corazón, a pesar de que dicen que 'hombre con señal es malo'. Tocaba la concertina extraordinariamente; creo que era el más grande concertinista del mundo. Con qué gracia cantaba y tocaba aquello:  'Si quieres comer iguana/ Vámonos a la chiringa'... [Izquierdo Ríos 2010 : 401].

Haciendo un poco de historia para rastrear el inicio de la presencia de este instrumento en el espacio amazónico peruano, podemos apuntar al tristemente recordado explotador cauchero Julio César Arana, nacido en 1864 en Rioja (un pequeño poblado insular entre los andes y el feraz bosque amazónico), quien aprendió a tocar concertina a los 11 o 12 años para enamorar a la que sería con el tiempo su esposa, Eleonora Zumaeta: "...rara flor riojana de ojos azules y particularmente bella, tres años mayor que él [...] Si los acrósticos tampoco lograban la rendición de su amada, había que reforzar el asedio con otras artes. Estudió guitarra, acordeón y concertina para deleitarla con improvisadas serenatas..." (Lagos 2005 : 17).  Aprendió pues, por el año 1875 o 76, lo que permite suponer que la concertina ya circulaba por esos lares, al menos entre los sectores de colonos criollos y mestizos, desde la década de 1870 o 60, pocas décadas después de su invención.



Loreto
Dama loretana con concertina [Fuentes 1908 : 187]


En Iquitos  se  ha tocado concertina en las reuniones de amigos, fiestas familiares y sociales.  A principios del siglo XX era notoria la afición de  las mujeres por tocarla.  Hildebrando Pérez anota su predilección por la concertina y el acordeón en ámbitos populares, pero no dejó de estar presente, junto al piano, en los salones, como muestra la fotografía que inserta en su trabajo:

  • ...[la loretana] Es aficionadísima á la música y al baile. Las niñas de la  alta sociedad tocan con buen éxito el piano; las mujeres del pueblo el acordeón y la concertina, por los que tienen marcada afición. /  Todas bailan con mucha elegancia y hasta corrección ...[Fuentes 1908 : 189].  
Esta notoria afición femenina se dio también en otros departamentos amazónicos como el departamento de Ucayali, donde se puede mencionar a la pucallpina Laura Babilonia del Águila, abuela del célebre Wilindoro Cacique [Matos Tuesta 2012] o a la ya mencionada Luisa Solsol Díaz, del departamento de San Martín.

Las fiestas populares también fueron escenario de la concertina, siendo la fiesta de San Juan (24 de junio) la principal expresión de confluencia colectiva e intercultural:
  • “...alegres y divertidas fiestas sociales y populares amenizadas con pifano (especie de quena pequeña), tambor y bombo, para más tarde añadir el clarinete, la flauta, la concertina, el acordeón y la guitarra, y seguidamente, con orquestas de diversos instrumentos musicales” [Navarro Cauper].
  • ...La crecida multitud se repartió por lasa casas y las chacras a terminar los preparativos para el baile.  Había muchos jabalíes asados, que el día anterior fueron quitados a los matanceros.  Como el año pasado, prepararon un sinnúmero de comidas y diversas clases de chicha.  El almuerzo fue amenizado con guitarras,  quenas, tambores, concertinas, roncadoras y pífanos.  En la tarde se terminó de armar el barullo.  Los indígenas sacaron a relucir tamborines y el baile continuó hasta el amanecer.  Ellos exhibieron de vez en cuando sus autóctonas danzas, ejecutadas al ritmos de sus propias piezas musicales, achispándose con las bebidas, en un caudal pujante de alegría [Calvo de Araujo 1942 en 1963 : 151-152]
Entre 1941 y 1942 el educador, escritor e investigador amazonista Francisco Izquierdo Ríos publicó 46 poemas en la revista magisterial Trocha, cuando trabajó como Inspector de Educación en la ciudad de  Iquitos.  Se  refieren a  distintos aspectos de la cultura amazónica, siendo dos de ellos dedicados a instrumentos  musicales, uno indígena y el otro europeo: Manguaré alude al instrumento de percusión indígena de carácter guerrero, y La concertina al instrumento aerófono de fuelle que acompañó al colono aventurero.  Este segundo poema:  "...muestra el afecto y sentimiento del cauchero, que se manifiesta a través de las notas musicales desplegadas mediante los acordes de la concertina" [Marticorena sf : 4]


Pasco y Huánuco (selva central)

En esta región -bastante cercana a Lima-, la presencia de colonos tiroleses conllevó también la presencia de sus propios instrumentos, uno de los preferidos, la concertina.  En este caso fue una incursión de colonización económica pero también socio-cultural, pues  no se trataba de aventureros en busca de  rápida fortuna, sino de personas que  buscaban establecerse y dedicarse fundamentalmente a la agro-ganadería.  Entre ellos, la concertina, el rondín y la guitarra han sido de los instrumentos musicales preferidos para evocar sus añoranzas y re-crear su música [Godbersen 2003 : 85].  En el presente siguen practicando su música con los instrumentos  con que arribaron sus antepasados y otros más modernos.


Madre de Dios

La extracción cauchera, muy intensa en la amazonia norteña (desde el Caquetá y el Putumayo), se fue proyectando hacia el sur, y con ella las prácticas culturales colonialistas que involucraba.  Los caucheros que incursionaron en el departamento de Madre de Dios a inicios del siglo XX  también alegraron sus soledades con concertinas:  "...En 1912 el gobierno peruano dirigió una expedición para trazar la ruta colonizadora hacia las profundidades de Madre de Dios.  Puerto Maldonado fue establecida como capital de la región aquel año, siendo sus primeros pobladores caucheros y obreros (Reyna 1942). La economía basada en el caucho comenzó  a desarrollarse. Los "aviadores" eran comerciantes del boom de la goma que "habilitaban  a las personas que buscaban trabajar en la jungla".  A cambio de grandes cantidades de goma (comerciada en "fabricos" (2) ) los "aviadores" proveían harina, carne salada, guisantes, azúcar, café, utensilios de comida, armas, y en algunos casos incluso una concertina (Flores 1987 : 22).  También era posible para los caucheros comprar cigarros, Vermouth, bizcochos ingleses y otras finas comodidades (Casaverde 2008).  Aunque los caucheros estaban asociados a la producción, el entender cómo devinieron a su vez en consumidores en una economía desarrollada en torno a una actividad extractiva, ofrece una llave para entender Madre de Dios hoy.  Rochard Wilk (2006 : 150) sostiene que "nuevos patrones de consumo pueden  ayudar a preservar instituciones culturales existentes, causar cambios radicales y abandono de practicas culturales o trazar nuevos, "acriollados", híbridos o complejos mestizajes que son simutáneamente nuevos y viejos, locales y globales".  Madre de Dios encaja bien como sitio para el estudio de una "cultura cosmopolita" de consumo, tanto en el paisaje social pasado como presente..." [theobrero.com] (3)



Espacio andino

La presencia de la concertina en el espacio andino ha sido también importante.  Los comerciantes que iban y venían de la zona amazónica (los "aviadores"), introdujeron su uso en los apartados pueblos serranos.  Los testimonios encontrados dejan notar que los celendinos (dep. de Cajamarca) fueron de los más destacados en este rol articulador,  por lo menos en lo que respeta a la sierra norteña (de los departamentos de Piura, Lambayeque, La Libertad  y Ancash).


1. La Libertad

En la sierra liberteña se ha tocado la concertina en los bailes mestizos pueblerinos.  Uno de esos pueblos es Santiago de Chuco, tierra del poeta César Vallejo.  En consonancia con su patronímico, su fiesta principal, entre el 13 de julio y el 2 de agosto, es la del apóstol Santiago el Mayor, santo que sustituyó (o más bien encubrió) en el panteón peruano al dios Libiac o Illapa (análogo a rayo o trueno).   Son varios los bailes indígenas y mestizos que se despliegan a lo largo de la fiesta, entre los segundos  encontramos el uso de instrumentos de origen europeo: "...bailan y cantan al son de la caja y la huaytana (flauta alargada), la traversera (instrumento de carrizo), el clariente, y algunas se acompañan con concertinas y violines" [Espejo 1965]

Es probablemente el testimonio de Francisco Izquierdo Ríos, uno de los más elocuentes sobre el uso de la  concertina en la sierra liberteña, habiendo dejado trazada la figura de al menos un diestro concertinista  de la década de 1940, el cholo Casamayor:  "Demetrio Román Casamayor/ Es el mago de la concertina, a la que ha agregado más teclas y ha conseguido  reproducir en ella el canto del gallo y el cloqueo de la gallina.  Primero arranca en su concertina el  canto del gallo, luego rompe con un estremecido triste o un alegre tondero.  Es de verlo desafiando a  tocar concertina a sus rivales, con la cabeza en alto, el sombrero de junco ladeado, el gesto provocativo  y el arrogante canto del gallo de su instrumento, al que mantiene en el aire,  a la altura de su rostro...  Al término de la ejecución reproduce el cloqueo de la gallina, tratando así de ridiculizar al ejecutante  rival y provocando, por supuesto,  la risa de los espectadores./ Estas particularidades referidas a su concertina las emplea también en las serenatas. Casi nadie quiere competir con el Cholo Casamayor"  [Izquierdo Ríos 1949 en 1989 : 166]

Al describir las danzas y las músicas de la fiesta patronal del Apóstol Santiago el Mayor en Santiago de Chuco, cuyo día central es el 25 de julio, Izquierdo Ríos amplía su reseña acerca de los géneros populares mestizos no sólo andinos sino costeños, que se acompañaban con concertina:

"Concertinas/  Aquí encontramos nuevamente al cholo Demetrio Casamayor, 'el mago de la concertina'.  Aquí está este cholo ingenioso, ahora sin el sombrero de junco, con un cigarro encima de la oreja derecha y medio chispo, entusiasmando al público con su eximia maestría en tocar la concertina, su ingenua altanería, y el canto del gallo y el cloqueo de gallina de su instrumento... yaravíes, marineras, tonderos, cachuas (huainos, valses, tristes, arrancan sus hábiles dedos a la dócil concertina.  Al término de cada tonada el público le exige, le pide: '¡otro, otro!'.  Y el cholo Casamayor no se hace rogar.  Así, ante la solicitud general, toca y canta 'La chongoyapana', el famoso triste norteño:

      si no tienes nuevos amores,
      ya no me quieres...

Otros concertinistas (del lugar y de otros pueblos) también actúan, pero Casamayor es el campeón indiscutible de la concertina en Santiago de Chuco.  No tiene rival. En los pueblos de la selva también acostumbran tocar concertina, sin embargo ésta no goza del auge o importancia que tuvo en la época de la apoteosis del caucho; no había cauchero que no la llevara, junto con la carabina Winchester y la tishelina (4), para desfogar en ella añoranzas en la soledad de los ríos y de los bosques.  Asimismo, los shilicos (celendinos, de Celendín, provincia del departamento de Cajamarca), la mayoría de ellos comerciantes desde que nacen y que, en esos afanes, se van por todas partes, llegan a la selva con su concertina a cuestas, a la que hacen llorar tristes huainos, y por las noches, en las puertas de sus tenduchas, en esos pueblos apartados  y solitarios."  [Izquierdo Ríos 1949 en 1989 :  187].  La relación socio-cultural de la sierra cajamarquina con la sierra norte liberteña se hace evidente en el famoso Carnaval de Celendín, muy popular e interpretado por conjuntos celendinos y de Santiago de Chuco.

En el Acto primero, Cuadro primero, de la obra teatral Colacho Hermanos (farsa en tres actos y cinco cuadros), César Vallejo, al retratar un día dominguero en Taque, aldea andina, menciona el uso de este instrumento por indígenas campesinos, lo que indica una transversalidad de uso no sólo de clase, sino étnica, que llegó a tener este instrumento:  "Es domingo.  Se ve pasar por la calleja, yendo y viniendo del campo, numerosos campesinos - hombres y mujeres-.  Los hay bebidos y camorristas.  Otros cantan o tocan concertina y  acordeón..."[Vallejo 1999 II : 403]


2. Cajamarca

Por su ubicación  geográfica entre la franja alto-amazónica del norte y las zonas andinas de los departamentos costeños de Piura, Lambayeque y La Libertad, así como por la clara vocación andariega y comerciante de sus habitantes -en particular los celendinos- Cajamarca fué como una bisagra que expandió  el uso de la concertina en una amplia zona norteña, sobreviviendo hasta hace poco en los pueblos apartados.

Hubo extendida tradición concertinera en Cajamarca, en particular en Celendín, de la cual al día de hoy quedan evocaciones nostálgicas:  "...La primera mitad del siglo pasado fue fructífera para los músicos populares: acordeonistas, concertinistas, guitarristas, violinistas y cuanta orquesta se formó estuvieron de plácemes porque tuvieron trabajo continuo. Entonces no existían los aparatos de sonido de hoy y cualquier celebración y jolgorio necesariamente tenía que contar con el  concurso de estos virtuosos de la música. Celendín, tierra de artistas, tuvo grandes músicos como “Los Copochos”, don Clemente Rodríguez, don Juanito Vargas, el insigne ciego de San Cayetano, don Pancho Cortegana, etc..."  [Piritaño 2008]

Ciro Alegría (Huamachuco 1909- Chaclacayo 1967), escribió una hermosa novela corta titulada Siempre hay caminos (1961) que confirma esto.   Su protagonista, un celendino aventurero llamado Candelario, encarna el espíritu de los hombres de tierra adentro de la primera mitad del siglo XX, aún muy compenetrados con la naturaleza, en los que lo racional y mítico juegan en su comprensión del mundo y en sus formas expresarse.  El evento de la concertina es de antología:  "...Sentóse de nuevo en la banqueta, tarareando el yaraví minero, y luego ordenó a Domi que le llevara la concertina.  La pequeña hízolo así al instante, sacándola de la habitación mayor.  Candelario se recostó contra la pared, cruzó las piernas y, afirmando el octagonal instrumento sobre las rodillas, abrió el fuelle.  La concertina fue como una oruga melodiosa.  Sus notas largas y melancólicas se extendieron blandamente en la noche [...] Del yaraví minero pasó Candelario a tocar otro igualmente triste, y las gimientes melodías valían como palabras de quebranto.  La música del pueblo peruano está hecha mayormente de llanto y Candelario entraba en tal pesadumbre, como en un recinto sonoro, a deplorar sus propias penas.  Súbitamente quiso alegrarse y tocó una jubilosa marinera, pero no persistió en el empeño entusiasta.  Sacó de su concertina tonadas melancólicas.  Tocaba un pasacalle errabundo, cuando el caballo relinchó a lo lejos... "[Alegría 1961 en 1983 :  23 y 25]

En las notas de un casete de música campesina del programa Tierra Fecunda, realizado en la década de 1980 se señala que la concertina es un "instrumento desconocido" en el medio peruano, sin haber reparado que en esos años el declive de su uso, otrora floreciente, ya venía de décadas atrás.  El método de la etnografía sincrónica evidencia en este caso sus vacíos.  El registro sonoro corresponde a una marinera cajamarquina interpretada con una concertina casera, hecha por el propio ejecutante:  "Marinera de Llucchubamba/  La concertina es un instrumento casi desconocido para los peruanos, que tiene alguna similitud con el acordeón.  Sin embargo, en la lejana Cajabamaba, provincia del departamento de Cajamarca, don Gualberto Alvarez Olano ha logrado fabricar, en forma totalmente artesanal, su propia concertina.  Con la participación de sus hijos ha formado el conjunto Los engreidos de Lluchubamba, que nos interpreta con este instrumento una marinera con fuga de huayno" [Thorrez 1986]


3. Ancash



Conjunto Ancashino Atusparia, fundado en 1927.  Al centro, concertinista Juan Maguiña Gonzales

La presencia de la concertina en este departamento parece vinculada a la influencia de la sierra liberteña  y del departamento de San Martín.  Probablemente también, en alguna medida, de Pasco y Huánuco, donde hay notoria presencia de colonos de origen tirolés.  A la fecha sólo puedo mencionar su uso acompañando las Danzas de Pallas del Callejón de Huaylas y en conjuntos musicales tipo estudiantina.  El principal conjunto, sin duda, es el Conjunto Ancashino Atusparia, uno de cuyos fundadores, Juan Maguiña  Gonzáles, fue un diestro concertinista. Otros conjuntos similares son el Centro Musical Luzuriaga (con Gumercindo Ramos en la concertina) ,el Conjunto Los Trovadores Chiquianos (con Perfecto Bolarte Calderón en la concertina), el Conjunto Los Andes de Ancash, formado por Pastorita Huaracina  en 1954 [Raymundo T. 2009 : 8], entre otros.

Precisamente, al destacar el rasgo característico del huayno ancashino en relación a otros estilos
regionales, José María Arguedas señala su ejecución con concertina, característica relevante hasta hace pocas décadas:   "El huayno, en las cuatro regiones del Perú, se baila con arpa y violín acompañados de otros instrumentos, diferentes según las regiones: quena y mandolina en el centro y en el sur, mandolina, guitarra y concertina en el área de Ancash, clarinete y saxofón en el Valle del Mantaro..." [Arguedas 1976 : 222].  

Una de las principales precursoras de la grabación y masificación de repertorio andino peruano, Pastorita Huaracina, cantó en sus inicios (años 40) con el Conjunto Ancashino Atusparia.  Posteriormente, cuando conformó el Conjunto Los Andes de Ancash en 1954, que marcó  el despegue de su carrera [ Raymundo 2009 : 9], siguió contando con un concertinista, característico de los ensambles ancashinos de la época.  Sin dejar de ser estandarte de la música ancashina, Pastorita Huaracina construyó un repertorio de canciones andinas de diferentes partes del Perú, que llegaron a ser muy populares -casi canónicas- en su interpretación.  Esta voluntad de cohesionar-empíricamente- un mapa musical andino a través del repertorio,  implicaba también el uso de los trajes típicos (más bien, adaptaciones de los mismos) con los cuales hacía sus presentaciones.  Detalle que José María Arguedas tomó en cuenta para aconsejarle en su momento, el conservar y reivindicar lo "tradicional" y lo "auténtico" no sólo de la música sino de los trajes.


Conjunto Los Andes de Ancash fundado en 1954.  Arpa, violín, mandolina y concertina
Pastorita Huaracina viste la adaptación de un traje de la zona de Canchis (Cusco)
La imagen proviene de un  LP 33 rpm de los años 60, después grabado en casete, cuyos datos están aquí.  


Del uso de la concertina  en la provincia de Pallasca (limítrofe precisamente, con la sierra liberteña) Bernardo Rafael Alvarez testimonia la memoria del músico invidente Pedro Gutiérrez,  activo en las primeras décadas del XX,  muy querido y recordado: "...Don Pedro Gutiérrez, 'El Conshyamino', nuestro folclorista invidente, cuando lo conocimos solía ubicarse en una de las bancas de la Plaza de Armas (casi siempre en la que da hacia la iglesia). Con un seseo muy particular, secundado por el acompañamiento jadeante de “su acordeón o concertina”, protegido por su poncho y sombrero, rodeado por los chiquillos del pueblo y –cómo no- vigilado por la “Repolla”, su mujer, entonaba huaynos y guarachas: 'En el cielo las estrellas', 'Mi cafetal...y “La piedra de mal rodar”', su canción emblemática.  No faltaba - como en todas partes- algún mozalbete zamarro que –candorosamente perverso- le jugara una broma pesada, como presionar una tecla de su instrumento, alterando, así, la ejecución del tema musical; don Pedro se enfadaba por un instante, soltaba sin mucha convicción un carajo, pero inmediatamente sonreía y continuaba con la música. Nosotros nos alegrábamos con su alegría y nos conmovíamos con su emoción. La destreza que demostraba al hacer brotar las notas de su muy humilde instrumento, era la misma cuando confeccionaba las proverbiales “andaritas” (especie de flautas de pan hechas con cañas de carrizo), perfectamente afinadas como para pergeñar, en las noches de luna llena, las melodías inolvidables del “Zorro negro”; o para que Julio y “Shantel” -dos de sus principales usuarios- pudieran familiarizarse con la nobleza del arte órfico (su padre -nunca olvidado, especialmente por su cálido y generoso corazón-, don Santiago Zanelly, era, probablemente, el más entusiasta “cliente” de don Pedro). Durante las primeras décadas del Siglo XX, sabemos que la animación musical de las fiestas familiares del pueblo, más que la Victrola, corría a cargo de El Conshyamino. La aparición del retumbante “Pick up” prácticamente desplazó a ambos. La Victrola se convirtió en pieza ornamental o de museo y don Pedrito, tal vez invadido por una honda tristeza pero jamás deprimido, trasladó su centro protagónico a la Plaza, mas nunca se alejó de los corazones. Más que un personaje, llegó a ser un símbolo. Los pallasquinos lo guardamos en nuestra memoria y sabemos que él y don Víctor Alvarado, don Pancho Nina, don Lorenzo Paredes...forman parte de la identidad espiritual de nuestro pueblo. Hablar de Pallasca es no olvidarse de ellos, tanto como de El Chonta, de Tambamba, de Santa Lucía; de la “293” y sus entrañables “maestros”; del Toro de trapo, de las “luminarias” y del grog…A nosotros, por lo menos a nosotros, cuando niños, don Pedro Gutierrez nos dio una lección imborrable –como todas aquellas que se dan sin palabras, que se dan con el ejemplo: amen lo nuestro con todo el corazón [...] De Isabel Miranda hemos dejado de escuchar (su padre fue -lo conocimos- don Santiago Miranda; ¿se acuerdan de él?). En los años 60 grabó un disco (probablemente otros más, no lo sabemos), en el que –como está escrito en otra parte- se dibujaba musicalmente a Pallasca y su fiesta patronal, la Fiesta de San Juan Bautista.  Un segmento de aquel tema musical decía: 'Toque, toque don Pedrito su acordeón o concertina, para bailar por la Calle Grande con mi linda pallasquina'..." [Alvarez 2007]


4. Puno


Conjunto Masías, importante conjunto musical puneño de la década de 1940.  El concertinista se llamaba Telmo López.
(fuente: Música, danza, tradición y personajes puneños.  Augusto Vera Béjar.  Arequipa, 2006, p. 125)

Miguel. N.  Angles, concertinista en el Centro Musical Huancané
[fuente del fotograma: este video]



La presencia de la concertina en la música puneña se da, como en el caso de Ancash, principalmente en los conjuntos mestizos urbanos tipo estudiantina.  Portugal Catacora refiere que su introducción, junto a otros instrumentos como el violín, el saxofón, el clarinete, la trompeta y  el acordeón, es una innovación que desplaza instrumentos en uso a inicios del siglo XX como la quena y la bandurria:  "...La bandurria ha sido desplazada por la mandolina y la quena ha desaparecido. En cambio se han agregado el piano acordeón, la concertina, el violín e instrumentos de viento como el saxofón, la trompeta y el clarinete...." (Portugal Catacora 1981).  La presencia de la concertina en el departamento de Puno es un poco posterior a su llegada a la región amazónica.  Aún  cuando su vecindad con el departamento de Madre de Dios hace pensar en una ruta de llegada amazónica es probable que su arribo se haya dado también por el lado boliviano, dada la afinidad de lenguajes musicales en el espacio colla altiplánico.  A diferencia del ámbito boliviano en que se hicieron grabaciones discográficas dedicadas expresamente a este instrumento, en el departamento de Puno la concertina ha tenido una presencia, aunque  de larga data y aún vigente, menos relevante:   ...La sonoridad lograda entre las mandolinas y el acordeón constituye una característica básica del orgánico [sic.](5) en tanto que está presente en todas las estudiantinas altiplánicas. En algunos casos, en reemplazo del acordeón han sido incorporados otros aerófonos de lengüeta como el bandoneón o la concertina los que han tenido menos permanencia [Ponce 2008: 117-118]

Estudiantinas como el Centro Musical Moho, el Centro Musical Huancané, el Conjunto Masías entre otras,  tuvieron concertinistas en sus filas.  Del  C.M. Huancané por ejemplo, es muy bien recordado  el concertinista y compositor Miguel N. Angles [cf. este video, seg. 50].   En Lima el Conjunto Musical Brisas del Titicaca, tuvo la participación del concertinista y profesor  Antonio Pinazo a. "Librito", apodo relacionado a su pequeño instrumento [Autores varios 1998]

Las estudiantinas puneñas se componen de instrumentos de cuerda (mandolina, guitarra, guitarrón, charango, chillador, y opcionalmente violin, viola, chelo, contrabajo) y de fuelle (concertina o acordeón).  Actualmente, cada vez más, se incluyen instrumentos de viento (trompetas con sordina, trombones, saxos, clarinetes...) y percusión (bombo, tarola, sonajero...)

5. Cusco


Al menos en la primera mitad del siglo XX, la concertina tuvo uso popular en el Cusco, en el sector urbano mestizo, o "cholo".  La foto siguiente, incluida en la publicación Encanto y celebración del huayno [Montoya : 2013],  ilustra una fiesta de carnaval al son de guitarras y concertina. La libación de chicha se alterna con la libación de cerveza, momento de tránsito hacia la hegemonización comercial de la bebida extranjera.  Huaynos carnavaleros y marineras eran los géneros predominantes en las carnestolendas de este sector social.  La foto confirma la idea de que el El Mapa de Instrumentos... de 1978 [Bolaños Et.Al.], como se cita líneas arriba,  requiere complementación diacrónica y actualización, pues no señala el uso de la concertina en el Cusco, más sí del acordeón. Esto puede indicar que en la década del 70 ya no se tocaba concertina en el Cusco, o que el registro no fue  lo más óptimamente acucioso.  Probablemente su uso no fue masivo y dependió de la mayor o menor vinculación de los músicos empíricos a un mercado itinerante de estos instrumentos.   ¿Se fabricaron artesanalmente en el Cusco, como en otros departamentos?,  queda la pregunta, pues la foto indica una concertina muy probablemente, de factura europea.




// marcela cornejo d.



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Notas


(1)  Las páginas 49 a 52  de este trabajo detallan el  puntual desarrollo performático  académico de la concertina en la Inglaterra victoriana.  En el ámbito popular, la concertina tiene  notoria presencia en la música irlandesa.
(2) Fábrico significaba provisiones para un periodo de 6 meses.
(3) "...In 1912, the Peruvian government led an expedition to forge the path for colonists to move deeper into Madre de Dios. Puerto Maldonado was established as the capital of the region that year and the first townsmen were caucheros and obreros (Reyna 1942). An economy around rubber began to develop. ‘Airmen’ were traders in the rubber boom who “enabled people seeking to slingshot into the jungle.” In exchange for large amounts of rubber (traded in fabricos,) the ‘airmen’ provided flour, salted meats, beans, sugar, coffee, eating utensils, shotgun, and in some cases, even a concertina (Flores 1987:22). It was also possible for caucheros to buy cigarettes, Vermouth, English cookies, and other fine commodities (Casaverde 2008). Although caucheros are associated with production, understanding how they became consumers in an economy developed around extraction is key to understanding Madre de Dios today. Richard Wilk (2006:150) contends that “new patterns of consumption can help preserve existing cultural institutions, cause radical change and abandonment of cultural practices, or forge new “creolized,” hybrid, or complex mixtures that are simultaneously new and old, local and global.” Madre de Dios bodes well as a site for the study of a ‘cosmopolitan culture’ of consumption, whether in the past or present social landscape..." [theobrero.com]
(4) Vasija  o taza que recoge el látex de caucho
(5) Alude al concepto orgánico sonoro de la estudiantina altiplánica, utilizado en su trabajo

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Fuentes (bibliográficas y electrónicas)


Alegría, Ciro; Dora Varona (int.)
1983   Siempre hay caminos.  Lima  : Biblioteca Nacional del Perú : Serie Perulibros

Alvarez, Bernardo Rafael
2007 De Diego Mejía a Santos Villa, una historia de metáforas y acordes.  Lima, texto subido el 15 oct.

Arguedas, José María; Angel Rama (comp.)
1976 Señores e indios. Buenos Aires :  Arca Editorial

Autores varios
1998 Referencias evidentes de la fundación de Brisas del Titicaca.  Revista Aswan Qhari

Bolaños, César; Virgilio Roel, Alida Salazar, Fernando García [eds.] Alfonso Respaldiza [dibujos]
1978    Mapa de los Instrumentos Musicales de uso Popular en el Perú: Clasificación y Ubicación Geográfica. Lima: Instituto Nacional de Cultura-INC : Oficina de Música y Danza.

Buenaventura L. de Uriarte, Dionisio Ortiz
1982 La montaña del Perú: trabajo inédito.  Lima : Gráfica 30

Calvo de Araujo, César
1963    Paiche / Novela amazónica.  Arequipa : Cuzzi Impresores, 280 p.

Del Aguila,  Raúl
2016     Luisa Solsol, símbolo de lucha. En: Relatos mágicos.    Moyobamba : Aberto Vásquez y Luis Salazar Orsi [eds], Serie Trocha Cultural N° 12, pp. 7-12

Espejo Asrurizaga, Juna
1965 César Vallejo: itinerario del hombre 1882-1923.  Lima : Librería-Editorial Juan Mejía Baca

Flores Heredia, Gladys
2010    Francisco Izquierdo Ríos.  Obra completa.  Lima : Universidad Nacional Mayor de San Marcos ; Gobierno Regional de San Martín, Tomo I [cuentos]

Fuentes, Hildebrando
1908   Loreto.  Apuntes geográficos, históricos, estadísticos, políticos y sociales.  Lima : Imprenta de la Revista, tomo I

Godbersen, Guillermo
2003 Colonización alemana en la selva central del Perú.  Lima : Servicios Generales Rene

Hermosa, Gorka
2013    El acordeón en el siglo XIX .  Gipuzkoa : Ed. Kattigara

Izquierdo Ríos, Francisco
1989 César Vallejo y su tierra.  Lima :  Ediciones SEA,  4ta ed. [1ra: 1949], 192 p.

Lagos, Ovidio
2005 Arana, rey del caucho.  Terror y atrocidades en el Alto Amazonas.  Buenos Aires : Emecé, 408 p.

Marticorena Quintanilla, Manuel
s.f.       La revista Trocha y Francisco Izquierdo Ríos en la literatura amazónica.  Iquitos : Universidad Científica del Perú, 6 p.

Matos Tuesta, James
2012    Murió mamá de Wilindoro Cacique.  Nota subida el  27 mar.

Montoya Rojas, Rodrigo
2013    Encanto y celebración del huayno.  Cusco : Dirección Desconcentrada de Cultura, 207 p.

Navarro Cauper, Alfonso [cit.]
1978  La Fiesta de San Juan Bautista, Patrón de Iquitos. Iquitos, 23 jun.

Piritaño, Crispín
2008     Nasherías: un violín sorochuquino.  Celendín, Subido el 6 ene.

Ponce Valdivia, Omar

2009    De charango a chillador.  Confluencias musicales en la estudiantina altiplánica.  Santiago:  Universidad de Chile : Facultad de Artes, tesis de magíster

Portugal Catacora, José
1981     Danzas y bailes del altiplano.  Lima. Ed. Universo.

Raymundo Taipe, Jesús
2009     Canto a la dama de los andes. Variedades, supl. semanal de El Peruano.  Lima, pp. 6-8, N° 124, 1 a 7 jun., pp. 6-8

Salazar Orsi, Luis.
1990    Apuntes para el estudio de algunos temas clásicos de la música popular amazónica.  Shupihui.  Iquitos : CETA, vol XIII, Nro. 47-48, pp. 4-13

2015   Uso de la concertina en la selva peruana.  Rioja, feb.

S.a.
2013     Lanzan tradicional carnaval riojano.  AHORA.  Tarapoto, año XVIII, N° 60511, 19 ene, p. 11
200?      http://theobrero.com

Thorrez López, Marcelo (notas de casete)
1986     Tierra Fecunda: Música campesina del Perú.  Lima : CEPES, folleto + casete

Vallejo, César
1999 Teatro completo. Lima : PUCP, vol II [3 vols.]

Velásquez, Carlos
2010     El folklore en la selva.  Saposoa, texto subido el 25 ene.





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Video


Marinera de llucchubamba 
Por: Los Engreídos de Llucchubamba (Cajamarca)
Una marinera tocada con una concertina artesanal, hecha y tocada por don Gualberto Alvarez Olano
Casete: Tierra Fecunda. Música Campesina del Perú (Marcelo Thorrez López -notas de casete.  Lima : CEPES, 1986, vol. 1)
subido por ccolca





Llanto del indio  (vals andino)
Conjunto Ancashino Atusparia
(guitarras, violines y concertina)
subido por Ivan Robles




Pañuelo blanco o Azangarina querida (huayño puneño)
Los Compadres de Azángaro
subido por Miguel CARCAUSTO VARGAS





Sentimento Pozucino (Oxapampa, dep. de Cerro de Pasco)
Johann Koehle, ¿compositor y concertinista?
subido por Peter Unbehauen






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Enlaces

Uso de la concertina en la selva peruana - Luis Salazar Orsi
Arquitectura y paisaje: La Concertina
Siguiendo a los arrieros de Celendín - Arturo Mori Hidalgo





Uso de la concertina en la selva peruana


Mi agradecimiento especial a Luis Salazar Orsi por proporcionar este texto así como las fotos, para su difusión.
// m.c.d.




Uso de la concertina en la selva peruana
Por : Luis Salazar Orsi

1
En la tradición oral de ambas regiones de la Amazonía peruana (selva baja y selva alta) se conoce con el nombre de “concertina” a un instrumento musical de viento semejante a un pequeño acordeón, que casi nadie ha visto y que ya no se usa en ninguna parte. Desde niño (1960) he oído decir, en la ciudad de Pucallpa, que eran conocidas varias clases de concertinas: de diverso tamaño, peso, timbre, de cuerpo hexagonal u octogonal, etc., y que es el mismo instrumento denominado bandoneón en Argentina. En la ciudad loretana de Requena, alguien me contó, en 1986, que las concertinas más pequeñas podían guardarse cómodamente en un bolsillo del pantalón.

2
La concertina fue un instrumento de viento de uso muy generalizado en la Amazonía peruana desde la segunda mitad del siglo XIX hasta los años de la década del setenta del siglo pasado, periodo que [en su inicio] comprende la época de la fiebre del caucho. La facilidad para transportarlo, por su tamaño pequeño y por ser plegable; su sonido cautivador, profundamente melancólico en los tempos lentos y extremadamente alegre en los rápidos, a más de la posibilidad de entonar acordes elementales en el acompañamiento, lo hizo en aquel periodo el instrumento musical de mayor difusión geográfica, antes que la guitarra, el acordeón y el piano.

3
En la selva baja, región húmeda, las lluvias frecuentes e interminables que arrecian durante todo el año jamás han permitido el uso sostenido de la guitarra en las zonas ribereñas y boscosas. Por eso, la concertina —al parecer llegada a esta región desde el Brasil— se convirtió en el único o más preferido instrumento musical, pues se lo recuerda hasta nuestros días como “el instrumento musical de los caucheros”.

La concertina fue utilizada también en la ciudad de Iquitos, en los conjuntos musicales que ejecutaban música brasilera, aunque por su sonido opaco y nostálgico pronto fue reemplazado por el acordeón, como sucedió en el conjunto de músicos peruanos que tocaba música brasilera O reis do samba, y que estaba dirigida por el músico iquiteño Orlando Cetraro de Souza. Es casi seguro que los dos únicos valses amazónicos de la época del caucho que se han conservado hasta nuestros días (Bravo marino y La contamanina), especialmente el segundo, fueron compuestos en su versión original en concertina, sin texto. Sin embargo, la versión original de este famoso vals de los caucheros pronto fue adaptada a la guitarra, fueron añadidos giros con semitonos a la melodía y, más tarde, se le adaptaron textos diversos, y hoy el vals anónimo La contamanina es más conocido en la parodia del músico pucallpino Javier Torres Rengifo (“El quien me trajo hacia aquí / es el Ucayali, / con su serpentear yo surcándole voy, etc.”).

4
En la selva alta, y abarcando una área geográfica muy grande, quizá desde Chachapoyas hasta Moyobamba, su uso estuvo muy generalizado especialmente para las ocasiones de mayor despliegue festivo, como en las fiestas de fines de junio, fines de año y carnavales, en danzas muy alegres como la pandilla y las comparsas de diablos, tal como hemos comprobado que se usaba en la ciudad de Rioja, hasta muy entrado el siglo XX.

En Rioja, el único instrumento que podía competir con la concertina, para la ejecución de algunas danzas tradicionales (de los saraos y de los diablos), era la armónica, llamada comúnmente “rondín”. En esta ciudad aún se recuerda a los intérpretes riojanos Luisa Solsol Díaz y Marcelo Reátegui, que tocaban concertina en las fiestas populares hasta los años setentas del siglo XX.

Es casi seguro que, de los varios tipos de concertina que se utilizaba en la Amazonía peruana, los más elementales eran los instrumentos más pequeños cuyas posibilidades melódicas carecían de semitonos. Esto añadía una especial dosis de nostalgia a la música que navegantes, viajeros y aventureros ejecutaban u oían ejecutar en concertina.

5
No conozco ningún registro del arte de ejecución de la concertina en la selva peruana, ni temas grabados por compositores de la región donde interviene este instrumento. Es casi seguro que no existen tales grabaciones.

ADDENDA

En la primera mitad del siglo XX era muy común conocer a personas de edad avanzada que habían tocado concertina en su juventud, pero ninguno poseía ya el instrumento. Uno de ellos fue mi abuelo Juan Orsi del Castillo, chacarero indomable, navegante empedernido y escrutador de los amplios y prometedores horizontes amazónicos.

En Rioja, a fines de la década de los noventa, no hace más de quince años, compré una auténtica concertina de la época del caucho, ya desvencijada, de manos de un carpintero-relojero del lugar, el señor Víctor Mori Díaz, quien me dijo que el instrumento estaba debidamente reparado y que se podía intentar tocar música con él, pero mi profundo respeto por aquella joya del pasado amazónico y su fragilidad evidente hizo que desistiera de hacerlo. Esta concertina actualmente se encuentra expuesta en el museo Toé de esta ciudad.

Rioja, feb. de  2015



FOTOS
(proporcionadas por el autor)


Concertinista riojana Luisa Sol Sol Díaz (1879-1967)


Concertinista riojano Marcelo Reátegui en la fiesta del Corpus Cristi (1952)


Concertinista riojano Marcelo Reátegui (2do. der.) en el aniversario de la ciudad de Rioja  (1972)


Concertina donada por Luis Salazar Orsi al Museo Toe de Rioja

Luis Salazar Orsi con concertina que donara al Museo Toé





Enlace:

Notas sobre el uso de la concertina en la música peruana










noviembre 12, 2013

"El cóndor pasa...cien años después"



Año 1913.  El compositor Daniel Alomía Robles rodeado del coro de ñustas de la Escuela Normal de San Pedro, en Lima
(esta foto, tomada del diario La Crónica, ilustra el artículo de Antonio Muñoz Monge y Oscar García titulado El vuelo del cóndor -rev. Somos, Lima, sáb. 9 nov. 2013-)


El boceto dramático titulado El Cóndor Pasa... se estrenó un 19 de diciembre de 1913 en el teatro Mazzi de Barrios Altos, con gran acogida de público y crítica auspiciosa de la prensa.   Si bien ya se habían compuesto obras teatrales con temática nacional desde el siglo XIX, lo que había predominado era el tono costumbrista-satírico de los formatos de género chico, o bien, el  tono exotizante (dado que los autores veían desde afuera lo indígena, asociado gruesamente a lo inca) del formato mayor de la ópera.

La estructura  de la obra es  tomada de la tradición teatral de la zarzuela española, por lo  que también se la considera como una zarzuela o melodrama, y el argumento se inscribe dentro del formato del drama romántico europeo.  Sin embargo, dentro de este marco formal  convencional, los autores transmiten por primera vez,  un discurso disidente.  El argumento es de denuncia y protesta contra la presencia avasalladora de la gran minería  en la sierra central del Perú (de capitales norteamericanos), que comenzaba a arrancar sistemáticamente  a los campesinos indígenas de sus comunidades de origen  (mediante el conocido mecanismo del enganche) para explotar su trabajo en los socavones.  Se pone en discusión el rol de los dueños de las minas (como explotadores), de los indígenas (como explotados) y de los mestizos (que aunque ambiguos y en conflicto, se presentan como agentes de liberación).

Un par de años estuvo la obra en cartelera, con buena asistencia de público, pero la situación cambia cuando Billinghurst (un gobernante de orientación populista) es derrocado y se reinstaura una nueva fase del periodo oligárquico.  Desde entonces (1915) hasta hoy, esta obra teatral no se escenificó más en el país.

Lo interesante es que partes de la música  fueron quedando en la memoria popular, resurgiendo en los repertorios de algunos artistas que incluso grabaron en disco.  Luis Salazar propone que Antonio Pantoja, quenista  ayacuchano que viajó con Ima Súmac a Argentina por la década de 1940, y que se quedó a vivir por allá, llevó en su repertorio estas líneas melódicas (entre muchas otras), y que así  los músicos argentinos las fueron  adaptando, atribuyéndolas a antiguas tradiciones musicales andinas, de origen colonial. Tal vez el problema es más complejo, pero es un punto de referencia para entender al menos en parte, las confusiones sobre el origen y la autoría de esta música, que en arreglo del conjunto Los Incas y luego del dúo Simon & Garfunkel se hizo mundialmente conocida.  Una situación que se ha repetido dicho sea de paso, con muchas otras melodías y canciones populares de origen peruano en el concierto de la  llamada música andina latinoamericana de los años 60s en adelante (y  más recientemente hoy, de la cumbia chicha, acogida en países vecinos).

Toda  música fluye libre, como río fecundante por el mundo, pero siempre es bueno conocer sus procesos de evolución de la manera más certera posible, para comprenderla mejor, tanto en lo que se proyecta como en lo que se recibe.  Para este caso, en un trabajo aún inédito hecho en base al análisis formal de las partituras originales, y  a su propia experiencia como músico, Luis Salazar  concluye que Alomía Robles se basó principalmente en tradiciones musicales indígenas de la sierra central  al componer el acompañamiento musical del  texto dramático de Baudouin.

Con motivo del centenario de su estreno, la obra se repondrá en breves días.  Acontecimiento del cual, paso los datos:

El cóndor pasa...cien años después
Libreto: Julio Baudouin
Música: Daniel Alomía Robles
Lugar:  Teatro de la UNI
Fechas:  14, 15 y 16 de noviembre
Hora: 7:30 p.m.
Organiza: Colectivo Cultural Centenario Cóndor Pasa (Mario Cerrón, Luis Salazar)
Dirección: Augusto Cáceres
Dirección musical: Wilfredo Tarazona.
Boletería
 

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Enlaces

Con Daniel Alomía Robles (charla retrospectiva) - entrev. de  Ernesto More en 1936
Daniel Alomía Robles y el nacionalismo musical peruano
El Cóndor Pasa cumple 100 años de su estreno
El Cóndor Pasa en versión sinfónica (por la Filarmónica de Lima)



febrero 16, 2012

"Daniel Alomía Robles: La voz que permaneció escondida en el tiempo"

Por: Gino Curioso Solís


Hace ya algún tiempo publiqué en mi cuenta de Facebook sobre los pioneros de la música Peruana. Luego del éxito que tuvieron el Dúo Montes y Manrique con sus grabaciones para el sello Columbia -estos se realizaron en la serie “P” que correspondía al Perú desde el P2 “Mis Recuerdos” hasta el P91 “La Paloma” (marinera)-, también vimos que esa serie de discos “P” continuó mucho después con Manuel Fajardo.

En la monumental obra de Richard K. Spottswood; “A Discography of Ethnic Recordings Produced in the United States, 1893-1942”, donde consigna las grabaciones con esas series, no menciona, o al menos no pudimos hallar información, de las grabaciones de Fajardo para ese sello, teniendo como referencia de esas grabaciones por los discos que llegaron al Perú y que se encuentran (algunos de ellos) en manos de coleccionistas. En cambio si encontramos valiosa información en la página web de la Víctor; “Encyclopedic Discography of Víctor Recordings” sobre grabaciones que realizó Fajardo para este sello, aprovechando el mismo viaje para grabar para ambos sellos, al menos para Víctor, entre enero y febrero de 1921, habiendo llegado a New York el sábado 30 de octubre de 1920 en el barco “Monterrey” procedente de La Habana.

Causó sorpresa al hallar en las grabaciones Víctor Fajardo, 3 temas realizados el 15 de febrero de 1921 en Nueva York, en donde conformó un dúo con Andrés R. López al cual no conocíamos como intérprete de música peruana, y del que no teníamos el menor rastro. Y digo sorpresa porque en los viajes que realizaba la Víctor a los diversos países a grabar, los técnicos llevaban un diario, una especie de bitácora en las que realizaban anotaciones sobre las circunstancias que rodeaban la misma y en las notas que corresponden a esos 3 temas señalan: “Andrés R. López es el seudónimo utilizado por el Sr. Robles”.

Las grabaciones fueron:

  • Hijo de suerte fatal (serenata triste)
  • Si Atendieras a los ruegos (yaraví)
  • La Palomita (huayno de serenata)

En todas ellas figuraba como autor: "Public domain". No se conoce que Daniel Alomía Robles usara pseudónimos en algunas de sus obras y al preguntar sobre mis sospechas al musicólogo Luis Salazar Mejía mayor fue su sorpresa también al descubrir en la obra de Alomía la partitura del huayno “La Palomita”, la cual está escrita tal y como está grabada, incrementando más las sospechas de que este Andrés es Daniel. También me comentó el hecho de que un tío de Daniel se llamó Andrés Robles (tal vez esa “R” de Andrés R sea Robles). Si bien no se conoce a Daniel como cantante (se le conoce más en su faceta de compositor y musicólogo) tampoco fuera raro que cantara. En una ocasión al presentar una obra donde Daniel era participe como autor, el cantante principal quería cobrar más por sus honorarios a lo que el director le dijo a Alomía; “Apréndete esta pieza, mañana la cantas tú” realizando, efectivamente la presentación de esa obra como ¡cantante!

Sobre el porqué usó un seudónimo es difícil establecerlo, pero tampoco es raro que en aquellas épocas algunos artistas y compositores lo hagan. En Cuba existió un famoso compositor, Manuel Corona Raimundo (uno de los 4 grandes de la trova) que, por líos judiciales con las casas disqueras, se llamaba Manuel Corona en los discos que grababa para Columbia y José Corona para los del sello Víctor. El mismo caso sucedió con Agustín Lara y su hermana María Teresa. En vista de ello podríamos suponer que para evitar algún proceso legal, Daniel Alomía no quiso figurar como tal en dichas grabaciones. Confirmar las sospechas es por demás arduo y difícil, ya que no existe una fuente documental escrita ni mucho menos oral, es por ello que bajo estos indicios podemos proponer, que se trata de la misma persona.

De todo lo anterior deducimos que estas 3 piezas grabadas serían pues una obra de incalculable valor histórico para los Peruanos, ya que son en apariencia, las primeras y únicas donde Daniel Alomía Robles canta y recién, ya pasados 91 años, es que venimos a dar con tal hecho. Debemos tener en cuenta que en esas fechas se encontraba en los EE.UU, donde llegó en 1919 y se quedó viviendo en New York hasta el 16 de junio de 1933, en que regresa al Perú para continuar con su inmensa labor compositora y folklorista, falleciendo el 18 de junio de 1942 a los 71 años, víctima de una septicemia.



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Audio

La palomita - huayno de serenata [en mi opinión, fusiona elementos de dos géneros: yaraví y huayno]
Dúo Fajardo-López
Sello Víctor - Nueva York, 1921
Audio compartido por Darío Mejía



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diciembre 16, 2010

La Navidad en el ciclo solar andino



Niño Perdido - Huancavelica ( Foto: Javier Silva Meinel)




El siguiente texto fué presentado en la conferencia didáctica que ofreció la Derrama Magisterial el 11 de diciembre pasado:


El sol ha sido y es el gran iluminador (material y simbólico) de la historia de la humanidad. Cada año completa su recorrido alrededor de la Tierra y en él realiza dos puntos culminantes: cuando se aleja más (solsticio de invierno) y cuando se acerca más (solsticio de verano). Ello influye de forma determinante en los ciclos agrícolas, por eso estos dos puntos culminantes han sido y son objeto de celebraciones rituales. En el hemisferio sur, el solsticio de invierno es en junio y el de verano en diciembre. En el hemisferio norte es a la inversa.

Este fenómeno del ciclo solar expresado en el nacimiento-vida-muerte-renacimiento de los frutos de la Madre Tierra o Pacha Mama, supo ser observado y celebrado ritualmente por los pueblos de todo el mundo (germanos, nórdicos, celtas, griegos, romanos, persas, indios, chinos, mayas, aztecas, tihuanacotas, incas…) desde tiempos muy antiguos, miles de años antes de la era cristiana. Un denominador común de la expansión del cristianismo ha sido la superposición de sus rituales a estas formas milenarias de celebración del solsticio. Esto ha producido un sinnúmero de manifestaciones sincréticas que siguen dándose hasta hoy, de manera muy especial en la Navidad.

En el Perú del periodo incaico, el Inti Raymi celebraba el solsticio de invierno y el Qhapaq Raymi, el solsticio de verano, lo que son hoy en día las fiestas cristianas de San Juan y Navidad respectivamente. Estos corpus rituales eran una culminación expresiva de otras memorias ancestrales que existieron mucho antes en los pueblos de los Andes para celebrar el ciclo solar. Eran la manifestación a fin de cuentas, de la legitimación del poder y la identidad incaica.

Como parte del ritual del Qhapaq Raymi, el 23 de diciembre tenía lugar el traslado de una representación -efigie- del Wayna Punchaw (El Joven Sol) al templo Pukinkancha del Qosqo para su veneración. Ferrier [2008: 30-31], recoge de los cronistas Bernabé Cobo y Cristóbal de Molina, información acerca de los ritos de iniciación y de competencia por los que pasaban los jóvenes en esos días: Cobo nos dice que se realizaba una ceremonia iniciática para jóvenes de entre 12 y 14 años, en la cual las personas mayores los latigueaban con sus hondas “…recordándoles de esta forma no ser flojos y de cuidarse de castigos posteriores”; mientras Molina nos dice que “…hacían el taqui guayllina seis días; hacían sacrificios por el hacedor, y el sol y el trueno y la luna y por el Inca, y porque se habían armado caballeros…”

La veneración del Wayna P’unchaw, las ceremonias iniciáticas y de competencia (tinku) de los jóvenes, y la ejecución que hacían de taquis y guayllinas, nos hablan de un tiempo para saludar la llegada del Joven Sol que regeneraba no sólo los frutos de la Madre Tierra sino a los hombres y mujeres de los ayllus.

Una de las pocas expresiones contemporáneas que conserva reverberaciones prehispánicas son las waylías que se interpretan entre Navidad y Bajada de Reyes en los departamentos de Apurímac, Huancavelica, Ayacucho, Junín y Cusco teniendo en cada lugar, variaciones y características específicas. La mayoría de estudios indican que el término waylía proviene de haylli, que en tiempos prehispánicos significaba himno o canto de triunfo después de ganar una batalla o concluir satisfactoriamente una faena agrícola, en el caso de la waylía navideña contemporánea, se trata de festejar la culminación del nacimiento del Niño Jesús, una manifestación sincrética de lo que era la llegada del Wayna Punchaw. Otra expresión que podemos mencionar es el takanakuy o tinku, que tiene lugar hoy en día en Apurímac y Cusco; una batalla ritual catárquica, que podemos vincular a aquellos rituales de iniciación que nos mencionan Molina y Cobo.

La virgen Maria es una sublimación de la Pacha Mama, pródiga, fértil, protectora (lo femenino), y el niño Jesús o Niño Manuelito es una sublimación del Padre Sol, del apu rector y protector (lo masculino), que en el solsticio de verano está más cerca que nunca de la Tierra. Ambos, Virgen María y Niño Jesús, constituyen una dualidad complementaria y a la vez divina, que se conjuga dialécticamente hasta el presente, con el profundo y diverso sustrato cosmológico de los pueblos indígenas del Perú, produciendo en ello el mestizaje vivo del cual somos fruto.
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nacimiento hecho con panca de maíz, choclo o sara
(colección de Javier Luna Elías )

Texto completo - Contenido:
  • Waylía de Antabamba (Apurímac)
  • Pastoras de Yauyos (Lima)
  • Pachahuara (Junín)
  • Negritos de Huánuco
  • Atajo de Negritos (Ica)
  • Negritos de Ancash
  • Villancicos del Cusco
//m. cornejo
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Video

Siwar Situy
Villancico cusqueño
Imágenes: nacimientos o belenes de artistas ayacuchanos
Interpretación: coro de la Asociación Cultural Kantu.




Ima kusi paqarimun
siwarsituy, siwarsituy
k'anchary kunmi tutapas
siwarsituy, siwarsituy
para tukuykuy k'ochuykuyri
siwarsituy, siwarsituy
sullari hanaq pachamanta,
siwarsituy, siwarsituy
achanqaray t'ika chuskanki
raura shiaq, raphapapanki
siwarsituy, siwarsituy
achanqaray t'ika chuskanki
raura shiaq, raphapapanki
siwarsituy, siwarsituy
achanqatuy



Pitaj Niñucha
Villancico popular que se canta en Ayacucho y Huancavelica
Coro de alumnos del Colegio Seminario San Juan Maria Vianney
(Huancavelica)

Pitaj niñucha,
pusamusunki
kay wejopachaman
wajanaykipaj,
llakinaikipaj
[...]

Pitaj Niñucha
quién te trajo niñito
a estas tierras
para que llores
para que sufras
[...]




Navidad en el Perú (ritos de adoración y villancicos tradicionales)


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Enlaces

Suena el Manguaré (Navidad en la Amazonia) - Francisco Bardales
Arpa y zapateo en la Navidad de Querco (Huancavelica) - entrevista a Claude Ferrier
Manuelitos de San Blas (maestro Antonio Olave)
Ricardo Castro Pinto y los villancicos en quechua
De lo sagrado y lo pagano en la celebración popular de la Navidad... (sobre el sincretismo de la Navidad en España)