Fuente:
Supl. Domingo de La República. Lima, 29 oct. 2017, p. 18
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Vida y muerte en el mundo andino
En vísperas del día de los Muertos, el antropólogo Roberto Sánchez Garrafa presenta un libro que revela la vigencia de antiquísimas tradiciones quechuas y aymaras vinculadas con el más allá
Escribe: Roberto Ochoa B.
Fotografía: Jhonel Rodríguez
Una de las figuras más bellas de la muerte en el mundo andino es el Upaymarka, el pueblo de las sombras o espíritus, que debe atravesar un puente tejido con cabellos humanos.
"Es un arduo viaje - refiere el doctor Rodolfo Sánchez- requiere la participación de un psicopompo (ser que conduce las almas a ultratumba) que lleve a las almas a los límites del pueblo al que pertenecieron. Las sombras hacen un viaje por muchos pueblos hasta llegar a la entrada del infra-mundo, que para muchos se encuentra en el cráter del volcán Qhoropuna [provincia de Castilla, departamento de Arequipa], para otros, en las Islas Guaneras. Un río caudaloso suele interponerse en el viaje de las sombras. Existe un punto en que se puede pasar con la ayuda de un perro negro que es el alqochimpa. El animal que ha sido bien tratado reconoce a la sombra y la ayuda, de lo contrario deja que esta se quede vagando y causando zozobra a sus deudos.
¿Qué otras interpretaciones sobreviven en el mundo andino?
"Los humanos poseemos tres sombras. Cuando se produce la muerte física, la sombra mayor se eleva al mundo astral [y] convertida en estrella viaja al Qhoropuna. La sombra menor debe hacer el viaje al Upaymarka por tierra, con provisiones y eventuales acompañantes. La sombra de el medio va a permanecer con la osamenta, siendo motivo de respeto y honras rituales.
¿Porqué decidió investigar asuntos relativos a la muerte?
"Primero está el hecho de que en estos tiempos de secularización, desacralización e intenso hedonismo, se trata de no pensar e ignorar en lo posible la muerte; segundo, al desentenderse de los muertos la sociedad viva se desprende de uno de sus elementos fundamentales de identidad; y tercero, las sociedades tradicionales de los Andes han mostrado poseer una actitud filosófica profunda y coherente sobre los ciclos de la vida. Todo esto es parte de un patrimonio inmaterial invalorable".
Usted afirma que las ideas andinas no se limitaban a un pensamiento de ultratumba ¿en qué se diferencia esta visión con la de otras culturas?
"No se limitaban a un pensamiento respecto al más allá, sino que comprendían las relaciones permanentes entre los ancestros y la sociedad viva. Ancestros divinizados eran los fundadores del orden primordial; la relación de [los] antepasados con su progenie es representada hacia arriba y no hacia abajo como sugiere la lógica occidental. Por eso los antepasados están ubicados o pertenecen al mundo de adentro o Ukhupacha y la sociedad viva habita el Kaypacha, ámbito de la superficie o del presente; el mundo de abajo o de la noche [que] abarca las profundidades terrestres y acuáticas, está habitado por diversos seres que influyen sobre los humanos de la superficie. Los ancestros ayudan a regenerar la vida y reproducir las especies, son los proveedores fundamentales de la lluvia y el agua de riego. La idea de una secuencia nacimiento-envejecimiento-muerte, seguida por otra del tipo reingreso-rejuvenecimiento-nacimiento, se inspira en la reaparición de los ancestros tras su descenso en el horizonte".
¿Se han mantenido pese a la evangelización cristiana?
"En efecto, pese a la forzada evangelización cristiana, soportada en los Andes del siglo XVI en adelante; una buena parte del discurso andino prehispánico sobre los muertos continúa dando sentido a la existencia humana y al orden social en muchas de nuestras actuales comunidades quechuas y aymaras. El hombre andino no está afectado de angustia ante la muerte y continúa estableciendo por el contraio, reloaciones de reciprocidad con sus ancestros".
¿Cómo se manifiesta este sincretismo?
"En las formas exteriores se han fusionado expresiones culturales, de manera que hay fiestas con elementos cristianos y andinos tradicionales., como el Día de las Almas, por ejemplo. Otro ejemplo sería la linderación del territorio mediante hitos reconocidos por el derecho occidental, los que en la tradición pueden ser representaciones de espíritus ancestrales. Comidas tradicionales que tenían por objeto consolidar reconocimientos sociales y actualizar alianzas, constituyen hoy expresiones gastronómicas de interés turístico.
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Enlaces
Luis Millones: La muerte y la religiosidad andina
Duendes o angelitos: avatares de los inocentes fallecidos
Muerte y conversión en los Andes (Gabriela Ramos) - reseña
Funerales de autoridades indígenas en el Virreinato peruano (Gabriela Ramos)
La muerte en los Andes Centrales prehispánicos: espacios, contextos y cultura material (Ma. Jesús Jiménez, pp. 96-143)
El mundo de los muertos en la concepción quechua
Transformaciones religiosas en los Andes peruanos (Olinda Celestino)
Ultratumba entre los antiguos peruanos (Federico Kauffmann D.)
El ritual funerario con quipus que es patrimonio cultural de la nación [declaratoria]
Sacrificio de cuyes en los Andes (Yaral-Perú)
Los cuerpos del poder en los Andes: la momia y el retrato (Bovisio & Penhos)Día de los difuntos en la waka de los ancestros
Las costumbres funerarias en Piura
Los rituales mochicas de la muerte
Rasgos funerarios chinchoro en la costa del extremo sur peruano
Día de muertos: larga vida a la Tanta Wawa
Ofrendan Tanta Wawa en día de Muertos
La tradición de las "guaguas" en Arequipa
Tradición que se lleva el tiempo (bautizo de "guaguas" en Arequipa)
Bautizo de las T'anta Wawas en Puno
Piura: “Angelitos”, los dulces que se entregan en honor a los niños fallecidos
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octubre 30, 2017
julio 16, 2015
Publicaciones recientes sobre música popular (Huancayo y Huancavelica)
Los trabajos sobre música popular peruana, si bien han aumentado en la última década, son aún muy insuficientes en relación a este vasto campo de creación cultural. La textualización aumenta también en las regiones, algo muy bueno si no fuera por los serios problemas de su circulación y difusión a nivel nacional. La iniciativa personal, privada -antes que institucionalizada- hace que, siendo ya un buen esfuerzo publicar, se haga más difícil difundir fuera de los circuitos editoriales convencionales. Por lo general, estas publicaciones se venden u obsequian personalmente, y llegan sólo a las personas del círculo social del autor o autora.
En la reciente Feria del libro de Huancayo (24 jun-5 jul) se han difundido algunos trabajos sobre música popular que más que investigaciones académicas ordenan testimonios de parte, estrechamente vinculados a la vida misma de los músicos populares, peculiaridad que les da un valor documental muy especial. La mayor conciencia de la historicidad de lo cotidiano motiva la producción creciente de estas publicaciones, para bien del desarrollo de las identidades locales.
1. Guillermo Joo Muñoz
Educador y periodista de larga trayectoria (n. en 1945). Ambas facetas lo han vinculado estrechamente con el devenir de la historia reciente de la cultura popular huancaína, muy en especial, su música. Sobre este aspecto, ya ha publicado Tayta Shanty, Fiesta de la Virgen de Cocharcas, Cruces de Mayo, Danzas en el Valle del Mantaro, Danzas de la Nación Huanca. He podido revisar sus dos publicaciones recientes:
Orquestas típicas de Huancayo / 1926-1985 [Huancayo : C.I.C. Despertar Andino, 2012, 102 p.], ordena información sobre la evolución de la orquesta típica huanca desde inicios del siglo XX, cómo eran los conjuntos tradicionales (basados en arpa y violín), y cómo a partir de la década de 1920, a influencia de las bandas de música (se entiende que de origen militar), se enriquecen con los clarinetes, y a inicios de los 40, con los saxos, para convertirse en orquestas típicas. Ofrece una lista de las 30 principales, señalando a Orfeón Huancayo, fundada por Ascario Robles Rodriguez en 1926, como la más antigua. Su lista se basa en testimonios de primera mano, sin dejar de citar el libro Valle de Ilusiones de William Beltrán, donde la orquesta Musa Jaujina de Aurelio Beltrán Chamorro ,aparece ya fundada en 1919. Una breve reseña de estas treinta orquestas y sus fundadores, más anexos con datos básicos de otras muchas de creación más reciente, completan el trabajo.

- Patrimonio cultural de Huancayo / Trayectoria artística de Panchito Leytth y su Estudiantina Perú. [ Huancayo : Biblioteca Municipal Alejandro Deustua, 2014, 80 p.], destaca la trayectoria de este popular músico violinista [Andamarca 1942-2004], integrante y fundador de orquestas típicas y compositor. Fue muy importante para su carrera, su talento y gusto para tocar santiagos (muy tradicionales en su tierra), y su relación inicial con Aurelio Waccha Miranda en la orquesta Los Olímpicos de Huancayo. A fines de los años 60 cobra personalidad propia y funda Estudiantina Perú (originalmente, sin saxos y clarinetes, antes bien, con acordeón, violín y guitarras). La trayectoria de este popular conjunto, sus viajes nacionales e internacionales, sus discos grabados, las composiciones que hizo Leytth (vomo Valle del Mantaro, Mi cielo huanca, Viejo sauce, Huacchalla calpish, etc.), algunas notas periodísticas, y un breve cancionero, completan el trabajo.
2. Marcelino García Palomino
Folklorista-violinista, y empresario piscicultor. Natural de Huari, provincia de Tayacaja (Huancavelica), conocedor de las diferentes formas musicales y danzarias de su pueblo.

- Historia de la Danza de Tijeras del departamento de Huancavelica / Tradicional "Yunca danza" de la provincia de Tayacaja, sus complicadas y hermosas implicancias / Ayapampas - Pascuas y Zapatín de Pascua [Huancayo : Editora Imprenta Ríos S.A.C., 2014, 86 p.], ofrece una breve historia de esta danza, vinculada al sincretismo religioso, y la forma como está estructurada tradicionalmente. En base a ello, propone un reglamento de ejecución, a fin de evitar recientes "distorsiones". Se trata de una secuencia compleja de música y danza que alcanza 115 tonos de toque de violín, a través de la cual, se narra la vida pasión, muerte y resurrección de Jesús. Este ritual (arpista, violinista, danzantes en competencia y guiadoras) se ejecuta en Navidad.
- Herranza y Santiago. Folclore popular del centro del Perú. Melodías de Santiago en cuatro estilos: Santiago "Yunca", Santiago "Jalla", Santiago "Utash", Santiago "Chupurino" [Huancayo : Editora Imprenta Ríos S.A.C.,2015, 102 p.], ofrece información sobre esta festividad ritual rural, muy vinculada también al sincretismo religioso. El santiago y la herranza son tradiciones vivas en la sierra centro y surandina, y en este caso, el autor describe las peculiaridades de la zona de Tayacaja. También se ocupa de los tonos tradicionales de violín en estas fiestas, hace un poco de historia, y rememora algunas leyendas de los tiempos no tan lejanos de los arrieros y abigeos.
Video
Homenaje a 10 años del fallecimiento de Panchito Leytth
video subido por Panamericana Televisión de Huancayo
Mientras Marcelino García Palomino produce la grabación de los 115 tonos de violín que conoce, podemos apreciar este ejemplo del Centro Poblado Matibamba, distrito de Salcabamba, provincia de Tayacaja, departamento de Huancavelica (las cantantes son las guiadoras):
video subido por Danzantes Tijeras Yawar Chicchi
//mcd
noviembre 18, 2014
Ayarachi: música y danza ritual de origen prehispánico
Transcribí este vídeo hace algún tiempo. Pertenece al "Proyecto Corredor Puno-Cusco" del Ministerio de Agricultura - FIDA. La dirección original donde se ubicaba (http://www.corredorpuno-cusco.org/seccion.php?seccion=118) está al día de hoy caducada. Esta experiencia fue premiada en la quinta versión de "Somos Patrimonio", convocada por el Convenio Andrés Bello.
El ayarachi, tanto en la música (basada en vientos y percusión) como en la danza, es una expresión ritual de carácter religioso que ha evolucionado al presente desde tiempos prehispánicos. Los más visibilizados son los de los ayllus de Paratía (prov. de Lampa, dep. de Puno), sobre uno de los cuales (Coarita) discurre el video transcrito. Pero hay otros tipos de ayarachis en los departamentos de Puno y Cusco, que aún no han sido objeto de suficientes investigaciones históricas, antropológicas o etnomusicológicas.
//m. cornejo. d.
Ayarachi. Vida, cultura y el mundo de los alpaqueros de Coarita
Proyecto "Corredor Puno-Cusco" del Ministerio de Agricultura - FIDA
Edición: Guarango Cine y Video
Perú, 2004
Coarita es el nombre de nuestra comunidad. Vivimos criando nuestras alpacas y llamas cerca de los nevados más altos del distrito de Paratía, de la provincia de Lampa, en el departamento de Puno. Por el frío en la altura no se puede cultivar nada. Por eso viajamos al Valle del Colca en Arequipa, también a las comunidades de la orilla del Lago Titicaca y hasta la selva de Sandia en Puno. Estos viajes los hacemos para traer los alimentos que necesiatmos, hacemos trueque por tejidos y charqui, que son las cosas que producimos en Coarita.
Toda esta parte se llama Paratía, que quiere decir "aqui nace la lluvia",pero también cae bastante granizo y nieve. De aquí va la lluvia para las comunidades de más abajo y también se forman los ríos que van hacia el Lago Titicada. Nuestros cerros más altos llegan hasta los 5,000 metros; todos son apus, a ellos debemos pedir permiso cuando vamos a iniciar el viaje. Esta manera de vivir es de siempre, desde nuestros antepasados. Ellos habrían construido muchos de los corrales de piedra que ahora usamos, porque son muy antiguos. Incluso los han dibujado en una piedra que hay en el cerro Puto-Sillani. Se dice que ese dibujo o pintura rupestre tiene alrededor de 9,000 años de antigüedad, y es el dibujo de un corral de empadre como los que todavía tenemos el día de hoy, con su corral para las hembras,para los machos, y el empadre.
Nuestras costumbres y creencias actuales asi como las ceremonias, la música del Ayarachi y del Pujllay, son desde hace miles de años, pero los españoles nos prohibieron seguir usando nuestras ropas. Por eso ahora en la comunidad, nos hemos organizado como Ayarachis de Coarita con la finalidad de realzar nuestra música y danza, la cual ahora también la interpretan los niños. También tenemos organizada la Asociación de Artesanos Sumak P'itay, que tiene como finalidad el preservar las técnicas y los diseños tradicioales que se realizan en las llicllas, chuspas, frazadas y otras prendas. Para ello varias señoras enseñan especialmente a los jóvenes cómo se ralizar el tejido de los diversos motivos típicos de la comunidad.
Como somos alpaqueros, y nuestra unica cosecha es la lana de las alpacas, es por eso que no preocupamos porque estén sanas, porque no tengan enfermedades. También es necesario mejorar la calidad de la lana; para eso estamos consiguiendo reproductores de otros sitios mediante las ferias.
Se dice que nuestra música nadie la ha inventado, que es de siempre, desde que existimos los pastores; como nos cuentan nuestros abuelos, y tenemos que tocarla para que las alpacas y llamas no desaparezcan.
Nuestra vestimenta de Ayarachi es como la del cóndor, esa gran ave que vive en los apus, en las alturas; cerca a la comunidad de Coarita. Los ayarachi ofrecemos neustra música y baile a las alpacas y llamas cuando tenemos que sacrifcarlas. Pedimos permiso a ellas y a los apus y también les agradecemos por haberlas enviado para que podamos vivir. Mientras tocamos nuestra música estamos atentos a lo que tocan los demás, atentos al sentimiento con que cada uno toca y que tenemos todos. Cuando hacemos la esquila la hacemos con cariño, marcamos las crías y las adornamos; y para el empadre también hay quehacer t'inkachi, osea, el agradecimiento a la Pachamama. Son días de mucha alegría, porque estamos esquilando, recogiendo todo lo que las alpacas nos dan de su cuerpo.
Eso tenemos que agradecerles, y también a los apus, a ellos les solicitamos que en el empadre las hembras queden preñadas, porque no todas dan crías, y sólo dan una cada vez. Son nuestras creencias las que explican lo que hacemos y nos orientan qué se debe hacer segñun la época del año, por eso es que queremos que los jóvenes aprenda lo que nuestros padres nos enseñaron. Por eso quermos queremos saber cómo pueden vivir mejor que nosotros, pero sin cambiar nuestras costumbres y creencias, con nuestras danzas y música. Así es todo lo que hacemos y así es como vivimos en Coarita. Al tocar y bailar en las cumbres, somos como cóndores, como montañas,como tormentas... somos Ayarachis.
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Ejemplos de música
Asociación Ayarachis de Coarita
Ayarachi de Paratía (distrito de Paratia, prov. de Lampa, dep. de Puno)
Subido por Juan Bejarano
Sikuris 27 de Junio Nueva Era
Ayarachi de Antalla Palca (distrito de Palca, prov. de Lampa, dep. de Puno)
subido por sicuris27dejnuevaera
Ayarachis de Ura Ayllu
Ayarachi de Cuyo Cuyo (distrito de Cuyo Cuyo, prov. de Sandia, dep. de Puno)
Secuencia:
1. Ura-Ayllu Pampapi 2. Rosakunaschay 3. Diana Ayarachi
subido por Paul Puga Zapata
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Enlaces
El Ayarachi - José Portugal Catacora
Declaran Patrimonio Cultural de la Nación a la música y la danza tradicional del "Ayarachi" de la región del altiplano de Puno (2004)
Declaran Patrimonio Cultural de la Nación la música y la danza del Ayarachi de Chumbivilcas en el departamento del Cusco (2011, pág. 440859)
Declaran Patrimonio Cultural de la Nación al Ayarachi de Cuyo Cuyo, provincia de Sandia, departamento de Puno (2017)
Ayarachi de Huaylla Huaylla. Hubert Ramiro Cárdenas [folleto]
Perú: Ayarachi and Chiriguano (casete, 1983) - Xavier Bellenger (reseña) (audio)
junio 06, 2014
Duendes o angelitos: Avatares de los inocentes fallecidos
Este niño se ha dormido
aunque no lo quería
despertando mi congoja...
¡ay, él no lo sabía!
Para siempre así dormido
hace mi padecimiento...
¡yo que venía en su busca
con una canción y un cuento!
Mi ensueño en su sueño teje
no sé qué melancolía...
que me haría triste y cuanto
de seguro él no sabía...
(Luis Valle Goicochea. Al oído de este niño)
El trabajo se centra sólo en un aspecto del ritual: la producción, función y lento olvido y deterioro a través del tiempo, de las fotografías post-mortem colocadas en las lápidas del pabellón de Santos Inocentes del Cementerio Presbítero Maestro de Lima. Al esbozar de manera muy general el contexto histórico-social en que se realizaron estas prácticas fotográficas, con algunos ejemplos del aspecto festivo que tenían los velorios en Cajamarca, Ayacucho, Trujillo y Lima (pp. 26-28), asomó evidente una amplia faceta de nuestra historia cultural cada vez más sumida en el silencio del pasado por haber sido poco investigada: el velorio y entierro de angelito.
Hasta hace muy pocas décadas y aún hoy, en zonas sub-urbanas y rurales de aguda pobreza, la mortalidad infantil ha formado parte natural de la vida de las familias (dicho sea de paso, no sólo en Hispanoamérica sino en el mundo, incluida Europa). Hasta inicios del siglo XX, cuando las infraestructuras sanitarias modernas y los servicios básicos de salud aún no llegaban a las ciudades más importantes, esta alta mortandad rebasaba el factor de la pobreza afectando también a familias de clase media e incluso alta. Este problema socio-económico tan evidente siempre activó el debate teológico católico sobre cuándo empieza a existir el espíritu en el ser en formación (desde el vientre de la madre), y sobre cómo afrontar la muerte prematura de seres apenas nacidos o de muy pocos años de edad, cuando no han podido desarrollar completamente su conciencia y su espíritu (hasta aproximadamente los 7 años), y en el peor de los casos, no han llegado a ser bautizados. El temor a que la criatura no bautizada, más aún si era producto de un pecado, no pueda llegar al cielo y termine convertida en duende (habitante del Limbo, una dimensión escatológica que ha ido siendo relegada del dogma católico contemporáneo, acaso entre otros motivos, para flexibilizar la misericordia divina hacia seres tan inocentes y de paso, inhibir supersticiones), asoló por siglos a los fieles, que se esmeraron en bautizar a la brevedad posible a sus hijos recién nacidos. Esta práctica fue permanentemente propiciada por los sacerdotes ordinarios, al punto de permitir, dada su poca presencia en vastas zonas geográficas, que el agua bautismal sea suministrada por laicos (bajo la forma de agua del socorro), generalmente los padrinos de la wawa.
[testimonio de dos viajeros]
Funérailles d'un negrillón á la mampuestería, prés Trujillo
(Wiener 1880 : 95)
Es natural que las costumbres populares en la zona de Trujillo sean variadas, ya que los mulatos, que son la principal población de Mansiche, difieren en todos los aspectos de los negros de Santiago de Cao de los alrededores de la manpuestería [... la manpuestería, cerca de Trujillo es el punto donde se encuentran grandes obras de irrigación antiguas bien conservadas], y de los habitantes de Moche y de Huanchaco. Cada una de estas regiones ofrece espectáculos especiales. / Así, la primera vez que fuimos a la manpuestería nos topamos con el cortejo fúnebre de un negrillo / ¡Qué cosa más triste un funeral como este! Hay que recordar en primer lugar que la muerte transforma al pobre pequeño en un angelito del cielo que va a orar ante su santo patrón (Dios) por los que se quedaron en la tierra. Así, después de su muerte, su cuerpo es atado a una silla, se le fijan en la espalda dos alas de papel armadas a veces con las alas de una lechuza, se le pone una corona de flores en la cabeza, se le coloca sobre una mesa alrededor de la cual se comienza a bailar y cantar; en los interludios beben y devoran platos muy condimentados con ají que excitan la sed. Al día siguiente cargan procesionalmente al pequeño cadáver a casa de los familiares cercanos , y de los amigos, y en cada casa reinician las mismas escenas de orgía. / En varias ocasiones me he encontrado en presencia de estos grupos celebrando la muerte de un niño con estos funerales alegres. La pequeña cabeza rizada del cadáver, por efecto de las sacudidas de los bailarines borrachos que llevaban la silla se balanceaba de derecha a izquierda, de adelante hacia atrás; se diría que iba a desprenderse del tronco y caer en medio de estos energúmenos. Los gritos,cantos, risas roncas y juegos de los bailarines hacían un ruido escandaloso, en contraste con la calma rígida del pequeño muerto, en el que la movilidad de la cabeza le prestaba una apariencia de vida, y que atado a la silla, parecía sufrir en silencio./ La fiesta terminaba solamente cuando el ángel comenzaba a incomodar a los amigos por su descomposición. Entonces le llevaban al panteón, como se le llama en Perú al cementerio...
(Charles Wiener. Pérou et Bolivie. París : Libraire Hachette et Cie, 1880, pp. 94-96) (1)
La población es profundamente católica, y los sentimientos cristianos a veces surgen de una manera conmovedora: así por ejemplo, cuando un joven o una joven comparecen ante el tribunal, el juez no dejará de preguntarles: "¿Por qué no consultó a la otra madre que se le dio en su bautismo? ¿Por qué no consultó a su madrina?". Pero al mismo tiempo, sobre todo en las clases más bajas, hay mucha ignorancia y superstición. Una mañana me despertó un ruido extraño. Era una mezcla de gritos bastante curiosa, gritos alegres y canciones lastimeras, acompañadas de una vihuela y otros instrumentos primitivos. Corrí a la ventana y vi una procesión desordenada de cholos, negros, mulatos. Hombres, mujeres, niños, todos cantaban, saltaban y fumaban. Un hombre fuerte llevaba triunfalmente sobre sus hombros una estatua atada a una silla y decorada con grandes alas de papel y todo tipo de flores. ¿Qué podría significar esta singular procesión? Intrigado y empujado por una curiosidad irresistible, pedí explicaciones a mi anfitrión. "¿Usted no sabe -dijo- la costumbre de los indios y los negros en este país? Lo que ha visto no es una estatua: es un pequeño niño que van a enterrar. Es un angelito que ascendió a los cielos y sus padres celebran su muerte. Esta noche ha sido para ellos una noche de alegría y placer, ¡una noche buena! y han celebrado a su manera, es decir, emborrachándose". Fue suficiente. Me apresuré a ir para ver la extraña procesión. ¡Voilá!. Entraron a una casa; colocaron al angelito sobre una mesa y se arrodillaron para invocarlo. Luego se pusieron a cantar y a vaciar unos vasos de chicha, y a comenzar de nuevo. Y así por tres veces los curiosos peregrinos se detenían con familiares y amigos para mostrarles su angelito y dejar que ellos celebren, inter pocula, su felicidad celestial. Finalmente llegaron al panteón y después de haber enterrado al niño, fueron a una fonda cercana para coronar la triste celebración de esta fiesta...
(Huit Moins sur les deux océans / Voyage D'Étude et D'Agrément. U. Mac-Érin. Tours : Alfred Cattier éd., 1897, pp. 266-267) (2)
Asegurado el pronto bautizo, limpiador de pecado original, la infortunada criatura fallecida podía recibir un rito de pasaje propiciatorio para su arribo directo al cielo. La limpieza de su almita así lo permitía, por eso se le vestía de angelito (con traje blanco, corona de flores y alitas de plumas, cartón u otro material) y se le colocaba bien amarrado para que no se caiga, en una especie de silla o trono (en otros casos iba simplemente en su pequeño cajón blanco), la cual a su vez, iba sobre una mesa cubierta de flores y velas, en un recinto acondicionado a manera de altar para velarlo toda la noche con recitados, bailes, libación de licores e ingesta de alimentos. Los padres y concurrentes debían inhibirse de mostrar tristeza y lloro, antes bien debían celebrar que alma tan pura interceda en el cielo por ellos. El rito era vespertino y nocturno, para al clarear del día siguiente, realizar una procesión por el vecindario (cantando y bailando, con los padrinos cargando a la criatura) antes de dirigirse al camposanto. Todo esto conjuraba el peligro de que la almita sea atrapada en la ambigüa dimensión del limbo y termine convertida en duende. En algunos casos la fiesta se prolongaba varios días, haciendo itinerar el cuerpecito por las casas de los vecinos que así lo solicitaban; ¿para asegurar el buen arribo celestial? ¿para recibir el beneficio protector también? ¿como pretexto para desfogar tensiones sociales? ¿resabio pagano? ¿todo a la vez? lo cierto es que esto horrorizó no poco a los viajeros europeos y a las autoridades oficiales de turno que lo expectaron.
Esta práctica sobrevivió en la misma ciudad de Lima y ciudades de provincias hasta inicios del siglo XX. En pueblos y zonas rurales ha subsistido más tiempo, y aún hoy la podemos ver como práctica de cultura viva en la región andina (Ayacucho, Apurímac, Cusco, Puno, Arequipa...).
El velorio. José Effio (Lima, 190?, col. privada)
Los poemas recitados, los bailes y los alimentos de este rito han reflejado la idiosincracia propia de cada pueblo en el mundo hispanoamericano. Se pueden mencionar entre muchos, los cantos (lúdicos) de Baquiní o Baquiné en la zona del Caribe (Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, República Dominicana, Haití), el ritual colombiano Bundé de angelito, Mampulorio, Chigualo, Angelito bailao o Muerto-alegre, el ritual venezolano de Mampulorio o Chigualo o Baquiné, el ritual valenciano (España) llamado Aurora, el Velorio de Angelito en Chile y Argentina, el Wawa velorio en Ecuador, el Rito de Angelito o la Muerte niña en México, el Velorio de los angelitos (con su Baile del tambor) en Islas Canarias, etc. En el caso de la costa peruana, tenemos por ejemplo los Sepelios de párvulos y los Velorios de angelito, en que fueron recurrentes los tonos de villancico y los cantos y bailes de pañuelo (zamacuecas, marineras), mientras en la sierra tenemos por ejemplo los ritos Alma wawa, Wawa pampay, Wawa wañuy, en que han sido recurrentes los ayatakis, harawis y wayños.
Esta centenaria tradición ritual en proceso de desaparición ante la presión modernizadora, desacralizadora y estandarizadora de la globalización, tiene indudable origen hispánico, toda vez que fue propiciada por la Iglesia católica como mecanismo de control social. Reflejo de diferentes formas de violencia estructural -que vienen desde antes de la conquista de América-, la alta mortandad infantil debía resolverse con estos medios de desahogo espiritual ante la incertidumbre y la angustia que ocasionaba la frecuente pérdida de almas tan tiernas y vulnerables, más aún en un medio como el nuestro siempre propicio a la superstición, como la creencia en espíritus, aparecidos y duendes (recordemos por ejemplo la creencia aún viva entre nosotros de la amenaza del mal de ojo a las wawas tiernas, que deben ser protegidas con pulserita de huayruros o de algún otro material rojo). Intuyo por ello indicios de elementos paganos de origen popular en su constitución. En América esto debió hacerse aún más complejo con la influencia del imaginario religioso de origen africano e indígena en los rituales, como podemos atisbar claramente en los ejemplos aquí ofrecidos.
Wawa Pampay
Cuando mueren niños entierran con suma alegría, cantan bailan, consideran Dios Madre Tierra se ha recogido, piensan que no padecerán en este mundo cruel lleno de engaños, papás, padrinos y familiares festejan haber enviado al mundo eterno de Apu Suyos (Tabla de Sarhua - Ayacucho)
Foto: Mateo Millones, 2003
Voy a detenerme, gracias a los medios que ofrece la red, en algunos casos de supervivencia de estas prácticas rituales en la zona surandina peruana:
1.
Wawa wañuy - huayno
Coro Nativo de Lari (Caylloma - Arequipa)
Canto a mi tierra (Audios completos)
Patrocinado por el Proyecto de Desarrollo Integral Patrimonio Cultural Colca - AECID
Patrocinado por el Proyecto de Desarrollo Integral Patrimonio Cultural Colca - AECID
subido por AUTOCOLCA PERU
Allinta waway wañukun
clavel huertas challay
mañana t'anta niwan q'añachu
clavel huertas challay
Allinta waway wañukun
clavel huertas challay
Mañana quesota niwan q'anachu
clavel huertas challay
Allinta, allinta waway wañukun
clavel huertas challay
mañana wasita, chaqrata niwan q'anachu
clavel huertas challay
Allinta allinta waway wañukun
clavel huertas challay
mañana wasita, chaqrata niwan q'anachu
clavel huertas challay
Pedro Aragón Silloca (del Coro Nativo de Lari): "Wawa wañuychikuy significa que una familia ha perdido a su hijo de tierna edad, y por lo tanto esta criatura no lo lleva en un cajón sino en una silletita bien adornadito de flores, y lo llevan pues en brazos hasta el cementerio. Ya en el cementerio lo entierran a esa criatura tierna, y bueno, después de enterrarlo le damos su responso, rezamos, todo, como de costumbre. Una vez que haya pasado el entierro nos retiramos del cementerio. Al venir del cementerio, los padres o familiares vienen cantando diciendo 'bueno, en buena hora que ha muerto mi hijito, ya no me va a pedir ni pan ni queso' y la otra segunda también dice 'en buena hora que ha muerto mi hijito ya no me va a pedir ni casa ni chacra, en buena hora que ha muerto mi hijo' esa es la interpretación del wawa wañuychikuy, por lo tanto vienen bailando del cementerio a la casa del difunto ¿no?, y es costumbre, vienen agarrándose de la mano los padres y los demás familiares, y esa canción que dice wañuychikuy lo vienen cantando, bailando. Esa es la costumbre tradicional de una criatura de tierna edad, así digamos un año, año y medio, dos años..."
2.
Wawa pampay - huayno
Hermanas Ascarza (Ayacucho)
subido por Papicha10
Wawa pampay
[Diálogo inicial]
Cielo ripuq wawallaywan
¿maypiñam tupamurqanki?
Ñuqaqa tupamurqani
Gloria patachallanpi
Nuqaqa tupamurqani
Gloria yaykukuchkaqwan
[despedida y encargo de la wawa]
Waytachallay
rosaschallay
Kayqaya ripuchkaniña
Waytachallay
rosaschallay
kayqaya pasaschkaniña
Qamllam arí mamallayta
qamllam arí taytallayta
Madrinaypa padrinuypa
pachacha churallawasqan
Chayllatam apachakuni
sumaqllatam apakuni
Mamallaypa taytallaypa
pachacha rantipuwasqan
Wayunachanpim saqiykapuni
warkunachanpim dejaykapuni
Entierro de wawa
[Diálogo inicial]
Con mi wawita que se va al cielo,
¿dónde te encontraste?
Yo la encontré
en el umbral de la gloria [el cielo]
yo la encontré
ingresando a la gloria [el cielo]
[despedida y encargo de la wawa]
Florcita mía,
rosita mía,
ahora ya estoy de viaje
florcita mía,
rosita mía,
ahora ya me estoy yendo
por eso te encargo cuides a mi madre,
por eso te encargo guardarle a mi padre
De mi madrina, de mi padrino,
las ropitas me pusieron
esas no más me llevo,
tapándome bien mi cuerpo
De mi madre, de mi padre
las ropitas que me compraron
en su colgadorcito las he puesto,
así colgadas las he dejado
3.
Wawa wañuy - harawi y huayno
Voz: Victoria Enriquez Escobar (centro poblado Tinquerccasa - Huancavelica)
Chopccam kani (Lima : Instituto Nacional de Cultura, 2009, folleto + 3 DVD con 38 canciones)
4.
Entierro de niño
Poblador Pusalaya (distrito de Chucuito, departamento de Puno), canto con charango.
Grabado por Sebastiano Sperandeo en octubre 1984 Peru: Andean music of life, work, and celebration (New York y Lima : Smithsonian Center for Folklife and Cultural Heritage, Fundación Ford & Archivo de Música Tradicional Andina, 2015, folleto + CD con 40 surcos ]
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(1) ...Il est du reste naturel que les costumes populaires dans la région de Trujillo soient variées, car ces mulátres qui forment la principale population de Mansiche se distinguent en tous points des nègres de Santiago de Cao, des environs de la manpuestería [...La manpuestería prés de Trujillo est le point oú se trouvent les grands travaux d'irrigation encore bien conservés des anciens], et des habitants de Moche et de Huanchaco. Chacune de ces régions offre des spectacles particuliers./ Ainsi, la prémière fois que nous nous rendimes à la manpuestería nos rencontràmes le cortège funèbre d'un négrillon./ Quelle triste chose qu'un enterrement pareil! Il faut rappeler tout d'abord que le trépas transforme le pauvre petit en ange du ciel qui va prier auprès de son patron pour ceux qui sont restés sur le terre. Aussilôt après sa mort, on attache le corps sur une chaise, on fixe à son dos deux ailes en papier montées parfois sur des ailes de chouette, on lui met une couronne de fleurs sur la tête, on le place sur une table autour de laquelle on se met à danser et á chanter; dans les intermédes, on boit et on dévore des platas fortement pimentés qui excitent encore la soif. Le lendemain on porte processionnellement le petit cadavre chez les proches parents, puis chez les amis et dans chaque maison recommencent les mêmes scènes d'orgie./ A plusieurs reprises, je me suis trouvé en présence de bandes fêtant la mort d'un enfant par ces joyeuses funérailles. La petite tête crépue du cadavre, par l'effet des cahots des danseurs ivres qui portaient le siège, retombait de droite à gauche, d'avant en arrière. On aurait dit qu'elle allait se détacher du tronc et rouler aun milieu de ces énergumènes. Les cris, les chants, les rires enroués, les gambades des danseurs, faisaient un bruit scandaleux, contrastant avec le calme rigide du petit mort, auquel la mobilité de la tête prêtait une apparence de vie et qui, attaché sur sa chaise, semblait souffrir en silence./ La féte finit seulement lorsque l'ange commence á incommoder ses amis vivants para sa décomposition. Alors on le porte au panthéon, comme on appelle au Pérou le cimetière...
(2) La population est profondément catholique, et ses sentiments chrétiens se manifestent parfois d'une manière touchante: ainsi, par exemple, qu'un jeune homme ou qu'une jeune fille viennent à comparaître devant les tribunaux, le juge ne manquera pas de lui demander: "Pourquoi n'avez-vous point consulté cette autre mère qui vous a été donnée à votre baptême? Pourquoi n'avez-vous pas consulté votre marraine?" Mais il y a en même temps, surtout dans les basses classes, beaucoup d'ignorance et de superstition. Un matin je fus réveillé à Lima par un bruit trange. C'était un mélange tout à fait curieux de cris, de clameurs joyeuses et de chants plaintifs, accompagnés d'une viguela et d'autres instruments primitifs. Je courus à la fenêtre: je vis alors une procession désordonnée de cholos, de nègres, de mulâtres. Hommes, femmes, enfants, tout chantait, sautait et fumait. Un homme vigoureux portait triomphalement sur ses épaules une statue attachée à un fauteuil et décorée de grandes ailes en papier et de toutes sortes de fleurs. Que pouvait signifier cette singulière promenade? Intrigué et poussé par une invincible curiosité, je vais demander des explications à mon hôte. "Vous ne connaissez donc pas, me dit-il, l'habitude des Indiens et des nègres dans ce pays? Ce que vous avez vu n'est point une statue: c'est un petit enfant que l'on va enterrer. C'est un angelito qui est monté au ciel; aussi ses parents fêtent-ils sa mort. Cette nuit a été pour eux une nuit de joie et de plaisir, une noche buena! et ils l'ont célébrée à leur manière, c'est-à-dire en s'enivrant." J'en savais assez. Je sors précipitamment pour rejoindre l'étrange cortège. ¡Le voilà!. Il entre dans une maison; on dépose l'angelito sur une table et on s'agenouille pour l'invoquer. Puis on se met à chanter et à... vider quelques verres de chicha, et on repart. Et ainsi par trois fois, ces curieux pèlerins s'arrêtent chez des parents et des amis pour leur montrer leur angelito et leur faire célébrer, inter pocula, son bonheur céleste. Enfin ils arrivent au panthéon et, après y avoir enseveli le petit enfant, ils vont dans une fonda voisine couronner les tristes réjouissances de cette fête.
(1) ...Il est du reste naturel que les costumes populaires dans la région de Trujillo soient variées, car ces mulátres qui forment la principale population de Mansiche se distinguent en tous points des nègres de Santiago de Cao, des environs de la manpuestería [...La manpuestería prés de Trujillo est le point oú se trouvent les grands travaux d'irrigation encore bien conservés des anciens], et des habitants de Moche et de Huanchaco. Chacune de ces régions offre des spectacles particuliers./ Ainsi, la prémière fois que nous nous rendimes à la manpuestería nos rencontràmes le cortège funèbre d'un négrillon./ Quelle triste chose qu'un enterrement pareil! Il faut rappeler tout d'abord que le trépas transforme le pauvre petit en ange du ciel qui va prier auprès de son patron pour ceux qui sont restés sur le terre. Aussilôt après sa mort, on attache le corps sur une chaise, on fixe à son dos deux ailes en papier montées parfois sur des ailes de chouette, on lui met une couronne de fleurs sur la tête, on le place sur une table autour de laquelle on se met à danser et á chanter; dans les intermédes, on boit et on dévore des platas fortement pimentés qui excitent encore la soif. Le lendemain on porte processionnellement le petit cadavre chez les proches parents, puis chez les amis et dans chaque maison recommencent les mêmes scènes d'orgie./ A plusieurs reprises, je me suis trouvé en présence de bandes fêtant la mort d'un enfant par ces joyeuses funérailles. La petite tête crépue du cadavre, par l'effet des cahots des danseurs ivres qui portaient le siège, retombait de droite à gauche, d'avant en arrière. On aurait dit qu'elle allait se détacher du tronc et rouler aun milieu de ces énergumènes. Les cris, les chants, les rires enroués, les gambades des danseurs, faisaient un bruit scandaleux, contrastant avec le calme rigide du petit mort, auquel la mobilité de la tête prêtait une apparence de vie et qui, attaché sur sa chaise, semblait souffrir en silence./ La féte finit seulement lorsque l'ange commence á incommoder ses amis vivants para sa décomposition. Alors on le porte au panthéon, comme on appelle au Pérou le cimetière...
(2) La population est profondément catholique, et ses sentiments chrétiens se manifestent parfois d'une manière touchante: ainsi, par exemple, qu'un jeune homme ou qu'une jeune fille viennent à comparaître devant les tribunaux, le juge ne manquera pas de lui demander: "Pourquoi n'avez-vous point consulté cette autre mère qui vous a été donnée à votre baptême? Pourquoi n'avez-vous pas consulté votre marraine?" Mais il y a en même temps, surtout dans les basses classes, beaucoup d'ignorance et de superstition. Un matin je fus réveillé à Lima par un bruit trange. C'était un mélange tout à fait curieux de cris, de clameurs joyeuses et de chants plaintifs, accompagnés d'une viguela et d'autres instruments primitifs. Je courus à la fenêtre: je vis alors une procession désordonnée de cholos, de nègres, de mulâtres. Hommes, femmes, enfants, tout chantait, sautait et fumait. Un homme vigoureux portait triomphalement sur ses épaules une statue attachée à un fauteuil et décorée de grandes ailes en papier et de toutes sortes de fleurs. Que pouvait signifier cette singulière promenade? Intrigué et poussé par une invincible curiosité, je vais demander des explications à mon hôte. "Vous ne connaissez donc pas, me dit-il, l'habitude des Indiens et des nègres dans ce pays? Ce que vous avez vu n'est point une statue: c'est un petit enfant que l'on va enterrer. C'est un angelito qui est monté au ciel; aussi ses parents fêtent-ils sa mort. Cette nuit a été pour eux une nuit de joie et de plaisir, une noche buena! et ils l'ont célébrée à leur manière, c'est-à-dire en s'enivrant." J'en savais assez. Je sors précipitamment pour rejoindre l'étrange cortège. ¡Le voilà!. Il entre dans une maison; on dépose l'angelito sur une table et on s'agenouille pour l'invoquer. Puis on se met à chanter et à... vider quelques verres de chicha, et on repart. Et ainsi par trois fois, ces curieux pèlerins s'arrêtent chez des parents et des amis pour leur montrer leur angelito et leur faire célébrer, inter pocula, son bonheur céleste. Enfin ils arrivent au panthéon et, après y avoir enseveli le petit enfant, ils vont dans une fonda voisine couronner les tristes réjouissances de cette fête.
//marcela cornejo d.
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Enlaces
Velorios de angelitos: una ofrenda ritual a la muerte - Tradiciones fúnebres de angelitos con énfasis en Chile, Venezuela, Puerto Rico, Argentina y Canarias - entrevista a Montse Ferrer (Islas Canarias)
No es permitido de Dios que esa flor permaneciera - Danielo Petrovich y Daniel Gonzáles (Chile)
El Velorio de los angelitos (Islas Canarias)
No es permitido de Dios que esa flor permaneciera - Danielo Petrovich y Daniel Gonzáles (Chile)
El Velorio de los angelitos (Islas Canarias)
Funerales de angelitos ¿rito festivo sin duelo? - Araceli Colin (México)
La muerte niña - Luz María Rivera (México)
Música y tradición mítica en el Velorio de Francisco Oller - Luis M. Alvarez (Puerto Rico)
La sorpresa del Velorio del Angelito - Rafael Tobías R. (Argentina)
Velorios con música y baile - Carlos Zubizarreta (Paraguay)
Angelitos: altares y entierros domésticos - César Iván Bondar (Paraguay y Argentina)
Escenas thanatosemioticas. Provincia de Corrientes, Argentina - Cesar Iván Bondar
Wawa pampay : tanatología infantil quechua - Alfredo Alberdi Vallejo (Perú)
La fiesta del angelito, ritual funerario para una criatura (pp. 195-213) - Nanda Leonardini (Perú)
Angelitos. En: Velaciones andinas en el Bajo Piura - Anne-Marie Hoquenghem (pp. 5-7)
Wawa pampay
Meme Neguito - Nicomedes Santa Cruz (décima compuesta a la muerte de un infante, desde la cultura afroperuana)
¿Qué ha quedado del Limbo?
Escenas thanatosemioticas. Provincia de Corrientes, Argentina - Cesar Iván Bondar
Wawa pampay : tanatología infantil quechua - Alfredo Alberdi Vallejo (Perú)
La fiesta del angelito, ritual funerario para una criatura (pp. 195-213) - Nanda Leonardini (Perú)
Angelitos. En: Velaciones andinas en el Bajo Piura - Anne-Marie Hoquenghem (pp. 5-7)
Wawa pampay
Meme Neguito - Nicomedes Santa Cruz (décima compuesta a la muerte de un infante, desde la cultura afroperuana)
¿Qué ha quedado del Limbo?
marzo 16, 2014
Atisbando cantares y bailes de las navidades limeñas del ochocientos
Ricardo Palma y José Gálvez, por su fina pluma, están entre los más destacados cronistas de las costumbres limeñas de antaño, pero no son los únicos que se presentan como fuentes de referencia. Hay una vasta bibliografía testimonial que aún aguarda ediciones, re-ediciones o compilaciones críticas por la información que ofrecen. Por ejemplo, están los artículos y libros de Manuel Atanasio Fuentes o más posteriores de Eudocio Carrera Vergara (que publicaba en El Comercio a inicios de la década del 40) o de la revista Cascabel (publicada en la década de 1930). Otras fuentes como los romanceros de José Torres de Vidaurre (Romancero criollo, 1935) y Arturo Montoya (Romancero de las calles de Lima : Cantares, 1932), o como los testimonios de Augusto Ascuez (n. en 1895) publicados en diferentes medios (sobretodo en el supl. VSD de La República en 1982 y 83), sólo por mencionar algunos pocos que me vienen a la mente, también merecen atención.
Por ahí va la reconstrucción de los bailes mestizos limeños del siglo XIX: en estos testimonios de parte y en la textualización de los intelectuales (más ligada a la literatura y las artes escénicas que a políticas de Estado) que se propusieron, desde una visión centralista, delinear el rostro cultural del vasto país en ciernes. De antemano podemos atisbar la deficiente textualización, reflexión y legitimación política de la cultura ligada a lo popular; esto se debe mayormente a que los intelectuales capitalinos tuvieron como ideal de desarrollo el modelo republicano liberal francés, por ello se esmeraron, si no en ocultar, en morigerar los rasgos profundamente mestizos y diversos de la sociedad limeña de su tiempo. Esta deficiencia fue subsanada parcialmente por los escritos de los viajeros europeos, que llegaban a estas tierras para registrar todo lo que podían con afán de etnógrafo ilustrado (y civilizador), pero incurriendo no pocas veces en una exotización orientalista que obliga en buena medida, a una lectura interpretativa de sus textos. Si no fuera por la vasta obra pictórica de Pancho Fierro y seguidores, realizada al margen de la cultura oficialmente promovida, esta tarea de reconstrucción sería aún más ardua de lo que es.
Algunos de esos numerosos bailes mestizos se practican hasta hoy, otros ya no. El texto abajo transcrito, perteneciente a Palma, por ser más bien testimonial -es decir, no literario o ficcional-, permite ordenar estas ideas generales para un mayor estudio:
Fuente:
Navidad en la literatura peruana
Alberto Tauro (selección y prólogo)
Lima : Huascarán, 1948, pp. 95-100
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El mes de diciembre en la antigua Lima
Ricardo Palma
I
Allá en los tiempos del rey, la conclusión de año era, en la ciudad fundada por Pizarro, de lo mejor. Mes íntegro de jaraneta y bebendurria.
Raro era el barrio en que el 8 de diciembre no se celebrara, en algunas casas de la circunscripción, con lo que nuestras bisabuelas llamaban Altar de la Purísima. Armábase éste en el salón principal, y desde las siete de la noche los amigos y amigas invitados empezaban a llegar.
Las jóvenes solteras se diferenciaban de las casadas en la colocación de las flores que se ponían en el peinado. Era sabido que rosas y claveles al lado izquierdo significaban que la propietaria se hallaba en disponibilidad para admitir huéspedes en el corazón.
Principiábase por un rosario de cinco misterios, acompañado de cánticos a la Virgen; seguía una plática devota, pronunciada por el fraile de campanillas, comensal de la familia, y dábase remate a la función religiosa con villancicos alegres cantados al compás de clavicordio y violín por las criadas de la casa, a las que se asociaban otras de la vecindad.
Después de las diez de la noche, hora en que se despedían los convidados de etiqueta, principiaba lo bueno y lo sabroso. Jarana en regla. Las parejas se sucedían bailando delante del altar el ondú, el paspié, la pieza inglesa y demás bailes de sociedad por entonces a la moda.
Por supuesto que las copas menudeaban, y ya después de media noche se trataba a La Purísima con toda confianza, pues dejándose de bailecitos sonsos y ceremoniosos, entraba la voluptuosa zamacueca con mucho de arpa y cajón.
Y el altar de La Purísima duraba tres noches, que eran tres noches de jaleo en las que, so capa de devoción, había para las almas mucho, muchísimo de perdición.
II
Desde el 15 de diciembre comenzaban las matinales Misas de Aguinaldo en las que todo era animación y alegría. ¡Qué muchacheo tan de rechupete el que en esas mañanas se congregaba en las iglesias para tentación y pecadero del prójimo enamoradizo!
Una orquesta criolla, con cantores y cantoras de la hebra, hacía oír todos los airecitos populares en boga, como hoy lo está aquello de:
Santa Rosa de Lima
¿Cómo consientes
que un impuesto le pongan
al aguardiente?
Lo religioso y sagrado no excluía a lo mundanal y profano.
Al final de la misa un grupo de pallas bailaba la cachua y el maisillo, cantando coplas no siempre muy ortodoxas.
Una misa de aguinaldo duraba un par de horitas por lo menos, de siete a nueve. Esas misas sí que eran cosa rica, y no insulsas como las de hogaño. Hoy ni en las misas de Aguinaldo, ni en la del gallo, hay pitos, canarios, flautines, zampoñas, bandurrias, matracas, zambombas, cánticos ni bailoteos; ni los muchachos rebuznan ni cantan como gallo, ni ladran como perro, ni mugen como buey, ni maúllan como gato, ni nada, nada de lo que alcanzamos todavía en el primer tercio de la República, como pálida reminiscencia del pasado colonial.
De tiempos que ya están lejos
aún me cautiva el dibujo
¡Ay hijos! cosas de lujo
hemos visto acá los viejos
III
La Nochebuena, con su Misa de Gallo era el no hay más más allá del criollismo.
Desde las cinco de la tarde del 24 de diciembre los cuatro lados de la Plaza Mayor ostentaban mesitas, en las que se vendía flores, dulces, conservas, juguetes, pastas, licores, y cuanto de apetitoso y manducable plugo a Dios crear.
A las doce sólo el populacho quedaba en la palza multiplicando las libaciones. La aristocracia y la clase media se encaminaban a los templos, donde las pallas cantaban en el atrio villancicos como éste:
- Arre, borriquito
vamos a Belén
que ha nacido un niño
para nuestro bien.
- Arre, borriquito,
vamos a Belén
que mañana es fiesta,
pasado también.
A la Misa del Gallo seguía en las casas opípara cena, en la que el tamal era plato obligado. Y como no era higiénico echarse en brazos de Morfeo tras una comilona bien mascada y mejor humedecida con buen tinto de Cataluña, enérgico Jerez, delicioso Málaga y alborotador quitapesares (vulgo [del] legítimo aguardiente de Pisco o Motocachi), improvisábase en familia un bailecito [ondús, paspiés, zamacuecas...] , al que los primeros rayos del sol ponían remate.
En cuanto al pueblo, para no ser menos que la gente de posición, armaba jarana hasta el alba alrededor de la pila de la Plaza [Mayor]. Allí las parejas se descoyuntaban bailando zamacueca, pero zamacueca borrascosa, de esa que hace resucitar muertos.
IV
Como los altares de La Purísima, eran los nacimientos motivo de fiesta doméstica.
Desde el primer día de Pascua armábase en algunas casas un pequeño proscenio, sobre el que se veía el establo de Belén con todos los personajes de que habla la bíblica leyenda. Figurillas de pasta o de madera más o menos graciosas complementaban el cuadro.
Todo el mundo, desde las siete hasta las once de la noche, entraba con llaneza en el salón, donde se exhibía el divino misterio. Cada nacimiento era más vistoso y comentado que ministro nuevo.
Cuando llegaban personas amigas de la familia propietaria del nacimiento, se las agasajaba con un vaso de [chicha de] jora, chicha morada u otras frescas horchatas, bautizadas con el nada limpio nombre de Orines del Niño.
En no pocas casas, después de las once, cuando quedaban sólo los amigos de confianza, se armaba un golpe al parche y fuego a la lata. Se bebía y [zama]cuequeaba en grande.
El más famoso de los nacimientos de Lima era el que se exhibía en el convento de los padres belethmitas o barbones. Y era famoso por la abundancia de muñecos automáticos y por los villancicos con que festejaban al Divino Infante.
Pero como todo tiene fin sobre la tierra, el 6 de enero, día de Los Reyes Magos, se cerraban los nacimientos. De suyo se deja adivinar que aquella noche el jolgorio era mayúsculo.
Y hasta diciembre del otro año en que, para diferenciar, se repetían las mismas fiestas, sin la menor variante
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Audio
Moreno pintan a Christo - marinera y resbalosa
Grabación de campo hecha por Francois Jouffa para un LP titulado Diableries peruviennes (1970s), que compila diversas muestras del folclor peruano (material compartido por Giancarlo Cavassa).
Esta producción tiene la deficiencia de no consignar los nombres de los cantantes o ejecutantes de las piezas musicales.
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Video
Noche limeña
Villancico en géneros marinera y resbalosa
Autora: Doris Allemant Mora
Por ahí va la reconstrucción de los bailes mestizos limeños del siglo XIX: en estos testimonios de parte y en la textualización de los intelectuales (más ligada a la literatura y las artes escénicas que a políticas de Estado) que se propusieron, desde una visión centralista, delinear el rostro cultural del vasto país en ciernes. De antemano podemos atisbar la deficiente textualización, reflexión y legitimación política de la cultura ligada a lo popular; esto se debe mayormente a que los intelectuales capitalinos tuvieron como ideal de desarrollo el modelo republicano liberal francés, por ello se esmeraron, si no en ocultar, en morigerar los rasgos profundamente mestizos y diversos de la sociedad limeña de su tiempo. Esta deficiencia fue subsanada parcialmente por los escritos de los viajeros europeos, que llegaban a estas tierras para registrar todo lo que podían con afán de etnógrafo ilustrado (y civilizador), pero incurriendo no pocas veces en una exotización orientalista que obliga en buena medida, a una lectura interpretativa de sus textos. Si no fuera por la vasta obra pictórica de Pancho Fierro y seguidores, realizada al margen de la cultura oficialmente promovida, esta tarea de reconstrucción sería aún más ardua de lo que es.
Algunos de esos numerosos bailes mestizos se practican hasta hoy, otros ya no. El texto abajo transcrito, perteneciente a Palma, por ser más bien testimonial -es decir, no literario o ficcional-, permite ordenar estas ideas generales para un mayor estudio:
- La importante presencia del baile de la zamacueca en las fiestas navideñas y de Reyes, desde el 8 de diciembre (fiesta del Altar de la Purísima) hasta el 6 de enero (Bajada de Reyes), acompañada con arpa y cajón. Una danza profana y lujuriosa que se toma con fuerza los intersticios de fiestas tan significativamente devotas, sobretodo en los amaneceres posteriores al Altar de la Purísima, Nochebuena y Bajada de Reyes. Escenarios y actores diversos: por un lado las familias decentes la bailaban en sus salones frente a altares o belenes, por otro, las clases más populares la practicaban (en sus versiones borrascosas) en sus vecindades o simplemente en calles y plazas, empezando por la Plaza Mayor.
- El énfasis en el carácter borrascoso que Palma atribuye a las zamacuecas populares (es decir, practicadas por el populum mestizo) obliga a hurgar en el mensaje ideológico del término. Borrascoso alude, según la RAE, a lo que es dominado por el desorden y el libertinaje, es decir, a lo indecente, a lo que está al margen de lo políticamente correcto, del ideal canónico implantado o promovido por las elites. Qué pasó con estas zamacuecas borrascosas: ¿se extinguieron por deliberada censura de esas élites? creo que más bien, por la mayoría relativa de la población que la practicaba (mestiza, afro-indo-hispana), evolucionó y se transmutó (en procesos regionales que han guardado matices propios), en las diversas variantes de nuestros actuales bailes de pañuelo. ¿Tuvo sólo que ver con marineras limeñas y resbalosas? ¿influenció en las otras marineras costeñas y serranas? ¿en los tonderos? ¿recibió a su vez? ¿cómo? Lo relevante es que esta historia se ha desarrollado más como una tradición de cultura viva oralmente transmitida a través de las generaciones que en el ámbito de los textos desarrollados por la institucionalidad pública o civil. Esta es una importante veta de investigación aún muy poco desarrollada en nuestro medio.
- Cabe apuntar que otro evento importante donde se bailaba zamacueca (o marinera, que es lo mismo) era en los velorios de angelitos. Este tipo de práctica ritual consistente en despedir con alegría a un niño tierno porque elevaba su alma inmaculada al cielo para proteger a su familia, no sólo se circunscribía a Lima, sino a la faja costera y a la franja andina, en distintas variantes rurales y urbanas (no tengo aún referencias sobre el espacio amazónico). En el caso de la costa norte y de Lima se practicaban diversos bailes, destacando el de la zamacueca o marinera; esto ha persistido al menos hasta inicios del siglo XX, y aún persiste con otros matices y expresiones músico-danzarias en la zona andina.
- La importancia de las comidas y bebidas generosamente compartidas en estos encuentros.
- Los villancicos cantados por las criadas en las casas decentes, con clavicordio y violín.
- Una Orquesta Criolla animaba la misa matinal de Aguinaldo del 15 de diciembre, con repertorios más bien populares.
- La presencia de las Pallas andinas al final de la Misa de Aguinaldo, ejecutando cachuas y maisillos, muestra que en esta misa se congregaban lo costeño (la Orquesta Criolla) y lo andino (las Pallas) en una Lima ya más andinizada en esa época de lo que muchos suponen.
- Aparte de la Misa de Aguinaldo las Pallas hacían presencia en los atrios de las iglesias durante la Misa de Gallo en Nochebuena. En esta ocasión cantaban villancicos; ¿tambien sus cachuas y maisillos? ¿esos villancicos eran sólo de añejo romancillo o sonaban ya mestizos, con notas pentafónicas o versos en quechua?, muy probablemente.
- La población afrodescendente tuvo igualmente notoria presencia en estas fiestas navideñas. Los Atajos de Negritos de Chincha (vinculados a las haciendas), parecen haber trascendido a la capital recién en el siglo XX, pero con seguridad hubo performances de adoración inscritas en una tradición más urbano- limeña, y estrechamente vinculadas a la tradición del romancero.
- El arte de re-crear los nacimientos y belenes en cada navidad, alcanzó los más altos niveles de expresión artística en la Lima tradicional.
// m. cornejo d.
Fuente:
Navidad en la literatura peruana
Alberto Tauro (selección y prólogo)
Lima : Huascarán, 1948, pp. 95-100
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El mes de diciembre en la antigua Lima
Ricardo Palma
Pareja danzando zamacueca decente frente al Altar de la Purísima - 2 apuntes:
Altar de la Purísima - Pancho Fierro (c. 1820)
Altar de la Purísima - Pancho Fierro (c. 1820)
Dibujo de J. Cabrineti según croquis remitido por D. Ricardo Palma
(Rev. La Ilustracion Artistica. Barcelona, 18 dic. 1893, Nro. 625)
Danza de Pallas - Pancho Fierro (c. 1820)
Imagen tomada de este sitio
En la actualidad las Danzas de Pallas y las Danzas de Pastoras y Pastores, mestizas con clara raíz prehispánica, se practican en numerosos pueblos de la sierra central (Lima, Junín, Ancash, Huánuco...), principalmente en Navidad y Bajada de Reyes, un ejemplo de Yauyos en la sierra de Lima, aquí
I
Allá en los tiempos del rey, la conclusión de año era, en la ciudad fundada por Pizarro, de lo mejor. Mes íntegro de jaraneta y bebendurria.
Raro era el barrio en que el 8 de diciembre no se celebrara, en algunas casas de la circunscripción, con lo que nuestras bisabuelas llamaban Altar de la Purísima. Armábase éste en el salón principal, y desde las siete de la noche los amigos y amigas invitados empezaban a llegar.
Las jóvenes solteras se diferenciaban de las casadas en la colocación de las flores que se ponían en el peinado. Era sabido que rosas y claveles al lado izquierdo significaban que la propietaria se hallaba en disponibilidad para admitir huéspedes en el corazón.
Principiábase por un rosario de cinco misterios, acompañado de cánticos a la Virgen; seguía una plática devota, pronunciada por el fraile de campanillas, comensal de la familia, y dábase remate a la función religiosa con villancicos alegres cantados al compás de clavicordio y violín por las criadas de la casa, a las que se asociaban otras de la vecindad.
Después de las diez de la noche, hora en que se despedían los convidados de etiqueta, principiaba lo bueno y lo sabroso. Jarana en regla. Las parejas se sucedían bailando delante del altar el ondú, el paspié, la pieza inglesa y demás bailes de sociedad por entonces a la moda.
Por supuesto que las copas menudeaban, y ya después de media noche se trataba a La Purísima con toda confianza, pues dejándose de bailecitos sonsos y ceremoniosos, entraba la voluptuosa zamacueca con mucho de arpa y cajón.
Y el altar de La Purísima duraba tres noches, que eran tres noches de jaleo en las que, so capa de devoción, había para las almas mucho, muchísimo de perdición.
II
Desde el 15 de diciembre comenzaban las matinales Misas de Aguinaldo en las que todo era animación y alegría. ¡Qué muchacheo tan de rechupete el que en esas mañanas se congregaba en las iglesias para tentación y pecadero del prójimo enamoradizo!
Una orquesta criolla, con cantores y cantoras de la hebra, hacía oír todos los airecitos populares en boga, como hoy lo está aquello de:
Santa Rosa de Lima
¿Cómo consientes
que un impuesto le pongan
al aguardiente?
Lo religioso y sagrado no excluía a lo mundanal y profano.
Al final de la misa un grupo de pallas bailaba la cachua y el maisillo, cantando coplas no siempre muy ortodoxas.
Una misa de aguinaldo duraba un par de horitas por lo menos, de siete a nueve. Esas misas sí que eran cosa rica, y no insulsas como las de hogaño. Hoy ni en las misas de Aguinaldo, ni en la del gallo, hay pitos, canarios, flautines, zampoñas, bandurrias, matracas, zambombas, cánticos ni bailoteos; ni los muchachos rebuznan ni cantan como gallo, ni ladran como perro, ni mugen como buey, ni maúllan como gato, ni nada, nada de lo que alcanzamos todavía en el primer tercio de la República, como pálida reminiscencia del pasado colonial.
De tiempos que ya están lejos
aún me cautiva el dibujo
¡Ay hijos! cosas de lujo
hemos visto acá los viejos
III
La Nochebuena, con su Misa de Gallo era el no hay más más allá del criollismo.
Desde las cinco de la tarde del 24 de diciembre los cuatro lados de la Plaza Mayor ostentaban mesitas, en las que se vendía flores, dulces, conservas, juguetes, pastas, licores, y cuanto de apetitoso y manducable plugo a Dios crear.
A las doce sólo el populacho quedaba en la palza multiplicando las libaciones. La aristocracia y la clase media se encaminaban a los templos, donde las pallas cantaban en el atrio villancicos como éste:
- Arre, borriquito
vamos a Belén
que ha nacido un niño
para nuestro bien.
- Arre, borriquito,
vamos a Belén
que mañana es fiesta,
pasado también.
A la Misa del Gallo seguía en las casas opípara cena, en la que el tamal era plato obligado. Y como no era higiénico echarse en brazos de Morfeo tras una comilona bien mascada y mejor humedecida con buen tinto de Cataluña, enérgico Jerez, delicioso Málaga y alborotador quitapesares (vulgo [del] legítimo aguardiente de Pisco o Motocachi), improvisábase en familia un bailecito [ondús, paspiés, zamacuecas...] , al que los primeros rayos del sol ponían remate.
En cuanto al pueblo, para no ser menos que la gente de posición, armaba jarana hasta el alba alrededor de la pila de la Plaza [Mayor]. Allí las parejas se descoyuntaban bailando zamacueca, pero zamacueca borrascosa, de esa que hace resucitar muertos.
IV
Como los altares de La Purísima, eran los nacimientos motivo de fiesta doméstica.
Desde el primer día de Pascua armábase en algunas casas un pequeño proscenio, sobre el que se veía el establo de Belén con todos los personajes de que habla la bíblica leyenda. Figurillas de pasta o de madera más o menos graciosas complementaban el cuadro.
Todo el mundo, desde las siete hasta las once de la noche, entraba con llaneza en el salón, donde se exhibía el divino misterio. Cada nacimiento era más vistoso y comentado que ministro nuevo.
Cuando llegaban personas amigas de la familia propietaria del nacimiento, se las agasajaba con un vaso de [chicha de] jora, chicha morada u otras frescas horchatas, bautizadas con el nada limpio nombre de Orines del Niño.
En no pocas casas, después de las once, cuando quedaban sólo los amigos de confianza, se armaba un golpe al parche y fuego a la lata. Se bebía y [zama]cuequeaba en grande.
El más famoso de los nacimientos de Lima era el que se exhibía en el convento de los padres belethmitas o barbones. Y era famoso por la abundancia de muñecos automáticos y por los villancicos con que festejaban al Divino Infante.
Pero como todo tiene fin sobre la tierra, el 6 de enero, día de Los Reyes Magos, se cerraban los nacimientos. De suyo se deja adivinar que aquella noche el jolgorio era mayúsculo.
Y hasta diciembre del otro año en que, para diferenciar, se repetían las mismas fiestas, sin la menor variante
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Audio
Moreno pintan a Christo - marinera y resbalosa
Grabación de campo hecha por Francois Jouffa para un LP titulado Diableries peruviennes (1970s), que compila diversas muestras del folclor peruano (material compartido por Giancarlo Cavassa).
Esta producción tiene la deficiencia de no consignar los nombres de los cantantes o ejecutantes de las piezas musicales.
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Video
Noche limeña
Villancico en géneros marinera y resbalosa
Autora: Doris Allemant Mora
Gala de Navidad 2019 del Ministerio de Cultura
subido por Community Fest
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Enlaces
Apunte sobre un velorio de angelito en Trujillo (c. 1875) celebrado con bailes de pañuelo
Apunte de zamacueca borrascosa (Danse liménienne (la samacueca) au son de la guitarre et du potiron - F. Forest, c. 1850)
Navidad en el Perú (ritos de adoración y villancicos tradicionales)
subido por Community Fest
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Apunte sobre un velorio de angelito en Trujillo (c. 1875) celebrado con bailes de pañuelo
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