mayo 05, 2024

El vals criollo

El vals criollo
José Mejía Valera
Fuente:
Folklore.  Tribuna del pensamiento peruano.  Lima, año II, N° 5-6, may-jun 1943




El vals criollo es la música del mestizo peruano.  Es como su creador; amanerado, lleno de malicia, con una gracia sutil y apenas perceptible, pero que se siente en la hondura de nuestra sangre, como una realidad que sube al espíritu con el calor de una tierra ardiente o de una ciudad bulliciosa.

Ondurador contagioso, invitante de alegría o de tristeza, refleja en su más íntima esencia, toda la vivacidad, ágil y punzante, que eclosiona en la raza del habitante de la costa.  No podía ser de otra manera; era necesario impregnarlo del sentimiento plañidero y la arrogancia maliciosa, hasta convertirlo en mestizo, semejante al alma que  lo goza, lo crea y ambiciona.  

Por eso surgen introducciones ajstadas, de estrechas y saltarinas notas altas, con la inconstacia melódica que hubiera podido impregnarle los retiros y avances de un mar agitado de pasiones, pero cristalino como un cielo cálido que  llora sereno en el invierno.  Gradualmente la introducción se transforma en tonos ailados, armonizantes con los acordes bajos, hasta que cesan en una graciosa caída, marcando el comienzo de la parte melódica.

Toda la altivez y el señorío que derraman los preludios, fácilmente se pueden identificar en el tipo social que lo absorbe en sus días de alegres arrebatos, cuando se festeja con euforia el deseo de vivir, o cuando en actitud de incomparable miseración, recuerdan amarguras y esperanzas.

Cocluida esta parte, receptora de variabilidad precisa, que no se presenta en ningún vals de origen extranjero, y que se engendra quizás, en la vivacidad folkórica, sugerente de la psicología costeña, continúa la melodía propiamente dicha, cuyas concreciones sonoras están diferenciadas en dos variantes: Una amplia, en ondas de cadencias serenas y de tranquila transparencia, evocadoras de alguna inquietud pasional que sugieren un relato o un recuerdo amargo, o bien parecen la quietada dicha de una felicidad inefable; y otra corta, de balanceo enérgico, con marcados compases de ritmo criollísimo, apreciables únicamente por la sensibilidad que por el relato [sic.].  Así se presenta nuestro Vals, airado y arrogante, queriendo insinuar el desafío que el gozo hace al mundo pesimista, o bien el erotismo amargado que incide en el amor escéptico.

Los vases de otras nacionalidades son firmes en su contorno, sin mayores ampliaciones ni cambios, se presentan rasantes, asequibles de entornarse, y de ondas alargadas y uniformes.  El nuestro es quimboso, de ondas ampulosas que se asocian a otras pequeñas, formando inherencias de sonidos, todos de una musicalidad exquisita y de un timbre encantador que por lo mismo, al presentar gamas paradójicas, obigan al cantante a adquirir una técnica no muy fácil para fielmente intrepretar el fondo dichoso o lamentístico del sentir volcado en melodías.

Pero el mestizaje avanza aún más, traspasa los pentagramas y se introduce en el baile mismo, modificándolo en formas  de jocundia inmensa, rebosante de figuras recortadas y de movimientos contenidos de sincrónicos temblores en parodia entremezclada de ritmo y taconeo.  Tan pronto son los pasos estrechos y medidos como rápidos y llenos de gracia en las vueltas, para luego caer en un leve encorvamiento de los hombres, y ya, algo separados, se juega la punta y el talón en medio del inficionismo que provoca el alegre vértigo del baile.  Abundante en malicia y picardía, difiere mucho de la procacidad.  Sus perfiles contorneados y ondulantes encajan periódicamente en el ritmo que la música les marca, acumulando de trecho en trecho espacios lentos, invitantes del romance, que varían después en carreras de compases y rematan en giros continuados, para concluir en una magnífica inmovilidad que termina con una incinación y una sonrisa.

Toda la vibración que puede emitir el espíritu colectivo en los matices exhuberantes de innata (..)otricia, con la picardía y astucia en los movimientos, con las filigranas musicales en las introducciones, y con un acento inmarsecible, propio de nuestros grupos sociológicos costeños, es inmanente al Vals Criollo, y lo lleva a convertirse en la expresión máxima del baile y la música mestizos.

Mal puede hablarse de hibridismo(1) en la música costeña, si brotan formas completamente nuevas, conculcadas de tremantes y alquitarados ritmos en la suprema fantasía de armónicos sonidos, reflejo de un alma que siente y ambiciona, con superlativo orgullo, la creación colectiva.

La morfología del Vals Criollo es única en el mundo; su estructura es un recinto de tendencias psicológicas, que abre un campo inmenso al estudio detenido y a la interpretación, al margen de las aberraciones cometidas.

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(1) Gustavo Le Bon.  Leyes psicológicas de la evolución de los pueblos.




Video

Alma mía
Compositor: Pedro Miguel Arrese (Piura 1912 - 1987)
Voz: Arturo "Zambo" Cavero
Guitarra: Oscar Avilés
subido por Oscar Luna


El día que me olvides alma mía,
no se si existirás en mi penar,
al verme solo triste, abandonado
mi vida la haría yo arrancar,
mi vida la haría yo arrancar

Hay golpes que se reciben con resignación
hay golpes que el destino da sin compasión
pero cuando se pierde un cariño
no hay nadie que calme este dolor,
no hay nadie que calme este dolor

Fuiste tú todo mi ser,
mi amor todo te lo entregué
el amor que te profeso, es el más puro, mujer
si los lazos que nos unen se llegaran a romper
que se acabe ahorita mismo la existencia de mi ser



Enlaces

septiembre 21, 2023

El Pañón de Leche con técnica ikat

 

Fuente:
Noche de Luna (Willax, 31 enero 2021)
Conduce : Javier Luna Elías
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"Así como el unku ha sobrevivido, de la mujer lo único que ha sobrevivido es esta pieza extraordinaria.  Este es un Pañón de Leche, miren la finura del tejido hecho de algodón.  Esto está hecho en telar, y tejido y armado en trama y urdimbre, y luego, esto que se llama [alminado/armiñado] para algunos, este azul y blanco, es un sistema de [teñido] por reserva.  Hay que poner piedritas, así como les estoy mostrando, y amarrar... piedritas y amarrar, y luego se sumerge en una solución.  Cuando se desatan esos nudos, queda este estampado. 

Son pañones de leche, también les llaman (así) porque las señoras se los amarran de una manera virtuosa, y protegen a su niño que está lactando.  Pero también lo usan para bailar.  Yo nunca he visto usar un pañón como la mochera Olga Fernández, del pueblo de Moche, que bailaba la marinera de la Concheperla y usaba esto a manera de pañuelo, y hacía con sus flecos una actitud de danza, que era una poesía verla bailar.  

Este pañón se ha guardado especialmente en el pueblo de Moche, donde son defensores de la tradición.  Y yo siempre reclamo que la marinera norteña, mal llamada norteña, porque no hay marineras ni del norte ni del sur, hay marinera, estrictamente, y cada uno la baila al ritmo que quiere, al compás que le da.  Por supuesto, la gente del norte es más abierta y más espontánea, y al tener este pañón sobre su cuerpo, lo utilizan de manera grandiosa. 

Termino con el pañón.  Del pañón, lo esencial es esto que les estoy mostrando, que se llama randa o flecos.  Esto es una técnica de macramé que van anudando uno con otro los hilos, y forman estos diseños.  Yo he visto una colección de pañones que pertenecía a mi querida amiga Alicia Maguiña, en el cual en uno de ellos tenía acá una frase que decía "soy una blanca paloma", y por supuesto podían tener los nombres de las personas, o su procedencia, "soy de Jequetepeque", o soy incluso de [Quito] ... "soy una paloma viajera"... Pero esto se hacía en San Miguel de Pallaques en Cajamarca.  Se hacía y ya no se hace más*.  Esto es una pieza de museo, es valiosísimo, le pertenece a mi esposa Ivonne, y lo luce de una manera excepcional.  Y ahora se presentan de manera contemporánea, puede ser llevado a cualquier salón, el más importante, y es como cubrirse realmente con una capa de piel.  Quien sabe el valor que tiene esta pieza, le dará la intención que tiene. 

Y de eso sabe perfectamente la señora Judith (Vega de) Colina, nuestra querida mamá Judith que nos enseñó siempre a distinguir.  Ella distinguía perfectamente los vestidos del norte, ella contaba que de niña veía que las mujeres venían de Moche con sus vestidos almidonados, con un punto de celeste que le ponían al blanco, para poderlo poner limpio y muy bien planchado, (decía) que venían muchas veces en sus burros trayendo flores del Valle de Moche para vender en la ciudad.  O venían las lecheras o las fruteras... y esos adornos con sus vestidos de colores tenues, lavanda, rosa, verde agua, crema, blanco... era el esplendor de Trujillo.  

Yo, pasado el tiempo y estando un día lunes en Monsefú, vi que todas las mujeres usaban un capúz.  Un capúz es una especie de jumper, un vestido negro que va sobre unas... lo que llaman un culeco, que es como una enagua bordada, y todas llevaban en su alforja flores, porque se iban al cementerio, y decían "niños, me voy a coronar", que significa honrar a sus muertos los días lunes.  Eso lo he visto yo.  Y en todo Monsefú caminaban por las calles las mujeres vestidas de negro, y uno las miraba y decía, pero si esto es el vestido de Valencia, España.  Y los hombres con fajas rojas, pantalón negro y camisa blanca.  Y eso era puro España, y esa es la razón de estos vestidos, son vestidos mestizos, son vestidos que hemos heredado, son vestidos que llegaron en la Colonia (sic. - Virreinato) y que hemos hecho nuestros."


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* En años recientes se está recuperando y salvaguardando esta antigua tradición textil.


Etén, pueblo mochica.  La mujer de la derecha usa Pañón de Leche. Fines S. XIX a inicios S. XX.
Richard P. Schaedel:  "La etnografía muchik en las fotografías de H.Brüning: 1866-1925" . Lima : COFIDE, 1989)



Chola cuencana (Ecuador) usando un Pañón de Leche.  Se ve el escudo peruano en la randa anudada a mano.  Los pañones de leche cajamarquinos se comercializaban en todo el norte del Perú y en el sur de Ecuador (Azuay), donde la técnica fue aprendida y adoptada, sobretodo en Gualaceo  (origen de la imagen).  
En este enlace se ofrece un pañon de colección de Cuenca (mediados del siglo pasado) con el escudo ecuatoriano, pero aludiendo en la randa, que proviene de San Miguel de Pallaques.



Alicia Maguiña, usando traje tradicional de Lambayeque, con Pañón de Leche
Contracarátula de LP "Alicia Maguiña / Te adoro tierra mía" (Lima, IEMPSA, 1970's) - Coleccion LPs de marareq


Durante la interpretación de un tondero piurano en 1972, honrando el escenario con antiquísimo Pañón Peruano, tambièn llamado Chal Guadalupano o Manto de Leche, que me osequiara la gran dama de Piura Carlota Ramos de Santolaya. 
(Mi vida entre cantos.  Alicia Maguiña.  Lima :  Ministerio de Cultura, 2018, p. 278)



Con pabilos en las trenzas, bailo tondero sin zapatos.  Acompaña con la guitarra Carlos Hayre.  1968.
(Mi vida entre cantos.  Alicia Maguiña.  Lima :  Ministerio de Cultura, 2018, p. 301)



En la guitarra Vicente Vásquez y en el cajón el gran zapateador y bailarín Ronaldo Campos,posteriormente director del conjunto Perú negro, conmigo en el Teatro Municipal.
(Mi vida entre cantos.  Alicia Maguiña.  Lima :  Ministerio de Cultura, 2018, p. 154)


Olga Milla,  en presentación con Pañón de Leche (origen de la imagen)


Traje de marinera norteña con pañón (origen de la imagen)


Traje de marinera norteña con pañón (origen de la imagen)



Mujeres de qallwa / Saberes del arte textil de San Miguel de Pallaques  (Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2021, 454 p.), de Haydée Quiroz Malca
Descarga (8.5 mb.)


Otra mueve su culeco
Al ritmo de sus caderas
Con su paño e'leche espera
Al chalán que tape el hueco.
Mientras me traen un "seco"
Nuestro baile he de mostrar
Y a la tierra festejar
Los frutos que nos han dado,
Aunque estoy medio enchichado
¡Salgan todos a bailar!

(Alejandro Bisseti P.)




"Yo sé que no he de ganar"
Códice Zuola (Cusco, fines s. XVII a inicios S. XVIII)
Una de las tapadas limeñas (min. 0. 19 y ss) luce un pañón muy similar al que nos ocupa.  
Fotos del s. XIX.
Tema pendiente de investigación
video subido por músicatemprana


Enlaces:

Los pañones de Cajamarca : Un producto con identidad territorial - Marcela Olivas Weston

Tradiciones de los paños de ikat en el norte del Perú y el sur de Ecuador - Laura Martin Miller

Declaran Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, técnicas y prácticas asociados a la producción de tejidos en qallwa en la provincia de San Miguel, departamento de Cajamarca

La artesanía textil en San Miguel de Pallaques - Haydée Quiroz Malca, Elena Rivas, Gladys Guerra (Universidad Nacional mayor de San Marcos UNMSM :  Seminario de Historia Rural Andina, 1978)

Presentación de libro "Mujeres de qallwa,  Saberes del arte textil de San Miguel de Pallaques", de Haydé Quiroz Malca

Las mujeres de qallwa.  Entrevista a Haydé Quiroz Malca, en el programa "El Arriero" (jun. 2022)

Memorias y saberes de las artesanas de telar de cintura del norte del Perú, hilos y caminos que se tejen - Conferencia de Haydée Quiroz Malca (jun. 2021, Museo de Arqueología, Antropología e Historia de la UNT)

Taller virtual: Pañón de Leche tacabambino - impartido por  Laura Sánchez, representante de la Asociación de Artesanas Pañón Tacabambino (Museo Nacional de la Cultura Peruana, enero 2021)

El  pañon tacabambino - Municipalidad Distrital de Tacabamba

Pañon de Leche en traje de marinera (video)

Breve historia del pañón en Tacabamba

El capúz o nequique, un traje indígena de la costa norte del Perú – Samyr Bazán




febrero 11, 2023

"Cántaro del terror - Manchay Puytu"

 La cartela museográfica de esta pieza que pertenece al Museo de la Cultura Peruana, es  la siguiente:

"Cántaro del terror - Manchay Puytu"

Instrumento musical de cerámica modelada, de forma antropomorfa con diseño de personajes alados tocando cornetas.  Presenta un orificio en la parte delantera y tres en la posterior.  Se ejecuta colocando una quena o flauta de hueso al interior de la vasija; el músico al tañer el instrumento de viento dentro del cántaro, emite melodías tristes, fúnebres, aterradoras

Cusco, 1932






Manchay Puytu : leyenda de la quena en las letras y artes peruanas



Ejecución : Kike Pinto
Video subido por intiwatana26


septiembre 04, 2022

"El Cajero"

Fuente: 
Antología  general de la poesía en La Libertad (1918-2018)
Bethoven Medina
Lima : Academia Peruana de la Lengua, 2019, pp.101-102
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"El Cajero" 

Clodomiro Magno Guevara  "Clomague"  
[Huamachuco 1898-1951]

Resoplando en el gajo melodioso
de saúco que su mano ha modelado,
waitanea con ritmo cadencioso
el tambor de pellejo bien templado

Quién como él cuando Octubre ha despertado
o Agosto, con sus días de alborozo
no hay un músico, entonces más mimado
que el cajero montes y bullicioso

Del gran Santo de Asís en los altares,
¡es de verle!, chambergo a medio lado,
golpe y golpe a la "caja" en un rincón

Mientras mozos y mozas populares,
van danzando con mucho desenfado,
embriagados de inkásica emoción



origen de la foto aquí

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Vídeo

Los chirocos de San Alfonso



Enlaces

Los cajeros o chirocos de Santiago de Chuco
El folklore de Huamachuco y su evolución - conferencia, agosto 2020 [min. 43:40: "Música tradicional autóctona y folklórica"  por  Marino Esteban Ruiz Castillo]





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agosto 30, 2022

Santa Rosa de Lima: Letras, músicas y puntadas de una vida en oración

Mucho se ha escrito sobre la Santa limeña, pero hasta la publicación de "Santa  Rosa  de  Lima:  Escritos  de  la  Santa  Limeña" [Lima:  Facultad  de  Teología  Pontificia  y  Civil  de  Lima, 2016], de Rosa Carrasco Ligarda, muy poco se sabía de su intimidad emocional y consistencia espiritual.  

El estudio surgió por la providencia más que por un plan pre-establecido.  La Dra. Carrasco quería investigar literatura creada por mujeres peruanas en el siglo XVI, XVII.  No encontró material relevante del siglo XVI, pero del XVII fue hallando algunas autobiografías, cartas y poemas en monasterios de clausura.  Poemas no sólo religiosos sino profanos.  Dando forma a su corpus investigativo, topó con papeles de Rosa que la llevaron a concebir un trabajo centrado en ellos.

Cuando Carrasco fue al Convento de Santa Rosa buscando una carta de la Santa, nadie la conocía allí. Al solicitar hablar con la abadesa, ésta accedió a dejarla pasar al interior del Convento y mostrarle la carta, sin mayor trámite.  Esta confianza providencial emocionó  a la investigadora, más aún cuando le permitieron ver también las Mercedes en la Escala Mística.  También fue emocionante su experiencia  en el convento de Santa Catalina, donde le permitieron revisar otra carta y algunas reliquias de la Santa.  Entre éstas había un copón en forma de pequeño coco, revestido internamente de porcelana, que un ángel le dio, lleno de chocolate caliente, para reanimarla de sus fatigas. 

La oración

Rosa no quería hacer vida social [como su madre y amigas de su madre querían], quería tener una vida retirada para dedicarse  fundamentalmente a orar. Desde los 12 años su vida fue  tener un diálogo continuo con Dios, en la oración.  Podía estar con otras personas pero en estado constante de oración. De pequeña, cuando jugaba con otras niñas, se solía retirar a un rincón para orar sola, calladita.

La escritura

La idea general es que Santa Rosa aprendió a escribir desde muy pequeña, por cuenta propia, y que tenía muy bonita letra.  Condición muy rara en una sociedad en que las mujeres de toda clase social no accedían fácilmente al don de la escritura.  Lo que más destaca del corpus literario santarrosino es:

- Mercedes en la Escala Mística : Donde nos habla del proceso de  desarrollo espiritual a través de las mercedes que va recibiendo del Señor.  No hay texto semejante de esa época en el Perú, que combina texto, lemas e íconos de corazones traspasados con una lanza [min. 7:15 y ss en el vídeo], que  componen, según Carrasco, "una síntesis de vida".  En un segundo folio, hay unas escaleras representadas con recortes, que representan la escala de ascenso para llegar a la Trinidad de Dios.  Ella cosía y bordaba con  rapidez, destreza y finura, y eso se plasma en este documento.  

- Cartas de Rosa: Tres cartas, dos de puño y letra y una tercera copiada.

- Vestidos religiosos : Son tres textos que Rosa creó, sin modelos previos.  Dos dedicados a la Virgen María y uno al Niño Jesús.  Son vestidos compuestos metafóricamente de oraciones.  Hay referencia de que hizo otros "vestidos", de los cuales aún no hay indicio que se hayan preservado [por ej., a Doña María Eugenia Pareja le dijo que le haría un vestido por una intención que tenía].  Los tres que han quedado fueron entregados mediante testimonio de personas que la conocieron, siete días después de su muerte: padre Diego Martínez [vestido para la Virgen], María de Uzátegui [vestido para la Virgen] y Don Gonzalo de La Maza [vestido para el Niño Jesús, tiritando de frío].  Por ej., en el vestido para el Niño Jesús, la camisita está compuesta de 50 letanías, 9 mil rosarios de gracias a Dios y 5 días de ayuno; los pañales, mantillas, guarniciones, adornos...  toda la muda está hecha de oraciones y sacrificios.  La idea de los vestidos, es expresar agradecimiento a las personas de su entorno, que la ayudan y hacen tantos favores; lo mejor que puede ofercerles son sus oraciones, su intercensión ante el Señor.  

Aparte de sus oraciones en vestidos, hacía otros regalos hechos con su manos; por ej., al padre Juan de Lorenzana, uno de sus confesores, le obsequió un  Rosario de 150 cuentas en forma de rositas: "Padre en cada una yo he rezado un Rosario y he hecho un sacrificio, no se separe de él, recordando que soy su hija"

- Coplas, canciones, villancicos : Todas de alabanza a Dios.  Rosa creaba o recreaba textos a partir de la tradición popular española, y les ponía melodía.  Sabía bien que la mejor forma de agradar a Dios era cantar.  Carrasco dice que tenía una voz muy hermosa, que de ello han quedado varios testimonios de quienes la conocieron como los de María de Uzátegui, Don Gonzalo de la Maza, y su propio hermano, Fernando Flores.  

- Cuadernos : Hay referencia de que escribió su experiencia mística en unos cuadernos que fueron enviados a España, pero lamentablemente no se tiene huella de ellos al presente.

La costura

La familia de Santa Rosa tenía previsto casarla con un caballero de fortuna, gracias a lo cual podían salir del apremio económico.  La resuelta negativa de ella, su decisión de consagrarse a Dios, fue algo muy duro para sus padres.  Parece, según Carrasco, que el trato fue que ella mantendría a la familia si no la obligaban a casarse.  Se entregó resuelta  a la labor de la costura, en lo cual era muy rápida y diestra.  Esta actividad afectó su salud en los últimos 5 años de su vida, cuando, por haber trabajado tanto, ya no podía usar sus manos.  Sin embargo, era constantemente bendecida con la ayuda material de muchas personas de su entorno, que siempre la estimaron.

La cura del cuerpo y el alma

Siempre estuvo pendiente de sus padres, atendiéndoles en sus necesidades materiales y de salud.  Siempre ayudó a los más humildes, como los esclavos de los señores que conocía, cuando enfermaban. No sólo era la cura del cuerpo sino del alma, pues se preocupaba mucho de hacer bautizar a las personas humildes que no lo estaban (indios, esclavizados).

Para esto hizo una enfermería en su casa.  Posiblemente es la única enfermería de inicios del siglo XVII que existe hoy en el Perú.

La naturaleza

Rosa amaba a los animales y las plantas.  Cuando cantaba u oraba, pajarillos y plantas solían interactuar con ella en una suerte de estado de gracia.  En su jardín brotaban muchas flores, como las clavelinas que llevaba a la Iglesia de Santo Domingo, para arreglar el altar y las andas de la procesiones.  También sabía hacer flores de papel para adornar las andas.

La música

Como está mencionado, Rosa cantaba con bella voz, creaba y recreaba coplas, cancioncillas y villancicos.  Algunas cancioncillas españolas medievales de origen profano, las trasladaba al sentido sagrado para expresar su amor y constante espera de Cristo, quien la solía visitar.  El amor de Rosa a Dios no tenía límites, quería hacerlo inmenso e infinito, y eso lo plasmaba en música.

En "Aporte cultural de Santa Rosa de Lima: sus coplas, Mercedes y Escala mística" de Zhenia Aparicio Aldana [Revista de Historia y Geografía, Universidad Católica Silva Henríquez UCSH, Santiago de Chile, N° 43, 2020, pp. 241-257] se expone sobre las dotes musicales de nuestra Santa, no solo como cantora sino ejecutando la guitarra [sería una proto-guitarra o guitarrilla sencilla]:

"Sobre la dote musical de Rosa de Lima, su hermano Hernando Flores de Herrera, tal como consta en su declaración en el proceso de canonización de la Santa, una vez le preguntó: ´¿Quién le enseña tantos cantarcicos,  hermana?´.  Rosa  respondió:  ´Hermano,  como  hay  tanto  que  decir de nuestro buen Padre, ofrécense con facilidad sus alabanzas´ [...] Del  Busto  (2006:  283)  nos  dice  que  Rosa  de  Lima  estaba  ocupada  continuamente ´en cantarcillos de alabanzas a Dios, y en regalos y re-quiebros al Niño Jesús, de quien fue muy devota'" [250-251]. 

Mucha tarea por realizar

La Dra. Carrasco dice que su aporte es apenas una pequeña parte del universo espiritual santarrosino.  Solo un ejemplo: Plantea que falta buscar en testimonios posteriores a la muerte de Santa Rosa, sus frases.  Hay un primer proceso realizado a los 7 días de su muerte en Lima, con testimonios de quienes la conocieron.  Hay un segundo proceso realizado  en Roma.  Estos dos textos, ya transcritos y publicados [sobre todo el de Roma, que está mejor conservado], son fuentes  pendientes de estudio.


// Marcela Cornejo D.


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Video

Dra. Rosa Carrasco - Santa Rosa de Lima: escritos de la Santa limeña
Subido por Santa Rosa de Lima



julio 23, 2022

"Música y cultura en el Perú"- Roberto Miró Quesada

Comentario y crítica al libro "La música en el Perú" del Patronato Popular y Porvenir Pro Música Clásica [Lima, 1985].

Fuente:
Rev. El zorro de abajo
Lima : Carlos Iván Degregori, et. al. eds., 1986, N° 4, pp. 58-62
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PDF 1.5 mb


mayo 10, 2022

Festival de villancicos (Chiclayo, 1983)

Fuente:
Suplemento dominical de La Industria
Chiclayo, 16 de enero de 1983
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Festival de villancicos:
Tradición en pueblo católico y artístico de Chiclayo

Por: José Hernández Sánchez


Está latente en el pensamiento y en el corazón de todos los chiclayanos los momentos  de gran entusiasmo y de emoción artística pasados durante los días  3 y 4 de diciemnbre último, al cumplirse el desarrollo de las fases  semifinal y final del V Festival de Villancicos Navideños que organiza anualmente el Centro Educativo Nacional "Mater Admirabilis" de José Leonardo Ortiz, y que auspicia el diario "La Industria" de Chiclayo.

Durante el desarrollo del referido evento se pudo observar así mismo una gran inquietud y vocación por parte del numeroso alumnado y público adulto que copó la amplia sala del cine "Tumi", que fue cedido gentilmente por su propietario, señor Juan Garbich.  Es decir, se vivió instantes de gran emoción y alegría, al comprobar la evidente superación de los participantes en sus grupos corales

Ocho coros disputaron la etapa final de este certamen, mientras que el Jurado calificador, integrado por el colegio Glicerio García Campos, reverendo padre Hilarión Rubio Royo, la reverenda madre María del Pilar Garrúes El Cid (directora del colegio El Carmen de Lambayeque), la profesora Rossana Díaz Torres, señora Estrella Mora Risco, directora del Instituto Nacional de Cultura- filiar Lambayeque, y el profesor Manuel Nepo Adanaqué, emitían su veredicto final en la evaluación del festival 1982, con el resultado siguiente:

En la categoría infantil: primer puesto, Agrupación Cristiana "Santa Cecilia" de Lambayeque; segundo puesto, Centro Educativo N° 10828 (ex-Cosome) de Chiclayo; y tercer puesto, Centro Educativo N° 11014 de Chiclayo.

En la categoría juvenil: 1° puesto, Colegio Particular "Manuel "Pardo" de Chiclayo ( por 2da. vez); segundo puesto, Colegio "Rosa María Checa" de la urbanización Quiñones; y tercer puesto, Colegio Particular "Santa María Reina" de Chiclayo.



A través de estas líneas queremos expresar nuestro público agradecimiento, a nombre de la Comisión Organizadora y de La Industria, a las firmas comerciales amigas que nos auspiciaron con sus valiosos obsequios para premiar a los concursantes ganadores, al Banco Nor Perú - oficina Chiclayo, a Mercantil Apolo S.A., a Electrolux S.A. de Chiclayo a bebidas "La Concordia", a la librería "Edarcha" de señor Eduardo Arnao Chávez, y a Tiendecita Rosada, del señor Arturo Pérez Ribera.

La Comisión responsable también agradece a los Coros que en forma espontánea participaron el último día del evento, deleitando al público asistente con sus notas musicales.  Estos coros son de la ESEP "República Federal de Alemania",  de la Iglesia "Nazareno", del Instituto de Relaciones Públicas, el C.E.P. Adventista Chiclayo, y el Coro Municipal del distrito José Leonardo Ortiz.


"Una Navidad para Pedrito"

Autor: José Seclén Echevarría
Género: Balada-Huayno-Marinera
Estilo: Nacional
Intérprete: Coro Infantil del Grupo de Acción Cristiano "Santa cecilia"
Representa: Lambayeque

La Navidad ha llegado
como la feria de la ciudad
con ella muchos juguetes
para los niños que puedan comprar
Pedrito sale a la calle
buscando algo para cenar
con solo cuatro monedas
que no le alcanzan ni para el pan
Levanta la vista al cielo
pidiendo a Dios su bondad
que no haya tanta pobreza
para los niños en Navidad
Pedrito para jugas ha invitado a su Niño Dios
que baje de su pesebre y le de un regalo de Navidad
Qué dura se hace la vida
cuando se vive la realidad
si hay niños como Pedrito
que una esperanza hacen brillar
levantan la vista al cielo
pidiendo a Dios su bondad
que no haya tanta pobreza
para los niños en Navidad
Pedrito [para/ven a] jugar...
que esta Navidad
sea de dicha y de paz
y en tu corazón
le des a Pedrito un rincón


Huayno de Navidad

Letra: E. Aramburú
Arreglo: Carlos Sánchez Málaga (4 voces mixtas)
Participante: Coro colegio "Manuel Pardo"

Niño Manuelito, niñito Jesús
nacido en establo siendo el mismo Dios
humilde tu cuna sin tener más luz
que noche de luna y estrellita azul
Dime, niño bonito
si te falta calor
yo quiero arroparte
con mi corazón
Me quitaré el zapato
para ponértelo en el pie
bajaré mis vicuñas
mis carneritos y mi buey
Te tejeré colchita
te haré sonaja de cascabel
déjame estar contigo,
llegar prontito hasta Belén
(todo dos veces)
Niño Manuelito, niñito Jesús


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Video

Niño Manuelito
Arreglo musical: Carlos Sánchez Málaga
Texto: E. Aramburú

Interpretación: Coral Polifónica Sagrada Familia (Madrid)
(Partitura  de  www.atrilcoral.com, Madrid)

vídeo compartido por Coral Polifónica Sagrada Familia (Sa-Fa)




octubre 28, 2021

El origen del vals peruano - Juan Gonzalo Rose


Callejón limeño en apunte de Camilo Blas
Imagen: MALI

En la historia del vals peruano primero fueron las retretas en los anocheceres de los domingo prisa. Allá en las plazoletas y en los parques del siglo antepasado, bandas militares, que bajo las glorietas, olvidaban los sones marciales de las tendencias políticas y caudillescas para entregarse a la paz giratoria de los valses vieneses.

Lima en ese entonces era una ciudad alejada de la Sierra por la distancia y la indiferencia. En esa ciudad vivía un gran sector de población criolla, amestizada, que no sentía como suyos -musicalmente hablando- ni las mazurkas de los grandes salones contusos virreinales, ni tampoco la zamacueca que los negros de los extramuros habían elevado, triunfal y revoltosa, con su corona de pañuelos blancos.

Los criollos, los mestizos; la clase media del pentagrama, buscaron entonces un ritmo verdaderamente suyo y, al carecer de raíces propias, renegando por igual de los hispanizantes engolados y de los negros altisonantes, se adueñaron de los valses europeos, de esos sones danzarines de retretas y de pianos para insuflarles su ser, su ámbito, su anécdota, su ritmo de alma y pie; vale decir, su peruanidad adolescente, su limeñismo de insurgencia republicana.

Pero, para que aquella transformación se realizara era necesario no sólo variar de orientación y de postura sino también de instrumento ¿Quién tenía una banda en su casa? Pero, en cambio, ahí estaba ella, colgada en la pared. Guardando confidencias calentada ya por el humor de los mulatos dicharacheros. Personal, liviana, fácilmente transportable. Femenina en sus maderas, simple en sus cordajes: la guitarra.

La guitarra fue el nido donde nació el vals criollo. En ella se enroscaron las serpentinas de las retretas domingueras y feriadas; los trozos de zarzuela que exigían en nombre del cotarro limeñísimo la mudanza de letras; los ecos nostálgicos del yaraví acribillado; los cuentos verdaderos de las provincias impacientes.

Aunque el vals peruano nació entre los criollos de la clase media, lenta y seguramente se abrió paso entre sectores de condición económica más humilde. Los "niños bien" de 1900 lo acogieron con entusiasmo para saciar inconformismos juveniles, sacudir la modorra, pinchar a los abuelos terribles y solemnes y encandilar a las mocitas con secretos deseos de aventura. Así y todo hemos de reconocer que hubo un grupo de polendas encabezado por Alejandro Ayarza; periodista incisivo, dramaturgo chispeante que tomó el nombre de su seudónimo literario: 'Karamanduka'.

Él, Alejandro Ayarza 'Karamanduka', creó el primer vals de éxito que todo Lima cantó a voz en cuello o furtivamente. No sólo atraía a todos la quebrada insolencia de sus estrofas, el culto por lo nuestro, sino también su cadencia en la cual estallaba -al fin- el contenido ritmo de una picardía que, aunque de estirpe andaluza, era peruana y limeña. Flor y pepa de jarana. Todos sabemos su nombre: La Palizada.


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* Esta glosa fue tomada de Juan Gonzalo Rose en una presentación de música peruana en la Sala Alzedo (Elementos del Perú)


Compartido por "Canto peruano" en FB (21 oct. 2014)


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Video


Un suspiro
Autor: Pedro Bocanegra
Arreglo para guitarra y ejecución: Walter Lozada

[subido por Walter Lozada]


"Si te vas, qué me queda"
Autora: Leonor García
Voz: Lucho Barrios
subido por quipu100

No quiero quiero recordarte mis tristezas como el único amor que aún atesoro márchate, más no vuelvas la cabeza ni te detengas porque entonces, lloro Dulzura de mis noches ya pasadas tibieza de mi amor sobre tu almohada y del amor vivido qué me queda si tu te alejas no me queda nada Si te vas de mi te recordare como una ilusión que murió al nacer fuiste para mi cual pétalo de rosas que su vida acabó tras el candil cual mariposa Pero vete ya, no me quedaré con este dolor, yo no se que haré esa fiera que es el hombre en el despecho tal vez despierte en mí y yo no sé lo que haga


Enlaces

Valses nobles y sentimentales
Una entrega de "Alma, corazón y vida" / Flores para Adrián - Manuel Acosta Ojeda
"Celajes, florestas y secretos" - José A. Llorens, Rodrigo Chocano
"Mi vida entre cantos" - Alicia Maguiña [enlace alternativo]


agosto 29, 2021

"La música en las Misiones de Mainas en los siglos XVII Y XVIII" - Jaime Regan, S.J.

 

Fuente:
Regan, Jaime 
La música en las Misiones de Maynas en los siglos XVII y XVIII.  En: Actas del simposio internacional: "El imaginario jesuita en los reinos americanos (ss. XVI-XIX)".  Juan Dejo SJ [rec.]. Lima : Universidad Antonio Ruiz de Montoya, 2016, pp. 60-65
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La música en las Misiones de Mainas en los siglos XVII Y XVIII

Jaime Regan, S.J.


Mapa de las misiones fundadas por la Orden Jesuita en América del Sur, entre los siglos XVI a XVIII. Se señala en color morado la Misión de Juli (Chucuito-Puno-Perú), la más temprana, fundada en el S. XVI  [origen de la imagen]


En 1638 la Provincia de Quito de la Compañía de Jesús fundó su primera misión amazónica como respuesta a una invitación del gobernador de Maynas.  A diferencia de la actuación de los encomenderos de trabajo forzoso y denigración de la población local, los misioneros jesuitas pusieron en marcha un proyecto de desarrollo de las cualidades humanas de las personas como base para la interiorización de los valores cristianos y la expresión de su fe en la liturgia. Este proyecto fue interrumpido con la expulsión de la Compañía de los territorios españoles en 1767.

El padre Francisco de Figueroa (1986: 278-279), natural de Popayán y superior de la Misión, escribió en 1661 en sus primeros años de labor misionera, que todos los pueblos tenían conocimiento del Dios creador, pero no le hacían culto.

Todas las naciones que hasta ahora se han tratado tienen conocimiento de Dios y vocablo con que en cada idioma lo nombran, llamándolo también Nuestro Padre y Nuestro Abuelo. Y dicen que creó el cielo, la tierra, los hombres y demás cosas, y que creando las comidas para sus hijos, que son los hombres, se fue al cielo […] tan sin darle culto, ni reconocimiento de divinidad, ni aun al demonio o ídolos (porque no los tienen ni se halla cosa que adoren), que por esta parte se pueden llamar ateistas, sin Dios que reconozcan.

La falta de culto causó extrañeza a estos hombres formados en la perspectiva del Principio y Fundamento de los Ejercicios Espirituales: El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor. Y mediante esto salvar su ánima.

Los padres enseñaban la doctrina cristiana y los indígenas aprendían el catecismo mediante cantos. Sin embargo, más de cien años más tarde, los jesuitas todavía dudaban que los indígenas entendiesen la doctrina cristiana. El padre Francisco Xavier Veigl, jesuita austríaco escribiendo en 1768, dijo que no quedaba claro que los indígenas comprendiesen los misterios más esenciales de la fe.

[…] queda siempre la sospecha – indudablemente una de las más agudas espinas clavadas en el corazón de los misioneros – de no haber abrazado jamás la fe con la debida sinceridad, sino fingido […]. Luego de todos los esfuerzos para hacerles comprender, hasta donde sea posible, los misterios más esenciales, al preguntar finalmente si reconocen lo explicado como verdad, la respuesta que se recibe no será otra que “shina chari”, palabras frías también en el uso lingüístico cotidiano, que significan “así debe ser, será pues así”.

Sin embargo, en la celebración de la liturgia encontraron una forma de llevar a sus feligreses a alabar y hacer reverencia a Dios. Lo que alentó a los misioneros en su tarea evangelizadora era la afición de los indígenas por la música, y la emplearon en el proceso de la evangelización. Tenían la certeza de que sus feligreses tuvieran la misma capacidad intelectual y práctica que los europeos. En aquella época la música barroca era la mejor forma de expresar el culto en la iglesia, sobre todo las formas de cámara, orquesta y policoralidad (Kennedy 1993) y sirvió como el medio más apto de expresar la fe.

Existen varios estudios del empleo de la música en las reducciones jesuitas, sobre todo en Paraguay y en la Chiquitanía, pero era una característica de prácticamente todas las misiones jesuitas.  Durante el proceso de restauración de los tiempos jesuíticos de las misiones en el oriente boliviano en 1986, se descubrió en un depósito una riqueza musical de gran magnitud. Hallaron más de 5,000 hojas de música sacra en Chiquitos y 4,000 en Moxos, todas partituras escritas entre los siglos XVII y XVIII, tanto por músicos europeos como por miembros de los pueblos originarios. Esta música fue interpretada en estos pueblos en los días festivos.

Aunque no se hayan descubierto las partituras en Mainas, hay amplios testimonios en los escritos de la época de la importancia de la música en estas reducciones. Los misioneros de Mainas formaban orquestas y coros para el culto en la iglesia. Traían a jóvenes españoles y mestizos de Lamas para enseñarles a cantar.

El P. Wenceslao Breyer, de origen bohemio, enseñó a varios a tocar el violín, el P. Martín Iriarte les enseñaba a leer y escribir las notas musicales, y mandó a algunos jóvenes a perfeccionarse en arpa y violín en Lima. En Jeberos el P. Francisco Xavier Zephyris introdujo un coro de clarines, cornetines y flautas, y otro coro de doce muchachos escogidos y de buenas voces. Un misionero trajo al río Napo un buen arpista de Quito para enseñar a los habitantes de las misiones, y en Santo Tomás de Andoas el misionero costeó el viaje a Quito de un joven para aprender a tocar el arpa (idem: 650).

En Lagunas se había formado un reconocido coro:

Bernardo Zurmillén, siendo misionero del pueblo de la Laguna habilitó a ocho o diez muchachos para cantar misa de cantos tan armoniosos, y bien ordenados, que a juicio de algunos padres acostumbrados a oír en Europa Misa de buenos conciertos, no tenían en qué ceder a los más armoniosos y arreglados de una capilla de música completa (ídem: 649-650).

En las misiones aprendían solfeo y a tocar arpa y violín y algunos fueron llevados a Lima para perfeccionarse y luego volvían a enseñar a otros.

[…] llevó consigo el P. Iriarte a la Laguna dos muchachos hábiles omaguas, Adán y Estanislao, a quienes había enseñado a leer y escribir, y a estos enseñaron solfa y tocar arpa y violín otros dos músicos de allá, que el P. Ignacio Falcón, misionero, llevó de Lima cuando fue procurador, y gastando 200 pesos enseñó con maestros diestros.  Vueltos al pueblo al año, ya enseñados, y casados, tocaban en las Misas domingos, sábados y viernes, y en las fiestas, y estos enseñaron a otros; con que teníamos una Misa competente, con dos arpas y cuatro violines, que podían lucir como los guaraníes, y se fue comunicando a otros pueblos (Uriarte 1986: 182-183).

Para los misioneros era importante un suministro de instrumentos musicales. El P. Juan Bautista Julián (1972: 276), en una carta a otro misionero, le recordó su encargo de flautas.

Espero con ansias las flautas que me prometió el P. Santiago Albelda; si es que se le olvidó mi encargo, ruego a Su Rev. que me las envíe a la primera ocasión, ya que los indios son muy aficionados a esta clase de música.

También había coros acompañados de instrumentos musicales.

En festividades mayores, así como todos los sábados, se celebraba una misa cantada solemne con la asistencia de los acólitos instruidos ya en el servicio del altar, pulcramente vestidos, interviniendo generalmente sólo el conjunto de voces del coro reunido con este fin, y acompañado a veces con instrumentos musicales y entre éstos, incluso, trompeta (Chantre y Herrera 1901: 656-659).

Se celebraban fiestas como las del Navidad, Corpus, Semana Santa y el patrón del pueblo (véase Meier 2001). Por ejemplo, la fiesta del Sábado Santo se celebraba el sábado por la mañana:

A proporción de la devoción dolorosa y compasión del Viernes Santo, era la festiva del Sábado Santo. Al entonar el sacerdote el Gloria in Excelsis en la Misa cantada se abrían de repente las ventanas de la Iglesia, llenándose toda de luz y alegría, la cual aumentaba con el repique de las campanas y con el sonido repentino de cajas y pífanos y clarines que las acompañaban desde fuera. Dentro de la Iglesia revoloteaban pajaritos vistosos de varios colores que se soltaban por todas partes, y al mismo tiempo caían sobre la gente estampitas y vitelas que con idea y artificio tenían prevenidos los sacristanes en el techo de la iglesia (Chantre y Herrera 1901: 667).

La fiesta del Corpus también se celebraba con danzas.

Termino (mi carta) con la descripción de la magnífica procesión que tuvimos hoy, fiesta del Corpus. Con mucho arte los indios adornaron la plaza del pueblo (Lagunas) y levantaron altares en sus cuatro costados. Llegaron a misa completamente sobrios, pues les había inculcado incesantemente cuán nefasta era la ebriedad. Tres grupos de bailarines, adornados con plumas multicolores, abrieron la danza en honor al Santísimo Sacramento, como lo prescribe la costumbre española. Los indios más destacados llevaban el palio del Santísimo y dos indiecitos arrojaban hojas de limonero y naranjo al paso de la procesión. Los bailarines llevaban muchos cascabeles en las piernas y en los brazos, que al moverse tintineaban a más no poder. Los otros indios blandían rítmicamente sus armas decoradas todas con plumas de diversos colores (Breyer 1969: 255).

Después de la Misa y procesión, los fieles celebraban con sus propios instrumentos y danzas.

Terminada la procesión los tres grupos de bailarines me acompañaron a casa, donde me tenían preparada la sorpresa de un verdadero banquete indio. Durante toda la comida no cesaron de tocar sus flautas, pífanos y tambores y de ejecutar danzas delante de mí.  Terminado el banquete me levanté para agradecerles su bondad y gentileza y les rogué que para coronar tan gran día se abstuvieran de todo exceso en la bebida. Vana ilusión e inútil petición fue esto, pues para los indios la fiesta no es tal si no culmina en borrachera y gritería. Y así sucedió también en este santo día (ídem).

La música invita y convoca. Los yameos, que vivían cerca de San Joaquín, salían de los bosques para escuchar cantar a los jóvenes omaguas.

[…] los Yameos, poco antes pacificados por los contornos del pueblo, salían a bandadas de sus bosques, por sólo oír cantar a los chicos omaguas en la Iglesia. Y después de fundados sus pueblos, repetían viajes a San Joaquín, así hombres como mujeres, por el gusto que hallaban en el canto (Chantre y Herrera 1901: 652)

Los descendientes de los músicos indígenas en Bolivia han continuado hasta hoy fabricando estos instrumentos y ejecutando la misma música. Sin embargo, entre los cocamas en la región Loreto del Perú, descendientes de los evangelizados en el siglo XVII, actualmente se ha perdido la práctica de esta música; inclusive la música barroca, pero algunas pocas familias han seguido la tradición de elaborar violines, la lectura de partituras y de tocar temas populares para celebrar las fiestas religiosas.

La elaboración de los violines, instrumento introducido en la región por los jesuitas, fue incorporada a su propia tecnología. Utilizan materiales del lugar, madera de cedro y las cuerdas hechas de las tripas del lagarto. Se realiza entre las 4 y 7 de la mañana para que las cuerdas se queden bien templadas antes del intenso calor del mediodía.  Los violines se fabrican con el mismo ritual empleado para la construcción de canoas.  Tiene que cumplirse un ayuno estricto todo el día y abstenerse de relaciones sexuales. También hacen bendiciones, llamadas icaros con sahumerio de humo de tabaco. Se realiza este ritual para que el instrumento tenga un buen sonido y que no se quiebre fácilmente (Alex Aquituari Ahuanari, Nauta, comunicación personal).

El empleo de la música en las Misiones de Mainas, que está poco conocido en el resto del país, estaba a la par no sólo de la de otras misiones de América del Sur, Norte-américa, Asia y África, sino de lo más elegante de la desarrollada en las cámaras de Europa. No quedan los edificios característicos de las otras reducciones. Hay tan sólo campanas y estatuas, las huellas de la música y una espiritualidad transmitida de padres a hijos.

Alegoría del triunfo de los jesuitas en las cuatro partes del mundo.
Anónimo, siglo XVIII. Iglesia de San Pedro,  Lima

 

Bibliografía

BREYER, Wenceslao
1969 "Carta a su Hermano, sacerdote jesuita en Praga, escrita en la Reducción de Santiago de Laguna, el 18 de junio de 1699", Cartas e Informes de Misioneros Extranjeros en Hispanoamérica, Mauro Matthei, compilador, primera parte, pp. 188-194. Santiago: Universidad Católica de Chile.

CHANTRE Y HERRERA, José
1901 [original c. 1770]. “De los Cantores, músicos y teñedores de Instrumentos”, en Historia de la Compañía de Jesús en el Marañón Español, pp. 649-659. Madrid: Imprenta de A. Avrial.

FIGUEROA, Francisco de
1986 [original 1661] “Relación de las Misiones de la Compañía de Jesús en el País de los Maynas".  Informes de Jesuitas en la Amazonia, 1600-1684, Jaime Regan, compilador.  Iquitos : CETA-IIAP

JULIÁN, Juan Bautisa
1972 “Carta al P. Sebastián Sutor, escrita en la misión de Laguna, el 4de octubre de 1730”, en Cartas e Informes de Misioneros Extranjeros en Hispanoamérica, Mauro Mathei, compilador, tercera parte, pp.253-258.
Santiago: Universidad Católica de Chile.

KENNEDY, T. Frank
1993 “An Integrated Perspective: Music and Art in the Jesuit Reductions of Paraguay”, en The Jesuit Tradition in Education and Mission: A 450 – Year Perspective, Christopher Chapple, editor, pp. 215-229. University of Scranton Press.

MEIER, Johannes
s/f La importancia de la música en las misiones de los jesuitas”, en La Misión y los Jesuitas en la América Española, 1566-1767: Cambios y Permanencias, José Jesús Hernández Palomo y Rodrigo Moreno Jeria, coordinadores. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

TEJÓN, I.J.
2001 “Música y Danza”, en Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús Biográfico-Temático, tomo III, pp. 2776-2789, Charles E. O’Neill Joaquín María Domínguez, directores, 4 tomos. Roma: Institutum Hisoricum, S,J, y Madrid: Universidad Pontificia Comillas.

URIARTE, Manuel
1986 [original 1772] Diario de un Misionero de Maynas. Lima: CETA.

VEIGL, Francisco Xavier
2006 [original 1789] Noticias Detalladas sobre el Estado de la Provincia de Maynas en América Meridional hasta el Año 1768. Iquitos: CETA.

ZEPHYRIS, Francisco Javier
1972 “Carta al P. Hermenegildo Adam, escrita en la misión de Santo Tomás de Andoas, el 3 de enero de 1728”, Cartas e Informes de Misioneros Extranjeros en Hispanoamérica, Mauro Matthei, compilador, tercera parte, pp. 381-384. Santiago: Universidad Católica de Chile.

 

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Vídeo


Chaák o Kitag: violín Awajún
Don Carlos Chuin Antuash
Kayap, Wampami, Amazonas, Perú - 2016
"Cuando le dije (a Don Carlos) que toque el violín, me dijo que no podía porque no tenía a quién cantarle. Entonces le dije que me cante a mí. Preguntó para qué...le dije que para que yo vuelva. Entonces comenzó a tocar el violin" (Josefa Nolte)
La anécdota forma parte de la investigación que Josefa Nolte realiza sobre la cerámica del pueblo Awajún.  La filmación fue realizada por Leslie Searles.
Video compartido en FB por Lilia Romero Soto, aquí


Enlaces

Música y danza en el señorío lupaca  (Chucuito-Puno)- Marcela Cornejo
Los jesuitas en Mainas, Nueva España y Paraguay - Rev. Chasqui (Boletín cultural del Ministerio de Relaciones Exteriores.  Lima, año 6, Nro. 12, 2008) 
Las misiones jesuitas en la zona de Maynas, siglo XVIII - Ismael Jiménez