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agosto 29, 2021

"La música en las Misiones de Mainas en los siglos XVII Y XVIII" - Jaime Regan, S.J.

 

Fuente:
Regan, Jaime 
La música en las Misiones de Maynas en los siglos XVII y XVIII.  En: Actas del simposio internacional: "El imaginario jesuita en los reinos americanos (ss. XVI-XIX)".  Juan Dejo SJ [rec.]. Lima : Universidad Antonio Ruiz de Montoya, 2016, pp. 60-65
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La música en las Misiones de Mainas en los siglos XVII Y XVIII

Jaime Regan, S.J.


Mapa de las misiones fundadas por la Orden Jesuita en América del Sur, entre los siglos XVI a XVIII. Se señala en color morado la Misión de Juli (Chucuito-Puno-Perú), la más temprana, fundada en el S. XVI  [origen de la imagen]


En 1638 la Provincia de Quito de la Compañía de Jesús fundó su primera misión amazónica como respuesta a una invitación del gobernador de Maynas.  A diferencia de la actuación de los encomenderos de trabajo forzoso y denigración de la población local, los misioneros jesuitas pusieron en marcha un proyecto de desarrollo de las cualidades humanas de las personas como base para la interiorización de los valores cristianos y la expresión de su fe en la liturgia. Este proyecto fue interrumpido con la expulsión de la Compañía de los territorios españoles en 1767.

El padre Francisco de Figueroa (1986: 278-279), natural de Popayán y superior de la Misión, escribió en 1661 en sus primeros años de labor misionera, que todos los pueblos tenían conocimiento del Dios creador, pero no le hacían culto.

Todas las naciones que hasta ahora se han tratado tienen conocimiento de Dios y vocablo con que en cada idioma lo nombran, llamándolo también Nuestro Padre y Nuestro Abuelo. Y dicen que creó el cielo, la tierra, los hombres y demás cosas, y que creando las comidas para sus hijos, que son los hombres, se fue al cielo […] tan sin darle culto, ni reconocimiento de divinidad, ni aun al demonio o ídolos (porque no los tienen ni se halla cosa que adoren), que por esta parte se pueden llamar ateistas, sin Dios que reconozcan.

La falta de culto causó extrañeza a estos hombres formados en la perspectiva del Principio y Fundamento de los Ejercicios Espirituales: El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor. Y mediante esto salvar su ánima.

Los padres enseñaban la doctrina cristiana y los indígenas aprendían el catecismo mediante cantos. Sin embargo, más de cien años más tarde, los jesuitas todavía dudaban que los indígenas entendiesen la doctrina cristiana. El padre Francisco Xavier Veigl, jesuita austríaco escribiendo en 1768, dijo que no quedaba claro que los indígenas comprendiesen los misterios más esenciales de la fe.

[…] queda siempre la sospecha – indudablemente una de las más agudas espinas clavadas en el corazón de los misioneros – de no haber abrazado jamás la fe con la debida sinceridad, sino fingido […]. Luego de todos los esfuerzos para hacerles comprender, hasta donde sea posible, los misterios más esenciales, al preguntar finalmente si reconocen lo explicado como verdad, la respuesta que se recibe no será otra que “shina chari”, palabras frías también en el uso lingüístico cotidiano, que significan “así debe ser, será pues así”.

Sin embargo, en la celebración de la liturgia encontraron una forma de llevar a sus feligreses a alabar y hacer reverencia a Dios. Lo que alentó a los misioneros en su tarea evangelizadora era la afición de los indígenas por la música, y la emplearon en el proceso de la evangelización. Tenían la certeza de que sus feligreses tuvieran la misma capacidad intelectual y práctica que los europeos. En aquella época la música barroca era la mejor forma de expresar el culto en la iglesia, sobre todo las formas de cámara, orquesta y policoralidad (Kennedy 1993) y sirvió como el medio más apto de expresar la fe.

Existen varios estudios del empleo de la música en las reducciones jesuitas, sobre todo en Paraguay y en la Chiquitanía, pero era una característica de prácticamente todas las misiones jesuitas.  Durante el proceso de restauración de los tiempos jesuíticos de las misiones en el oriente boliviano en 1986, se descubrió en un depósito una riqueza musical de gran magnitud. Hallaron más de 5,000 hojas de música sacra en Chiquitos y 4,000 en Moxos, todas partituras escritas entre los siglos XVII y XVIII, tanto por músicos europeos como por miembros de los pueblos originarios. Esta música fue interpretada en estos pueblos en los días festivos.

Aunque no se hayan descubierto las partituras en Mainas, hay amplios testimonios en los escritos de la época de la importancia de la música en estas reducciones. Los misioneros de Mainas formaban orquestas y coros para el culto en la iglesia. Traían a jóvenes españoles y mestizos de Lamas para enseñarles a cantar.

El P. Wenceslao Breyer, de origen bohemio, enseñó a varios a tocar el violín, el P. Martín Iriarte les enseñaba a leer y escribir las notas musicales, y mandó a algunos jóvenes a perfeccionarse en arpa y violín en Lima. En Jeberos el P. Francisco Xavier Zephyris introdujo un coro de clarines, cornetines y flautas, y otro coro de doce muchachos escogidos y de buenas voces. Un misionero trajo al río Napo un buen arpista de Quito para enseñar a los habitantes de las misiones, y en Santo Tomás de Andoas el misionero costeó el viaje a Quito de un joven para aprender a tocar el arpa (idem: 650).

En Lagunas se había formado un reconocido coro:

Bernardo Zurmillén, siendo misionero del pueblo de la Laguna habilitó a ocho o diez muchachos para cantar misa de cantos tan armoniosos, y bien ordenados, que a juicio de algunos padres acostumbrados a oír en Europa Misa de buenos conciertos, no tenían en qué ceder a los más armoniosos y arreglados de una capilla de música completa (ídem: 649-650).

En las misiones aprendían solfeo y a tocar arpa y violín y algunos fueron llevados a Lima para perfeccionarse y luego volvían a enseñar a otros.

[…] llevó consigo el P. Iriarte a la Laguna dos muchachos hábiles omaguas, Adán y Estanislao, a quienes había enseñado a leer y escribir, y a estos enseñaron solfa y tocar arpa y violín otros dos músicos de allá, que el P. Ignacio Falcón, misionero, llevó de Lima cuando fue procurador, y gastando 200 pesos enseñó con maestros diestros.  Vueltos al pueblo al año, ya enseñados, y casados, tocaban en las Misas domingos, sábados y viernes, y en las fiestas, y estos enseñaron a otros; con que teníamos una Misa competente, con dos arpas y cuatro violines, que podían lucir como los guaraníes, y se fue comunicando a otros pueblos (Uriarte 1986: 182-183).

Para los misioneros era importante un suministro de instrumentos musicales. El P. Juan Bautista Julián (1972: 276), en una carta a otro misionero, le recordó su encargo de flautas.

Espero con ansias las flautas que me prometió el P. Santiago Albelda; si es que se le olvidó mi encargo, ruego a Su Rev. que me las envíe a la primera ocasión, ya que los indios son muy aficionados a esta clase de música.

También había coros acompañados de instrumentos musicales.

En festividades mayores, así como todos los sábados, se celebraba una misa cantada solemne con la asistencia de los acólitos instruidos ya en el servicio del altar, pulcramente vestidos, interviniendo generalmente sólo el conjunto de voces del coro reunido con este fin, y acompañado a veces con instrumentos musicales y entre éstos, incluso, trompeta (Chantre y Herrera 1901: 656-659).

Se celebraban fiestas como las del Navidad, Corpus, Semana Santa y el patrón del pueblo (véase Meier 2001). Por ejemplo, la fiesta del Sábado Santo se celebraba el sábado por la mañana:

A proporción de la devoción dolorosa y compasión del Viernes Santo, era la festiva del Sábado Santo. Al entonar el sacerdote el Gloria in Excelsis en la Misa cantada se abrían de repente las ventanas de la Iglesia, llenándose toda de luz y alegría, la cual aumentaba con el repique de las campanas y con el sonido repentino de cajas y pífanos y clarines que las acompañaban desde fuera. Dentro de la Iglesia revoloteaban pajaritos vistosos de varios colores que se soltaban por todas partes, y al mismo tiempo caían sobre la gente estampitas y vitelas que con idea y artificio tenían prevenidos los sacristanes en el techo de la iglesia (Chantre y Herrera 1901: 667).

La fiesta del Corpus también se celebraba con danzas.

Termino (mi carta) con la descripción de la magnífica procesión que tuvimos hoy, fiesta del Corpus. Con mucho arte los indios adornaron la plaza del pueblo (Lagunas) y levantaron altares en sus cuatro costados. Llegaron a misa completamente sobrios, pues les había inculcado incesantemente cuán nefasta era la ebriedad. Tres grupos de bailarines, adornados con plumas multicolores, abrieron la danza en honor al Santísimo Sacramento, como lo prescribe la costumbre española. Los indios más destacados llevaban el palio del Santísimo y dos indiecitos arrojaban hojas de limonero y naranjo al paso de la procesión. Los bailarines llevaban muchos cascabeles en las piernas y en los brazos, que al moverse tintineaban a más no poder. Los otros indios blandían rítmicamente sus armas decoradas todas con plumas de diversos colores (Breyer 1969: 255).

Después de la Misa y procesión, los fieles celebraban con sus propios instrumentos y danzas.

Terminada la procesión los tres grupos de bailarines me acompañaron a casa, donde me tenían preparada la sorpresa de un verdadero banquete indio. Durante toda la comida no cesaron de tocar sus flautas, pífanos y tambores y de ejecutar danzas delante de mí.  Terminado el banquete me levanté para agradecerles su bondad y gentileza y les rogué que para coronar tan gran día se abstuvieran de todo exceso en la bebida. Vana ilusión e inútil petición fue esto, pues para los indios la fiesta no es tal si no culmina en borrachera y gritería. Y así sucedió también en este santo día (ídem).

La música invita y convoca. Los yameos, que vivían cerca de San Joaquín, salían de los bosques para escuchar cantar a los jóvenes omaguas.

[…] los Yameos, poco antes pacificados por los contornos del pueblo, salían a bandadas de sus bosques, por sólo oír cantar a los chicos omaguas en la Iglesia. Y después de fundados sus pueblos, repetían viajes a San Joaquín, así hombres como mujeres, por el gusto que hallaban en el canto (Chantre y Herrera 1901: 652)

Los descendientes de los músicos indígenas en Bolivia han continuado hasta hoy fabricando estos instrumentos y ejecutando la misma música. Sin embargo, entre los cocamas en la región Loreto del Perú, descendientes de los evangelizados en el siglo XVII, actualmente se ha perdido la práctica de esta música; inclusive la música barroca, pero algunas pocas familias han seguido la tradición de elaborar violines, la lectura de partituras y de tocar temas populares para celebrar las fiestas religiosas.

La elaboración de los violines, instrumento introducido en la región por los jesuitas, fue incorporada a su propia tecnología. Utilizan materiales del lugar, madera de cedro y las cuerdas hechas de las tripas del lagarto. Se realiza entre las 4 y 7 de la mañana para que las cuerdas se queden bien templadas antes del intenso calor del mediodía.  Los violines se fabrican con el mismo ritual empleado para la construcción de canoas.  Tiene que cumplirse un ayuno estricto todo el día y abstenerse de relaciones sexuales. También hacen bendiciones, llamadas icaros con sahumerio de humo de tabaco. Se realiza este ritual para que el instrumento tenga un buen sonido y que no se quiebre fácilmente (Alex Aquituari Ahuanari, Nauta, comunicación personal).

El empleo de la música en las Misiones de Mainas, que está poco conocido en el resto del país, estaba a la par no sólo de la de otras misiones de América del Sur, Norte-américa, Asia y África, sino de lo más elegante de la desarrollada en las cámaras de Europa. No quedan los edificios característicos de las otras reducciones. Hay tan sólo campanas y estatuas, las huellas de la música y una espiritualidad transmitida de padres a hijos.

Alegoría del triunfo de los jesuitas en las cuatro partes del mundo.
Anónimo, siglo XVIII. Iglesia de San Pedro,  Lima

 

Bibliografía

BREYER, Wenceslao
1969 "Carta a su Hermano, sacerdote jesuita en Praga, escrita en la Reducción de Santiago de Laguna, el 18 de junio de 1699", Cartas e Informes de Misioneros Extranjeros en Hispanoamérica, Mauro Matthei, compilador, primera parte, pp. 188-194. Santiago: Universidad Católica de Chile.

CHANTRE Y HERRERA, José
1901 [original c. 1770]. “De los Cantores, músicos y teñedores de Instrumentos”, en Historia de la Compañía de Jesús en el Marañón Español, pp. 649-659. Madrid: Imprenta de A. Avrial.

FIGUEROA, Francisco de
1986 [original 1661] “Relación de las Misiones de la Compañía de Jesús en el País de los Maynas".  Informes de Jesuitas en la Amazonia, 1600-1684, Jaime Regan, compilador.  Iquitos : CETA-IIAP

JULIÁN, Juan Bautisa
1972 “Carta al P. Sebastián Sutor, escrita en la misión de Laguna, el 4de octubre de 1730”, en Cartas e Informes de Misioneros Extranjeros en Hispanoamérica, Mauro Mathei, compilador, tercera parte, pp.253-258.
Santiago: Universidad Católica de Chile.

KENNEDY, T. Frank
1993 “An Integrated Perspective: Music and Art in the Jesuit Reductions of Paraguay”, en The Jesuit Tradition in Education and Mission: A 450 – Year Perspective, Christopher Chapple, editor, pp. 215-229. University of Scranton Press.

MEIER, Johannes
s/f La importancia de la música en las misiones de los jesuitas”, en La Misión y los Jesuitas en la América Española, 1566-1767: Cambios y Permanencias, José Jesús Hernández Palomo y Rodrigo Moreno Jeria, coordinadores. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

TEJÓN, I.J.
2001 “Música y Danza”, en Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús Biográfico-Temático, tomo III, pp. 2776-2789, Charles E. O’Neill Joaquín María Domínguez, directores, 4 tomos. Roma: Institutum Hisoricum, S,J, y Madrid: Universidad Pontificia Comillas.

URIARTE, Manuel
1986 [original 1772] Diario de un Misionero de Maynas. Lima: CETA.

VEIGL, Francisco Xavier
2006 [original 1789] Noticias Detalladas sobre el Estado de la Provincia de Maynas en América Meridional hasta el Año 1768. Iquitos: CETA.

ZEPHYRIS, Francisco Javier
1972 “Carta al P. Hermenegildo Adam, escrita en la misión de Santo Tomás de Andoas, el 3 de enero de 1728”, Cartas e Informes de Misioneros Extranjeros en Hispanoamérica, Mauro Matthei, compilador, tercera parte, pp. 381-384. Santiago: Universidad Católica de Chile.

 

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Vídeo


Chaák o Kitag: violín Awajún
Don Carlos Chuin Antuash
Kayap, Wampami, Amazonas, Perú - 2016
"Cuando le dije (a Don Carlos) que toque el violín, me dijo que no podía porque no tenía a quién cantarle. Entonces le dije que me cante a mí. Preguntó para qué...le dije que para que yo vuelva. Entonces comenzó a tocar el violin" (Josefa Nolte)
La anécdota forma parte de la investigación que Josefa Nolte realiza sobre la cerámica del pueblo Awajún.  La filmación fue realizada por Leslie Searles.
Video compartido en FB por Lilia Romero Soto, aquí


Enlaces

Música y danza en el señorío lupaca  (Chucuito-Puno)- Marcela Cornejo
Los jesuitas en Mainas, Nueva España y Paraguay - Rev. Chasqui (Boletín cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores.  Lima, año 6, Nro. 12, 2008) 
Las misiones jesuitas en la zona de Maynas, siglo XVIII - Ismael Jiménez

octubre 14, 2020

"Los instrumentos musicales de los incas" - Charles W. Mead

 



Publicado en 1903, este documento no se tradujo al español hasta el presente.  Considerando su importancia como referente del estado de los estudios de arqueomusicología peruana en esos años, he acometido esta tarea.

Cabe hacer las siguientes anotaciones:

  • Cuando el término no ha podido ser precisado con exactitud, se le adjunta entre llaves […] la palabra o frase inglesa del texto original para que el lector busque su interpretación.
  • Hasta principios del siglo XX, incluso cuando los esposos D’Harcourt publicaron en 1925 en París su famosa obra "La música de los incas", la academia europea y norteamericana tendió a generalizar bajo la etiqueta “incaico”, expresiones de culturas pre-incas, como la cerámica de culturas costeñas que el autor usa como fuente iconográfica documental.  El presente documento considera incluso, testimonio sobre música mapuche de Chile.
  • La descontextualización de las piezas arqueológicas en que se basa este estudio, ha obligado a centrar el análisis en el objeto, y en los casos en que ha sido posible, en el análisis de las escalas musicales que produce, atisbando una escala pentafónica aún por corroborar.
  • La baja resolución de las imágenes proviene así de la fuente digitalizada original.
  • Se ha mantenido casi igual la paginación original, para que las referencias del autor a las láminas y otros datos del documento, conserven su función.


// Marcela Cornejo D.
Arequipa, oct. 2020 


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Fuente digitalizada original



febrero 14, 2018

Música y danza en el señorío lupaca (S. XVI-XVII)


A falta de escritura, la palabra y la praxis dinamizan la capacidad creadora de un pueblo.  La poesía, el teatro y la música, conjugados y plasmados a plenitud en el canto y la danza festiva (sean de carácter profano o ritual), suelen ser sus “textos” más explícitos .  El problema surge al tratar de historizar estas prácticas.  Los vestigios arqueológicos  pueden ofrecernos algunos haces de información, las danzas rituales del presente pueden ofrecernos algo más, pero siempre de manera insuficiente.  

Es por eso invaluable el legado del lingüista jesuita Ludovico Bertonio para, a partir del léxico,  intentar atisbar con algo de coherencia lo que fue la música y la danza lupaca de tiempos prehispánicos hasta inicios de la Colonia.  Esto es posible porque el  testimonio del notable misionero data de fines del siglo XVI a inicios el siglo XVII, cuando la memoria  del pasado pre-colonial estaba aún fresca en la mente de sus colaboradores indígenas.  El resultado como vemos líneas abajo, es interesante, pero necesita sin duda afinar un más efectivo método de análisis.


Contexto

El señorío lupaca fue parte de un conjunto de señorío aimaras que  se desarrollaron en la meseta del Collao después del declive de la cultura tiawanakota (c. S.XIII) y perduraron durante el dominio incaico hasta la llegada de los españoles.  Estos señoríos gozaron de autonomía, tuvieron disputas por el control de territorios, pero por sobre ello, mantuvieron rasgos culturales en común, siendo los principales, la complementaridad productiva y el uso de la lengua llamada aymara o jakaru.   .

Repartición de los señoríos aymaras según la división urco / uma

Urcosuyo
Umasuyo
Canchis           
Canchis           
Canas
Canas
Collas
Collas
Lupacas

Pacajes
Pacajes

Soras
Carangas

Quillacas


Charcas
Carcaras
Chuis *

Chichas *
* Datos insuficientes
[Bouysse-Cassagne 1978 : 1059]


Los lupaca se asentaron en la banda Urcusuyu del Collao, caracterizado por tener las tierras más altas, frías y secas.  No todos los pueblos del territorio circunlacustre fueron aimaras, más sí eran mayoría: alrededor del 70%, según la Visita general de don Francisco de Toledo [1575], citado en  Bouysse-Cassagne 1978 : 1058



Los lupaca de la provincia de Chucuito (distritos: Juli, Desaguadero, Huacullani, Kelluyo, Pisacoma, Pomata, Zepita) fueron gobernados por una diarquía encarnada en los linajes Cari y Cusi.  Aunque supieron desarrollar el aprovechamiento de un máximo de pisos ecológicos para diversificar sus bienes de consumo e intercambio (en un esquema de ocupación discontinua y movible del territorio que abarcó, desde el piedemonte amazónico de La Paz -Bolivia hasta las costas de lo que fue la Audiencia de Arequipa), su  riqueza y poder se basó principalmente en la posesión de  ganado camélido, característica que la región Puno en general, conserva hasta el presente.

El arribo de los españoles a las orillas del lago Titicaca implicó, junto a la explotación de los recursos (minería principalmente), el inicio de una intensa obra misional desde la década de 1550 hasta 1767, cuando la Orden Jesuita es expulsada  por orden del rey Carlos III.   

Los primeros templos católicos fueron inicialmente edificados por los agustinos y culminados por los jesuitas: Santa Bárbara en 1555, San Pedro en 1565, San Juan en 1570, entre otras.  Hacia 1568, bajo régimen del Virrey Toledo, tenemos a los jesuitas predicando en Chucuito, con una Misión permanente establecida en Juli, la cual, sometida a disciplina absoluta según sus reglas de la Orden, sirvió de modelo a las célebres misiones que se desarrollaron posteriormente en los actuales territorios de Paraguay-Bolivia-Argentina.

Como primer centro de formación de lenguas,  se imprimieron en esta Misión  cuatro de las obras más importantes de Ludovico Bertonio.  Aún no está claramente determinado si estas obras se imprimieron in situ, o fueron impresas en Lima por encargo. Si esta imprenta estuvo físicamente en Juli, al parecer fue por poco tiempo, pues no hay otros títulos conocidos en la larga existencia de la Misión:
  1. Vocabulario de la Lengua Aymara. Primera parte, donde por abecedario, se ponen en primer lugar los vocablos de la lengua española para buscar los que se corresponden en la lengua aymara (...)
  2. Arte de la lengua aymara con una silva de frases de la misma lengua y su declaración en romance. Por el padre Ludovico Bertonio, italiano de la Compañía de Jesús en la provincia del Perú, natural de Rocca Contrada de la Marca de Ancona. Dedicado al Ilustrísimo y Reverendísimo Señor don Hernando de Mendoza, Obispo del Cusco, de la misma Compañía (...)
  3. Confesionario muy copioso en dos lenguas, aymara y española, con una Instrucción acerca de los siete sacramentos de la Santa Iglesia y otras varias cosas (...)
  4. Libro de la vida y milagros de nuestro Señor Iesu Christo en dos lenguas, aymara y romance, traducido del que recopiló el licenciado Alonso de Villegas, quitadas y añadidas algunas cosas y acomodado a la capacidad de los indios (...) [obra llamada comúnmente por los investigadores actuales, como Vita Christi].


Trazos de la práctica musical y danzaria de los lupaca

El estudio aplicado a la cultura musical y danzaria del espacio lupaca, puede vincularse en mayor o menor medida  a la generalidad  de los pueblos collavinos aimara-hablantes de la época.  Tal vez nunca podremos saber a cabalidad la magnitud de  la riqueza y diversidad  cultural de los señoríos aimaras pre hispánicos a falta de más léxicos como el de Bertonio, pero es posible asegurar que fueron mucho más los factores en común que los diferenciadores. 


Folio 327[329] de la Nueva Corónica de Felipe Guamán Poma de Ayala, indicando  la diversidad de cantos y danzas que tenían los señoríos aimaras a fines del siglo XVI.  Cf.  también los folios 325[327] y  327[329].  

FIESTA
La fiesta de los Colla Suyos desde el Cuzco cantan y dansan. Dize el curaca prencipal: "Quirquiscatan mallco [Cantamos y bailamos, rey] uirquim capacomi [?]" desde Cauina, Quispi Llacta, Poma Canchi, Cana, Pacaxi, Charca, Choquiuito, Chuquiyapo y todo Hatun Colla, Uro Colla.
Comiensa, tocan el tanbor y canta las señoras y donzellas. Dize ací:
Hauisca mallco capaca colta hauisca hila colla sana capaca sana yncapachat tiapachat mallco sana capaca colla sana hila uiri mallco uiri quirquiscatan mallco aca marcasan pachasan tiusa hunpachitan nuestra señora taycasan hunpachiucin hauisca malco pacha cutipan han illaquimti aca marcasan ychauro quirquiscatan collaypampa sanchalli.
Desta manera procigue todo el cantar y fiesta de todo Colla cada uno su natural cantar, cada ayllo [parcialidad] a hasta los yndios de Chiriuana, Tucumán y Parauay. Cada uno tiene sus bocablos y en ellas cantan y dansan y baylan que las mosas, donzellas dizen sus arauis que ellos les llama uanca y de los mosos quena quena. Desta manera dizen sus dansas y fiestas cada prencipal y cada yndio pobre en toda las prouincias del Collau en sus fiestas grandes o chicas hasta Potocí.


Para mi objetivo he utilizado el Vocabulario de la Lengua Aymara... en la edición impresa de Julio Platzmann  (Leipzig, 1879, 2 vols.).  Es posible hacer los cotejos con el impreso original, disponible en versión digital aquí.  Entre paréntesis, van el número de volumen y número de página de la obra editada por Platzmann.
  1. Tuvieron formas musicales y danzarias para cada evento de su vida; la mayoría extintas, algunas (como el haraui, el huayñu o la anatha) evolucionadas al presente. 
  2. Tuvieron diferentes matices para definir acciones, siendo los términos más recurrentes en el caso del canto, las palabras “kochu” y “huaruru” [V. 2 : 56 y 152]
    Kochu / huaruru = canto
    Kochuta / huarurutha = cantar [“cantar coplas”]
    Kochuri / huarururi  = cantor o cantora
    “Canto, acto de cantar”: Kochu, huaruru, haraui, haylli (V. 1: 115)
    “Gastar mucho tiempo en cantar y decir canciones “: Huarurumucutha / Huarurunocatha (V. 2 : 152)
    “Canción honesta, o torpe que sea”: Huaruru: Kochu, Haraui (V. 1 : 114)
    “Canción o cantar honesto”: Hisqui (V. 1 : 114)
    “Canción torpe”: Kañu huaruru (V. 1 : 114)
    “Cancionero”: Kochu libro (V. 1 : 114)
    “Endechas”: Kochu hacha (V. 1 : 211)
    “Endechar”: Kochu hachatha (V. 1 : 211)
    “Cantar o canción”: Haraui  (V. 2: 122)
    “Cantarlas  [las canciones]”: Harauitha huarurutha (V2: 122)
    "Cantar suavemente": Mokhsa kochutha (V. 2 : 224)
  3. Es notorio el intercambio semántico con la lengua  quechua debido a la práctica común de géneros musicales (haylli, huayñu, haraui) y a la ejecución común de instrumentos musicales (pincollo, quena, qhuepa, huancara, ayarachi).
  4. Es aún incipiente pero notorio el intercambio semántico con la lengua castellana debido a la adopción o hibridación de formas musicales (endechas), instrumentos (chirimías, atabales) y fiestas (pascua, misa, procesión).
  5. Así como tuvieron géneros, instrumentos y prácticas músico-danzarias en común  con los quechuas, los aimara lupaca (y la generalidad de los señoríos aimara), desarrollaron sus propias formas musicales y danzarias.  Ejs:
    “Cantar garganteando o tañer flauta quando baylan el bayle que llaman maquesiña, hablando uno y contrapunteando el otro, y a este llaman Quicuri”: Quicutha [V2: 296] 
    “Es también cantar las mujeres, quando todas juntas  muelen la quinua o quando vuelven muchas dela chacara que han sembrado o cogido”: Quicutha [V2: 296]
    “Baylar tomándose de las manos en rueda hombres solos, o con mujeres cantando”: Maketha, cahuatha / Makesitha, cahuasitha [V2: 211]
    ”Bayle asi” [baylar tomándose de…]: Make, makesiña [V. 2 : 211]
    “Cantar alabanza o himnos a los santos, como hazían antiguamente a los ídolos.  + Y también cantando decir requiebros a sus enamorados”: Haccutha, sumaatha / haccunocatha  [V2: 105]
    “Cantar sembrando las papas”: Pallpallitha / hauihuata [V. 2 : 246] 
    “Baylar muchos pisando el suelo y temblar los ramos y otras cosas, y también la tierra por terremotos”: Apal apaltatha  (V. 2 : 23)
    “El bayle assi, o sarao de Maycos”: Sokha, ayma  (V2: 322)
  6. Tuvo mucha importancia la  música unida a la danza y en ésta, la pompa de los trajes, de los tocados plumarios y de las máscaras, característica que el pueblo aimara y aimara-mestizo en general, conserva hasta el presente.
  7. Hubo mucho esmero en los trajes y  el acicalamiento.  Éstos  engalanaban y realzaban los momentos de la música y el baile en las ceremonias festivas.  Se nota ya la adaptación de algunas prendas de origen europeo, sobretodo en el caso de las mujeres  (saya, manto, aún no se nombra el uso de monteras, tan frecuentes hoy en día):
    "Gala o vestido de fiesta”: Yamparu (V. 1: 247)
    "Aderezarse, vestirse galano”: Yamparusitha (V. 2 : 390)
    "Ponerse galano”: Yamparusitha (V. 1: 247)
    "Vestido de las fiestas, galano”: Yamparu  (V 2 : 390)
    "Ponérselas [las galas]”: Yamparusitha, kianchillachasitha, kapchichasitha, kalichasitha, silluncunaro, lukanancunaro yamparusitha (V. 1: 247)
    "Galano y galana”: Kanchuilla kanchilla, Kapchi kapchi, Kali kali (V. 1: 247)
    "Galano en demasía”: Isisilla, yamparusilla (V. 1: 247)
    “Galancete pulido, peinadillo”: Sanusilla, Phiscusilla (V. 1: 247)
    “Vestirse galano”: Kapchichasitha, kanchillachasitha (V. 1: 468)
    “Vestido o ropa de fiesta”: Yáparu (V. 1: 468)
    “Vestido rico”: Tocapu, ccapaca isi (V. 1: 468)
    “[Vestido] Que no abriga”: Thaa (V. 1: 468)
    “[Vestido] Que arrastra”: Llumpi, caychu (V. 1: 468)
    “[Vestido]  Grosero de diversas lanas”: Charca Charca, suu suu, cchachcchi (V. 1: 468)
    “[Vestido] Teñido de diversos colores”: Cumpita (V. 1: 468)
    “[Vestido]  De tela o brocado”: Lliphi lliphi (V. 1: 468)
    “[Vestido]  Para tener debajo y abrigarse”: Laascona isi (V. 1: 468)
    “Vestido de varón”: Chaccha isi (V. 1: 468)
    “[Vestido] de Mujer”: Marmi isi (V. 1: 468)
    “Vestido entero de varón o muger, camiseta, manta y sombrero, y saya, manto y panta”: Saata, val Chacha saata isi Marmisaata isi (V. 1 : 468)
    “Galano, bien aderezado”:  Kanchilla, kapchi (V. 2: 45)
    “Aderezarse”: Kanchillachasitha (V. 2 : 45)
    “Bien aderezado, luzido”: Kapchi, kanchilla (V. 2 : 46)
    “Aderezarse “: Kapchichasitha (V 2 : 46)
    “Galas de plumajes con que se aderezan para hazer fiestas, o salir al encuentro”: Kichikichi (V2:  301)
    “Ponerse estas galas y aderezos”: Kichikhattastha (V2 : 301)
    “Manta o mantellina o uncuña, etc., con que cubren la cabeza”: Sunttukhallu (V. 2: 328)
    “Ponerse algo en la cabeza”: Sunttukhallusitha (V. 2 : 328)
    “Toca, cualquiera que las mujeres se ponen en la cabeza para cubrirla excepto sombreros”: Sunttukhallu, ñañaq, uncuña (V. 1 : 450)
    “Ponérsela [la toca]”: Sunttukhallusitha, vel Sunttukhalluttasitha, Uncuñattasitha  (V. 1 : 450)
    “Vestido o ropa del inga hecha a las mil maravillas y assi llaman agora al terciopelo, telas y brocados & c. quando quieren alabarlos”: Tocapu isi  (V. 2 : 357)
    “Vestido de diversas lanas, ropa mala”: Charca charca isi (V. 2 : 71)
    “Ropa de seda raso o lana muy delgada, como la de los Caciques”: Lliphi lliphi isi / Chulluncaa isi / Lliphiri isi (V. 2 : 204)
    “Yesso espejuelo”: Lliphi lliphi (V. 2 : 204)
    “Vestido entero de hombre o de mujer, manta y camiseta, o manto y saya de mujer, y faxa”: Saatha   (V. 2:  304)
    “Una pieza entera de ropa”: Isi maa saatha  (V 2:  304)
    “Una pieza entera de ropa [de varón]”: Chacha isi  maa saatha (V.2:  304)
    “Una pieza entera de ropa [de mujer]”: Marmi isi maa saatta (V.2:  304)
    "Vestido": Isi (V. 2 : 182)
    "Texer, hazer ropa": Isichatha (V. 2 : 182)
    "Calzado, zapato": Hisccu (V. 1 : 110)
    "Calzarse zapato": Hisccuttasitha (V. 1 : 110)
    "Calzarlo a otro": Hisccuttaatha (V. 1 : 110)
    "Ropa texida como terciopelo muy blanda": Phuñu, lluska / phuñu ccahua (V. 2 : 280)
    "Sombrero como de terciopelo, blando": Phuñu tanca (V. 2 : 280)
  8. Sobre el adorno plumario, tenemos suficiente evidencia de la diversidad, la especialización  y la suntuosidad que alcanzó y que perdura al presente:
    “Galas de plumería y libreas”: Kichikichi (v1: 247)
    “Ponérselas [las galas de plumería]”: Kichi khattasitha (V. 1: 247)
    “Penacho de pluma o flores”: Huayta (V. 1: 358)
    “Ponérsele [el penacho]: Huaytattasitha (V. 1: 358)
    “Ponerle a otro [el penacho]: Huaytattaatha (V. 1: 358)
    “Penacho de plumas pegadas”:  Phara phara huayta (V. 1: 358)
    “Plumaje de muchas plumas puestas en el sombrero redondo como capacete”: Assanco (V. 1: 371)
    “Lleno de plumas o atestado de ellas “: Toquetà huaytanacana apatattata / Phuntutattata  (V. 1: 371)
    “Plumaje que se menea mucho como el aire”: Phara Phara (V. 1: 371)
    “Plumaje como el assanco de plumas menores coloradas o verdes”: Phuru / Mucchulli (V. 1 : 371)
    “Plumage delos ingas o chinchaysuyos de dos plumas puestas en la delantera del sombrero, o llauto como cuernos”: Kaufu (V. 1 : 371)
    “Plumaje, ponerse”: Huaytattasitha siphittasitha  (V. 1 : 371)
    “Plumajero que los hace”: Huaytacamana (V. 1: 371)
    “Plumajero, amigo de traerlos”: Huaytancalla, huaytattasicamana (V. 1: 371)
    “Plumaje, flor y qualquiera cosa  que se pone  en lugar de penacho”: Huayta (V. 2 : 158)
    “Amigo de plumajes assi”: Huaytancalla  (V. 2: 158)
    “Ponérsele  [el plumaje]”: Huaytattatha / Huaytattasitha (V. 2 : 158)
    “Hacerse un plumaje”: Huaytchasitha  (V. 2: 158)
    “Plumage como escudilla”: Asanco (V. 2: 26)
    “Ponérsele [el asanco]“: Asancottasitha (V. 2 : 26)
    “Plumaje de los ingas de dos plumas en la delantera del sombrero o llauto”: Kaufu (V 2: 48)
    “Ponérsele [el kaufu]”:  Kaufuttassitha (V. 2 : 48)
  9. En la innata vocación por el disfraz y la máscara a la hora del ritual, son notorios los personajes del supay y del espantajo; asimismo, el acto de travestirse en mujer.  Ejs:
    “Máscara”: Sokho (V. 1: 309)
    “Disfrazarse, enmascararse”: Sokhochasitha, saynatachasitha (V. 1 : 192)
    “Disfrazarse tomando figura de ángel, demonio, hombre”:  Angelachasirapitha, Supayochasirapitha  (V. 1 : 192)
    “Disfrazarse el demonio en Ángel de Luz”:  Supayothà, angelatucutha, vel tucurapitha (V. 1: 192)
    “Disfrazarse embozándose”: Hanaquipasitha (V. 1: 192)
    “Disfrazar, enmascarar”: Sokhochatha, saynatachatha (V. 1: 192)
    “Disfrazar en hábito de muger”: Marmichatha, memillachatha (V. 1 : 192)
    “Disfrazarse en hábito de mujer”: Marmichasiui, mememillachasiui, según fuere la cosa (V. 1 : 192)
    “Disfrazarse como espantajo“: Saynatachasitha, sokhochasita (V. 2: 314)
    “Disfrazar a uno en hábito de muchacha, como suelen en danzas o mascaras”: Memillaatha / Memillachatha (V. 2 : 221)
  10. El cuerpo siempre acompañó el acto del canto con expresiones performativas, sea en forma de recorrido, de comparsa, o de danza coreográfica.  Como dice  Bertonio: “muchas maneras tienen los indios de baylar…” (V. 1: 90).  Ejs:
    “Danza “: Chillchi (V. 2 : 82)
    “Danzante”: Chillchiri (V. 2 : 82)
    “Danzar”: Chillchitha (V. 1: 162)
    “Danza”: Chillchi, taqui, quirqui (V. 1 : 162)
    “Danzantes”: Chillchirinaca (V. 1 : 162)
    “Danzar a modo de uros”: Huchusisa quirquitha (V. 1 : 162)
    “Hazer baylar al otro, como cuando la madre tiene su niño sobre las rodillas y le haze dar brincos por holgarse”: Quirquittaatha (V. 2 : 198)
    “Danzar discurriendo de una a otra parte”: Quirquinacatha (V. 2 : 198)
    “Entrar cantando”: Huaruruntatha (V. 2: 152)
    “Bayle”: Huayñusiña, cahuaña, makesiña, aymaña (V. 1 : 90)
    “El bayle así, o danza”: Huallaui (V. 2 : 145)
    “Baylar “: Taquitha, vel Kochutha(V. 2 : 338)
    “Baylar y cantar que siempre van juntos “: Taquitha, kochustha, quirqitha, saucastha (V. 2 : 56)
    “Holgarse “: Kochusitha, cusisitha (V.2: 56)
    “Día de huelga, o descanso, o de fiesta”: Samaña, samasiña uru  (V. 2 : 306)
    “Acabar el bayle “: Aymarpaatha= (V2: 28)
    “Baylar al modo antiguo de los indios”:   Aymatha, sokhatha, apal apaltatha, Sisa quirqhuitha chiachiatha, hucchusa quirquitha, quirqhui huchuquitha, huayñusitha, huallatha, llullumitha, maketha, mirka huaiñusitha, quesuatha, hayllitha, quirquitha, sacapani quirquitha (V. 1: 90)
    “Baylar tomándose de las manos en rueda, hombres solos o con mujeres cantando”: Maketha, cahuatha  (V. 2 : 211)
    “Baylar una rueda de gente mezclados una rueda de hombres y mujeres alternatim. [sic.]”: Mirka huaiñusitha (V. 2 : 223)
    “Baylar una rueda de hombres entreverados con mujeres, o solas mujeres entre si”: Quesuatha,  hayllitha, cahuatha (V. 2 : 291)
  11. Los instrumentos musicales comparten muchas características comunes con los de los pueblos quechua-hablantes; por ejemplo:  Pincollo, quena, sicu, quepa (aerófonos), saccapa, bombo, huangara (membranófonos).  Con la presencia misional incorporaron palabras como “caxa” (caja) y  “atabal” para señalar algunos tipos de membranófono, también se incorpora el uso de las campanas según el ritual católico.  La cultura sono-musical lupaca integró y concertó  los elementos de la naturaleza en el goce estético auditivo; así, “Murmullar la gente, los paxaros, el agua, las chirimías, y otras cosas que hacen ruido“, tiene su propio término: kosllutha, hupitha (V. 2 : 58).  “Arotha” significa algo parecido: “cantar el pájaro, sonar la campana, cascabeles, instrumento músico, etc.” (V. 2 :  25). 
    Aerófonos-flautas:
    “Soplar, y también tañer cualquiera instrumento que se toca soplado, como chirimías, cornetas, trompetas, etc. “: Phusatha (V. 2 : 281)
    “Instrumento de tañer”: Tañiña / Phusaña.  (V.1 : 282)
    “Flauta”: pincollo (V. 1 : 243)
    “Tañerla [la flauta]”: Pincollotha (V. 1 : 243)
    “Flauta de huesso de que usan los indios, y también essotras que traen de Castilla “: Pincollo (V. 2 : 266)
    “Tañer la flauta “: Pincollotha (V. 2 : 266)
    “Músico, porque de ordinario tañe también flauta”: Pincollori (V. 2 : 266)
    “Flauta de huesso “: Cchaca pincollo (V. 2 : 266)
    “Flauta de caña “: Quinaquina pincollo (V. 2 : 266) 
    Ídem [flauta de caña]”: Tupa pincollo (V. 2 : 266)
    “Flauta de caña”: Quena quena (V. 1 : 241)
    “Huayra”: Instrumento de barro con muchos agujeros para fundir  (V. 2: 157)
    “Flautillas como órganos” Sico [sicu] (V. 1 : 241)
    “Tañerlas [las flautillas]”: Sico phusatha (V. 1 : 241)
    “Flautillas un poco mayores también atadas”: Ayarichi
    “Instrumento como organilos, que hacen harmonía“: Ayarichi (V. 2 : 28)
    “Tañerlas [las flautillas un poco mayores]: Ayarichi phusatha, ayarichatha (V. 1 : 241)
    “Tañerle [el ayarichi].  Sico es instrumento más pequeño”: Ayarichi phusatha (V. 2 : 28)
    “Flautero que las tañe [las flautillas según tamaño]”: Pincollo caana, Sico camana: Ayarichi camana (V. 1 : 241)
    Aerófonos-trompetas:
    “Trompeta”: Qhuepa (V. 1: 459)
    “Tañerla [la trompeta]”: Qhuepatha, Trompeta phusatha (V. 1: 459)
    “Trompeta de caracol”: Chuluphusaña (V. 1 : 459)
    “[Trompeta ] De calabaza”: Mattiphusaña (V. 1 : 459)
    “Trompetero”: Qhuepa camana (V. 1: 459)
    Membranófonos (percusión):
    “Tocar atambor, campana y otros instrumentos golpeando”: Nuatha (V. 1 : 450)
    “Atabal, atambor”: Huácara (V. 1 : 76)
    “Atambor, Atabal”: Huancara (V. 2 : 146)
    “Tañer el atambor”: Huancara sakatha: (V. 2 : 305)
    “Tocarle [la huácara o huancara]”: Nuatha (V. 1 : 76)
    “Oyrse [la huácara o huancara]”: Huancara aro, Isapasi (V. 1 : 76)
    “Tocarla [la huancara]”: Nuatha, leketha (V. 2 : 146)
    “Caxa”: Phutti, Huscusi phutti (V. 1: 122)
    Idiófonos:
    “Una frutilla prolongada a modo de avellana, de corteza muy dura, y suelen los indios servirse  della para cascabeles por el sonido que haze no con lo que tiene dentro  sino encontrándose o golpeando uno con otro”: Saccapa (V. 2 : 305)
    “Ponerse los cascaveles dichos en los pies de qualquiera suerte”: Saccapattasitha (V. 2: 305)
    “Baylar o danzar con estos cascabeles“: Saccapani quirquitha taquitha,  Chillchitha (V. 2: 305)
    “Golpear con el topo de plata o con otra cosa para acallar al niño, y lo mismo puede aplicarse al ruido que hacen las abejas, quando un exambre dellas se van dela colmena paraque paren en algun árbol o en otra parte, y la primera sylava requiere el mismo detenimiento”: Tantantaarapitha (V. 2 : 336)
    “Tocar o hacer ruido con el topo [tupu] o con  otra cosa de plata, o cobre para acallar la criatura”: Tantantaarapitha, con taqui (V. 1 : 450)
  12. Conocieron el canto coral, incluso en formas de contrapunto, desde tiempos prehispánicos (tal vez incluso, pre-incas).  Ejs:
    “Cantar uno y responder otros lo mismo al modo de yngas quando siembran o llevan cargas: hayllitha” [V1: 115]
    “Comenzar todos juntos a cantar”: Iruthaltatha, kochuthaltatha [V. 2 : 179]
    “Cantar cuando aran o danzan, o llevan muchos una viga, [etc.], diciendo uno y respondiendo otros”: Hayllita [V.2 : 126]
  13. Como producto de la obra misional, incorporaron en su imaginario la imagen sublime de un coro angélico.  Ej:
    "Coro de Ángeles": Angelanaca suu [V 1 : 143]
  14. A principios del S. XVII ya se consideraban “al modo antiguo” los cantos y bailes  que hacían a sus curacas o señores, o al inca.  Connota un declive de su práctica a medida que  avanzaba la evangelización o en su defecto, un selectivo y progresivo proceso  de mestizaje. Ej:
    “Baylar al modo antiguo, especialmente cuando van a las chácaras de sus principales”: Aymatha [V 2:  28]
    “Danzar como hazían el tiempo del inga para su recibimiento, tomándose de las manos los hombres, y las mujeres tras ellos tocando”: Huallatha (V. 2 : 145)
  15. Co-existieron con la etnia uru (¿porque habitaban un mismo territorio? ¿por intercambio comercial?], conocidos por tener sus propias formas de cantar y danzar.  Ej:
    “Baylar como los Uros desta provincia”: huchhu / sisa quirquitha [V. 2: 161]
    “Baylar, brincar, pisando con velocidad el suelo, como usan los Uros y también los que danzan con cascabeles”: quirquitha / taquitha [V. 2 : 198]
  16. Los bailes de los caciques se hacían con pompa y solemnidad, seguramente para afirmar un estatus de poder.  Ej: 
    “Sarao, o bayle de caciques, y de gente principal con mucha mesura” Sokha, Ayma
    "Hacerle [el sarao, o bayle de caquiques...]": Aymatha, Aymattatha, Sokhatha, Sokattatha (V. 1: 426)
    “Baylar la gente principal y cantar con mucha mesura”:  Sokhatha, aymatha (V 2: 322)
  17. Los hayllis tienen la misma función que en los pueblos quechua hablantes.  Son cantos de alegría por una batalla ganada o por una siembra, cosecha o caza satisfactoria; se ejecutaban durante y después de la acción. Ejs:
    “Cantar los vencedores”: Hayllitha quechuayatha, cahuatha (V. 1 : 115)
    “Triunfar los vencedores”: Hayllitha (V. 1: 459)
    “Cantar cuando cazan vicuñas y otros animales”: haylli /quechuya (V 1: 82)
    “Cantar cazando vicuñas y en otras ocasiones”: hayllitha / quechuyatha (V 1: 115)
    “Quechuya, haylli”: El canto que suelen usar cuando se juntan muchos a coger vicuñas o venados,  o cuando se dividen en bandos para representar una batalla fingida, comenzando uno y siguiéndoles al mismo tono los del mismo bando (V 2:  285)
    “Llegarse con grande bozería”: Hayllicatatha, hupicatatha (V. 2: 126)
    "Llevar en triunfo los despojos": Hayllini saratha, vel Huatatha lleva (v1: 299)
    “Entrar con triunfo en el pueblo, alcanzada que sea la victoria”: hayllitha (V2: 126)
  18. El huayño o huayñu mantiene hasta el presente con asombrosa vitalidad, los rasgos descritos -con diversos grados de  mestizaje e innovación-, tanto entre los pueblos quechua-hablantes como aymara-hablantes.  Por la afinidad con el término "huayna", connota que era una  acción ejecutada principalmente por jóvenes.  Abarca la acción simultánea del canto y la danza.  Ejs:
    “Danza, bayle o sarao”: Huayñu, huayñusiña (V. 2:  157)
    “Bayle”:  Huayñusiña, cahuaña, makesiña, aymaña (V. 1: 90)
    “Sacar a baylar, y la persona que saca a otra hace después algún presente a la compañera o compañero”: Huayñucatha (V 2:  157)
    “Sacarse uno a otro [a bailar]”: Huayñucasitha (V. 2:  157)
    ”Andar assi danzando en medio de la rueda”: Huañunacasitha (V 2:  157)
    “Baylar dos en medio de una rueda de mujeres solas, o solos hombres”: Huayñusitha (V. 2:  157)
    "Baylar una rueda de gente mezclados una rueda de hombres y mugeres alternatim. [sic: alternativamente]": Mirka huayñusitha [V 2 : 223]
    “Asirse [de las manos] danzando” Amparathà huayñusitha (V 1: 73)
    “Compañero en baylar”: Huayñu, y todos los amigos muy intrínsecos + “Lokasi” es lo mismo entre mugeres (V. 1: 131)
    "Amigo, compañero, familiar, y conviene a hombres y mujeres que se tratan familiarmente": Huayñu (V. 2 : 157)
    "Mancevo": Yacana, huayna [V 1 : 305]
    "Palabras tiernas / Palabras sentidas": Huaynascaña, amutascaña, halutascaña aro [V 1: 343]
    "Enternecer con ellas [las palabras tiernas]": Huaynascaña arona haccontatha, cahantatha [V 1: 343]
    "Ternura de amor": Huaynasiña [V 1 : 447]
    "Tierno de corazón": Huaynasiri [V 1 : 448]
    "Tierníssimo": Ancha huaynasiri, ccuyasiri [V 1 : 447]
    "Hablar enterneciendo al que oye": Ccuyasiña, huaynasiña... [V 1 : 256]
  19. Con la presencia de los evangelizadores, los cantos funerarios pasaron a llamarse “endechas”.  Estas se cantaban al modo de las plañideras, antes, durante y después del entierro.  Es posible suponer que los versos de estas endechas hacían de operadores de la memoria, rememorando los actos en vida del difunto.  Ejs:
    “Cantar llorando las endechas del muerto”: Kochuhachatha (V. 2 : 56)
    “Andar de casa en casa cantando allí las endechas”: Kochuhachasa tumatha (V. 2 : 56)
    “Endechar andando por las calles donde acudía el difunto”: Uta uta tumassina hachatha (v1: 211)
    “Endechaderas”: Hacha iriri (V. 1 : 211)
  20. A inicios del siglo XVII las honras fúnebres de los lupaca  se practicaban “al modo antiguo” o bien, incorporando algunos aspectos del rito católico.  Es una fase de transición.  Ejs:
    “Celebrar las honras de algún difunto al modo antiguo”: Amaya mankaatha (v1: 156)
    “Celebralas [las honras de algún difunto] con Missa”: Missaatha (v1: 156)
    “Celebrarlas [las honras] con otras ofrendas”: Amaya chupichatha, chupini luratha (v1: 156)
  21. Como todos los pueblos del mundo a lo largo de la historia, los lupaca tuvieron sus canciones de cuna o arrullos.  Ej:
    “Arrullar la criatura para que duerma o no llore”:  Thalutatha amultaatha, iquikhaatha (V. 1: 71)
  22. Con la misión evangelizadora, los lupaca desarrollaron nuevas prácticas músico-danzarias en función del ritual católico.  Ejs:
    “Andar en procesión”: sequepachaqui,  vel tilassisaqui saratha (v1: 51)
    “Celebrar la pasqua”: Pasquatha, pascutha; y a este modo dizen otras muchas cosas tomadas de nuestros mismos vocablos: como Salvitha = Ir a la Salve, Responsarapitha= dezir responso (v1: 156)
    “Celebrar la fiesta de Nuestra Señora” Taycssataqui fiestatha, fiesta luratha, fiesta chupichatha (v1: 156)
    “Celebrar la fiesta” [de Nuestra Señora]: Fiestatha, phistatha, vocablos corruptos (v1: 156)
  23. Tenían maestros especializados que hacían de guías en los cantares y los bailes.  Ejs:
    “Uno que sabe mucho de cantares y ayllis, y es guía de los otros”: Soco, Susa (V. 2 : 322)
    “Guía en los cantares, quando baylan, o pisan la quinua”: Susa (V. 2 : 322)
    “Guía en los cantares”: Soco, Susa (V. 1: 255)
    “Guiar en los cantares”: Haylli ira rapitha (V. 1: 255)
    “Guiar yendo delante”:  Nayrarapitha (V1 : 255)
  24. Cuando alguien partía a otras tierras era despedido con cantos.  Cuando alguien llegaba, era bienvenido con cantos.  Eran cantos colectivos. La palabra “cacharpari” aún no aparece en el Vocabulario… de Bertonio.  Ejs:
    “Despedir al que se va saliendo, cantando con él”: Huarururpaatha (V. 2 : 152)
    “Encontrarse cantando los que van y vienen”: Huaruruthaptatha (V. 2:  152)
  25. La influencia misional incorpora el término “fiesta” como sinónimo de evento catárquico, aplicado tanto al ritual católico (fiestas de santos) como a las carnestolendas  paganas.  Ejs:
    “Fiesta, día de huelga”: Samaña urupista (V. 1 : 241)
    “Fiesta + Hazerla de algún santo”: Santotaqui fiestatha (V. 1 : 241)
    “Averla [la fiesta] de chirimías”: Chirimía kosllu (V. 1 : 241)
    “Fiestas, lugar donde se hacen”: Anataui, fiestaui (V. 1: 241)
    “Fiestas o juegos”: Añataña (V. 1 : 241)
    “Hazerlas ][las fiestas o juegos]: Anatatha, cusisitha (V. 1 : 241)
    “Prepararlas [las fiestas o juegos]”:  Fiestataqui camattasitha, yampatasitha (V. 1 : 241)

Algunas diferencias con el Arte de la lengua aymara de Diego de Torres Rubio


Bertonio (1612, variante lupaca)
Torres Rubio (1616, formado en Juli, variante de Potosí)
Arrullar
thalutatha amultaatha, iquikhaatha
huahuachatha, iquiatha
Baylar (hombre y mujer)
mirka huaiñusitha (una de múltiples formas de definir)
huayñustha
Cantar
kochuta, huarurutha
cochotha
Cantarico (cantarcillo)
[no se encuentra]
puñu
Flauta
pinqollo
pincullu
Trompeta
qhuepa
equepa
Guitarra
[no se encuentra]
tincya
Bordon
[no se encuentra]
tucru, tocro


Una reflexión final

Gracias a la labor misional que realizó la Orden Jesuita en Juli, es posible conocer aspectos importantes de la  historia aimara, pudiendo afiatar mejor la valoración de su continuidad con el presente.  Por Juli se abre la ventana más luminosa para el conocimiento diacrónico de un pueblo (o nación) tan importante.  La música y la danza son sólo una parte.  La tecnología agro-alimentaria, la tecnología y el arte del textil,  la vivienda, la crianza de  los animales, la religión, la cosmovisión,  entre muchos otros aspectos, pueden estudiarse a partir de él.

Es por eso tan  penoso y vergonzoso ver  el estado de abandono en que está hoy en día.  A pesar de su lento y progresivo deterioro, producto de la desidia e incapacidad de los funcionarios del Estado peruano para implementar políticas de rescate y puesta en valor, observamos pasmados la insistente belleza y grandeza de sus despojos.  Qué indignos seremos de poseerlos para tenerlos así.

Por mucho menos otros legados culturales han sido reconocidos por la humanidad.  Para Juli no se ha iniciado siquiera un proyecto que apunte al justo reconocimiento de su gesta misional y de su precioso legado monumental, único en el mundo.

//marcela cornejo díaz



Bibliografía

Bertonio, Ludovico
1612    Vocabulario de la Lengua Aymara.... Juli : Imprenta de Francisco del Canto, 2 t.

Bouysse-Cassagne, Thérèse
1978    L'espace aymara : urco et uma.  Annales.  Économies, Sociétés, Civilisations. Paris : École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS), 33° année, N° 5-6, pp. 1057-1080

Guamán Poma de Ayala, Felipe
1615    Nueva corónica y buen gobierno.  Dinamarca : Det Kongelige Bibliotek, mss. digitalizado

Platzmann, Julio [ed.]
1879    Vocabulario de la lengua aymara  / Compuesto por el P. Ludovico Bertonio [Juli, 1612] [ejemplar accesible gracias a la Biblioteca Digital Hispánica - usar el buscador] .  Leipzig : B.G. Burner, 2 vols.

Torres Rubio, Diego
1616    Arte de la lengua aymara.  Lima : Imprenta de Francisco del Canto [c. 216 p.]




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